Cap IV: 7 Años.
Otro día nuevo había llegado. Varias personas paseaban tranquilamente de un lugar a otro, tomando en cuenta que era domingo por la mañana, ¿Y qué mejor que salir a pasear con tus seres queridos desde temprano? El día tenía 24 horas exactamente, de las cuales solo eran aprovechadas 17. Entre todos los humanos, que se encontraban felices, había una en especial que sonreía mejor que nadie.
Caminaba alegremente jugando con sus piernas mientras observaba y saludaba a cualquier persona que se le cruzara por su camino. Parecía que era una señorita sin problemas, que sólo disfrutaba de la vida como si fuera el último; y donde ningún sentimiento negativo predominara en su alma, o que solamente desconocía de éstos.
— ¡Vamos Cream, Ella!— Gritó emocionada parando en frente de una pequeña tienda de ropa.
— ¡Camina más lento por favor Amy!— Pidió devastada la pequeña adolescente de cabellos pelinaranja llegando a su lado después de unos segundos.— ¿Segura que si está abierta?
— Sí. Hablé con ella hace unos minutos.— Informó.— Vamos adentro, necesito probarme el vestido antes de que llegue Sonic de su corrida matutina.
Las tres mujeres, entraron sin una palabra más. Amy podía parecer un poco más madura, pero aun habían rastros de su niñez donde persistía en quedarse con ella como en estos casos. Tocaron la campanita que se encontraba en el mostrador, y detrás de unas cortinas apareció una señorita de unos 17 años, con cabellos negros como la noche, del mismo color en el que eran sus pequeños ojos acompañados por sus pestañas largas y voluminosas, que parecían realmente de compra y de envidia. Su cuerpo era muy curveado y más con el vestido blanco que llevaba usando. Uno corto unos centímetros arriba de las rodillas, unos zapatos de tacón no muy altos.
— ¡Hola Amy!— Saludó con la misma alegría del día.— ¿Vienes por tu vestido verdad?
— ¡Hola Aneu!— Correspondió.— Sí, Sonic y yo saldremos a pasear desde temprano, cuando acabe su corrida matutina.
— ¿Y ya supiste dónde dejar a la niña?— Preguntó mientras sacaba debajo del mostrador un pequeño vestido rojo con brillo apegado al cuerpo.
— Sí, Sonic me dijo que teníamos que dejarla con Knuckles ya que los demás estarían ocupados.— Habló algo intranquila.
— ¿Y no te cae bien?— Interrogó.
— Es nuestro amigo y todo, pero no tiene una buena relación con nuestra hija... Oh... Suena muy bonito, ¡Nuestra hija!— Comentó ensoñadora recordando de nuevo los momentos en los que había vivido con la persona que amaba desde la edad de infancia. Y ahora... Su esposo y padre de su hija.
— Sí, yo sigo sin creermela aún. Sonic escapaba todos los días de ti, y era muy raro que te demostrara un poco de afecto.— Platicó dudosa Ella, quien en todo el día se la había pasado pensativa.— ¿Cómo le hiciste?, ¿Usaste algún tipo de conjuro?
— Realmente esta vez no hice nada de hechicería para atraparlo.— Sonrió divertida.— Cuando regresamos del planeta de ustedes al nuestro, las cosas seguían igual. Eggman siempre se entrometía en nuestras vidas y buscaba siempre nuevos inventos de los cuales fastidiarnos. Y lo lograba. Seguíamos siendo el Sonic Team, y pasaron muchas cosas de las cuales no teníamos planeado.
— ¡Oh, una historia de amor!— Gritó emocionada Aneu.— Ponte encima de este banquito, necesito probarte el vestido para ver si no hace ajustes nuevos. Pero sigue contándonos su historia.
Amy sonrió más ante aquello, realmente le encantaba contar esta historia a cualquiera que se la pidiese, así que continuó.
