¡Volví! Después de mil años y muchas dificultades. Un empleo y mi primer sueldo.
Se supone que este capitulo iba a salir el 14 de febrero en celebración del día del amor y la amistad.
En este capitulo quería demostrar ambas cosas en la pareja, el amor que formaron (hasta el momento de su declaración) y la amistad instantánea que tuvieron.
Ahora, tratare de subir otro capítulo el día de hoy, (la letra E y F) así que espérenlo.
Gracias infinitas a las tres personitas que siempre se toman el tiempo de comentarme esta historia, tengan por seguro que si este proyecto está en pie se debe a ustedes y cada capitulo lo estaré recordando. Así que este en especial está dedicado a:
JHM30, Extraño mucho leer un poco más de tus opiniones, espero que este te agrade en lo particular.
AKASARU, espero que te guste y que puedas leerlo pronto, gracias por tu MP.
MR. CHEF, te adoro, mil gracias por comentarme en cada capitulo. No importa que no me contestes los mensajes soy feliz con ver tus opiniones cada capítulo.
Sin más que agregar...
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Kohei Horikoshi y de todas las empresas que distribuyen su trabajo y las restricciones legales... etc.
ABECEDARIO
DECLARAR
El sol bajaba sin prisa por el cielo, a lo lejos él podía ver el gran círculo dorado mandar rayos perezosos en diferentes tonalidades naranjas hacia la ciudad, a los habitantes, a ellos.
No supo cuando había terminado la clase, o si se había distraído unos minutos o la hora completa.
Poco importaba, la verdad. Con los acontecimientos del último villano en su mente y la probable pelea que se avecinaba contra All for One estaba demasiado ocupado, sus libretas de análisis de héroes habían sido reemplazadas por complicados planes de estrategia que esperaba dieran frutos en el futuro.
Porque si había algo en lo que Deku era bueno, era en hacer planes que los involucraran a todos y ahora, más que nunca, más que siempre se necesitaba la ayuda de todos; civiles, héroes, policías, políticos... él solo nunca iba a lograrlo pero con la ayuda de todos sí.
Sintió una mano apoyarse en la suya, era un toque muy suave.
-No estás murmurando – le dijo. Incluso aunque no la veía podía asegurar que ella estaba sonriendo.
Deku se limitó a sonreír a la ventana moviendo sus dedos nerviosamente entre los de ella, hasta entrelazar el meñique superficialmente.
-Supone un gran avance. ¿No crees?
Ochako sonrió, pero aquella sonrisa no llegó a sus ojos.
-A mi me preocupa.
Y a él también, porque si murmuraba había un plan, porque si brotaban ideas de sus labios significaba que estaba entendiendo las cosas que sucedían a su alrededor, pero él no lo sabía y admitirlo a sí mismo sería un gran impacto que no sabría afrontar.
-Pero... – escuchó a Uraraka decir con ánimo y jalando intermitentemente el meñique entrelazado – confío completamente en que solucionaras lo que sea que pase por tu cabeza, Deku-kun. ¡Esfuérzate!.
Esfuérzate.
-Serás un gran héroe – completó él. Porque después de casi tres años en la escuela había escuchado a Ochaco decirle lo mismo más de un millón de veces.
Y él asintió. De verdad le creía.
Porque ella tenía esa hermosa cualidad de ver lo mejor en las personas, de ser confiada, directa, sincera, una gran luchadora. Si no fuera por ella se hubiera hundido en murmuros todo el tiempo, ahogado en sus palabras, en cuadernos y planes de ideas que no se veían formulados en acciones, si no hubiera sido por ella... por todos.
Entrar a la U.A. no solo fue el sueño de su vida entera, el éxito más grande jamás cumplido, estar en la prestigiosa escuela le había enseñado a ser la mejor persona posible para ser el mejor héroe, también le instruyó en ser una mejor persona para los demás (y eso incluía a sus colegas héroes), la U.A. también le guió hasta ella.
Decidió mirarla de reojo y se sintió sonrojar levemente.
Ochako Uraraka era una niña hermosa, hacia gala de su nombre, de su don y de su personalidad; cada día que pasaba, cada día que se acercaba la graduación (y su residencia en América) no dejaba de pensar en ella, en sus evidentes sentimientos afectuosos, en el riesgo que implicaba exponerlos.
Él sabía que quería tenerla cerca, pero no desconocía exactamente dónde.
Probablemente en su pecho, para que escuchara lo evidente de sus sentimientos, o en su cabeza (aunque no salía mucho de ahí últimamente)... pero era algo seguro, su deseo por declararse era acuciante.
Así que ya no podía más.
