Cicatrices
Capitulo III:
"Memorias en un calabozo de sangre."
Por: Sihaya
Por los pasillos de San Mungo se escuchaba un extraño sonido. El silencio. Solamente los pasos de las enfermeras de turno rompían la calma del lugar. En el mesón de recepción una enfermera jugaba con una pequeña snitch de juguete y la medimaga a su lado miraba nerviosa los alrededores, como esperando que algo sucediera. Zapateaba con su pie derecho, pero pronto decidió que era tiempo de dejar tranquilo al pobre suelo y empezar a martirizar a sus uñas.
-querida, no comas tus uñas- le regañó Margaret.
- no puedo evitarlo- respondió ella con voz nerviosa- Tengo que hacer algo. Me siento como gato encerrado. No haciendo absolutamente nada. Y además esta calma me da mala espina. Como suelen decir... La calma antes de la tormenta no?
- no tienes que ser tan negativa al respecto. Solamente hace una semana que no recibimos gente de algún ataque o batalla.
-y acaso eso no te asusta??? Esto debe ser algo grave.
- te preocupas sin razón. Es que acaso no puedes alegrarte con un poco de paz?- la enfermera se giro hacia la izquierda para observar como un pequeño pergamino era escupido por un tubo proveniente del suelo. Margaret lo atrapo en el aire y lo leyó- ves? Ahora estas contenta? Una familia sangre sucia acaba de ser atacada y los traen para acá?
Hermione se volteo hacia la mujer y la miró fulminante. Acaba de llamar a los pacientes que traían "sangre sucia". Bajo la mirada. Si bien ella y margaret habían logrado ser bastante cercanas en los últimos años. Le irritaba profundamente sus tendencias "Voldemoristas" Hasta donde ella sabía la mujer no era una mortífaga, pues estaba totalmente en contra de la guerra. Pero no se molestaba en esconder su concordancia en muchos aspectos con el innombrable.
Gracias a dios que la medimaga era lo suficientemente precavida como para no difundir su proveniencia y como para mantener su posición frente a los hechos fuera del conocimiento del resto. Sin embargo siempre le dolía cuando la gente asumía cosas que no eran. Por ejemplo había escuchado a unas compañeras de carrera criticar a uno de los profesores más jóvenes por que salía con una "sangre sucia". Ella no emitió juicios al respecto, pero si escuchaba como las otras dos chicas decían que por la propia seguridad del profesor este debería abandonar a la mujer. Le habían entrado unas ganas tremendas de sacarles todo el pelo a la forma muggle por lo que estaban diciendo, pero en cambio permaneció en silencio. Desde entonces cada vez que veía al aludido trataba de darle una de sus más calidas sonrisas y saludarlo alegremente como a pocas personas hacía.
- Hermione!!- le llamo margaret.- tu que tanto deseabas pacientes, bueno ya están por llegar así que alístate.
- oh lo siento! Me sentía algo mareada- se excusó
-estas bien? Quieres que Claude los vea. Puedo llamarle…
- no. Yo lo haré. Claude es algo lento.
Hermione tomo su varita y se dirigió a la sala de operaciones pronto aparecieron en ella dos personas sujetando una camilla con una muchacha chillando del dolor. Su recién llegada paciente exhibía una horrible herida en la cabeza que a simple vista mostraba que era profunda. Además, con gran asombro de parte del personal, la piel del abdomen había sido retirada por lo que el panorama que se contemplaba era ver como la sangre se escurría igual que si fuera un grifo abierto. Incluso podía verse la masa muscular de la adolescente.
Hermione se llevó una mano a la boca, conteniendo una arcada. Y entonces vio en la mano de la muchacha como habían sido talladas con una maliciosa perfección las iniciales BL. Hermione las reconoció en seguida.
-Bellatrix Lestrange- murmuro mientras los dos hombres colocaban a la muchacha de unos quince años en la cama. Hermione comenzó a hacer su trabajo, dándole pociones, conjurando hechizos, confirmando el daño de los órganos internos, etc. Todo esto mientras uno de los hombres le llenaba su cerebro con información. Christine tenía 16, hija de padre muggle y madre bruja, ambos muertos en el ataque y el paradero de su hermano mayor era desconocido. Al parecer no se encontraba en la casa cuando todo sucedió.
- que paso con los criminales?- pregunto irritada la futura medimaga- los atraparon?
El hombre la miró extrañado. Conocía a Granger desde hace dos años y nunca había echo preguntas. Es más era la primera vez que si quiera parecía preocupada por algo en relación a la guerra. Generalmente no tomaba bandos ni hacia preguntas o comentarios de la guerra. Simplemente realizaba su trabajo y nada más. Browne se limito mirar el informe que le había pasado el auror cuando llegaron. Y hablo.
-acá dice que los mortifagos fueron encontrados en pleno acto y que fueron atrapados y puestos bajo custodia para posterior interrogación
Hermione suspiro. Lestrange había sido atrapada. Eso era todo un alivio.
-Ah pero espera. Al parecer solamente dos de ellos fueron atrapados, el tercero logro escapar. O más bien la tercera. Al parecer fue identificada, pero el nombre es confidencial…
-no importa- declaro la mujer- puedo adivinar de quien se trata…
Browne le miro anonadado. Siempre había tenido la impresión que Granger no tenía ningún partido en la guerra. Pero al parecer estaba equivocado.
-ehmm... llamo a alguien para que te ayude- pregunto luego de unos segundos
- todo esta bajo control, los órganos no tenía lesiones graves ni tampoco infecciones mayores. Ya estoy por terminar ¿Pero podrías traer a un medimago que firme el diagnostico y el tratamiento? No puedo hacerlo yo… aun no me recibo.
-claro.
Hermione se encargo de las heridas de la cabeza cerrándolas con un par de hechizos y ungüentos, le inyecto otra poción calmante más potente que la dejaría durmiendo por lo menos dos días y luego le inyecto la poción que haría crecer la piel nuevamente lenta y dolorosamente. Se apresuro a salir del lugar y echarle un desinfectante a toda la habitación, para evitar que los órganos adquirieran algún tipo de bacteria. Sello la habitación y conecto el dispositivo de oxigenación.
Miro a su paciente desde las ventanillas de la puerta y susurro.
-para mañana estarás mejor, pero esta noche deberás afrontarla sola.
El doctor Lenard llego en ese instante. Hermione le informo de sus acciones y del procedimiento. El medimago estuvo de acuerdo con todo y firmo la ficha felicitándola por su desempeño.
