La esperada cita.
Si bien era cierto, Edward era un genio; pero si de citas se trataba, él sabía menos que nadie; pues nadie nunca le había enseñado que debía hacer en una cita. Edward jamás le pregunto eso a su madre, pues era muy pequeño para esas cosas; y tampoco quiso ni se atrevió a preguntarle eso a su padre.
-Espera, hermano, creo que tengo una solución a tu problema.- dijo Alphonse y luego salio de la habitación para luego volver con un montón de libros de temática rosa. –Con estas frases, tu cita saldrá bien.
-Gracias, Al, pero parecería un tonto en medio de la cita buscando una frase acorde al momento.- dijo desanimadamente Ed.
-Pero puedes memorizarlas.-sugirió Al.
-No creo poder, Al; si me costo tanto confesarle a Winry lo que sentía por ella menos podré recordar una frase de esas cuando este frente a ella.
Los dos hermanos se quedaron en silencio, hasta que Al dijo:
-Hermano¿y si creamos un aparato con el que yo re pueda dar instrucciones desde lejos y tú pudieras escuchar mi voz? –sugirió Al.
-¡Que buena idea!- exclamo Ed con una sonrisa en su rostro. –Tendremos que darnos prisa en crearlo, pues la cita será pasado mañana.
Durante la noche, los hermanos se desvelaron para crear una especie de transmisor combinado con un celular manos libres y parecido a otros medios de comunicación (versión escala), siguiendo las instrucciones de un libro.
-¡Ya esta, hermano, con esto tu cita será un éxito.- se alegro Al.
-Espero que tengas razón, Al. .- dijo con entusiasmo Ed.
Finalmente llega el día de la esperada cita de Edward y Winry. Ed estaba bastante nervioso; tenía que pedirle a Winry en esta cita que fuera su novia.
-Todo saldrá bien, yo te estaré vigilando desde un lugar cercano y desde allí te mandare las instrucciones.- lo calmaba Al.
-No llega.- se desesperaba Ed al no ver a Winry por ninguna parte. –Acordamos por teléfono vernos en este restaurad.
-Tranquilízate, hermano.- le decía Al por medio del aparatito. –según el libro, las mujeres siempre llagan tarde a las citas.
-¡Ed! –se escucho la voz de Winry salir de entre la multitud.
-Ho… ¡hola Winry! Tartamudeaba Ed.
-¡Hola!- dijo sonrientemente Winry.
Entraron al restaurad. Edward estaba tan nervioso que pidió cualquier cosa del menú (¡ cualquier cosa menos leche!).
Al estaba sentado a unas cuantas mesas más lejos de Ed y Winry, se tapaba la cara con el menú para que Winry no lo viera, mientras esperaba el momento para darle las instrucciones a Ed , los observaba cuidadosamente mientras comía un montón de helados de muchos sabores (¡ Que tierno!) (¡Tierno que lo lo dejara a la cuenta de su hermano!).
-Winry… este… yo…emm… -tartamudeaba Ed.
-¿Si, Ed.? –le preguntaba Winry.
- Luces hermosa este día.- dijo Al desde el aparatito.
- Luces hermosa este día.-repitió Ed.
-Gracias. – se sonrojo Winry.
-¨ ¿Ahora que digo?¨.- pesaba Ed.
- Tienes unos ojos preciosos.
- Tienes unos ojos preciosos.- repitió Ed.
-Basta, Ed, o haras que me sonroje. –se apenaba Winry.
-Tus labios me piden que te bese.
- Tus labios me piden que te bese.- repitió Ed.
-Ed.- dijo Winry para luego cerrar sus ojos y ofrecerle sus labios a Ed, quien los beso sin dudar.
Mientras tanto, Alphonse comía sus helados y escuchaba todo lo que pasaba con Winry y Ed. De repente aparece muy cerca de él una pareja que conocía también: Roy y Riza.
-¡Hola Al!- le saludo Roy cuando lo diviso.
-¡Hola Roy!- le saludo Al. -¿Estas en una cita con Riza?-pregunto curioso Al.
-¨ ¡Que¡¡¡¡Roy y Riza aquí!.- pensó Ed cuando escucho la conversación de Alphonse por el aparatito. Mientras ponía caras.
-¿Te ocurre algo, Ed?.- le pregunto Winry al ver que este ponía caras.
- No, no me pasa nada.- contesto con una fingida sonrisa.
-¿Por qué estas aquí, Al?-le pregunto Roy.
-Este… yo.-indico Al a la mesa donde estaban Winry y su hermano.
-Así que full metal no sabe que hacer en una cita.- comprendió el mensaje Roy, y lo dijo en tono burlón. –Pues me hubiera pedido consejos a mí.
-¨¡Que!.¨- pensó Ed al escuchar a Roy.
Winry miraba a Edward extraño, sentía que algo pasaba.
-Me gustas en serio, quiero tener contigo algo más que una simple amistad.
- Me gustas en serio, quiero tener contigo algo más que una simple amistad..- repitió Ed.
Winry se sonrojo enormemente ante las palabras de Ed.
-Si sigo así pronto la tendré como mi novia.- pensaba Ed.
-Tu brillante cabellera que brilla como el alba.
En esos momentos, el aparatito comenzó a recibir mal las señales, se estaba descomponiendo. Por lo que Ed recibió mal la señal.
-¿Tu brillante cabellera calva?- se extrañó Ed.
No, tonto.
-No, tonta.-repitió Ed.
-¡Que me dijiste! –se enfado Winry.
Imbesil, lo estas arruinando todo.
- Imbesil, lo estas arruinando todo.- repitió Ed todo extrañado. (Pobre tonto).
Winry no aguanto más la situación, así que vertió el jugo que estaba tomando en la cabeza de Ed., luego le arrojo también el pastel que comía.
-¡Idiota! –dijo Winry y luego salio llorando del lugar.
-Ja, ja, ja, pobre full metal. ¡Lo dejaron en su primera cita!- se mofo Roy que desde hace rato observaba el espectáculo.
-¡Fuhrer!-lo regaño Riza.
-Mmm. Es decir, full metal, te lo mereces por decir esas cosas.- dijo Roy en tono de superioridad.
Edward estaba destrozado, se levantó de la mesa y se fue en busca de Winry.
-¡Suerte, hermano!- le deseo Al cuando lo vio salir.
Edward corrió cuanto pudo hasta que encontró a Winry, estaba llorando bajo un árbol. Se acerco a ella para explicarle el malentendido.
-Perdóname, Winry, yo, yo solo quería que todo saliera bien, no quería estropearlo, porque yo en verdad ¡te amo!-se disculpo Ed.
-Pero tontito, no tenias que fingir ser todo un galán, yo te quiero tal como eres.- le reclamo Winry.
-¿De verdad?- precunto Ed.
-Claro que si.- le respondió Winry
Ed se sonrojo y luego se acerco a ella para darle un beso muy tierno al cual Winry respondió.
-Ed…te amo.- le susurro Winry.
-Yo también te amo.- dijo Ed y acto seguido, la beso nuevamente.
¿FIN?
Y eso fue todo, mentira, como le fue tan bien he decidido hacerle una segunda parte¡no vemos pronto!