— Bueno, en lo que era respecto a Sonic y a mi, es que siempre lo invitaba a mi casa a tomar un poco de café y platicar después de una pelea de Eggman...— Hubo un pequeño silencio sepulcral.— Me rechazó cada una de ellas. No de la manera cruel, si no, una bonita en la que me daba a entender amablemente que no tenía intenciones conmigo.— Habló un poco más entristecida por lo último.— Y en fin, ya me estaba rindiendo con él. Creí que a lo mejor él no era para mí, y que había sido un erizo maravilloso al no ser una manera grosera conmigo para decirme simplemente que no siente lo mismo que yo. Dejé de buscarlo tanto, y de abrazarlo de manera asfixiante. En una conversación que tuvo con Tails, escuché que odiaba mis abrazos. Un día Eggman, planeó algo diferente con los robots, una donde casi morimos todos en sus manos. Había creado una bomba nuclear, para hacer que la tierra empezará desde 0 y así tomar el control. Logramos desactivar la grande, pero la pequeña no, que esa era utilizada para auto-destruir la base. Todos logramos salir, excepto Sonic. Los demás me dijeron que él estaría bien y que saldría pronto como solía hacer en la mayoría de las peleas. Pero por alguna razón me sentí incómoda, impaciente y necesitaba entrad para asegurarme que todo estaba bien. La base estaba llena de humo, por lo que se me hizo difícil encontrarlo. Llegue al centro del lugar, y logre divisarlo, en el suelo. Tenía el tobillo fracturado y muy inflamado por lo que no le permitía ni ponerse de pie. Quedaban como 3 minutos para la explosión. Y para cargar a Sonic y a mi cuerpo, supe que solo uno de los dos iba a salir vivo. Así que no lo pensé ni siquiera, y me acerque a una de las cápsulas que Eggman usaba para escapes. "¡Amy, metete ahí! ¡Yo..." Intentó decirme, pero no se lo permití. Sólo lo metí dentro, no sin antes besarlo en los labios; y después pulsar el botón para dejarlo ir. Intenté como quiera correr en el poco tiempo que quedaba, estaba a unos cuantos metros cuando la base explotó conmigo.
— ¡Oh por Dios!— Exclamó Ella sorprendida de la historia.— ¡Pequeña, ¿Pero por qué...
— Quizás me había rendido, pero lo amaba. Lo único que quería saber es que arriesgue mi vida por el héroe que nuestro planeta necesitaba.— Contestó Amy con una ligera sonrisa.
— ¿Y qué sucedió?— Cuestionó Aneu curiosa.
— Todo se volvió negro, desperté meses después; me sorprendí que estuviera viva, o pensé que aun estaba en un sueño del más allá. La habitación en donde me encontraba era completamente blanca, pero después me di cuenta que era de un hospital. Giré la mirada a mi alrededor y me encontré a Sonic acurrucado en mi cama dormido. Pero no tardo mucho en despertar al sentir que comencé a hablar sola. ¡Tenía una expresión llena de alegría!, me emocioné igual y me sonroje mucho al recordar que le había robado un beso de una manera muy irrespetuosa. Le pregunté que cómo estaba viva, y me explicó que él se había encargado de buscarme en el primer segundo que volvió afuera. Que no había creído que había hecho tal locura de entregar mi vida por la suya y que me lo agradecía de corazón. Aun estaba un poco cansada, me contó que pensó que en realidad pensaba en que me perdería para siempre y allí...— Alargó un poco.
— ¿Qué?— Preguntó Ella intrigada.
— ¡Me pidió que fuera su esposa!— Gritó emocionada con una alegría más intensa que el de la mañana.— La maquina delató mi sorpresa y mi emoción, ya que mis latidos comenzaron a sonar por toda la habitación con un ritmo acelerado. Me puse nerviosa, pero no dudé en abalanzarme a él, sin importarme arrancarme los cables que me sostenían, y decirle que sí. Él me abrazó de la misma manera, y sonrió por igual. Me tomó de las mejillas y quedamos viéndonos a los ojos. Le dije que por favor me dijera que en realidad estaba viva y que no era un sueño. Y me dijo todo lo que quería escuchar. Comencé a llorar y después de acordarme le pedí perdón por el beso inesperado; me contestó a que no me preocupara y me besó allí mismo también. Y en menos de un segundo sentí algo pesado en uno de mis dedos, y vi que tenía puesto un anillo de oro, con una rosa transparente de diamantes.— Explicó llorando al recordarlo.— Eso pasó hace 7 años. Nos casamos un año después.