Hermione suspiro y se dirigió a la sala de personal limpiándose su delantal ensangrentado. Aquella muchacha le había conmovido más de lo habitual. No era el peor caso que había atendido, puesto que muchas veces había estado atendiendo en los campos de batalla. Sin embargo eran pocos los mestizos que lograban sobrevivir a cualquier tipo de ataque, y mucho menos de Bellatrix Lestrange. Sin duda esta muchacha era afortunada.
-¿Cómo esta tu paciente?-pregunto Barry Brown. Mirándola desde el umbral de la puerta
-mejor. Recobrándose…
- me alegra- dijo él. Sus miradas se encontraron en la oscuridad de la habitación, sin saber por que Hermione se sonrojo ligeramente. Quizás eran los penetrantes ojos miel de su colega o la seguridad que emanaba la que le hacia dudar siempre de si misma. Pero por sobre todo se encontraba el irrefutable hecho de que él siempre buscaba su compañía y esto le ponía muy nerviosa. Ron era muy celoso y no quería que viera cosas donde no lo habían- oye… eh.., ¿te gustaría ir a tomar un café o algo? Al frente venden unos capuchinos de muerte.
Hermione miro su reloj de pulsera con varia manecillas. La correspondiente a Ron o más bien a Jerry Barrymore declaraba que aun se encontraba "a fuera" por lo tanto estaba aun en la misión que Remus le había encomendado. Sabía que esta no era la mejor forma de evitar los celos de su novio, pero la reputación de los capuchinos le llamaba la atención y aun no había tendo ocasión para ir por uno. Además entre ellos no estaba pasando nada y nunca pasaría… para que preocuparse de más.
-claro- dijo- mi turno acaba de terminar y un café suena estupendo.
Hermione tomo su abrigo del armario y se dirigió a la salida junto con Brown
Jerry Barrymore Tomo su escoba y golpeo el piso para elevarse a los cielos. Sonrió mientras los primeros rayos de sol golpeaban su rostro. Estaba ansioso de llegar a los cuarteles e informarle a Remus que la operación de acercamiento a las hadas había sido todo un éxito. Y era de esperarse después de todo venía acompañado de una veela, o por lo menos en parte. Pero eso no era importante, después de todo las veelas y las hadas eran grandes aliadas desde hace siglos y el acercamiento fue todo un éxito. Ahora quedaba en manos de Fleur quien había sido invitada a permanecer ahí durante un tiempo, el que las hadas aceptaran aliarse a la orden.
Bajo de la escoba en el poblado cercano y se acerco a la central flu. Donde viajo hasta el Callejón Diagon para luego aparecerse en Hogsmade.
-Tanto alboroto- pensó- y solamente para enredar a un posible seguidor… si hubieran querido matarme lo habría echo mientras volaba… dios!!
- no pienses tan fuerte- dijo una voz en su cabeza- alguien podría escucharte…
Ron se dio media vuelta sosteniendo su varita con fuerza, pero ya era muy tarde un expelliarmus lo había golpeado arrojándolo contra una pared mientras su varita volaba lejos a un lugar fuera de su rango visual. Vio acercarse a una figura delgada hasta él. Cubierta por una capa negra y una mascara blanca escondiendo su rostro, pero nada de eso le engañaba. Podía ver sus ojos grises brillar de la emoción a través de la mascara y los cabellos rubio platinado sobresaliendo por la capucha...
-Malfoy- escupió
-oh! Veo que me conoces, me temo que no hemos sido correctamente presentados entones.
Ron supo que había cometido un error al reconocer a Malfoy, no sabía aun si él sabía su verdadera identidad o solamente venía tras él por información.
-como no reconocer a uno de los asesinos mas buscados por el ministerio por la muerte de albus dumbledore.
Malfoy gruño.
-bueno no he venido hasta este espantoso antro de muerte solamente para chacharear… Oh pero no te preocupes… no voy a matarte… aún
Y con un movimiento de varita ambas personas desaparecieron en los primeros rayos del día.
- … Por supuesto- dijo el hombre- ah! Como extraño mis días de escuela en Hogwarts… aun me aparezco por allá de vez en cuando para los partidos de Quidditch, Revenclaw tiene una gran Buscadora ¿sabes?
- no he tenido la oportunidad de volver hace mucho tiempo- mintió Hermione
- es una lastima… pero permaneces en contacto con tus amigos de escuela?
-nop- mintió otra ves- todos desaparecidos… o muertos… o demasiado ocupados como para verme- rió
-ouch! Lo siento… claro! Ahora te recuerdo… tu eras amiga de Harry Potter, y de los Wesley…
Hermione se quedo atónita. Ella siempre paso inadvertida por la escuela. Muy poca gente le conocía, Harry siempre era asimilado con Ron por que era su mejor amigo o con Ginny que era su novia, pero nunca con ella. Y si bien muchos recordaban al trío dinámico con Harry como su líder, era muy probable que no recordaran el nombre de ella, o su cara. Incluso podría llegar a pensar que Ginny era la tercera integrante, pero este tipo la recordaba … eso le olía mal.
-lo siento… no quise traerte malos recuerdos. Simplemente lo recordé, lo siento. Será mejor que cambiemos de tema. ¿Dime Hermione donde me dijiste que vivías?
-ehh… Londres.
- ¿sola?
- si
-¿y no tienes un novio que te acompañe?- levanto una ceja coqueteando descaradamente con la medimaga de cabello castaño.
-claro que me acompaña cada vez que puede, pero por trabajo vive lejos… pero nos vemos cada vez que podemos…
Y hablando de eso, se dijo Hermione. Ron ya debe estar por volver a casa para preparar su informe. Iré a verlo ahora. Miro su reloj de pulsera. La aguja correspondiente a Ron marcaba "en peligro de muerte" Hermione se quedo mirando el reloj durante unos segundos, leyendo una y otra vez. Sus ojos debían estar engañándola, Ron… no podía… oh dios!!!
Se levanto de su asiento rápidamente botando la silla.
-te encuentras bien?- dijo su acompañante
-no… es decir... tengo que irme… ahora. Lo siento, Barry
Tomo su abrigo y su varita y sin decir una palabra más corrió a la salida desapareciendo en ese instante. Hermione se apareció en la entrada de Grimmauld Place numero doce. Sosteniendo su varita pronuncio las palabras mágicas que revelaron el lugar. Abrió la puerta y la cerro con suavidad y luego se acelero a entrar en el sala de estar. Varias personas iban y venían, pero Hermione no tomó en consideración a ninguna de las personas que le saludaron alegres. Solamente escudriñaba en busca de alguien que fuera de su ayuda. Fue a la cocina y ahí se encontró con Tonks, finalmente un rostro familiar.
