Mágica Mentira

.

Multi-Chapter Work

Un niño sentado en un columpio, llorando. Cuando sus miradas se cruzaron él trató de esconder su cara hinchada y el vendaje en su mejilla.

"Duele, es horrible." Esas voces todavía resonaban fuertes en su corazón. Y los cerezos en el suelo le susurraron que cuando le mintió, el niño sonrió. Un joven que una vez fue infeliz y un niño que era infeliz.

"¿Podré salvarte?

El día en que me hice enemigo del mundo, éste comenzó a girar."


Disclaimer: Los personajes de Haikyuu!, así como la canción usada como inspiración para este trabajo "Hocus Pocus", no me pertenecen y no recibo ninguna clase de remuneración física por ellos.

¡Gracias por leer!


04

Shouyou ha seguido a Suga-san todo el camino en silencio. No dijo nada cuando vio a Sugawara-san abrir un auto sin llaves, ni cuando comenzó a jugar con los cables en el interior. No dijo nada cuando Sugawara-san le colocó su chaqueta encima y le subió la capucha, cubriendo su cabello anaranjado y ahogándolo en un aroma dulce, limpio, con un leve toque de colonia en el interior que no había notado antes cuando Sugawara-san lo mantuvo pegado a su lado todo el tiempo mientras abría el auto.

Le gusta el contraste que da.

Se pregunta si es la chaqueta que usa Suga-san todos los días para ir al trabajo.

Los manjus hace mucho que dejaron de estar calientes y Shouyou no podía dejar de mirar en dirección a Suga-san, preguntándose si no iba a querer comer algo. Shouyou ya había tenido su parte, pero las horas siguen pasando y ellos siguen dejando las calles atrás unas tras otras, así que se pregunta si Suga-san no tendrá hambre como él. Cuando el otro le atrapa mirando, Shouyou intenta ofrecerle uno, aunque no está seguro si debería distraer a Suga-san mientras está conduciendo, pero él sólo se ríe y le dice que puede acabarse todos, que él no tiene hambre.

Aun así, Shouyou le deja uno al fondo de la bolsa, sólo por si acaso.

Es después de que el sol se haya ocultado que finalmente bajaron del auto, estacionándose frente a una tienda de comestibles abierta las 24hrs. En lugar de entrar, Sugawara-san le dirigió hasta un pequeño callejón a un costado que puso nervioso a Shouyou, con el frío y la oscuridad. Sugawara-san lo detuvo a la entrada del callejón y se arrodilló frente a él, explicándole que iba a irse por un momento para comprar comida y ropas nuevas para ambos, así como un par de cosas que necesitarían ahí donde iban a ir después de esto. Le dejó su celular, que no estaba bloqueado, y le dijo que si no regresaba en una hora, que llamara al primer y único número que se encontraba guardado ahí. Solamente si Sugawara-san no regresaba, porque ese número era para emergencias.

Shouyou pronto descubrió que el celular no servía para nada más y aunque se encontró aburrido después de los primeros minutos nunca utilizó el número, justo como le dijo Suga-san.

Tampoco salió del callejón, aunque Suga-san no le hubiera dicho nada sobre eso y creía ver sombras en la oscuridad.

Se sentó en el suelo, envolviéndose todavía más en la chaqueta hasta que ni el viento o el frío del callejón pudieran llegar hasta él.

Hasta ahora Suga-san había sido amable, pero Shouyou no podía dejar de pensar en que no le había visto comer en todo el día, y de recordar la manera en que su padre siempre azotaba la puerta del refrigerador cuando no encontraba nada de comer. Sin embargo, enterrado todavía bajo la chamarra, también pensó en que no recordaba la última vez que había visto comer algo dulce a su padre, y tal vez no fuera tan malo si estaba con alguien que olía tan bien como Suga-san.

¿La cama de Suga-san olería tan dulce como su ropa?, se preguntó. ¿Le dejaría dormir ahí?

