Capitulo 3: La Señora y el Señor de la casa
Los 13 jóvenes seguían en silencio al mayordomo mientras este los guiaba de nuevo al piso de abajo.
Midorikawa se aseguró de estar del otro lado de la puerta de cristal y tomo con fuerza el brazo de Hiroto cuando la pasaron, gesto que no pasó desapercibido para el pelirrojo. "Estaremos bien, Mido" le susurró este al oído tiernamente. El peliverde se sonrió bajando la mirada, quería decirle a su novio que este no era el lugar para ponerse así, pero en verdad lo necesitaba a su lado en esos momentos así que se limitó a afirmar con la cabeza.
"No tienen pinta de simpaticos, ¿eh?" murmuró Endou viendo los retratos que adornaban el pasillo que recorrían. El peliazul que caminaba a su lado miraba a los lados constantemente con sospecha.
"Kaze, tranquilízate, no nos van a emboscar ni nada por el estilo" le trató de animar el capitán.
"Por los lados no, es demasiado obvio. Yo me cuidaría de arriba" murmuró Fudou con una sonrisa felina.
Kazemaru simplemente se puso más nervioso y Sakuma golpeo la cabeza de Fudou. "Comportate, Fudou, no necesitamos histeria masiva" le regañó Kidou.
Fudou chisqueó los dientes y miró desinteresado de lado, "Aburridos…"
Finalmente, después de pasar un recibidor y una sala de estar (que había puesto de nervios a Shirou por ninguna razón) el mayordomo se paró en frente de una puerta adornada que, para horror de Midorikawa, era muy parecida a la que estaba por las escaleras.
"No hablaran a menos de que mi señora se dirija directamente a ustedes. No la mirarán a los ojos y absolutamente no comentaran nada sobre nada que vean ahí. Y mucho menos de… el pequeño incidente de hace un momento"
No especificó nada más pero los chicos supusieron que se refería al incidente de la "rata".
Tsunami trago salida y vio la puerta con una sonrisa nerviosa. "Pues vamos, ¿no?"
La puerta se abrió, revelando un cuarto obscuro, que olía fuertemente a incienso. "Adelante…" indicó una voz gangosa desde adentro.
Lenta y cautelosamente entraron poco a poco, y ya que todos estaban adentro, la puerta se cerró con un fuerte golpe detrás de ellos.
"Bienvenidos, jóvenes, a este mi humilde hogar, yo soy la Señora Galdenpoe, espero que hayan encontrado las habitaciones de su agrado." La mujer que hablaba era bastante joven y delgada, casi esquelética, y estaba sentada en un sillón alto, justo a la mitad de la habitación, cubierta por telas de terciopelo obscuras e iluminada ligeramente con velas. Tenía pelo rubio cenizo, y peinado hacia atrás con una elegante y elaborada peineta. Sus ojos eran obscuros pero sostenían una mirada cálida y serena.
"S-Sí, Señora Galdenpoe, todo ha estado perfecto." Afirmó Kidou con una muy ligera sonrisa. Atsuya parecía que iba a abrir la boca, pero su hermano lo calló con un codazo.
"Qué bueno, que alegría. Mis disculpas por no irlos a recibir directamente, más me temo que mi enfermedad me ha impedido moverme con facilidad…" su voz bajó de tono a uno más triste.
"E-está bien, su mayordomo se ha asegurado de que nada nos falte" aseguró Kazemaru esta vez, recordándose en su mente de que esto no era nada más que una actuación.
"Ah, sí. Matsumaru-san, que haría yo sin ti…" murmuró la mujer con una dulce sonrisa dirigida al gigante que cuidaba la puerta detrás de los jóvenes. El mayordomo simplemente bajó la cabeza en reverencia.
"Y mis disculpas, el señor de la casa no tiene la disposición de bajar a ver a invitados, me temo que ha sufrido una jaqueca terrible, y ahora se encuentra descansando en su habitación, pero probablemente se nos una para la cena." El tono de voz dulce y hasta cierto punto melancólico había tomado un tono peligroso y casi risueño, que no le daba nada de confianza a ninguno de los ahí presentes.