-Tonks!!!... has visto a Remus??- preguntó acelerada.
Tonks algo adormecida le devolvió la mirada contemplando a la muchacha frente a ella. Hermione tenía el pelo revuelto y se notaba acelerada. Su piel había adquirido un tono blanco como el papel, nunca le había visto así.
-TONKS!!!
-ehh? Remus?- dijo pensativa – no se encuentra aquí. Fue llamado para un asunto urgente y se marcho esta mañana. Pero creo que volverá luego…
Hermione se agarro la cabeza tratando de pensar. Que hacer? Que hacer? Remus había sido la primera persona que se le había venido a la mente, pero quien podía ayudarla? No sabía donde estaba Ron. Solamente que estaba en peligro de muerte, se refregó los ojos limpiando las lágrimas que iban fluyendo, pero no se detenían. No podía pensar con claridad. ¿Dónde podría estar? ¿y si la misión salió mal? ¿y si las hadas se volvieron agresivas? ¿o si los habían atrapado los mortifagos? ¿o si alguien había descubierto la verdadera identidad de Ron? Le Había dicho que era peligroso que permanecieran en contacto, que la gente podía asumir cosas, atar cabos. Pero el era tan terco "encontraremos una forma de re-conocernos entonces" había dicho. Y a la semana siguiente había aparecido en el hospital con una herida en el brazo para "re-conocer" a la doctora Granger e invitarla a cenar. Hermione lloro con más fuerza y no escuchaba nada a su alrededor, ni siquiera las preguntas de Tonks…
- Hermione. Por favor. Dime que pasa… ¿Qué sucedió? Háblame por favor
- Es… es… es… Jerry… Jerry esta… esta desaparecido, en peligro…
-¿Cómo sabes eso?- dijo la metamorfomago.
Hermione continuaba llorando. Los pensamientos pasaban rápidos por su mente. Aturdiéndola. No podía pensar con lógica, y un millón de posibilidades se mezclaban en su cabeza confundiéndola. Sentía que todo se movía demasiado rápido y ella no podía seguirle el ritmo al mundo, la mareaba. Vio el rostro de Tonks cerca de ella, preguntándole, calmándola. Pero su voz se escuchaba lejana. Y poco a poco todo se puso nubloso y de repente todo se esfumo. Negro. Silencio.
Ronald Wesley se despertó. Tenía las manos y pies atados. Estaba en un lugar oscuro, donde solamente podía divisar unas escaleras de pocos escalones y una puerta entreabierta. Donde se asomaba la luz titilante de las antorchas. Se movió. No estaba herido, pero si algo magullado y adolorido. Se sentó y trato de recordar… Lo habían atrapado los mortifagos cuando iba camino a casa. Un mortifago más bien. Draco Malfoy. ¿Cómo había sido tan estupido como para dejar que ese imbecil le atrapara con solo un expelliarmus? ¿Y como lograría salir de ahí ahora? Trato de liberarse de las cuerdas, pero era imposible. Estaban encantadas para nunca aflojarse ni romperse. Ni aun que consiguiera un cuchillo jamás lograría deshacerse de ellas. Necesitaba una varita. Pero quien sabe donde había ido a parar la suya?
Escucho que alguien se acercaba hacia la puerta con pasos lentos. La puerta se abrió lentamente crujiendo. Y una silueta se dibujo en el umbral. Bajo los escalones y con un movimiento de varita encendió una de las antorchas de la habitación. Conjuro una silla y se sentó en ella mirando al prisionero.
-bien, señor Barrymore. Usted y yo vamos a tener una pequeña charla- anuncio el hombre con voz tranquila. Ron miro a su interlocutor. Le reconoció enseguida, la ultima vez que le había visto se veía mucho más joven, y además ahora lucía las marcas de lo que parecían cuatro uñas de alguna clase de animal salvaje en su mejilla izquierda. Pero básicamente lucía igual que siempre, Tez blanca, Pelo largo y grasiento, nariz ganchuda. Como no reconocer a Severus Snape
Hermione abrió los ojos. Observó el techo de madera mientras su mente divaga uniendo cabos y recordando lo sucedido. Estaba recostada en una de las camas del cuartel. Se incorporo y miro a su alrededor. Tonks estaba sentada a su lado y en cuanto se dio cuenta que había recuperado la conciencia se incorporo.
-no te muevas tan bruscamente. Aun estas algo débil- la ayudo a recostarse- Remus volvió hace poco. Le dije lo de Jerry y ya esta poniendo todo en marcha. Iré a buscarlo para que hable contigo.
-gracias-dijo Hermione. En contra los consejos de su amiga metamorfomago se puso en pie. Se miró a si misma y se fijo que su túnica había sido desabotonada parcialmente para que su respiración fuera mejor, se acomodo su ropa, se calzo las botas y se arreglo el cabello sentándose nuevamente en la cama, esperando.
Minutos más tarde aparecía por la puerta un ojeroso Remus Lupin. Al verlo Hermione recordó de golpe que la luna llena estaba cerca.
- Remus, lo siento. He olvidado traerte tu poción matalobos.
-no te preocupes, aun me quedan algunas botellas por ahí. Lo importante ahora es que te recuperes. Tonks me ha contado lo de Ron…
Hermione bajo la mirada.
-envié a dos aurores a registrar su casa y a otros a los bosques de las hadas. Fleur dijo que Ron se había ido de ahí sano y salvo, y no hay rastros de batalla en el apartamento. Pero encontramos su varita en la entrada de los departamentos. Lo que nos hace suponer que fue capturado antes de que lograra entrar. Ya me he puesto en contacto con algunos espías que tenemos dentro de los mortifagos para que averigüen todo lo que les sea posible.
Hermione asintió en silencio.
- pero remus… tu sabes bien que no tenemos espías que cuenten con la confianza suficiente como para averiguar cosas de tanta relevancia.
- no seas negativa. Primero que nada no sabemos que tan importante es esta información dentro de los mortifagos. No hay suficiente información como para creer que hayan averiguado sobre la verdadera identidad de Jerry Barrymore. Solamente nos queda esperar lo mejor.
Remus sonrió a su antigua alumna.
- He informado a la familia de Ron de lo sucedido. Ya que Ginny es la única a la que pueden vincular con él. Ella deberá retirarse de la escuela de magia durante un periodo y vendrá a quedarse en los cuarteles hasta que le asignemos otra identidad. Ahora… tengo algunas buenas noticias. Harry despertó ayer. Se encuentra en excelentes condiciones. Llegara junto con Ginny en unas horas, ambos permanecerán acá por un tiempo. Y tu también.
