Capt. Nº 4
- Acaso tratabas de escapar de mí?? – Su respiración se había agitado contra su voluntad; sabía que yo podía sentir cada detalle que cambiara en ella. – "Sabes que no puedes escapar de mí – le dije mentalmente mientras escuchaba el leve murmullos que sus párpados hacían al cerrarse y quedarse allí; luchaba por tranquilizarse, por tranquilizar su corazón.
- Escapar de ti?? …… - me susurró ella, llevando su mirada a su derecha. Por un momento me di cuenta que no sabía qué hacer. Por qué habría de escapar de ti?? Ya no tengo nada que hacer aquí, así que me marcho.
- En serio no hay nada que te retenga aquí?? – Algo nuevo había en sus pensamientos, algo que trataba de envolverlos por completo, y lo estaba consiguiendo. – Qué es? Ira?? Rabia?? Por qué?? - me acerqué lentamente, rozando con mi mano el respaldo del sillón al pasar.
Cosa curiosa: el sonido de mis pasos y el leve y secreto eco que sólo nosotros podíamos escuchar le fascinaba, estaba absorta en ellos, desconectada de todos sus problemas, de todas sus inquietudes; sólo cuando me detuve frente a su hombro izquierdo, casi rozando su figura, sus ojos se abrieron y su mente volvió a pensar en lo que la atormentaba. La maraña de pensamientos amarrada por la rabia en ella se resistía a mí, se resistía a que los leyera: "no me oirás, no me oirás" decía mentalmente una y otra vez con una monotonía furiosa; pero yo podía oírla, mas no podía entenderla.
- Gracias por rescatarme la otra noche, pero ya debo continuar con mi vida……- dijo, al parecer, con los dientes apretados, para luego cruzar el umbral de la puerta.
- Hey! – la atajé por la muñeca antes que se fuera, obligándola a voltear para encontrarme de frente con sus enfurecidos ojos, los cuales se movieron rápidamente de mis ojos a mi boca, de mi boca a mis ojos y de mi ojo hacia mi otro ojo. – Acaso te empeñas en continuar tu vida sin mí?? Sabes muy bien que ya no puedes escapar de mí……
Y allí estaba de nuevo aquel choque eléctrico que su piel provocaba sobre la mía. Su voz enfurecida por no entender lo que me ocurría, sus ojos fijos en mí tratando de descifrar mis pensamientos; todo aquello hacía que a cada segundo odiara a Lestat, pero a la vez me volvía a encantar, lo volvía a amar.
Ya no podía estar más aquí; no lo soportaría.
- Suéltame!! Simplemente prefiero no ser una más en tu colección!! – gritó con cólera, mientras forcejeaba contra mí.
- Créeme, si te quisiera en mi colección ya estarías muerta. – le susurré, acercando mi rostro al suyo. En ningún momento desvió la mirada. – Te prefiero………viva aún……
- Por qué….?? …… - preguntó, al borde del susurro. Sus ojos concentrados en los míos aún estaban llenos de curiosidad.
En ese momento me di cuenta que no sabía cómo responderle. Por qué quería que se quedara conmigo?? Era impresionante la forma en la que parecía ver al mundo; todo le impresionaba, todo le fascinaba, se daba el tiempo suficiente para estudiar y memorizar cada cosa. Creo que eso me hizo recordar a Louis en sus primeros días y años como Vampiro, embelezado en todo, pero ella no era un Vampiro, era un humano alimentándose de sangre de Vampiro; un mortal adquiriendo sentidos inmortales, aprendiendo a usar y vivir con sentidos de un inmortal, pero Por cuánto podría soportarlo?? Podría alargar su vida alimentándose de mi sangre?? Se marchitaría como los demás o viviría " por siempre" como yo y conmigo??
