Una forma de descargarse…

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Dio gracias a que su taller de dibujo haya terminado, esas clases le encantaban, pero sin duda le molestaba quedarse un rato más los lunes y los viernes en el instituto. Por suerte ahora tendría todo el fin de semana para descansar.

Giro en la esquina de su casa y diviso dos figuras que apenas se vislumbraban por la luz de la luna, sin tomarle importancia, siguió avanzando hacia el par de desconocidos, ansiando llegar a su casa lo antes posible para poder tirarse en su cama y descansar un poco.

Afirmo su maletín negro en su pequeña mano y reprimió un bostezo a medida que se tallaba los ojos. Escucho un pequeño gemido y no pudo evitar girar su cabeza en sentido del cercano ruido…

Sus ojos violetas se abrieron y su corazón palpito fuerte contra su pecho.

Inoue Orihime estaba siendo apresada contra una pared y el torso de Kurosaki Ichigo. Las manos del pelinaranja firmemente asidas a su cintura y su torso aplastando el prominente pecho de la hermosa mujer, sus bocas unidas en un juego erótico de movimientos y sensaciones. Las mejillas de la mujer sonrojadas de un carmesí latente por el calor y la vergüenza.

Podría haber jurado que estuvo un minuto sin respirar, para cuando el aire pedía entrar a grandes bocanadas por su boca.

Los gemidos eran de Orihime, gemidos que eran provocados por la boca persuasiva y feroz del joven de ojos avellana. Claro, la tenía tomada fuertemente contra su cuerpo, sin dejarla escapar de su cuerpo, casi parecía obligarla a tener ese contacto tan íntimo…pero eso seria una total mentira, porque él era Kurosaki Ichigo, el chico mas codiciado del instituto y sabía que Orihime lo amaba desde pequeña.

Sintió una pequeña punzada al verlos así, ver esa posición que mantenían, viendo los movimientos salvajes de los labios del pelinaranja sobre la ya hinchada y roja boca de la pelinaranja.

En ese momento se dio cuenta que sus pasos se habían detenido y que el agarre de su bolso había incrementado su fuerza considerablemente. Tenia que pasar si o si por al lado de ellos, su casa estaba en esa esquina. "maldito descerebrado, podría hacer sus cochinadas en otro lugar y momento" maldijo por lo bajo. Tomo unos segundo más y se concentro en recuperar la compostura para pasar lo más indiferente ante esa escena. Apenas estaba a unos quince metros de ellos y no la veían por la oscuridad seguramente.

Ahora la posición cambio, las manos de ella le abrazaban el cuello mientras enterraba sus finos dedos en la rebelde cabellera y él simplemente llevaba su mano hasta su trasero, estrujándolo sobre la pollera, mientras con su otra mano, la tomaba de la nuca profundizando el contacto.

Sintió repugnancia al verlos, ¿él iba a cambiar?..."en tus sueños pedazo de idiota"

Sus ojos violetas se vieron opacados, sin brillo. Paso a paso se fue acercando a su casa y por ende, a las dos personas que seguían besándose. Estaba a unos dos metros en cuanto Orihime abrió un poco sus ojos grises al sentir unos pasos y se separo de Ichigo bastante más sonrojada que antes, acomodándose los cabellos con la mano.

-Ku-Kuchiki-san!-grito totalmente avergonzada.

-Hola Inoue.-la saludo-Hola pervertido.-dijo con un tono lleno de ironía para el Kurosaki.

-¿Pervertido?-pregunto enfadado pero un tanto divertido por su presencia.

-Al menos sácale la mano de encima, idiota.-dijo empezando a caminar nuevamente, pasándole al lado con cara indiferente. Allí fue que Ichigo lo noto, seguía tocándole el trasero a Orihime y ella lo había notado también, lo sabia por el color rojo de su cara.

-Pe-Perdón!-dijo y saco su mano rápidamente.

-No…no importa.-susurro agachando la cabeza.

Ichigo afilo los ojos en dirección al caminar pacifico de Rukia Kuchiki, una creciente ira lo invadía cada vez que la cruzaba, cada que la morena lo ignoraba olímpicamente.

-Gracias Orihime…necesitaba esto.-le dijo, supo que sonó como un autentico patan, su mirada cambio a una triste al ver el estado sumiso y acongojado de la mujer. Ella era buena y lo que menos se merecía era un tipo como el, que la trate de esa manera tan despectiva y grosera.

-Kurosaki-Kun, yo puedo…

-Pero esto no volverá a repetirse, lo lamento.-la interrumpió con mirada seria, le dio un beso en la frente y se marcho con las manos en los bolsillos en la misma dirección que Rukia, al final, su casa estaba a tres cuadras de allí.

Orihime se quedo muda, con el corazón pendiendo de un hilo y las ideas mezcladas en su cabeza. Odiaba la situación, desearía poder haberle dicho que no, haberse resistido a él, pero era demasiado tonta e ingenua para tratar de alejar al hombre que amaba tanto.

"¿podré conformarme con esto? ¿Ser la segunda opción suya?..."

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Hola chicas! Que les pareció este capi? Me quieren matar? Jaja espero que no XD. Sino no podré seguir con la historia. Saludos y cuídense!