-¿a que te refieres con eso? Tengo pacientes que atender. Clases a las que asistir y un novio perdido al que encontrar.
-Hermione…- El jefe de la orden tomo asiento junto con la mujer y le tomo la mano para tranquilizarla- hace dos años atrás, cuando ocurrió la desgracia de los Wesley te advertí que deberías cambiar tu identidad y tú te negaste. No debí permitirlo, pero lo hice. Por que sabía que tú eras muy astuta y no dejarías que te atraparan. Pero ahora las cosas son distintas. Las situaciones han cambiado. Necesitas una nueva identidad. Tus padres serán trasladados, estarán bajo la protección del gobierno de España. Será un poco difícil, pero ya hemos hablado con el ministro de magia ingles y el se encargará del asunto. Tus padres llegaran en unas horas para despedirse, deben partir lo antes posible.
-Remus!!! Tú no puedes tomar decisiones así!!! Son cosas que conciernen a mi familia!!! A mi!!! No tienes derecho sobre mi vida.
- Eres mi responsabilidad, Hermione. Como tu superior…es una orden.- suspiró- esto es por tu propio bien. Y por el de tu familia. Mira que estas no son cosas que se hacen todos los días. Son favores muy especiales que nos concede el ministerio, considérate afortunada. Son pocos los que pueden decir que el ministerio les hace un favor de esta magnitud.
Hermione bajo la cabeza indignada, pero no podía rebatir las ordenes.
- Hermione. Espero que entiendas. Tu fuiste mi alumna… y mi amiga. Yo te aprecio mucho y no quiero que nada malo te suceda. Así que por favor trata de entender. Estas totalmente desprotegida, mucha gente conoce de tu relación con los Wesley y con Harry. No es difícil atar cabos, el simple hecho de que seas de proveniencia muggle te hace correr mucho más peligro que cualquier otra persona en una situación similar. La única razón por la que estas viva es por que siempre haz sido cautelosa y haz sabido moverte siempre entre lugares de alta seguridad… pero esta situación no durara para siempre, y ya he aplazado esto demasiado. Créeme que no será por mucho… la guerra esta en su punto culmine.
Remus salio de la habitación dejando a Hermione sola. Se abrazo sus piernas y apoyo la frente en las rodillas. Había temido este momento desde que sucedió la desgracia de los Wesley. Tener que vivir escondida con temor de ser descubierta, cambiar por completo…
Ella sabía lo que Ginny había sufrido, cambiar su rostro cada día, tomar pociones mensuales que hacían que su cabello fuera distinto, que su estatura fuera diferente, que todo su cuerpo se modificara. Ni si quiera podría reconocerse en el espejo, si salía a la calle nadie la reconocería y saludaría afectuosamente. Ni siquiera sus padres podrían adivinar que es ella. Se acaricio con la yema de los dedos una cicatriz de tres centímetros en su rodilla. Había adquirido esa marca cuando tenía siete años y su padre le enseñaba a andar en bicicleta. Ya llevaba algo de práctica así que su padre le acompañaba caminando mientras ella manejaba su bicicleta roja por la vereda. En una de las vueltas que daba con orgullo había decidido andar más rápido por la calle hasta la panadería, pero su viaje termino casi inmediatamente, había perdido el equilibrio debido a uno de los baches del camino y la bicicleta se ladeo, pero la velocidad que llevaban la hizo arrastrarse junto con su bicicleta un tramo de metro y medio sobre el asfalto. Había llorado mucho por esa caída, y su padre para reconfortarla la había cargado de vuelta a la casa llevando la bicicleta con una mano. Esa cicatriz nunca le había gustado, siempre trataba de ocultarla usando pantalones, túnicas largas o simplemente cruzando la otra pierna sobre aquella rodilla, pero aun así era parte de ella. Le recordaba esa historia y el sabor de las galletas caceras que su madre le había preparado para consolarla, ahora como recordaría todas esas cosas. Por su puesto que no lo olvidaría, pero no lo recordaría tan a menudo como siempre. Su cuerpo la había definido su manera de ser, su personalidad. Y ahora tendría que cambiarlo por uno nuevo. Lloro en silencio. Comenzaría una nueva vida, además ella no quería abandonar sus estudios, quería ejercer como medimaga, completar su educación, hacer un postgrado. Continuar con su vida. Con la vida de Hermione Granger. No con la de quien sabe quien.
Quería su vida. Su pasado. El lugar en el mundo que se había creado. Suspiro.
Su suerte ya estaba echada.
Por la comisura de sus labios se escapaba un hilo de sangre de un intenso color rojo. Un sabor metálico y salado Impregnaba su boca, el sabor de la sangre. Escupio hacia un lado. Que daría por que Hermione estuviera allí con su varita para poder arreglarlo todas las magulladuras y heridas que tenía.
La nariz le molestaba, poco a poco iba sintiendo como sus pecas iban apareciendo lentamente, aun imperceptibles en la oscuridad. Si sus cálculos estaban correctos le quedaba aproximadamente unas 24 horas antes de que los rasgos más notorios de su "Ron Wesley" comenzaran a aparecer, evidenciando totalmente su doble identidad. Pero por lo menos en la oscuridad de los calabozos y sucio con lodo y sangre todos los pequeños detalles que podrían delatarlo en cualquier otra circunstancia no eran perceptibles.
La puerta se cerró, Snape había abandonado la habitación. Se acomodo lo mejor que pudo en el piso frío y húmedo y cerró los ojos, el contacto con el agua que se escurría por los suelos le alivio el dolor de la espalda que había sido latigada hace unas horas. Debía ser fuerte. Debía ser fuerte por Hermione. No podía permitirse flaquear ante las torturas o bajar sus barreras de oclumancia. Se sentía agradecido de que no supieran quién era. Con algo de suerte moriría antes de que se dieran cuenta. No guardaba muchas esperanzas con respecto a un posible rescate, después de todo nadie tenía razones para creer que estaba en peligro, hasta donde todo el mundo sabía el estaba en una misión de duración indefinida. Y aun que lo supieran no sabrían por donde empezar, ni siquiera él sabía donde se encontraba.
Abrió los ojos, en el techo de piedra se dibujo por un momento el rostro de su Hermione
-me hubiera gustado decirle que la amo una vez más- se dijo a si mismo. Y sin darse cuenta como ni cuando su memoria comenzó a hacerle jugarretas, llevándolo hasta la primera vez en que se besaron.