Antes de que perdiera el contacto de sus ojos, le pasé mentalmente todo lo que pensaba en aquel momento, mis recuerdos de Louis, mis interrogantes, todo. Ella quedó muy sorprendida con esta "transfusión de pensamientos", pero aún así siguió atenta a todo. Cuando hube terminado, bajé lentamente su brazo aprisionado en mi man0, para al final tocar suavemente la palma y dedos de su mano. Kathleen guardó un largo silencio mientras caminaba hacia la cama para sentarse; por mi parte, cerré despacio la puerta de la habitación…… muy despacio……… y cuando sus pensamientos parecieron zumbar en orden supe que me hablaría.
- m-me amas…?? - sus ojos se mezclaban en la extrañeza y curiosidad que parecía sentir.
- ……no lo sé……… - respondí, aún inseguro mientras permanecía apoyado ligeramente en la puerta con una solo mano. - …… sólo sé que tiendo a amar todo lo extraño y bello………y creo que tu eres extraña y bella……
- no, no lo soy…… -dijo, con tono algo bajo; sus ojos vueltos al piso.
- Oh, si lo eres – afirmé con tono animado al tiempo que me hincaba a su derecha, apoyando mi cono en la rodilla, rozando levemente con mi dedo índice mis labios.
Me dedicó sólo una mirada, pero pareció gustarle mi nueva postura, pues sonrió disimuladamente. Le gustaba la sombra y el pequeño toque que hacía mi dedo en mis labios.
- Qué ocurre?? – pregunte travieso.
- mmm……nada… - respondió, sin darle importancia y desviando la mirada, pero al mismo tiempo sonrió más ampliamente.
- Vamos, dilo – la animé, pero ella siguió con su mirada perdida en otro sitio. Sus mejillas adquirieron un leve rubor pastel, un rubor tan tímido que sólo yo pude ver.
Me levanté y miré la habitación en toda su extensión; el chelo estaba allí sin tocar aún, al igual que la comida. El latir de su corazón levemente emocionado llenaba la habitación.
- Por qué no has comido?? – le pregunté con delicadeza.
- No quiero, me da nauseas…… - respondió ella; sus ojos estudiaban el estuche del chelo. – creo que ni siquiera aguanto su olor……
- Qué?! Oh, genial, y ahora cómo te alimentarás?? – pregunté y su mirada se alzó hasta mi rostro.
Sus ojos me decían "sangre", todo su ser quería beber nuevamente, pero ¿ayudaría eso o sólo empeoraría la situación?? En realidad no lo sabía.
Sin más que hacer o decir, me senté a su lado dejando escapar un inesperado suspiro y relajando mi espalda; Kathleen me miró discretamente, casi como un pequeño felino aún algo enojado y desconfiado.
- En verdad es la primera vez que le das de tu sangre a un mortal sin convertirlo? … - preguntó con palabras algo aceleradas y atropelladas, pero con voz sin rencor.
- Al parecer hemos entrado en un campo desconocido para ambos – dije luego de asentir con la cabeza, con mi mirada en el chelo - ……y……tal vez Marius y Maharet me maten……… esto es pero que crear a uno nuevo………
- N-no has……??
- Creado a uno nuevo? – terminé su pregunta. – No……. Creo que las nuevas generaciones no han sido tan interesantes como antes…… excepto por ti, claro. – Mi mirada captó la suya al final de la frase y nos quedamos así por un momento hasta que ella la desvió bruscamente.
El palpitar de su corazón se había acelerado; me acerqué y la tomé con suavidad del mentón para así captar su mirada.
- Qué ocurre?? le pregunté mentalmente, mientras su mirada parecía inquieta.
- No lo sé………creo que voy a explotar…… - me dijo, aún muy inquieta, y traté de tranquilizarla con la mirada para luego preguntarle por qué sentía aquello. - …… es… como si sintiera mil veces más que antes, no de sentir el mundo, si no de aquí – me señaló con su mano en el pecho, mientras su voz se quebraba levemente. - ……no sé si es por las voces que siento, pero parece que no es eso; es……como si viniera de dentro de mí………como……com-
No la dejé terminar, pues ya había entendido a lo que se refería. En realidad no sé por qué lo hice, pero ella quedó muy sorprendida; simplemente la abracé y dejé que sintiera mi corazón de nuevo, dejé que se tranquilizara con mis latidos.
