Los personajes y derechos de esta historia pertenecen todos a la autora de Kaichou wa maid-sama, Hiro Fuyiwara.

La base de la historia esta inspirada en la cancion de Train, "Shake up Christmas", de mismo titulo que el capitulo. Se respetan los derechos de autor.

Y por ultimo...

"Mi historia participa en el Reto de Diciembre Una maid de rojo del foro Bienvenido, Amo" (un poco pasada de fecha, perdooooon .)


4. Shake up Christmas!

Snif, snif… No puede ser.

Entreabro un ojo.

Sniff, sniffffffff… ¡SIIIIIIIIIIIIII ! ¡Es real! ¡Esta ahí! ¡En la cocina!

Salto como si tuviera un resorte bajo el trasero.

¡HAY SALMON EN CASAAAAA!

Corro hacia la cocina, pero derrapo en el pasillo y tiro un jarrón. ¡Vaya! Es el del siglo XVIII de mi amoo… Me va a matar. Bueno, no. No me va a matar. Me quiere demasiado como para ello.

Como un gato ninja, salto por la pared para evitar los cristales y vuelvo al suelo sobre las cuatro patas (jeje, soy un listillo). En menos de tiempo que se tarda en decirlo, llego a la cocina.

Ahí está mi amo. Silbando, está sacando algo del horno. Ni siquiera se ha puesto el delantal. Bueno, es normal: conociéndole, no se va a manchar. Después de todo, es como un semi-Dios de esos de los griegos, como la marca de yogures... Por favor, tengo mis referencias. Que soy un gato de alimentación muy sana. O yogures de los humanos en toga blanca o nada.

Enfin, a lo que iba: ahí está mi amo. Y por el olor que desprende la sartén diría que hay cierto pescado ahí…

- ¿Miauuuuuuu? –le pregunto poniendo ojitos inocentes–.

El rubio me mira, me sonríe y me dice:

- No Licht. No es para ti.

¡¿QUEEEEEEEEE?!

No, no, no. Es una broma.

- ¿Miau-miauuuu? –le vuelvo a preguntar, reforzando mi carita monísima–.

Hasta ahora nadie se había resistido, pero como mi amo evidentemente es tan especial, me vuelve a decir:

- Nop. Vete al salón anda.

¡Y encima me echas! ¡En Nochebuena!

… Pues que decepción.

Con un maullido triste me voy de la cocina, la cola baja.

¡Está bien! ¡No volverás a saber nada de mí!

Más triste que una sardina sin agua, me voy delante del árbol de navidad, me enrosco sobre mí mismo y empiezo a maullar tristemente.

¿Dónde está el espíritu navideño eeeh?

¿Dónde?

Estamos los dos solos en casa, sin nada de compañía y encima no me quiere dar un regalito en Nochebuena. Pues mira tú que bien. Quedan tres minutos para medianoche y vamos a celebrar Nochebuena así, solos y todo.

En medio de mis lamentos, suena de repente el timbre.

¡Tenemos visita!

Algo más animado, me levanto y voy corriendo a la entrada. Sí, la vida de un gato es muy ajetreada, siempre corriendo de un lado para otro.

El amo llega, me coge en su regazo para apartarme de la puerta y abre a… ¡La chica! ¡Mi salvadora!

- ¡Miau miau miauuu miau miauuuuuuu! –me quejo a ella en cuanto la veo–.

- ¡Licht! ¿Qué tal? Gato guapete…

Adoro a esta humana.

- Me encanta la cara ruborizada de Misa-chan en Navidad.

Pues no deberías haberlo dicho amo, porque se le acaba de poner una cara de demonio que da miedo.

- ¡Cállate estúpido Usui!

Con la mano que le queda libre, la humana le intenta dar un puñetazo pero el rubio le para el golpe en seco.

- ¿Misa-chan se va a enfadar conmigo en Navidad? –le pregunta poniéndole ojos chibi–.

Uy uy uy, la cosa se está poniendo muy íntima. Mejor me voy.