— ¡Wow, que inesperado!— Exclamaron Aneu y Ella sorprendidas.
— Sí... Bastante hermoso.— Admiró Amy.— ¡Oh por Dios, son las 8:30 am!, ¡Ya está haciéndose tarde para verme con Sonic!, Bueno, Aneu gracias por el vestido. Ella y Cream, las veo después. ¡Deseenmen suerte!
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— Bien, aquí está la bolsa con las cosas que tienes que usar con Britt, tiene un vestido de cambio por si se moja, tienes una libreta donde en la portada vienen los números telefónicos de Sonic y de mí. También de los lugares a dónde iremos. Ahí está el horario de Brittany también, a las 10:00 la despiertas que no duerma de más, es importante que tenga sus horarios de dormir demasiados exactos. También, a las 11 tiene que desayunar, dale un emparedado de mermelada con un licuado de plátano. Sin azúcar, no le gusta que le pongan. Que se meta a bañar y ayudale a limpiar su cabello. Tiene derecho de ver la tele de 1:00-3:00 pm. Cuidado de que no vea canales inadecuados. Y que no vea películas de terror. ¿Qué más me falta agregar?— Se preguntó por último checando sus cosas mentalmente.
— Creo que es suficiente, ¿No cariño?— Cuestionó Sonic nervioso e impaciente al ver al pelirojo con una expresión de exasperación. Si existía algo que odiaba Knuckles, es que le ordenaran cosas a las que no está acostumbrado a hacer. Muy apenas había aceptado cuidar a su hija para su tarde.
— Esta bien. ¡Y Knuckles, nada de gimnasio hoy, mi hija tiene que estar vigilada, no sabemos qué cosas podrían pasarle y mucho menos sobre ella que no sabe cuándo despertaran sus poderes!, ¡Así que por favor...
— ¡Sí, sí, vayan a tener su luna de miel en una cabaña, y traten de no traer hijos a los que me pondrán a cuidar, adiós!— Dijo cansado, sacándolos a ambos de la mansión empujándolos, recibiendo por parte de Sonic una mirada fulminante por sus tontas palabras, por no pensar en una maldición más fuerte hacia el rojo.
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Caminaron por la enorme tienda que mostraba cientos de vestidos hermosos, y una gran cantidad de zapatos a las que su esposa estaría dispuesta a entrar si no fuera por el aniversario que tenía que festejar con él. Hoy se cumplían 7 años desde que le había propuesto matrimonio, y 6 años desde que se casaron legalmente delante de sus amigos. Aunque para ser se sincero no estaba seguro de cómo había sido tan menso en ignorar su presencia. No lo hacía por mala fe, sabía perfectamente que si ambos tenían una relación no tardaría mucho para que Eggman tomara la ventaja para destruirlo. Y en el momento cuando pasó el incidente, pasó todas las noches en su habitación negando alejarse de allí. Y comenzando a pensar en verdad las cosas. ¿Quién la haría feliz, si no era él? Estaba más que enamorado de ella, pero no había momentos para decírselo, por lo que intentaba demostrarlo con pequeños detalles.
— ¡Sonic, Sonic!— Llamó despertándolo segundos después de sus pensamientos.
— ¿Eh?, ¿Sucede algo?— Preguntó confundido al ver la expresión de enojo.
— Te estoy diciendo si vamos al centro comercial a comer... O a una tienda de aquí.— Mencionó.
— A donde gustes llevarme. La comida es comida.— Dijo diferente.
— Mph, está bien. Vamos a una tienda y después de ahí a un parque turístico que conozco. Vamos.
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Observó con un poco de desagrado el lugar. No era algo que realmente tenía planeado hacer el día de hoy, pero si eso era lo que sus padres le habían dicho tenía que acatar esas órdenes. Después de todo, no era una niña mal educada. Le encantaba obedecer confiando en que si algo le decían sus padres era nada más porque era verdad.
Pero por alguna razón, el gimnasio le parecía algo incómodo, no era un lugar para niños, y mucho menos para ella que apenas llevaba su edad de 5 años. Caminó hacia donde le había indicado su tío Knuckles y obedeció en estar en silencio y sentada.