Hace muchos años………yo también sentí esa sensación, esa agonía al estar perdido en mil sentimientos, en mil sensaciones……… la alegría se mezcla con la tristeza y no sabes qué hacer; el odio con el amor, la impotencia con el valor, todo, todo se mezcla y no sabes si odiar o amar, si reír o llorar. Cada vez que recuerdo esto no puedo evitar reír por lo bajo.
La mente de Kathleen parecía estar en blanco, perdida en todos esos sentimientos y aún sorprendida por mi repentino abrazo. Sin embargo, poco a poco empezó a liberarse de la "nada" en la que había caído; sus brazos me rodearon con titubeante suavidad, tímida aún de mí. Su abrazo fue más fuerte de lo que pensé, pero no superaba mi fuerza; era su fuerza vampírica, su sangre mezclada con la mía actuando en su cuerpo y siendo controlada por sus sentimientos. De inmediato sentí contra mi pecho su respiración agitada mientras era sometida por todos aquellos sentimientos, por los pensamientos de los mortales de los alrededores; podía notar que ya no soportaba más, que su mente estaba cansada frente a tal desorden de sensaciones que al final no podía controlar, pero ella aún seguía allí, luchando para contenerlos todos y no expresar ninguno. Reafirmé mi abrazo haciendo que se remeciera levemente, para luego levantar su cabeza y acercar sus manos a mi cuello. Su mirada me interrogaba, preguntaba por algo que no se me había revelado aún por sus ojos, pero que en ese momento su voz me diría:
- Por qué ha ocurrido todo esto?? – empezó ella con voz casi cayendo en el susurro. – Por qué estoy sintiendo todo esto?? Por qué cuando creo haber encontrado algo de felicidad tropiezo con otra mucho más grande y tentadora?? Por qué empiezo a amar a alguien que tal vez tendrá que dejarme ir………que tal vez tendrá que verme marchitar junto a los demás mortales??
"Sólo hay una cosa que quiero expresar" me dijo luego mentalmente, mientras su mirada parecía no querer separarse de la mía, y la mía no quería separar de la suya. En seguida, sus dedos acariciaron suavemente mi quijada, su mirada decidida, acercó lentamente al mío primero, pero a medio camino pareció cambiar de opinión para acelerar su acercamiento y besarme con increíble y envolvente pasión. Creo que imposible resistirse a sus besos, o tal vez yo también quería besarla, pues no hice nada para detenerla, para separarla de mí, sino que al contrario, recibí sus besos y los correspondí con otros muchos más apasionados, más desenfrenados; luego de caer en tal descontrol y casi lujuria, la lleve a la ternura, a las suaves caricias, los tiernos roces de nuestros labios en los delicados besos no menos apasionados. Mis manos en su cintura, los suyo en mi cuello, nuestras mejillas juntas y nuestros labios rozándose con tal delicia………tentando los besos a cada minuto, cada segundo………….
En qué estaba pensando?? No tenía cabeza para eso, pues aquí venía otro beso……suave; lento, lúgubre en su desarrollo, pero en seguida tomando fuerza.
Ah……pero este beso era distinto…… era un beso de sangre. Kathleen había mordido un lado de su boca, dejando que fluyera dentro de ella para luego dármela junto con aquel exquisito beso. Humm…………que trampa más deliciosa había sido. Nuestros labios se manchaban con su sangre, mientras la respiración de ambos parecía convertirse en una sola y su corazón poco a poco empezó a emerger desde su pecho, llenando con sus latidos todo a nuestro alrededor. No, no quería que terminara todo esto, no quería dejar de afirmarla mientras caíamos en el abismo de nuestros besos envueltos en su sangre, pero en realidad me estaba alimentando de ella, estaba bebiendo de su sangre y su corazón cada vez se aceleraba más junto con el mío mientras que su vida se iba debilitando; tenía que acabar, tenía que terminar con todo esto.