Suga-san no le había dicho que iban a su casa, incluso cuando Shouyou le preguntó, pero sí le dijo que era un lugar algo lejos de donde se encontraban, pero que estarían ahí en unas cuantas horas y que él conocía el lugar muy bien, así como a la gente, y la gente le conocía también, así que no estarían solos. Tendría muchas cosas nuevas que enseñarle, así que esperaba que Hinata-kun pudiera soportarlo tan sólo un poco más.

Shouyou ya quería ir ahí.

No quería el aroma agrio que tenían las sábanas de su madre cada vez que intentaba acostarse junto a ella (y terminaba abandonando, porque el cuarto siempre estaba frío y silencioso, y Shouyou no era capaz de oír a su madre respirar o verla moverse, no importaba cuanto tiempo se quedara ahí acostado junto a ella). No quería el aroma a quemado que ahora siempre había en la cocina, producto de todos sus intentos fallidos hasta ahora, y que parecía enfurecer a su padre cada vez que entraba. No quería nunca más tener que estar asustado.

Porque aunque Shouyou sabía que estaba mal lo que había hecho, por un momento deseo poder dejar de tener miedo.

Deseo, con cada nueva calle que pasaban, que el tiempo dejara de correr. Trató de no pensar en su padre saliendo del trabajo─ o llegando a casa─ o esperando a que Shouyou apareciera en la puerta. Trató de no pensar en su madre, que probablemente ni siquiera fuera a enterarse de que su hijo había desaparecido. Intentó no pensar en como nadie le había dejado su sopa aquella tarde, o como no nadie había hecho las compras para la cena.

Porque Shouyou había tomado la mano de un extraño y decido escapar.

Lo sabía.

Se aferró con más fuerza a la chamarra. Sentía un horrible dolor en el pecho, porque ¿quién cuidaría de la casa en su lugar? De su madre, de su padre, de su hermanita─

¡Su hermanita!

No, Shouyou no podía escapar. ¿Quién le dejaría su comida favorita en su próximo cumpleaños? Shouyou se había esforzado tanto en aprenderse la receta─

¿Quién le encendería un incienso todas las mañanas antes de ir a la escuela?

¿Quién cuidaría de su altar para que nunca se llenara de polvo y su foto estuviera siempre reluciente?

Se levantó sintiendo como su estómago se retorcía de manera horrible. Miró a su alrededor y se preguntó si Suga-san le dejaría ir, o tal vez no─ tal vez Shouyou había entendido todo mal, no importana que tan dulce oliera la ropa de uno. Su ropa había olido dulce alguna vez, pero ya no.

Ya estaba corriendo en dirección a la salida cuando una figura alta apareció frente a la luz, tomándolo de los brazos en cuanto estuvo a su alcance. Shouyou sintió congelarse, recordando todas esas veces en las que no había logrado limpiar todo lo suficientemente rápido o salir a tiempo de la cocina. Vio su rostro furioso y sintió su aliento como oleadas de calor y humedad, mientras perdía contacto con el piso. Sus oídos le zumbaban─ podía escuchar los gritos enfurecidos de un trabajo mal hecho, de un día gastado en vano, de peleas inútiles y mentiras cada vez más obvias. Las luces daban vueltas frente a sus ojos, mareándolo, sin dejarle ver nada. Si tan sólo pudiera volver a sentir sus piernas o sus brazos, si tan sólo pudiera escapar...

─ Natsu... ─ intentó decir, antes de desmayarse.

.

« Hocus Pocus, Hocus Pocus,
Hocus Pocus...

Siempre.

Hocus Pocus, Hopus Pocus,
Tú pudiste sonreír. »


Notas Finales:

¡Una parte que antes no existía!

Ésta y la siguiente, en realidad. Dividí la sección en dos porque estaba quedando muy largo. Igual quedó largo, pero era el doble de largo. ¡Muchas gracias!