Salto de los brazos de mi querida humana y me instalo en el sofá. Desde ahí puedo observarles perfectamente, je je. De hecho, están los dos muy juntitos. Mi dueño tiene encarcelada a Misaki contra el muro, dejando a la pobre tan ruborizada como un cubo de pintura roja. Uy no, no pensar en cubos de pintura. Que traen malos recuerdos…

- ¿Has venido a pasar la noche conmigo Misaki?

- ¡Maldito pervertido alienígena! ¡Yo solo quería…!

De repente, el sofá tiembla. ¡Ay Madre de los Gatos!

¡Un terremoto!

Saco mis uñas y me agarro al sofá.

Demasiado tarde.

El sofá se inclina y yo resbalo encima de él. ¡Ay Dios gatunooooooo! Para cuando aterrizo en el suelo y delante de mis dueños, completamente espatarrado, estoy temblando como una hoja.

Pero… un momento. ¿Por qué los dos humanos siguen ahí de pies, tranquilos, sin moverse ni nada? Tienen que haber sentido el terremoto, no puede ser que no hayan notado nada. Pero entonces… ¿por qué no se han movido las cosas del apartamento?

Me acerco al sofá con cara sospechosa. ¿Sera un sofá encantado? Todo es posible…

Lo huelo… parece un sofá normal. Excepto por la ausencia de olor a pies humanos (mi dueño es muy limpio). Entonces me vuelvo a sentar encima.

Uy, he hecho trizas el sofá. Entre eso y el jarrón, cierto rubio me va a matar. Pero bueno, de momento esta tan ocupado con su hembra humana que no se ha dado cuenta de nada. Uffff.

Entonces vuelve a suceder. Todo bajo mi cuerpo se inclina y sin poder evitarlo soy propulsado contra Usui y Misaki. En el último momento consigo agarrarme a una lámpara colgando del techo, pero el impacto hace que lámpara y yo nos caigamos en el suelo, acompañados de un enorme estrépito.

- ¡Licht! –me reprocha mi amo–.

No parece estar muy furioso. Hay que decir le es imposible enfadarse con su novia al lado.

- ¿Cómo te has subido hasta ahí arriba? –me pregunta con los brazos cruzados–.

Pues no lo sé. Es como si una fuerza maligna proveniente del sofá me tirara continuamente hacia vosotros.

Con un maullido de disculpa, me doy la vuelta y me escondo detrás del árbol de navidad. Ahí no me puede ver el sofá, estoy fuera de su campo de visión. Pero… ¡maiuuuuugr! ¡Noooooo! ¡Los dos humanos se sientan en él!

¡Todos a cubierto!

Rápidamente, me hago una bola y cierro los ojos, esperando que llegue el apocalipsis. Uno… Dos… Tres. Vuelvo a mirar. El apocalipsis me está tomando el pelo.

Ahí siguen tranquilamente los dos humanos. Bueno, tranquilamente es una manera de hablar, porque mi dueño me está buscando con la mirada y la humana se está partiendo de risa señalando la pelusa que sale de las costuras del sofá…

En ese momento, sucede de nuevo.

Soy empujado contra el árbol de navidad, que se inclina peligrosamente y termina por caer. Las bolas se rompen en pedazos y el suelo termina lleno de trozos cortantes. Y mi amo… ¡Oh no! ¡Mi amo esta aplastado bajo el árbol! Y… ¡Ay, por los Dioses! ¡La humana esta aplastada bajo árbol y dueño! ¡Que desastre!

Me acerco evitando con cuidado los trozos de bolas de navidad dispersos en el suelo.

- Misaki, ¿estás bien? –pregunta el rubio–.

Ahora los veo mejor. La humana parece estar indemne, protegida por el cuerpo de Usui encima de ella. En cambio mi amo está lleno de púas de pino.

- Sí, ¿y tú?

- Siempre que tenga a Misa-chan en mis brazos estaré bien.

- ¡¿Qué… qué dices pervertido?!

- De hecho, tenemos mala suerte: no sé si poder levantarme con el árbol encima. Me temo que tendré que quedarme con Misa en mis brazos un buen rato.

- ¡¿Cómo?!

- Misa… ¿te das cuenta de la posición en la que estamos? En la cama es parec…

- ¡Maldito pervertido del espacio alienígena, cállate!