- jejeje……lo siento……caíste. – dijo ella con risas algo maliciosas, pero débiles, luego de que la separara casi con dificultad de mí.
- Eso fue demasiado para ti. – le dije en un tono al borde del enojo, parado frente a ella.
Mi boca aún se deleitaba con el sabor de su sangre, mi corazón aún acelerado después de aquella íntima y macabra experiencia. – Es que acaso querías morir?!
- No……sólo quería saber que ocurriría si lo hacía……. – su voz sonó cada vez más débil, si embargo seguía riendo, lúgubre y absorta en la sensación que había experimentado. - …….Humm………esto se pone mal………
Kathleen se desplomó hacia atrás en la cama y sólo se quedó allí, quieta; su respiración lenta y pausada, casi perezosa, parecía que se apagaría en cualquier momento. En seguida me acerqué a ella y comprobé su pulso tomando con cuidado su muñeca; en realidad estaba muy débil, cada palpitar se demoraba entre tres y cuatro segundos para dar paso al otro; sus ojos estaban cerrados y su boca, manchada de rojo ligeramente, en una expresión casi neutral. No quería que muriera aún. Sin pensarlo más, mordí mi muñeca derecha y dejé que sólo unas gotas escarlatas cayeran sobre su boca, sólo unas gotas………
Lentamente su organismo comenzó a revivir, su respiración se aceleró inquieta al principio para luego tornarse normal; sus ojos se abrieron y con rapidez se dirigieron hacia mí, claros demasiado claros para ser de un mortal. Sería acaso mi sangre que estaría influyendo en ella?? Estaría viendo mis venas abriéndose paso bajo mi piel?? Vería mi sangre fluir en ellas, mi corazón muerto ahora vivo con su sangre?? Estaría viendo todo eso en mí con sus momentáneos ojos vampíricos??
La hilera de pensamientos que percibía de ella parecía estar profundamente fascinada con lo que veía; con lo que sentía. Era un imán para todas las sensaciones, el mundo parecía absorber su atención y su ser al entender los nuevos detalles que veía en éste.
- Por qué no lo hiciste?? ……… por qué no me convertiste?? ……… - su voz sonó algo gutural, mientras su mirada mostraba un cierto matiz de decepción.
- No te convertiré ni ahora ni nunca. – dije tajante, mientras me movía hacia la ventana, pero ella alcanzó a aprisionar mis dedos. Fue un movimiento demasiado rápido como para creer que vendría de ella.
- Por qué no?? Acaso no cumplo los requisitos necesarios para ser una de los tuyos?? – preguntó en un rápido diálogo. Sus ojos eran ámbar puro, curiosos y algo desconcertados por mi respuesta.
- Tu ya eres uno de los mío, chérie, es que no te has dado cuenta?? – le respondí con comprensiva voz y alzando mis cejas como solía hacer. – es sólo que prefiero que sigas viviendo el mundo como mortal.
- Pero ya he vivido demasiado el mundo con mis ojos mortales, ya he visto todo!! Ya lo he entendido todo aquí; ahora……ahora quiero vivir más seguido con ojos de Vampiro; quiero ser un Vampiro. – todo su ser estaba convencido, pero a mi no me convencía.
- Ja! No creo que hayas vivido todo lo que te ofrece este mundo, de seguro te falta algo por descubrir. – mi voz arrogante no pareció simpatizarle.
Su mirada analizaba mis intenciones mientras la ayudaba a incorporarse. Era preciso que comprobara lo que decía, pues si era así tal vez la tentación sería más grande para mí. Su intelecto ante el mundo ya lo había comprobado y su percepción ante las maravillas de éste era más que visible, sólo faltaba verificar si el miedo no era un obstáculo para ella. Era preciso que el miedo no fuera un obstáculo para ella.