— Ahora, no vayas a decirle a tus papas que viniste conmigo. Ahí les dices que vimos películas y me obligaste a ver de unicornios.— Habló su tío a su pequeña sobrina quien lo miraba con extrañeza.— ¿Por qué me miras así?
— ¿Qué no está mal mentir para hacer un beneficio propio? Mi mama siempre ha dicho que por más que cueste la verdad, hay que decirla.— Platicó con dulzura jugueteando con sus piernas.
— Emm... Esto no es una mentira. Etto es... Una verdad, pero un poco modificada.— Se excusó.— Por ejemplo, puedes decirle a tu madre que sacaste buenas calificaciones, cuando sacaste un 4; nomas para hacerla sentir mejor.
— ¿Eso está mal, no?— Insistió.
— Só-Sólo, mira. Tus padres no me dieron permiso para que vinieras aquí. Pero también tengo mis propios asuntos, que en este caso son los músculos. Si no los ejercito todos los días, me haré débil. Y eso está mal, yo ayudo a tu padre contra Eggman con la fuerza de mis músculos. Y es algo que necesita tu padre. Y si quieres, para que estés más cómoda, ve a comprarte un helado en la tienda de enfrente. Toma.— Dijo entregando un billete de $20 a la niña.
— ¿Me dejarás ir sola?— Preguntó con inseguridad.
— Tarde o temprano te quedarás sola Britt, así que sólo vete ya.— Pidió un poco más enojado. La torpeza de su sobrina enserio lograba sacarla de quicio.
— Esta bien.
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Estaba enojada, desesperada y más que nada decepcionada. Hacía tiempo que nadie la hacía sentir de una manera tan despreciada a tal punto de pensar de que se sentía incomoda consigo misma. Se observó de nuevo hacia el espejo, mirando su pequeña figura con su cuerpo de no tan alta estatura. Bufo un poco, y tomó un poco de aire para sí misma antes de tocar la perilla del probador y salir desganada hacia el exterior.
Afuera estaba Sonic ya con unas bolsas de ropa que le había ofrecido comprar. Y a su lado, la mujer de 30 años con un cuerpo envidiable y una estatura promedio de mujeres altas. Con extra maquillaje y perfume que la hacían lucir perfecta ante las miradas de los hombres.
Pero aun así, por más que se sintiera enfadada con su esposo, sabía perfectamente que él era un idiota para saber acerca sobre ese tipo de cosas en las que las mujeres ven a simple vista. De por sí aún no tenía idea de lo que estaba sucediendo.
— ¿Te gustó el vestido?— Preguntó Sonic.
— Estem... Sí... Está bien.— Respondió tratando de no sonar desanimada. Pues aún tenían la reservación de la cena en el restaurante lujoso que les recomendó Chris.
— Si gustan enseñarles, ese vestido queda precioso con cualquier chica, aquí en el celular tengo una foto donde salgo usándolo. Mira.— Habló la mostradora enseñando su celular especialmente a Sonic, y por más ciego que pareciera, la estaba haciendo enojar a tal limite.— ¿Verdad que me veo preciosa?
— Oye Sonic...— Interrumpió ante la incómoda situación.— Iré a pagar las cosas. Luego vengo por ti, o me alcanzas.— Avisó rápidamente para caminar casi corriendo lejos de allí sin darle oportunidad de siquiera escuchar su respuesta. Dejándolos a ambos completamente solos y desconcertados. O más bien, a él.
— ¿Por qué estás con ella?— Preguntó la señora con un tono de capricho.
— ¿Disculpa?
— ¡Oh ya sé!— Ignoró su pregunta.— Es porque no me conociste a mi primero, ¿Verdad?— Inquirió acercándose a Sonic con unos pasos provocativos acariciándolo poco a poco.— Es una lástima, así tendrías a tu gusto a una mujer de verdad, bonita, que te pueda satisfacer mucho cuando estemos a solas.— Coqueteó acercándose indebidamente a su rostro a unos cuantos milímetros de sus labios.
Sonic no tenía mucha experiencia acerca de estas situaciones, pero sí lo suficiente como para saber cuáles eran las intenciones de las mujeres cuando hablaban de esa manera tan asquerosa para él. Y sus pensamientos, no le habían hecho notar que atrás del muro se encontraba cierta persona observándolos con el peor dolor del mundo.