Era un día de salida a Hogsmade en su séptimo año. Habían decidido ir para comprar algunos regalos de navidad. Ginny había estado muy deprimida desde que Harry había desaparecido así que recibir algún regalo extraordinario quizás la animaría. Ambos adolescentes caminaban silenciosamente por la nieve observando las vitrinas de Hogsmade. Ambos buscando la cercanía uno del otro, a pesar que las calles vacías les daban mucho espacio para moverse.
-veamos…- dijo Hermione deteniéndose un momento- ya le hemos comprado algo a Ginny, a Hagrid, para tu familia y para la mía… creo que solamente nos falta…
La expresión de Hermione se convirtió en una más pensativa y melancólica, y se perdió entre las nubes blancas en el pálido cielo que se observaba a lo lejos entre las colinas. Ron supo que estaba pensando en Harry.
-Solamente falta un regalo para Harry.- dijo en voz alta. Hermione dejo escapar una lágrima, que seco rápidamente.
-¿Qué crees que estará haciendo en este momento?... ¿crees que…?- Hermione trataba de hallar fuerzas para hablar, pero la voz amenazaba con romperse a cada instante.
-esta bien. Probablemente esta practicando quidditch o algo parecido- bromeo Ron para alivianar el ambiente tenso. Hermione dejo escapara una sonrisa, pero fue corta y no tardo en comenzar a llorar
- a Harry le gusta el quidditch… espero que este sobre una escoba en este momento- hablo la chica mientras se cubría el rostro con las manos.
Ron instintivamente abrazo a Hermione. Ella se dejo abrazar y derramó sus lágrimas en el hombro de Ron, mientras le devolvía el abrazo al pelirrojo. Ron le acaricio el cabello, no sabía que más hacer… ni siquiera tenía idea de dónde estaba saliendo todo eso, simplemente sentía que era lo que tenía que hacer. Pero le causo una pequeña sonrisa el estar en esta situación. Hace un momento se hubiera puesto como un tomate de tan solo pensar en tocarle el pelo a Hermione. Y aquí estaba ahora abrazandola. Tan cerca que podía oír sentir su corazón contra su pecho.
Hermione levanto la cabeza para mostrar una sonrisa, como diciendo ahora estoy bien. Y al mirarlo a los ojos sus miradas se quedaron enganchadas. Más tarde cuando Hermione tratará de describir ese momento diría que había sido como si un imán la atrajera a aquellos ojos marrones, y simplemente se miraron, pupila con pupila. Era como si cada uno pudiera ver en el interior del otro, ver su alma, sus sentimientos, sus temores, miedos y secretos. Y entonces Ron con una valentía inexplicable tomó con una mano el rostro de Hermione y limpio el rastro que el llanto había dejado. La miro dulcemente y luego se inclino y la besó. Con labios temerosos y tímidos en un comienzo que fueron tomando confianza al iniciar a recorrer estas tierras desconocidas. Sus labios y su lengua fueron como unos exploradores que se deleitaron al empezar a excursionar por aquellos labios con los que había soñado por tanto tiempo, pero que nunca se había atrevido a reclamar como suyos. El ritmo del beso fue disminuyendo y lentamente se separaron. Apoyaron sus frentes una contra otra, provocando un suave rose entre sus narices y con los ojos aún cerrados queriendo conservar este momento por el mayor tiempo que se les permitiera.
-que te parece… si compramos un regalo para Harry, y se lo entregamos cuando le veamos nuevamente.
Hermione se separo y le miro dulcemente a los ojos, como pocas veces se había permitido.
- es una estupenda idea- declaró.
Ambos comenzaron a caminar de vuelta hacia la zona más comercial de Hogsmade. Sus manos rozándose ligeramente mientras avanzaban. Ron se armó de algo más de valor y tomó la mano de la muchacha de cabellos castaños a su lado. Esta se asombro con el gesto. Miro sus dedos entrelazados, y luego al chico que le acompañaba, un ligero rubor decoraba su nariz y sus orejas. Sonrió alegre y estrecho aun más sus manos.
Ron volvió a sonreír en los fríos calabozos. Un pequeño as de luz pareció iluminar las tinieblas en las que estaba sumido y un calor especial le recorrió el cuerpo, dándole ánimos y con esta memoria latente en su corazón el antiguo pelirrojo se sintió capaz de enfrentarse a una manada entera de dragones.
Las habitaciones de Grimmauld House se encontraban repletas de personas, muchas de ellas recibiendo órdenes, reportando resultados, etc. Solamente en el recibidor los recién llegados pudieron contar hasta cincuenta personas que se movían y conversaban. Y la llegada de los dos misteriosos cuerpos envueltos en oscuras capas de terciopelo no paso desaparecido.
- Mira- dijo alguien cercano- quienes serán ellos?- pregunto. Era un joven de cabellos rojizos
-no lo sé, pero no deben ser cualquiera. Parecen gente importante.- contesto una muchacha de alto porte con cabellos de un extraño tono violeta.
- lo sé, algo en su manera de caminar les da un aire de importancia.-respondió el otro
- y no es solamente eso. Mira con toda la protección que han llegado- ambos miraron a los al menos diez aurores que rodeaban a la pareja sosteniendo varitas incluso ahora que se encontraban en el interior de los cuarteles.
Remus se acerco desde la cocina apartando a algunos personajes para abrirse paso entre la multitud.
-amigos!- saludo- me alegra ver que han llegado bien, espero que el viaje no haya tenido mayores contratiempos
-solo una bandada de lechuzas impertinentes que casi nos tiran de las escobas.- bromeo la mujer debajo de la capucha verde oscura. Un mechón de cabello rojo y largo se asomaba por entre los pliegues.
- me alegro. Ahora por favor vamos a mi oficina. Hay asuntos que discutir aún.
- lo siento, remus. Pero si no te importa me gustaría ver a hermione antes.- dijo el hombre.
- claro. A ella le hará bien verlos, especialmente a ti.-miro al hombre de la capucha- creo que querrá revisar la evolución de tus heridas
Desde un poco más atrás y muy atentos a la conversación el pelirrojo y la muchacha de antes se miraron extrañados. Conocían muy poca gente que tuviera esa familiaridad con Lupin. Y por lo general esas personas era gente de tal confianza que ocupaba altos cargos en la jerarquía de la orden. Por lo que no era difícil adivinar que estos dos misteriosos personajes eran parte del "circulo", como se le denominaba a la alta jerarquía en la orden. Muchos de ellos eran fácilmente reconocibles puesto que hablaban en las grandes reuniones oficiales, o estaban encargados de pequeños escuadrones que realizaban misiones de mayor importancia y que requerían más gente. Y sin embargo ninguno de ellos pudo reconocer las voces de aquellos dos, ni tampoco las siluetas, las pocas personas pertenecientes al "circulo" no eran muchas y ellos conocían a la mayoría, por su alto grado de participación en misiones de riesgo nivel A. Después de todo habían estado bajo el mando de Alison Barrymore más de una vez…
- Baker, Jackson. Serían tan amables de acompañarnos- Dijo Lupin al pelirrojo y la peli-violeta que escuchaban atentamente. Ambos se sobresaltaron, pero afirmaron con la cabeza y siguieron al grupo en silencio.