- Has vencido todos tus miedos?? – sus ojo fijos en mí pensaban si mentirme o no, o si tal vez al tratar de mentirme estaría diciendo la verdad.
- Sí, claro. – dijo con voz confiada, pero me estaría diciendo la verdad?? En realidad no pude deducirlo, su mente no me dejó saberlo. – No me crees??
- Me gustaría comprobarlo. – "Te atreves a averiguarlo??" le pregunté luego en pensamientos. Su mente y ojos parecían estar cien por ciento conectados, fascinado por mi desafío.
- Claro, ya verás que digo la verdad. – dijo, para luego seguirme al salir de la habitación hacia la azotea, sólo que ella no sabía que nos dirigíamos hacia allá.
Las escalera se cernían en espiral, bello espiral, en una esquina del edifico cerca de la habitación. Sus piernas eran incansables ahora que se nutrían a cada segundo con mi sangre, y su mente se había cerrado a mí con increíble esfuerzo, aunque de seguro no duraría mucho. Al llegar frente a la puerta de la azotea, tomé su mano con ademanes simples y aún así su mirada sorprendida me interrogó; es que acaso era tan sorprendente en mí una muestra de interés hacia ella como el de tomar su mano?? Tal vez lo simple le sorprendía, tal vez mi ser parecía demasiado exuberante para esperar de mí un gesto de afecto tan simple como el de proteger su mano con la mía; sin palabras quería decirle tanto con sólo ese simple movimiento.
Pero había otro factor en su mirada, sólo con su preocupación la pude escuchar: y si el sol comenzaba a emerger mientras estábamos en la azotea?? Podría dañarme el primero de aquellos fatales rayos??
- Tranquila, chérie, no sería tan descuidado. – le dije, mientras abría la puerta y las luces artificiales reinantes en la noche urbana inundaban nuestras pupilas.
- Y………exactamente qué hacemos aquí?? – preguntó casi en susurros al tiempo que nos dirigíamos hacia una orilla. – Cómo probaras lo que te digo aquí?? ……
- Que tal……si lo averiguamos ahora mismo…? …… - respondí con suave y maliciosa voz, para luego tomarla en brazos e ir hacia la reja que nos separaba del vacío abismal que conformaban los veinte pisos abajo.
Sus ojos desconcertados pedían una explicación, y no fue hasta que se dio cuenta que estaba dispuesto a soltarla al vacío en ese mismo instante cuando comprendió lo que ocurría.
- NOOO!!!! Qué haces, estúpido??!! – gritó mientras la afirmaba sólo de los brazos; sus piernas se movían frenéticas tratando de encontrar algo en que apoyarse.
- Compruebo lo que has dicho; si realmente venciste todos tus miedos no deberías tener miedo a las alturas…………o a morir……… - le dije casi agritos, pues el fuerte zumbido de la cuidad había llegado hasta nosotros.
- Estas loco o qué?!! Vas a matarme!! No!! No me sueltes, maldito!! – gritó ella cuando la soltaba por un segundo y la gravedad la llevaba hacia el suelo, para al siguiente segundo tomar sus manos nuevamente.
- Jajaja!! Qué susto te has dado, chérie, acaso han regresado a ti todos tus miedos?? Vamos, Por qué no saltas?? Caerás limpiamente de pie! – le dije, para luego soltar su mano derecha y asustarla aún más.
Eran fascinantes los matices de expresiones que podía demostrar al dejar que se desatara el miedo en ella, al crear miedo en ella.
- Ya déjame, maldito!! Si ya sabes que te mentí, para qué sigues con esto?? – su mano izquierda se aferraba a mi brazo con desenfrenada fuerza, esa fuerza que aparece en momentos en que el miedo y el terror te invaden por completo.
- Tal vez sabía que me mentías, pero tu no, no estabas segura, chérie, es por es que hice todo esto para que respondiera tus propias preguntas!! – sus uñas se clavaron en mi antebrazo con cruel lentitud y mi sangre corrió, bañando sus manos.