— ¿Entonces?— Habló la señora con una voz suave.— ¿Te quedas conmigo?— Dijo tomándolo de las mejillas para acercarlo a sus labios, pero antes de poder tocarlos sintió como aprisionaban sus muñecas con fuerza, alejándolo de él con brusquedad total.
— ¿Viste a la peli rosa que venía conmigo?— Preguntó con cierto enojo soltándola después de alejarla.— Ella es MI esposa, y aunque te hubiera conocido antes te hubiera rechazado de igual manera que lo hacía con ella. Aunque en tu caso sería muchos más. Tu cuerpo no es atractivo nomas por tener cirugías para tener pechos y nalgas grandes. Eso es algo que se me hace sinceramente repugnante. Me gusta más las cosas al natural como mi esposa lo es. Y te doy un consejo, si quieres acercartele a alguien más, trata de no usar tus atributos como una atracción. Darás repugnancia como está pasando conmigo. Así que si me disculpas, tengo una esposa que me espera en la caja. Adiós.— Se despidió sin más buscando a Amy quien ahora parecía haber corrido un maratón estando fuera de la tienda.— Listo, podemos irnos a...— No terminó su frase al sentir como los labios de Amy se pegaban en los suyos en un beso que mostraba todo el sentimiento que suele tener. Aceptó el beso con delicia, correspondiéndolo sin darse el tiempo a preguntar a qué se debía.— ¿Qué...
— Te amo.— Dijo con rapidez para comenzar a correr lejos de él, sin darle una respuesta más.
— ¡Oye, espera!
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El atardecer era uno de sus momentos favoritos en el día. Porque ahí era donde el Sol daba sus últimos rayos de luz para dejar caer la noche que daba la paz y el descanso. No sabía cuánto tiempo más tendría que estar esperado a su tío, pero no tenía quejas al ver este ocaso.
— Vaya, por fin te encuentro. —Habló un robot distrayendo su atención.
No se batallaba mucho para averiguar que era uno de los enemigos de su padre; y más porque a Eggman se le ocurría firmar a sus robots con su nombre en grande.
— ¡Oye, sueltame!— Rogó pataleando en un vano intento de zafarse de sus garras metálicas.
— Lo siento, pero mi trabajo es llevarte con el doctor.— Negó el robot.— Si te quedas tranquila, no te pasará nada feo.
— ¡Pero yo no quiero ir!, ¡No me toques!, ¡Le diré a mi papa que te dé una paliza a ti y a ese doctor!— Chilló más fuerte, forcejeando un poco más, en un intento de librarse. Y sin darse cuenta, pronto sus ojos comenzaron a destellar un brillo verde intenso, bañando todo lo blanco.
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— Listo, ya acabe con ustedes mis pequeños.— Halagó Knuckles a sus pectorales un poco más marcados.— Sabía que sólo Amy exageraba con cuidar a su hija. Bien, Britt, es hora de...¿Britt?
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— ¡He dicho que me...¡Ahhh!— De pronto sintió cómo era empujada contra el suelo junto con el brazo del robot.— ¿Qué...
— ¡Ey, robot!, ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?— Preguntó una voz de mujer que la niña logró reconocer.
— ¡Tía Rouge!— Gritó de alegría regresando el color de sus ojos a la normalidad.
— Es que Eggman me dio órdenes de secuestrar a la hija de Sonic y Amy.— Habló el aparato en defensa.
— Entonces dile a tu doctor, que si no quiere verte despedazado con mi técnica, que la deje en paz. Vete de ahora antes de que cambie de opinión de no destruirte.— Amenazó desinteresada y con seriedad. Viendo como el robot sólo asentía apresurado comenzando a volar con rapidez.— ¿Brittany?, ¿Qué haces aquí?— Preguntó confusa recibiendo el abrazo que la niña le proporcionaba.
— ¡Britt, que bueno que te encuentro, creo que ya no te vuelvo a dejar sola en...— Calló abruptamente al ver quien estaba con ella.
— ¡Así que tu la dejaste sola idiota!— Acusó la peli blanca.— ¡Qué mal tío eres, no sé cómo Sonic y Amy la dejaron contigo!, ¡Estaba a punto de ser secuestrada mientras que tú hacías solo lo que te importaba!— Reclamó.— ¿Estás bien Britt?