Algunos de los encapuchados aurores que escoltaban a los misteriosos los siguieron también, junto con una preocupada minerva McGonagall que se unía al grupo.Subieron las escaleras hasta la habitación en uno de los pisos superiores donde se encontraba hermione.
- nunca había estado tan arriba en los cuarteles- pensó Joseph Baker- estos pisos generalmente se reservan para guardar información confidencial y para agentes secretos cuya identidad es muy valiosa. ¿Quiénes serán estas personas? ¿Y que tendrán que ver con nosotros?
La puerta se abrió y en el luminoso interior pudieron ver como una figura femenina ocupando una delgada y ceñida túnica turquesa, contemplaba por la ventana el día neblinoso que se presentaba en el exterior. La figura se giro y todos pudieron ver sus ojos enrojecidos y su pálida piel. Pero su mirada triste se cambio repentinamente por una un poco más alegre y sorprendida.
- Harry!!! Exclamo corriendo y abrazando a su amigo de la infancia. Nuevamente sus ojos se llenaron de lágrimas, pero esta vez de felicidad. La capucha se escurrió dejando ver los rebeldes pelos azabaches.
-ayayay!!! Hermione. Yo también estoy feliz de verte, pero me estas matando.
La muchacha se soltó llevándose una mano a la cara avergonzada por su conducta.
-lo lamento. Casi olvide tu condición. Pero es que verte nuevamente, como si nada hubiera pasado, como si el tiempo se hubiese detenido. Simplemente me trae demasiada felicidad. A pesar de que…
Mas lagrimas brotaron de sus ojos. Harry la tomo de los hombros y la sacudió para obligarla a mirarle.
- Hermione no te preocupes, vamos a encontrarlo. Te lo prometo.
La otra persona se dio a conocer entonces también. Retirándose la capa de terciopelo verde mostrando su antiguo cuerpo y su rostro de una weasley apareció ante ellos Ginny. Vestida con ropas muggles y con su cabellera larga y pelirroja suelta y libre por primera vez en años.
-gin!- exclamo la llorosa hermione, ginny con expresión triste y ojos lagrimosos también abrazo a su amiga.
-Esta bien, lo sé. Puedo sentirlo.-aseguro la nuevamente pelirroja- Ahora es hora de ocuparnos, no de preocuparnos.
-hace tanto que no veía tu rostro… - sonrió- te sientan mejor las pecas, amiga.
Sonrieron.
Remus llamo la atención de todos, tosiendo ligeramente.
-He decidido que es mejor llevar a cabo la reunión a cabo en este dormitorio. Es de suma urgencia que nos pongamos en movimiento pronto. Pero antes de informarles nada, quiero recalcarle a todos los presentes en especial al señor Baker y a la señorita Jackson lo confidencial de esta reunión y la discreción con lo que se debe manejar toda la información que se le será revelada a continuación.
Ambos jóvenes aun extrañados y pasmados asintieron.
- bueno Harry, estos son los dos jóvenes de los que te había hablado. Joseph Baker y Sue Jackson, ambos excelentes reclutas y destacados en ocultamiento y ataque. Señores, ya que ustedes no conocen a muchos de los aquí presentes haré las introducciones pertinentes. Ginnevra Wesley, Hermione Granger, Minerva McGonagall, Harry Potter, Tonks y Alastor Moody. Los gemelos Wesley están por llegar, pero esos son todos los presentes.
Ninguno de los dos pudo ocultar su sorpresa. Se encontraban atónitos al encontrarse frente a Hermione Granger, uno de los miembros más respetados y admirados de la orden. Además ante la desaparecida Ginnevra Wesley quien muchos daban por muerta al igual que al resto de su familias, pero acá no solamente se encontraba ella, sino que se anunciaba la llegada de los gemelos y por supuesto lo más impresionante de todo. Harry potter, leyenda de leyendas y desaparecido por años. Muchos decían que había desertado cuando Albus dumbledore había muerto, y ellos habían creído mucho de esas historias, pero ahí se encontraba de pie junto con el resto de personajes pertenecientes a la alta alcurnia de la orden. Tenían la sensación como si tuvieran que cuadrarse al mayor estilo escuela militar o algo así, pero como no era la costumbre de la orden se limitaron a permanecer en silencio y tratar de no verse estupidos, aunque con la boca semi abierta y la mirada fija en la cicatriz de rayo no lo lograban mucho.
-La razón por la cual se les ha llamado ha sido para una misión de suma confidencialidad y de riesgo A. Hemos perdido contacto con un valioso miembro de la orden y tenemos muchas razones para creer que fue atrapado por el enemigo y se encuentra con vida. La persona a la que me refiero es Ronald Wesley, quien se encuentra bajo efectos de pociones que mantienen su identidad como un secreto, pero los efectos de estas tienen una duración de unos cuantos días solamente, por lo que su identidad y gran cantidad de información esta en riesgo. El rescate debe ser inmediato. Harry dirigirá la misión y todos los presentes seremos participes de ella, menos minerva. Quien quedara a cargo de la orden durante este periodo.
Ambos aurores aun de piedra por las recientes presentaciones se asombraron más al oír lo anterior. Nunca se habrían imaginado estar en una misión de tal magnitud, y no solamente eso. En los años que la orden llevaba nunca habían sabido de que remus participara en una misión, este sin duda era un caso muy especial. Y sin embargo no era él quien dirigiría la misión, como hubiera sido lógico… sino el famoso harry potter. Esto no hizo más que atiborrar su cabeza con miles de preguntas, preguntas que no tenían respuestas.
Sus ojos envueltos en sangre le engañaban haciendo ver todo con una extraña tonalidad roja. Miro hacia arriba y vio a Draco Malfoy devolviéndole la mirada con una frialdad que nunca antes había visto en su antiguo compañero de clases. Le sorprendió. Pero entonces se dio cuenta de algo que llamo su atención, si ponía sus ojos enfocando mal, malfoy se veía como un hurón albino cubierto de sangre. Comenzó a reírse delirantemente, recordando el incidente de su cuarto año.
-creo que las drogas que le dimos están comenzando a hacer efecto- declaro el rubio a un hombre de cabellos castaños a su espalda.