- Esta bien, esta bien!! Ya entendí, te mentí y qué!? Ahora sácame de aquí, maldito!! – ambas manos de Kathleen trataban de afirmarse mientras la sangre hacía que se resbalaran, desesperándola y aumentando su miedo a caer.
- Muy bien, Kathleen, te pondré a salvo, pero……procura no resbalar……… - en seguida mi sonrisa se ensanchó al ver que mis dedos se separaban de los suyos manchado con mi líquido vital; mi escarlata maldad.
- NOOOOOOOOO!!! – Su grito fue increíble. Creo que si la hubiera conocido antes la habría integrado a la banda, pues su grito recorrió todo su registro de voz, desde la nota más grave hasta la más aguda posible para el ser humano.
Sin embargo, pese a todo el miedo que llenaba su mente, un pequeño pero abrumador pensamiento apareció en ella, un pensamiento que reactivó su curiosidad: "……y si en verdad pudiera caer de pie?? ……"
Ese pensamiento me bastó para saber que podría superar aquel obstáculo sólo con un poco de tiempo, por lo que me abalancé abismo abajo para lograr sostenerla cuando alcanzaba el piso diez del edificio. Mis pies tocaron el alfeizan de una de las ventanas del piso; Kathleen en mis brazos, su cuerpo flojo sobre mí, sorprendida aún por aquel cambio de ritmo a su alrededor. Antes de volver a la azotea mis brazos la rodearon para alejarla de la sensación de que su alma había caído antes de que la salvara. Todo estaría mejor arriba.
Cuando me dispuse a escalar por la y tosca pared, Kathleen se aferró a mí con manos algo temblorosas; en verdad había experimentado el terror puro, y la había abrumado.
Ya en la azotea, sus pies tocaron las ásperas y sólidas baldosas, pero el miedo la seguía aferrando a mí; su cuerpo aferrado al mío era miedo puro.
- Chiquilla tonta…………no iba a dejarte caer……… -le dije en susurros cerca de su oído. Mi voz le pareció demasiado arrogante; demasiado repugnante.
En seguida, sus manos me empujaron con torpe fuerza, pero con decidido enojo; el fantasma del miedo aún en sus ojos dominado por la rabia hacia mí; en verdad estaba furiosa. Sus ojos me decían: "te odio" a cada instante, para luego alejarlos de mi mirada al dirigirse, con paso rápido y enojado, hacia las escaleras.
- No todo se consigue tan fácil como parece, Kathleen. – le grité con mi voz arrogante, pero ella prefirió ignorarme y seguir caminando. – Claro que me odias…………pero como adoras tu preciado error………… (Jiji, pekeña sita de "Entrevista con un vampiro") – dije, más para mi que para nadie más.
A pesar de todo, a pesar que ahora creía que podía matarla en cualquier momento y que me odiara por haberla asustado de aquella manera, no se iría muy lejos, pues aún estaba fascinada conmigo, aún sabía que podía ganar mucho al quedarse a mi lado; mi ser inmortal ya la había atrapado. Y no la dejaría ir.
Kathleen era un verdadero hallazgo entre todo este mundo un tanto frío e interesado, en el cual la belleza y la bondad de la música se ha perdido; donde lo único que importa es el "curso cotidiano y monótono" de la vida, el dinero y los placeres prohibidos. Será acaso ella la reencarnación de algún Vampiro de algunos siglos atrás??
…………La reencarnación de Nicolas…………
No. Eso nunca. Nicolas jamás volvería…………No volvería…………
Tal vez era la primera de la nueva generación que podría heredar el Don Oscuro; la primera Vampiro de siglo XXI; mi primera hija del nuevo siglo, con la fuerza innata suficiente para acoger todo mi ser en cada gota de sangre que le de.
Sus pasos entrando a la habitación llegaron hasta mí como dulces e hipnóticos tambores. No se iría, sabía que no le convenía. Y también sabía que yo ya no la dejaría ir.