— ¡Sí tía Rouge, gracias por ayudarme!— Agradeció feliz siendo cargada por la mayor.
— Es mejor que vengas conmigo al restaurante. Apuesto que este equidna no te dio de comer. ¿Tienes hambre?
— ¡Sí!
— ¡Yo no soy irresponsable!— Se defendió enojado.— ¡Ey, no me dejen hablando solo!
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Después de lo de la tarde, que no estaba completamente planeado que otra señora se entrometiera en su relación, quería asegurarse que ahora todo saldría bien tal y como lo había planeado. Una cena romántica solo con su amado azulado. Ambos tomaron asiento en una mesa larga, que era la única que estaba libre para ellos dos.
— Bien, por fin estamos en paz.— Sonrió Amy con tranquilidad.
— Sí, después de todo no fue un día tan mal...—
— ¡Oh chicos, vaya, no sabia que los encontraría aquí!— Saludó Rouge llegando interrumpiendo a Sonic a la vez.— ¿Apenas van a cenar?, ¿No les importa que les una?— Preguntó viendo cómo Sonic miraba nerviosamente a Amy.
— No, claro que no. Sientate.— Aceptó la peli rosada con una de sus mejores sonrisas fingidas. Las cuales eran muy buenas y satisfactorias.— ¿Britt?— Cuestionó al notar a su hija detrás de Rouge.
— ¡Mami, papi!— Saludó feliz.— ¿Vamos a cenar juntos?
— Estem... Si. ¿Y tu tío Knuckles?— Interrogó tratando de no sonar tan enojada como realmente lo estaba.
— Ah, ese equidna. Le di una paliza. Me encontré a su hija afuera en la calle sentada, y cómo uno de los tontos robots de Eggman llegaban para llevársela. Aprovechando que ninguno de ustedes estaban. ¡Su hija corre en peligro y ustedes cenando lujosamente aquí!— Regañó.
— ¿¡Te pasó algo grave Brittany?!— Preguntó alarmada Amy.
— No mama, estoy bien gracias a la tía Rouge.— Negó.
— ¿Y bien que cenaremos?— Cuestionó Rouge entusiasmada mirando el menú.— ¡Oh miren, allá están Tails y Cream!, Vaya, parece que el destino nos junta como en los viejos tiempos. ¡Tails, Cream!— Llamó la peli blanca estirando su mano y gritando para que fuera más fácil que la encontraran.
— Chicos, ¿Qué hacen aquí?— Interrogó Tails nervioso al ser captado con Cream.
— ¿Ustedes que hacen aquí Tortolitos?— Inquirió Rouge con burla.
— Estem... Nosotros, nos topamos y tu-tuvimos hambre y estaba este restaurante en el camino.— Informó Cream sonrojada.
— ¿Seguros?, ¡No les creo!— Se burló una vez más.— No será que...
— ¡Hola Rouge, ya traje a Chris, Helen, al tío Chuck, y a Elen!— Avisó Knuckles llegando con los mencionados.
— ¡Soy Elena señor Knuckles, y me dicen Ele!— Reclamó la pequeña niña. Había estado en todo el camino corrigiéndolo y parecía que nunca puso atención a sus palabras.
— ¡Sí, como sea!— Respondió desinteresado.— Rouge, les dije que como trabajas aquí, vas a pagar la cena.
— ¡Vaya, que bien que estamos todos reunidos!— Exclamó la peli blanca entusiasmada. Ya estaban casi todos completos.— Tal como en los viejos tiempos.
— Amy.— Llamó Cream.— ¿No ibas a celebrar tu aniversario con Sonic?
— Si, este... Ya estuvimos todo el día juntos. Así que una comida con amigos está bien.— Sonrió tímidamente. Aunque por dentro rezaba a que no arruinaran más la cena , pero no sabía si eso podría ser posible y peor.
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— Pasáme los camarones Tails.— Pidió Knuckles sin dejar de tragar.
— ¡No, ya te has comido dos platos, es mi turno de comerlos!— Reclamó.
— ¡Pero aun no te acabas tu homelet, dame los camarones!— Ordenó un poco más autoritario, recogiendo la copa que los tenía a la vez que el rubio los recogía por igual estirándolos hacia su parte.