"De seguro lo mató, vieja loca…" Atsuya murmuró en la voz más baja posible a su hermano.
Los ojos de la mujer se abrieron como si sorprendida y miró fulminantemente a Atsuya, recargándose en sus brazos para levantarse un poco de su silla. "¿Qué has dicho muchacho?" le pregunto, su voz ahora completamente distinta a lo que había sido hace unos segundos.
Atsuya soltó un leve chillido y se escondió atrás de su hermano.
"Él solo quiso decir que le apenó que fuera así, de seguro debe ser una persona maravillosa, el señor de tan fina casa" Aphrodi rápidamente intervino con una sonrisa encantadora y ni un poco de duda en su voz.
La señora pareció relajarse un poco y afirmó con la cabeza. "Sí, sí, un ejemplar fabuloso, mi marido." Murmuró esta casi delirante.
"Mi señora, es hora de su medicina…" murmuró Matsumaro, el mayordomo, viendo con desprecio a los jóvenes.
"Sí, eso me temía… Bueno, muchachos, nos veremos en la cena. Por favor, disfruten de mi hogar por lo tanto. Aun que, les pido por favor que por ninguna razón en esta tierra entren al tercer piso, o me temo que… habrán consecuencias." Murmuró esta peligrosamente.
"Afuera" ordenó el mayordomo mientras abría la puerta. Una vez que todos estaban fuera cerró la puerta con un golpe seco.
Ya que estaban todos afuera, soltaron un aire que no sabían que estaban aguantando.
"Bien hecho, Atsuya, casi haces que nos coman vivos…" murmuró Shirou a su hermano.
"¿Cómo hiba a saber que me hiba a escuchar?" se quejó el pelirosa.
"No eres exactamente el ser humano más silencioso, Fubuki-kun" le recordó Aphrodi con una ligera sonrisa.
Atsuya estaba a punto de contestar molesto cuando un grito desgarrador rompió el silencio de la mansión.
El grito provenía de la habitación de la Señora Galdenpoe.
"¿B-bueno, quien tiene ganas de explorar?"
"Ni madres, yo me voy a mi habitación." Chilló el menor Fubuki. "Vamonos Shirou." Dijo y arrastró a su hermano con él a pesar de las protestas del mayor.
"¿Tú no tienes ganas de ver la casa Mido?" preguntó Hiroto viendo con una sonrisa al peliverde a su lado.
Midorikawa, recordando el rostro que había visto antes tragó saliva, "N-No, si quieres tu ve, Hiroto, yo voy con Fubuki y Shirou" dijo este con una sonrisa, después de todo era buen amigo de Shirou y no habían tenido mucha chanza de convivir.
"Si, yo igual, ¡nos vemos al rato!" exclamó Kazemaru corriendo detrás del peliverde.
"Yo quiero acabar de arreglar mis cosas y quizá luego me vaya con Fubuki-san también. Si encuentran algo divertido, nos avisan." Se disculpo Tachimukai mientras subía las escaleras hacia las habitaciones, muy a pesar del surfista pelirosa que quería explorar con el menor.
"Bueno, entonces los que quedamos…" Endou empezaba a decir, pero Sakuma, ya se había separado del grupo y era seguido por un "indiferente" Fudou.
"Esos dos se van a matar…" suspiró Kidou. "¿No vas a tratar de impedirlo?" le preguntó Goenji, mirando a su amigo. "No voy a poder estar ahí siempre para detenerlos. Tienen que aprender a convivir." Dijo convencido el de rastras.
"Bueno, ¿entonces nosotros exploraremos?" Hiroto preguntó viendo a los que quedaban.
Tsunami, Goenji, Aphrodi, Kidou y Endou afirmaron con la cabeza.