-puede ser. No falta mucho para que sus defensas de oclumancia se debiliten producto de los estupefacientes.
- me estoy aburriendo con este imbecil. No ha dicho una palabra en todo el tiempo que lo tenemos aquí. Dile a Roy y a Michael que lo interroguen ahora. Necesito un trago, me ha dejado de mal humor…
-estar seguro?- intervino nuevamente el castaño- después de todo el señor oscuro te pido específicamente a ti que le sonsacaras toda la información posible…
- si, pero no creo se moleste por que permita que otros se diviertan con este. Después de todo es solo un peón más de la orden del fénix. No creo que sepa mucho de lo que realmente nos importa…
- si. Pero sin embargo nuestros informantes nos han dicho que su hermana ocupa un puesto importante en la orden…
-entonces debimos haber capturado la hermana, imbecil.- suspiro con resignación-. No se que es lo que ve el señor oscuro en este, pero nos ha dicho que lo interroguemos arduamente y que lo mantengamos vivo por algunos días, dijo algo así como "por si algo cambia en él" no se que habrá querido decir el señor oscuro, pero creo que ni el sabía bien de lo que estaba hablando. Se veía algo confundido y…
- silencio- dijo el castaño mirándolo con desaprobación- no deberías expresarte así de mi señor… las paredes tienen oídos en esta casa, sabes? Ahora vamos yo también necesito un trago.
Ron rió, se había echo el inconsciente para poder escuchar la conversación. Ahora sabía unas cuantas cosas de suma importancia. Primero que hay espías en la orden, segundo que sospechan de él y ginny. Lo que hacía que probablemente estuviera en peligro, pero guardaba algo de confianza en hogwarts aún. Estaba segura por el momento. Y tercero que su captura no era un secreto de estado. Si uno de los espías que estaba por estos rumbos le veía, probablemente lo reconocería y enviaría un mensaje a la orden. Si, aun le quedaban algunas esperanzas. Sin embargo se había dado cuenta que de todos los mortifagos que habían pasado, ninguno de ellos se tomaba la molestia de ocultar sus rostros o identidades, lo que significaba que estaba más que perdido… ni siquiera lo colocarían bajo un imperio, le matarían a sangre fría. Después de averiguar lo que querían. Solamente esperaba resistir lo suficiente.
En la puerta se recorto una figura alta y maciza. Por alguna retorcida y extraña razón producto de las drogas le recordó un día de finales de primavera. Hermione estaba de pie frente a el, su figura recortada en el cielo se veía como una simple sombra, con el sol a su espalda dándole una ligera aura de perfección. El se encontraba recostado en la hierba sobre la colina. Habían decidido tomar un ligero descanso de las clases y se había escabullido por las ventanas de la torre de Griffindor usando la escoba de ron, habían llegado hasta un prado en el extremo occidental del bosque prohibido, donde se abría la visión hacia un despejado y hermoso paisaje de colinas verdes, cielos azules y árboles frondosos que daban la sombra justa y necesaria como para mantenerse frescos. Habían comido una merienda ligera acompañada con cerveza de mantequilla. Y ahora reposaban uno junto al otro, algo somnolientos.
-Hermione…-la aludida emitió un pequeño sonido para dar a entender que estaba despierta- Hermione… hay algo que quiero decirte, hace mucho tiempo, pero nunca he encontrado el momento adecuado así que simplemente voy a decirlo y ya. Te amo.
La castaña se incorporo sorprendida por este anuncio. Definitivamente algo le estaba pasando a su Ron. Hace unos meses que estaba cambiado, más seguro de si mismo, eso le agradaba, pero a veces le chocaba ver el gran cambio de actitud que tenía, lo mucho que había madurado en tan corto tiempo.
El primer indicio de todo aquello había sido sin duda aquel beso que le había dado en la víspera navideña, pero cuando el momento termino y comenzaron a andar de nuevo hacia las tiendas en silencio, tuvo la terrible impresión que quizás eso había sido solo un momento y que Ron se arrepentiría o quizás que ahora les deparaba una relación oculta, más bien furtiva fuera de los ojos de los demás, después de todo ron siempre había sido tímido y no le daba mucho vergüenza andar mostrando gestos de cariños públicamente. Todos estos pensamientos le había entristecido, pero en contra de todo lo esperado, ron había actuado de la manera contraria. Incluso era él quien tomaba la iniciativa, tomaba de su mano mientras caminaban por los pasillos de la escuela, o le abrazaba por detrás tomándola por sorpresa, susurraba algo tierno en su oído y le daba un suave beso en el cuello, incluso había comenzado a acompañarla a la biblioteca a estudiar mientras leía libros de Quidditch y de vez en cuando hasta podía convencerlo de que hiciera su tarea. Incluso se había armado de tripas corazón y le había pedido que fuera su novia "oficialmente", y ella había respondido con un "oficialmente si" Habían sido tan son solo tres meses desde que estaban juntos, pero a ella le había parecido como si habían sido novios desde siempre… simplemente como no amar a este tonto, después de todo era su tontito.
-Hermione!!!... me estas matando acá- dejo escapar Ron algo tenso por no recibir algún tipo de respuesta ante su declaración.- mira. No te quiero presionar a nada… puedes responderme después, quizás debí esperar algo más de tiempo para decírtelo…- comenzó a divagar con poca elocuencia entre una serie de frases mitad disculpas, mitad confusión. Todo esto adornado con el exquisito sonrojo que se esparcía desde su frente hasta el cuello. Hermione río y le besó cortamente para callarlo
-yo también te amo, tonto. ¿Cómo no amarte?, creo que te amo desde hace mucho tiempo, pero ya he perdido la cuenta…
-bueno yo te amo desde mucho antes, sabes?
-oh!. Es esto una clase de competencia- sonrió.
Ambos rieron y se besaron. Ron acariciando la espalada ligeramente descubierta de su novia con la yema de sus dedos. El beso aumento su intensidad, y para sorpresa del pelirrojo la muchacha se acomodo sobre él, encerrándolo con sus piernas. Ron nervioso continuo acariciando la espalda y los cabellos de su novia, sin saber si debía atreverse a ir más allá. La respuesta llego por si sola cuando la castaña comenzó a bajar sus labios hasta su cuello mientras desabotonaba el botón de su pantalón. "Si eso no era una señal, entonces no se que es lo que era" rápidamente se puso al día con la castaña, acariciando sus piernas, levantando su falda para sentir su calor. El calor fue haciéndose más intenso en la pareja, mientras las ropas molestaban en su camino de pasión.