— ¡No, deja de tragártelos todos!— Continuó.
— ¡Debes de respetar a los mayores que tú!— Regañó.
— ¡Yo no te pedí que nacieras antes que yo!— Ante las peleas que hacían ellos dos, no calcularon bien la fuerza en que ponían al estirar la copa entre ellos. Y en un descuido de ambos, soltaron la copa de camarones haciendo que volara y cayera en la persona que menos querían hacer enojar en su vida.
Un silencio sepulcral y terrorífico se formó entre todos, esperando con miedo la reacción de su querida amiga de ojos verdes jade.
— Em...— Tartamudeó tratando de sonar lo más calmada que podía mientras se levantaba recogiendo su bolso y retirando los camarones mojados de su vestido ahora arruinado.— Chicos, estoy algo cansada, creo que es hora de que me vaya a dormir. Ha sido un día muy largo. Buenas noches a todos.
— Mami, ¿Voy contigo?— Preguntó su pequeña hija.
— Lo siento, Britt, Cream, ¿Podrías hacerte cargo de ella por esta noche por favor?
— Claro, Amy.— Respondió rápidamente y un poco apenada por el suceso.
Sin decir más, la peli rosada salió del restaurante, con las lágrimas en sus ojos acumulándose más y más en cada segundo que pasaba. Ahora no podría seguir retando a la vida de qué podría ser peor. Pues ésta había logrado arruinarle todo el aniversario que celebraba una vez al año. Suspiró derrotada al ver que ya no tenía más tiempo para ese día. Y lo peor es que aun no le daba el regalo a Sonic, y las horas estaban por acabarse de ese día. Caminó sin ganas hacia la mansión, sintiendo como gota tras gota comenzaban a caer del cielo grisáceo para convertirse en una pequeña tormenta que la mojaba más.
No le tomó importancia, hasta que sintió como dejaron de caer en su cabeza. Giró su mirada hacia arriba solo para toparse con una chaqueta de cuero negro.
— ¿Vamos a la casa?— Preguntó Sonic cargándola sin aviso al estilo nupcial haciendo que exclame un pequeño grito por la inesperada llegada.
Y así en un segundo, dejar aparecer un rayo mezclado de azul y rosa.
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Llegaron a su habitación en menos de dos minutos. Sus amigos aún se encontrarían posiblemente haciendo cuentas y limpiando el desorden que habían provocado Tails y Knuckles. Sonic bajó su chaqueta dejándola en una esquina del cuarto mientras cerraba la puerta con candado. Si no fuera porque la conociera desde pequeña podría jurar que estaría a punto de estallar llorando.
— ¡Esto fue una basura!, ¡Debes de estar enojado, ¿Verdad?!— Preguntó con miedo a la vez que le daba la cara.— ¡Mirame como estoy, estamos mojados y esta noche de aniversario está arruinado!, ¡Todo salió mal!— Chilló con tristeza.
— Ey, tranquila.— Trató de calmar a su esposa.— Lo importante es que estuvimos juntos, ¿no? Además sólo es un aniversario por nuestra boda, somos esposos cada día más. Y podemos festejarlo también todos los días. No te pongas así. ¡Además estoy feliz!— Dijo con animación.
— Si... Pero... Tu me regalaste algo y yo no te regalé nada.— Suspiró cabizbaja.
— Oye, tenemos una hija a quien cuidar, mientras que tu la cuides, es un buen regalo, ¿No crees?— Animó mientras se acercaba a ella.— Deja te quito el vestido o si no atraparás un resfriado.— Dijo tomando el cierre de la parte trasera para bajarlo con delicadeza y lentitud.
Amy tomó sus manos para poder recoger su cabello empapado permitiéndole a Sonic más facilidad en desabrochar.
— Oh mira, parece que si tienes mi regalo de aniversario, ¿no es así?— Preguntó Sonic observando la ropa interior de encaje que llevaba puesto la eriza. De un color rojo vino, con unos moñitos que conjugaban con el diseño.
