Y al cuarto día, fiel como un reloj (espero poder seguir ciñéndome a esa puntualidad) llega un nuevo drabble para unirse a la colección.
De momento todos los drabbles se desarrollan en un AU del mundo actual... No sé, es tan fácil integrar a estos personajes en un universo como el nuestro... al menos las situaciones son muy diferentes, o eso he intentado.
¡Espero que os guste! ¡Dejadme un review tanto si es así como si os parece basura para que al menos lo sepa!
Disclaimer: Naruto no me pertenece; tampoco lo hace la canción mencionada en este drabble.
Maybe I'm too busy being yours to fall for somebody new
[Do I Wanna Know? By Arctic Monkeys]
Si lo que decía Naruto era cierto, le esperaba un fiestón de los que hacen época. Sakura releyó los mensajes que le había escrito su amigo mientras esperaba su equipaje en el aeropuerto. Había sido un largo vuelo desde Massachusetts, pero ante aquella promesa de una bienvenida en condiciones Sakura había hecho un esfuerzo para dormir tanto como pudo en el avión.
"Voy a ir a recogerte, así que olvídate de taxis!", había escrito Naruto.
Cuatro años eran mucho tiempo. Había optado a una beca en Harvard para realizar un máster y no había vuelto a pisar su país natal desde que se embarcó hacia Estados Unidos. Sus familiares y conocidos habían preferido aprovechar la ocasión y usarla como excusa para visitar América. Naruto, uno de sus mejores amigos desde niños, no había sido uno de ellos. De algún modo, aquél bala perdida se había convertido en un famoso grafitero durante el tiempo que ella había estado fuera. Según le había contado por mensaje apenas unos días antes de que Sakura tomase el avión de vuelta acababa de firmar un contrato con una famosa marca de ropa deportiva para colaborar en los diseños de una línea de edición limitada. También le había prometido que la utilizaría a ella de inspiración para alguna prenda.
"Ya sabes lo pillado que estuve por ti cuando éramos críos. Un brindis por ese amor no correspondido", había escrito.
Pensaba en aquellas líneas cuando salió al fin a la terminal. Buscó a Naruto con la mirada, pero no le ubicó. Sí que vio, no obstante, a Sasuke. Se detuvo en seco, obstaculizando la salida, y tuvo que deshacerse en excusas, acercándose a él sin querer. Le miró, interrogante; Sasuke leyó la pregunta implícita en sus ojos y explicó:
-Naruto no ha podido venir y me ha pedido que te recoja yo en su lugar.
Sakura tragó saliva pesadamente. A su alrededor había muestras de alegría, abrazos y apretones de manos; ellos, en cambio, estaban muy rígidos. Sasuke alargó la mano y se hizo con el asa de la maleta de Sakura. Echó a andar y ella le siguió en silencio.
Sasuke Uchiha. Le había conocido, como a Naruto, en el colegio, pero acabaron yendo a institutos diferentes y no se reencontraron hasta la Universidad. A Sakura le había gustado él cuando le conoció, claro, igual que a todas las chicas de su clase. A él le había gustado ella cuando volvieron a verse, ya de adultos, y se habían embarcado en un largo noviazgo de casi cuatro años que se había terminado cuando ella le comunicó que habían aceptado su solicitud de beca para estudiar en Harvard y él había contestado, impertérrito, que no creía en las relaciones a distancia.
Decir que le había destrozado el corazón era quedarse muy corto.
Su ruptura había sido tan repentina y brutal que ni siquiera fue a despedirla al aeropuerto cuando se marchó. El primer año ella rehusó volver porque pensaba que no sería capaz de ver los lugares donde habían estado juntos sin sufrir. Después de trece meses el dolor había comenzado por fin a sosegarse, pero siguió evitando volver a Japón de visita. Parecía una especie de broma macabra por parte del cochino azar que él fuese la primera persona a la que veía al regresar.
Caminaron a través del aparcamiento hasta el coche de Sasuke, un estilizado Toyota de color plateado. Estaba lloviendo y el hormigón de la enorme estructura olía a moho. Sakura rodeó el coche hasta la puerta del copiloto mientras él metía el equipaje en el maletero. A continuación se subió en el vehículo.
No hablaron durante casi diez minutos. Sakura le lanzó un par de miradas de reojo, preguntándose si Sasuke estaba tan tenso como ella. Finalmente rompió el hielo:
-No te he dado las gracias por venir a recogerme.
-Qué menos –contestó Sasuke con tono llano. Al cabo de unos segundos preguntó-. ¿Tienes que ir a algún sitio antes de la fiesta que te tiene montada Naruto?
-Si tenemos tiempo, me gustaría pasarme por el apartamento de Ino –respondió Sakura-. Es donde me voy a quedar a pasar la noche. Necesito darme una ducha.
Él le tendió su teléfono sin apartar los ojos de la carretera.
-Pon la dirección en la aplicación GPS. -Sakura obedeció en silencio-. ¿Te has dejado un novio americano en Harvard?
La pregunta consiguió que a Sakura se le cayese el móvil de Sasuke en el regazo.
-¿…Cómo?
Él hizo una mueca.
-Olvídalo.
Sasuke era frío. Era uno de sus rasgos característicos. Sin embargo, durante el tiempo que estuvieron juntos Naruto había bromeado diciendo que Sakura era capaz de sacar de Sasuke emociones y matices que estaban fuera del alcance del resto de los mortales. El pulso se le disparó.
-No –contestó al fin-, pero lo tuve. Nada especial. ¿Tú?
-No he visto a nadie más –declaró.
Seguía teniendo los ojos fijos en la carretera. Sakura punteó torpemente la pantalla del móvil para introducir la dirección. Lo colocó en el salpicadero; cuando Sasuke fue a enderezarlo, sus dedos se rozaron.
-¿Por qué no? –Se atrevió a preguntar al fin Sakura.
Sasuke no contestó de inmediato.
-No podía dejar de pensar en ti.
Había dicho aquellas palabras con aquel tono desapasionado suyo, y sonaban tan extrañas. Sakura se estrujó las manos. Incapaz de responder, se apoyó en la portezuela del coche.
Seguía lloviendo cuando Sasuke aparcó delante del portal de la casa de Ino. Sakura había olvidado escribirle a su amiga, y sacó su teléfono en el bolso. Sasuke se había girado hacia ella y la observaba.
-Espera –dijo a media voz.
Un beso le calcinaba las entrañas. Se inclinó sobre Sakura y juntó sus labios con los de ella. Cuatro años. Maldita sea.
-No podría haber nadie más. Tienes que ser tú.
-Sasuke… -empezó a decir Sakura.
Él le acarició la mejilla antes de hacerla callar con otro beso.