Con la misma rapidez con la que sus pies se movían para salvar a alguien, Deku se puso de pie en el momento en que una sonrojada Uraraka también lo hacía, aún con los meñiques entrelazados en un contacto suave que desapareció con el sonido de las palabras.
-Deku...
-Uraraka...
Ocho dedos estrujando una corbata.
Cuatro segundos exactos.
Dos inclinaciones idénticas.
-¿Considerarías estar conmigo? – dijo Ochako
-¿Te quedarías en mis brazos? – musitó Izuku, alzando la vista con rapidez.
Se había estado preguntando mucho tiempo cómo sería ese momento, cuando él por fin tomara el valor de decirle lo que sentía.
Pero nunca había imaginado una escena como aquella.
Claro que había pensado en una sonrojada Uraraka pero no con la dulzura de sus mejillas redondas en una sonrisa brillante, no había pensado en lo hermosa que se vería en los rayos perezosos del sol y mucho menos habría pensado en que ella sonreiría, entrelazaría sus dedos con delicadeza entre los suyos procurando no tocarlo por completo y lo incitaría a responder la pregunta que ella había formulado.
Un asentimiento básico en su cabeza le había bastado para que ella brillara de emoción y fuera feliz.
Ochako era fácil de complacer. Tal vez porque vivía su vida tratando de no complicarse, pensando que el trabajo duro era suficiente.
Ella nunca sabría que despertaba amor en los demás por esa actitud.
No sabría que dos meses después de ese día, Deku recordaría con más claridad la declaración de Ochaco que la suya misma mientras la veía abordar un avión.
Sobre todo porque consistía en algunas palabras susurradas en caricias al oído.
Ella se había tomado la libertad de responderle aquella pregunta nacida de la más pura inspiración:
¿Te quedarías en mis brazos?
"Claro que lo haría" le había dicho. "Me abrigarías en las noches frías. Y algún día..."
"Algún día..." le había alentado él.
"No solo me quedaré en tus brazos, en el futuro, algún día... estaré ahí todo el tiempo, en la noche, en la mañana, en el calor y el frío, me verás contenta, enojada, triste y emocional, leyendo un libro, criticando una película. Me tendrás en tus brazos dormida o despierta, gimiendo o roncando porque tus brazos son mi hogar, mi lugar."
Y el recordaría las lágrimas que había soltado y como su sonrisa era a penas un amago, recordaría como había tomado su mano haciendo que Ochako activara su particular sin quererlo y se elevara unos cuantos centímetros del suelo por su descuido.
Pero también recordaría el abrazo en que la había apresado y la emoción que sentía de tenerla entre sus brazos, sosteniendo mucha esperanza, sosteniendo un futuro y prometiéndose a sí mismo que mientras ella confiara en él, podría superarlo todo.
DEKU
Ella no era tan ingenua como para pensar que Bakugo ponía sobrenombres agradables; por su personalidad explosiva (y en ocasiones grosera) estaba bastante segura que en algún otro tiempo era un acosador, del tipo que ella detestaba porque lastimaba a los demás y les hacía creer que estaban por debajo de él.
Era evidente como el chico rubio detestaba a Midoriya, el chico amable, su salvador.
Probablemente porque ese chico tenía más alma y corazón en su sueño de ser un héroe que cualquiera de ellos, sus motivaciones se basaban en ser simplemente lo que era y ella sabía que ese pensamiento lo llevaría a donde sea.
Se imaginó a Midoriya de pequeño, debió de ser un niño adorable, poniendo sus esperanzas en un futuro donde se formara como héroe, siendo amable, comprensivo, agradable y sonriente.
Mirando a Bakugo desde su lugar en el aula estaba casi segura de que él había visto al pequeño Midoriya en esas facetas que ella solo podía imaginar y que le molestaba profundamente que él fuera lo contrario.
Así que cuando le soltó un despectivo "Deku" ella sintió coraje.
Porque nadie tan amable como ese chico podía englobar el significado de esa palabra y porque nadie a quien ella consideraba un amigo podría ser llamado así.
Por esa razón, al final del día, ella se acercó a él llamándolo con ese sobrenombre y fue paciente para darle una nueva razón.
"Tu puedes hacerlo"
Ver en los ojos de su nuevo amigo aquel brillo valió la pena, también lo hizo cuando él aceptó que ella le dijera de ese modo y se sintió completamente extasiada cuando varias clases después lo eligió como su nombre de héroe.
Porque si de algo estaba segura era que Izuku Miduriya, alias Deku era capaz de hacerlo todo.
-Esfuérzate, Deku. Serás un gran héroe.