De tanto que se la había pasado pensando en lo que sucedió el día de hoy, había olvidado por completo que al final de cenar, tenía planeado seducirlo para hacerlo como su mejor regalo. Pero recordando la conversación que tuvo con la empleada, la hacía estremecer de terror al sentir su cuerpo inapropiado para él. No dudó en girarse por completo evitando que Sonic lograra verla de esa manera.
— ¡No me mires!— Ordenó miedosa.
— ¿Pasa algo?— Preguntó dudoso ante su reacción.
— Es que... Siento que este es un...
— ¿Pequeño cuerpo del que deberías avergonzarte?— Interrumpió adivinando su frase.
— Sí...— Respondió.— ¿Me viste?
— Amy, llevo mas de 10 años conviviendo contigo para no saber como actúas.— Reclamó un poco serio.— No tienes porque avergonzarte, eres hermosa en cómo estas. Tus pechos son naturales y grandes.— Dijo con suavidad, bajando su brassier hasta dejar ver ambos pezones rosados y así saborear uno con dulzura, como si fuera el pan más rico hecho jamás en la vida. Amy gimió ante ese acto.
— So-Sonic...— Susurró apasionada. Con unas pocas caricias eran más que suficiente para hacerla sentir en el cielo y desear por más.
— Te amo Amy Rose.— Murmuró en su oído para después morderlo con un poco de brusquedad sin lograr dañarla.
Comenzó con unos pequeños besos, bajando desde su oreja hacia su mejilla hasta alcanzar sus pequeños y carnosos labios, guiándola a la vez hacia la cama. La recostó con cuidado en la cama como si se tratase de la flor más delicada en el universo sin dejar de besarla.
— También te amo Sonikku.— Correspondió para besarlo con más pasión apegando su cuerpo al de él con un poco de lujuria.
Sonic volvió a tomarla, ahora deleitándose de cada centímetro de su cuerpo. Esa noche sabía que ambos necesitaban más, así que sin pensarlo desabrochó con rapidez su brassier a la vez que bajaba sus bragas al momento. Comenzó a besar entre sus pechos, mientras que una mano se encargaba de acariciar uno de los dos, y otra se encargaba de embestirla con rapidez, sacando gemidos llenos de placer a su esposa.
— Mmmm... ¡Sonic!— Chilló con euforia arqueando su espalda, al sentir la exploradora mano de Sonic dentro de su interior.
Volvió a besarla en los labios, después de jugar un poco con sus pechos grandes, y así bajar poco a poco hasta llegar a su entrada; empezando a lamer con lentitud su punto g, sin dejar de embestirla con sus dedos con rapidez tratando de que acabara más rápido. Lográndolo en 2 minutos. Amy vació todo su orgasmo en el rostro de su amado, quien no objetó nada y se dedicó a saborearla por completo.
— ¿Ya es hora?— Preguntó desesperada.
— ¿Lo quieres ya?
— ¡Sí!— Asintió intranquila.
— Bien.— Sonic destapó por completo su erección, dejando ver su virilidad marcada completamente. La acercó con lentitud hacia la vagina de Amy, empezando a rozar despacio ambos órganos sexuales provocando mas desesperación en su esposa.
No tardó más de un minuto, para dejar de rozar sus órganos, y comenzar a introducirse dentro de ella con la paciencia más grande en el mundo. Solía ser apresurado, pero esta era una situación donde podría ser el más paciente en el universo. Amy sintió como poco a poco iba siendo llenada por el calor de Sonic dentro de ella, deleitándose de lo hermoso que era hacer el amor, y más con la persona que amaba. Amaba estar así, amaba sentirse completa.
Sonic comenzó con unos vaivenes despacios, pero fuertesy profundos que lograban llegar hasta el límite de lo que ella tenía en su capacidad.
— Mmm...— Gimió en respuesta al sentirlo por completo dentro de ella a la vez que Sonic repetía los besos en sus pechos como si se tratase de un pequeño bebe en busca de leche materna.— Me encanta sentirme así. Completa. Si pasa algo, nunca me dejes.
— Jamás lo haré.— Prometió.
Continuara.-
Bien aviso, que aquí en esta historia existirán OC'S, esta historia está puesta en wattpad también; donde ahí les daré la información de los OCS a donde pertenecen. Si alguien gusta participar también puede avisarme. Este proyecto lo tengo planeado de 25-30 capitulos.
