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Los objetos encantados no podían creer lo que sus ojos les mostraban, Varoui los había invitado a pasar a su pequeña casita.
La Bestia se sorprendió cuando la puerta se cerró detrás de él, el exterior de la casa era pequeño pero adentro bien podía entrar uno de los salones del castillo del príncipe.
Adelante, por favor- dijo la jovencita dejando el cesto en una mesita cerca de la puerta- en un momento estará listo el desayuno.
¿Eres una hechicera?- preguntó la Bestia.
Por favor, no todas las brujas somos malas- dijo ella quitándose su sombrero- mi prima, la bruja Matiorett, por ejemplo, es una amante de los animales y siempre hace que sus naricitas estén calientitas en invierno.
¿Cómo nos ayudaras a encontrar a Bella?- la Bestia no podía ocultar la desesperación en su voz.
Varoui se sonrió.
Les ayudare a encontrar al negro toro de Norroway- dijo chasqueando los dedos.
Al momento la mesa se puso por arte de magia.
Sé que los príncipes comen manjares deliciosos- dijo invitando a que se sentaran a la mesa- pero los frutos del bosque no desmerecen a lo que ten servido tus amigos en tu castillo.
Din Don no dejaba de ver un reloj de péndulo en la pared.
Ah me temo él no se mueve como tú- dijo Varoui- él solamente se limita a informarme cuando es tiempo de recoger a algún pobrecillo aldeano que se ha perdido en el bosque.
¿Y los lobos?- preguntó la señora Potts mirando la porcelana de la hechicera.
Ah sí, los lobos- dijo ella con una sonrisa- sé que los lobos que están en la parte más tenebrosa del bosque dan mucho miedo y todos los evitan, pero una vez que los tratas un poquito más hasta tiernos son.
Sabías que iba a acudir con los lobos- la Bestia la mirada de manera penetrante con sus hermosos ojos azules.
Lo sabía- dijo Varoui sin bajar la vista- sabía que harías cualquier cosa por recuperar a la hermosa doncella- hizo una pausa mientras le ofrecía una taza de té caliente- sabes, nunca entendí por que la hechicera de la rosa te había puesto un castigo tan severo, he conocido a otros que son peores y solamente los ha transformado en rosas y otras flores. Pero, ahora que veo la devoción que tienes por esa joven, lo entiendo.
La Bestia no había bebido del té.
Si la hechicera de la rosa no te hubiera transformado- dijo Varoui dando un pequeño sorbo a su taza- no podrías enfrentarte al negro toro de Norroway.
Lamento distraeros- dijo DinDon tímidamente- pero cómo es que conocéis a ese monstruo.
Varoui se sonrió.
No siempre fue un monstruo- dijo mientras unos cubos de azúcar volaban del azucarero a su taza- antes era un príncipe, saben, creo sus historias se parecen; salvo que una bruja malvada lo transformó en el negro toro cuando no se quisó casar con él... Yo recordaba que el hechizo ya se había roto ¡así que imaginen mi sorpresa cuando me voy enterando que una vez más era un toro negro en lugar de un joven apuesto!
¿Por qué fue por Bella?- preguntó la Bestia.
Varoui pareció ponerse muy seria de repente.
Ya os he dicho que no todas las brujas somos malas- dijo dejando su taza en la mesa- pero hay unas que nos dan mala reputación a las demás... no sé quién es, sólo sé que debe tener un plan muy malvado para molestaros... me temó esté utilizando al negro toro de Norroway.
Debemos encontrarlo ¡Dime dónde buscarlo!- rugió la Bestia.
Aun no controlas tu mal genio- dijo Varoui- pero tienes razón, no podéis perder más tiempo por mi culpa. Os estáis ariesgando mucho viajando con vuestro aspecto y vuestra comitiva, así que haré algo especial por ustedes
Lumiere y los demás la veía con cierto temor.
¡Hare que viajéis más rápido por un sendero que solo las hechiceras y brujas buenas utilizamos!- dijo ella levantándose- así, llegaréis sin que nadie os vea y en un santiamén vuestros ojos verán el palacio del negro toro de Norroway.
La Bestia solamente movía su cola barriendo el polvo del suelo.
No sabía como agradecerle a la hechicera.
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En vuestros ojos se ve que amáis con el alma a esa joven- dijo Varoui cuando una vez más estuvieron cerca del carruaje.
Más que a mi vida- dijo la Bestia mientras los objetos encantados entraban.
Tened cuidado- dijo Varoui- vuestras palabras pueden ser usadas en vuestra contra.
¿A qué te refieres?- la Bestia no estaba dispuesto a que alguien le insinuara abandonar su búsqueda.
Oh no, nunca lo haría- dijo la hechicera como si hubiera escuchado su pensamiento- es sólo que el negro toro de Norroway no era malvado, oh no, claro que no, y ved, ahora se comporta como un monstruo, solamente quiero que estéis preparado para cualquier sorpresa desagradable.
La Bestia no estaba muy convencido.
Ah una cosa más- dijo Varoui entregándole dos paquetitos- uno para ti, y otro para la persona que lo necesite, vos sabráis quien. Y si necesitáis mi ayuda de nuevo solamente murmurad mi nombre acariciando con vuestra garra un roble.
¿Iras en nuestra ayuda?- la Bestia no podía imaginar a esa jovencita enfrentándose a cualquier peligro desconocido.
Si no voy yo enviaré a unos amigos- dijo Varoui acomodando su gorro- ahora adelante, aun os falta camino que recorrer.
Phillipe continuo su camino, la Bestia no se asomó para despedirse de Varoui cuando el carruaje se puso en movimiento, solamente Chip veía entre las cortinas.
Mami, ya no está- dijo la tacita cuando volvió junto a la tetera.
La Bestia no dejaba de pensar en llegar a tiempo para rescatar a Bella, ojalá Varoui no los hubiera retrasado mucho, quería confiar en que la bruja dijera la verdad.
Bella...- musitó la Bestia
Continuara...