Los gemidos y sus respiraciones agitadas eran ahora parte de la ambientación de los terrenos. Acompañado con el cantar de algunos grillos y el susurro del viento sobre los árboles. Los pájaros cantaban en la lejanía canciones de amor para ellos y el viento les traía murmullos de sitios lejanos, la canción del río, los secretos de los bosques, el lamento de la montaña…. Y entre aquella sinfonía de elementos se unieron, haciendo el amor, mirándose a los ojos. Diciéndose te amo con boca, corazón y ojos.
Y allí permanecieron abrazados y calentados por el sol hasta que los rayos rojos del atardecer comenzaron a aparecer y caminaron hacia el horizonte, hacia hogwarts.
- habla! Cual es la contraseña para entrar al cuartel general de la orden!
Ron volvió lenta y dolorosamente a su realidad, donde el atardecer era algo lejano y el calor de su Hermione parecía sacado de un sueño en otra vida.
- no hay caso- dijo uno de los mortifagos en la habitación- esta como muerto. No reacciona a ningún tipo de estimulo… creo que esta vez Hook se ha pasado con la dosis de droga.
-no, creo que le dio una dosis normal, pero al parecer le ha dado a probar una de sus mezclas nuevas. Ya sabes… algo de cocaína con LSD y heroína todo mezclado en una simple droga junto con algunos narcóticos de origen brujo. Pero si hay que reconocer algo de los muggles es que tienen unas drogas que sirven estupendamente para facilitar estos trabajos de mierda.
-bueno de todas maneras, creo que será mejor que vuelva en si un poco para poder tener mejores respuestas. Tirale agua, yo voy a hablar a malfoy
Ron tuvo ese momento de lucidez, pero no tardo en volver a caer en sus memorias y divagaciones, donde el pasado desfilaba frente a el trayéndole el olor de lo que alguna vez fueron sus días felices. Mostrándole el rostro sonriente de Hermione, las bromas de sus hermanos, los momentos de alegría con Harry y el rostro feliz de su hermana Ginny, a la cual no veía sonreír verdaderamente desde hace 5 años… las pesadillas llegaron luego, burlándose de él mientras torturaba a todos aquellos a los que vio antes felices ante sus propios ojos.
-no debo bajar mis barreras mentales -se dijo a si mismo- solo un poco más…
Pero el sueño y las sedantes comenzaban a hacer efecto y no tardo mucho cuando se hundió en sueños oscuros con dragones despiadados, mortifagos, dementotes y en medio de toda esta hecatombe de calamidades… una persona… hermione.
- muy bien- finalizó Harry Potter observando a los presentes. Durante la anterior media hora había desarrollado la idea principal de su plan, señalando los aspectos más importantes.- Alguna duda al respecto?-silencio.
Volvio a recorrer con su mirada fría y calculadora a los presentes. Remus le miraba atento y pensativo. Hermione tenía una expresión de lástima en sus ojos, seguramente se lamentaba por él en ese instante, por su frialdad ante la gente, pero a él no le molestaba ser a si. Alastor… bueno era ojoloco, y no había mejor explicación que eso para la extraña expresión que circundaba a sus ojos todo el tiempo. Los gemelos parecian cansados por el viaje y luchaban por mantenerse despiertos. Los dos reclutas nuevos permanecian aun de piedra, como asustados por su presencia. Y participando lo justo y lo necesario en la reunion, era obvio que se sentían intimidados… por alguna extraña razón le recordaron a si mismo, durante sus años inexpertos donde cada misión peligrosa a la que se enfrentaba le provocaba un terrible dolor de estomago. Y por último Ginny jugaba tiernamente con su pelo, trensandolo, aburrida seguramente de haberlo escuchado repetir 50 veces los pasos a seguir para que los memorizarán. Al verla así, como a una niña pequeñazo pudo evitar que se le escapara una sonrisa, pero solo duró una fraccion de segundo. Por lo que aquellos que lograron distinguir ese gesto pensaron inmediatamente que había sido su imaginación
- muy bien.- dijo al fin después de un prolongado silencio- Entonces eso es todo, les recuerdo que esta información no debe ser comentada en ningún sitio fuera de estas cuatro paredes. Desde que cruzen esa puerta para irse ustedes deberán mantener su boca callada como una tumba. ¿entendido?- miro de reojo a los reclutas recien conocidos, ambos asintieron ligeramente-Partiremos mañana a las 500 horas.
Ambos reclutas se incorporaron para marcharse. Algo temblorosos por todo la información condensada recivida en la los ultimos 30 minutos.
- y algo más- dijo Harry, ambos se volvieron para mirar los penetrantes y fríos ojos verdes de su líder- si hay alguien a quien deseen ver… háganlo hoy.
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Hola!!!
Acá de nuevo yo. Primero que todo quiero mandarle un enorme abrazo cibernético a todos los que escribieron reviews… fue demasiado emocionante leer sus comentarios y me dio animo a terminar este capi que tenia comenzado hace mucho tiempo (jejeje flojonasa yo )
Bueno a los que preguntan o tienen dudas… obvio que es un Harry/Ginny. Soy demasiado fan de esta pareja y espere demasiados años para que finalmente estuvieran "oficialmente" juntos como para ponerme a separarlos hora en un fic. No. eso iría en contra de mis principios e ideales XDDD que cuatica… jajaja.
Wenoo… lo otro. a los que lo pusieron en favoritos un abrazo mil veces mas grande es un honor T.T y en general a todos los que la leen muchas gracias!! Me siento muy emocionada con todo este lado que no conocía de ser la autora de un fic. Así que perdonen si deliro un poquito XD
Bueno continuen mandando reviews pa que yo les siga mandando abrazos ciberneticos XD
Y a los que no han escrito rewies aun …porfa!!!... se los ruego… mandenme uno cortito aunque sea. Con eso yo soy mas que feliz y asi me da animo pa continuar la historia y no ponerme floja XD
Ah! Bueno ojala que les haya gustado este capitulo. (Casi se me olvida esa parte jaja. La emoción me embarga). A todo esto… los ánimos que infunde el Harry a sus tropas son como pa pegarle un tiro al weon! O sea po… con esos amigos, para que quiero enemigos jaja. Weno nunca se sabe. Estos dos personajes nuevos se crearon solitos, yo ni los llame y ya se estaban colando en una mision de rescate, jaja, pero como se me ocurrieron recien aun no estan muy bien pensados, ni su importancia o su destino. Si quieren que se mueran DEJEN REVIEWS, si en cambio quieren que vivan DEJEN REVIEWS. (q insistente yo)
Y nos leemos pronto
Un besote
Sihaya
Pd. Reviews!!! Por lo que mas quieran reviews!!!!