Atsuya entró a su habitación y se desplomó en su cama. "Vaya aventurita a la que nos han arrastrado tus amigos, Shirou."
Una venita de furia apareció en la frente del mayor.
"Sí, y ese Goenji, en verdad no me simpatiza en lo más mínimo"
La venita fue creciendo un poco más.
"Digo, ¿quién se cree? Y el güero ese afeminado… ¿Aphrodi?" Atsuya se rió, "¡Que grupo de amigos tienes Shirou!"
Eso fue ya suficiente.
"¿Cómo que nos han arrastrado? ¡Tú fuiste el que se pegó como sanguijuela! ¡No los culpes a ellos si no te la estas pasando bien!" Y con eso, Shirou salió bastante enojado de su habitación dejando a su hermano menor con una cara de molestia, "¿Y ahora que dije?"
Kazemaru, Midorikawa y Tachimukai vieron con ojos sorprendidos como Shirou salía de su habitación bastante enojado y echando pestes.
"Oye, Shirou-kun ¿a dónde vas?" preguntó Tachimukai nervioso, pensando que no deberían de separarse.
"Por Goenji" dijo el delantero fríamente, desapareciendo por las escaleras.
Una gotita apareció en la frente de los tres amigos, "Bueno, no se veía muy contento que digamos…"
"¿Y esta habitación?"
El pelirrojo abrió la puerta apuntada por su capitán, "Parece como un estudio".
"A ver, vamos a investigar"
Los seis chicos entraron con precaución a la habitación, asegurándose que no hubiera nadie ahí primero.
"Asegúrense de cerrar la puerta bien ya que entremos." Dijo Kidou, viendo a Endou y Goenji que eran los que entraban al final.
"Nada más no la obstruyan… por si tenemos que salir corriendo." Agregó Tsunami con un cierto nerviosismo.
Hiroto rió en voz baja mientras hojeaba un libro aparentemente antiguo que estaba en el escritorio, "Buena disposición, Tsunami"
El pelirosa río y se encojió de hombros mientras esculcaba un librero, "Oi, prefiero ser pre… ca…"
Todos voltearon a ver a Tsunami, preguntándose por que se había detenido. Este miraba concentrado el fondo del librero.
"¿Qué pasó? ¿Tsunami?" Endou se empezó a acercar pero un movimiento repentino de Tsunami lo hico brincar hacia atrás.
El surfista comenzó a sacar los libros del librero, apilándolos sin cuidado al lado de él. "¿Qué estas haciendo?" Kidou preguntó viendo con preocupación al pelirosa.
"Eso" dijo simplemente apuntando al fondo del librero que había descubierto debajo de los libros.
La madera que estaba en el fondo del librero estaba rayada, con lo que parecía un cuchillo. Una palabra se repetía una y otra vez, y entre más libros sacaban, más palabras encontraban.
Todos se pararon en frente del librero, viéndolo algo nerviosos.
"Eso es interesante, contando lo que me encontré…" murmuró Hiroto levantando un papel que tenía en la mano.
"¿Qué es?" preguntó Endou, sin estar muy seguro de que quisiera saber.
"Un acta de defunción…" murmuró Goenji mientras tomaba el papel de Hiroto y lo comenzaba a leer. "Y es del Señor Galdenpoe."
"Falleció en circunstancias dudosas" afirmó Kidou viendo el papel en cuestión.
"Bien, juguemos Clue, entonces. ¿Quién fue? ¿El mayordomo tétrico con el garrote con el que golpea las cosas en el ático? ¿El jardinero que confunde gente con árboles con el hacha? ¿O la esposa loca que escribe detrás de los libreros con el cuchillo?" preguntó Tsunami con un ligero sarcasmo releyendo las frases escritas en el librero.
"Te amo. Se mío. Solo mío. No puedes ver a nadie más, no debes ver a nadie más. Tus ojos son solo para mí, tus manos y tus labios también. Te comeré a besos. Eres mío. Te amo, Te Amo, Te AmO, TE AmO, TE AMO."