- Pero Misaaa… Si me callo no podré decirle a la chica que tengo entre mis brazos que la quiero.

No puedo resistir. Me acerco un poquito más, justo a tiempo para ver como la chica se ruboriza y Usui la besa, pillándola por sorpresa. ¡Muy bien, humano! ¡Así me gusta! Si le oliese el trasero aun mejor, pero entiendo que en esa postura no puedes.

Los dos se separan, Usui tira con un brazo el árbol (obligándome a esquivar el árbol con un salto ninja) y con el otro acaricia la mejilla de la humana. La chica tiene los ojos bajos y cuando los levanta, es para decirle al rubio:

- Yo también te quiero.

De nuevo, se vuelven a besar.

Y justo en ese momento, soy empujado contra la ventana.

¡Miauuuuuuuuuuuugr!

Por suerte, consigo agarrarme a las cortinas. La tela se balancea peligrosamente, y antes de que la rompa con mis uñas afiladas, salto al bordillo de la ventana.

- ¿Miau miau? –oigo llamar–.

Miro fuera. Ahí abajo, en la calle, una bonita gatita me mira con ojos temerosos. Sus bonitos ojos ámbar me atraviesan como una flecha.

- ¡Miauuuu! –la invito a subir–.

¡Un momento, estoy invitando a una gata en mis dominios! ¡Esto es contrario a mis costumbres!

Pero… miradla.

Su cuerpo blanquecino salta de una ventana a otra con suma agilidad. Tiene un cuerpo magnifico. Y su cara. Esos ojos ámbar, que parecen de ensueño. Y uno de ellos está tapado con una bonita mancha negra. Es una gata tan especial…

Entro dentro de casa, seguido de esa criatura.

- Miau –llamo a los dos humanos, que siguen en la misma posición, devorándose con los ojos–.

- Usui… creo que Licht tiene compañía.

El rubio me mira y una sonrisilla le anima la cara al ver a mi acompañante.

- ¿Quién es, Licht?

Pues no lo sé. Es una gata con la que me acabo de encontrar. Pero… es tan… especial. ¡Y es Navidad, no la voy a dejar fuera!

- Espérame un momento aquí Misaki, ahora vuelvo.

- Hai.

El rubio desaparece en la cocina. Al mismo tiempo, la humana se precipita a la entrada, cogiendo de detrás de una planta una mochila, que ha debido de esconder cuando llegó. La chica se vuelve a sentar en el sofá rápidamente, su mochila escondida detrás de un cojín.

Ahí vuelve mi dueño. Primero se acerca a mi recién hecha amiga y a mí.

- Habrá que darte un nombre, gatita.

- ¿Qué tal "Songe"? –propone Misaki–. ¿Cómo en francés? Significa sueño.

Mmmh… Songe… Me gusta.

- ¿Tienes sueño Misaki? –se burla el rubio–.

- ¡Estúpido Usui! Yo lo decía porque esta noche… es Nochebuena… Es especial… Es como un sueño. Yo contigo, Licht con ella.

El rubio la mira sorprendido para luego asentir ligeramente ruborizado.

- Esta bien… Songe, bienvenida a casa. Espero que nos des muchos gatitos.

¡¿Cómo te atreves estúpido humano?! ¡No digas es…!

- Y aquí tienes tu regalo de Navidad, y de bienvenida. Al principio era para Licht, pero ahora será para los dos.

Estaba tan concentrado en Songe que ni me había dado cuenta: ¡mi amo tiene en sus manos un plato con el pescado que no me quiso dar antes! Y… ¡Ay Madre Gatuna divina! ¡ES UN PESCADO REAL! ¡ES SALMOOON!

Pero… primero los modales: le paso con la cabeza el plato a Songe, que me acaricia la cabeza agradecida. No puedo evitarlo, sonrío como un gato enamorado.

Mientras, Usui se acerca a la humana.

- Y para ti Misa… Un brownie. Tradición puramente inglesa.

- Arigato, Usui.

La chica coge el brownie, lo mira con cara de duda (está claro que es un regalo algo raro) y luego toma un bocado grande. Y cuando lo está masticando, lo escupe de repente.

- ¡Estúpido Usui! ¡Me has intentado matar! ¡¿Qué es eso?! –dice señalando el trozo de brownie recién escupido–.

La humana coge el trozo con un aura demoniaca y empieza a hacerlo migajas. Pero no lo consigue, porque en medio de ese trozo salivado, hay un aro redondo.

- Usui… ¿qué… qué es esto? –murmura la humana ruborizada, sorprendida y con los ojos brillantes–.

- Tal cual lo ves, yo diría que es un anillo lleno de migas de brownie y con saliva de mi novia super sexy. Pero si lo limpias un poco…

El rubio lo coge, saca un pañuelo de su bolsillo y lo limpia con ello.

- … más bien parece un anillo de compromiso.

¡Guau! ¡Mi amo ha hecho fuerte! Songe y yo nos miramos con una sonrisa de felicidad por ellos.

- Ayuzawa Misaki –declara el rubio con una rodilla en la alfombra– ¿aceptas casarte conmigo?

- Yo… No sé…

La miro con cara de miedo. ¡¿Cómo que no sabes, humana?! ¡No me pongas tan nervioso! ¡Dile que sí!

- No sé cómo decirte cuanto te quiero salvo diciéndote que… ¡Sí! ¡Claro que quiero casarme contigo, alienígena idiota!

¡Uuuuuuuuuuuf!

Misaki se tira a los brazos de Usui, que empieza a dar vueltas por el salón destrozado, sin importar los cristales, haciendo volar a su prometida. Estos humanos están locos. Para cuando terminan de dar vueltas, Misaki salta al sofá, coge su mochila de detrás del cojín, la abre… y saca un pequeño paquete embalado.

- ¡Feliz Navidad, Takumi! –le desea ruborizada como nunca y con una enorme sonrisa en la cara–.

Mi amo se acerca, abre el paquete sin decir nada… y sigue sin decir nada al ver el regalo.

La sonrisa de Misaki desaparece.

- ¿No te gusta?

Usui levanta la cabeza hacia ella, aguantando en sus manos el colgante para llavero que le ha regalado Misaki, colgante con un corazón igual que el del collar de ella.

- Misaki… es… Precioso. Igual que tú. Mi prometida.

Incapaz de contenerse y contenta de que le haya gustado, Misaki le abraza, cubriendo de besos su cabeza.

- Pero qué cariñosa y sexy está hoy mi novia –se ríe Usui, tomando por la cintura a Misaki–.

- ¡Cállate, maldito!

- ¡Jajajaja!

Usui se sienta encima del sofá, poniendo a Misaki encima de sus piernas. La chica se ruboriza aún más si puede, y para esconder su molestia pasa a quitar a Usui las espinas de pino de su pelo rubio.

Mientras, Usui y yo nos miramos, cómplices. El amor esta por todos lados.

Y ahí nos quedamos, yo acariciando la cabeza suave de Songe, los dos humanos enlazados en el sofá.

҉

Muy lejos de allí, un señor con un gorro rojo de piel ajusta sus pequeñas gafitas. Mira una vez más en su bola de nieve a las dos parejas del piso y se ríe, contento. Después agita la bola y un nuevo paisaje aparece dentro: una calle de Roma, con un chico andando tranquilamente por la acera y una chica mirando tristemente su móvil. El señor barbudo inclina un poco la bola y el chico de dentro cae encima de la chica, que le mira con ojos confusos y brillantes. El amor acaba de nacer.

Porque eso es la Navidad: el encuentro de la salud (aunque primero haya que evitar a arboles asesinos), la felicidad y el amor.

- Ho ho ho, ¡Feliz Navidad! –les desea el viejito–.


Definitivamente, este es uno de los capítulos con los que más me he reído escribiendo. Espero que os haya gustado tanto como a mi :D

La idea me surgió... pues eso, escuchando música jajaja De esto que te entra el espíritu navideño, te pones a escuchar canciones de Navidad... y a esto se llega ;D

Más cosas: gracias a Eri por la idea del concurso, porque sino esta historia no existiría :)

Dicho eso y con el consentimiento de la Madre Gatuna Divina, ¡FELIZ NAVIDAAAAAD y AÑO NUEVOOOOOOO!

… review? :3