Lo único que sé es que algo se me abalanza como un muñeco que saliera de una caja y yo asciendo como un cohete hasta el cielo.

¡Ojala terminaran con ese proceso... y empezaran a servir los refrescos!

Le pareció que veía un Albatros revoloteando en torno de la lámpara; cuando volvió a mirar, vio que era un sello de un penique. Mejor que te vayas a casa, dijo, ...que las noches están muy húmedas.

Y sacaron toda clase de cosas... y todas empezaban con...: ...la Luna, lagartijas, laberintos y lucideces...

Y sus ojos encontraron inmediatamente los de una gran oruga azul que sentada en lo alto con los brazos cruzados, fumaba tranquilamente un narguile... Alicia y la oruga se miraron en silencio

Tu cara es la misma que la de todo el mundo... los dos ojos, así... la nariz en el medio,
la boca debajo. Es siempre lo mismo. Claro que si tuvieras los dos ojos del mismo lado de la nariz, por ejemplo... o la boca más arriba, eso serviría de algo.

No somos, cariño, más que niños mayores, irritados porque la hora de acostarnos se acerca.

- ¿Vendrás? ¿Verdad? ...¿Vendrás a incorporarte a la danza?


Opciones, ¡opciones!, demasiadas opciones y yo con la mente afectada tanto por el alcohol como por la mirada de Darien… no podía decidir nada. So olor es lo más presente, es lo que ocupa todo, cítrico, madera, cigarro… respirar muy profundo es lo único constante. No soy una persona tímida, no suelo pensar tanto las cosa; normalmente no tendría problema en tomar una decisión rápida, de esas que se toman sin pensar y donde una misma ve sus actos como espectador, sin poder echar marcha atrás una vez dado el primer paso. Pero esta vez era todo tan distinto, esta vez no podía dar el paso sin ver más allá de mi deseo.

Todo estaba tan lleno de implicaciones tanto si salía bien como si salía mal. Seguíamos caminando lento por las calles, su brazo sobre mis hombros atrayéndome hacia él; yo llevaba mis brazos juntos delante del pecho y tenía la cabeza apoyada en Darien. Constantemente volteaba a verle, y él me miraba fijamente, sin decir nada, sólo nos mirábamos. Ese brillo…ahí estaba ese brillo.

Sus ojos brillando me hicieron pensar en una gran ola a punto de romper, cuando está en su punto más alto y el agua refleja el brillo del sol. Me hicieron sentir como si estuviera ante esa gran ola, que estaba a punto de caer sobre mí, y yo sabía que no podría hacer nada, que me iba golpear con toda su fuerza; quería, quería sentir la debacle que vendría por perderme en sus ojos. De cualquier manera, parecía que la idea de un poco de él no era suficiente, eso era lo que me hacía ver más allá del momento, lo quería para mí, sólo para mí. Si ahora me daba la vuelta y lo besaba, y él me besaba de regreso; habrían problemas, es mi profesor, no podemos tener una relación, y antes que eso… no sé si él quisiera tener una relación conmigo, ni siquiera sé si él quiere besarme.

Esa es la otra opción, si le beso y él no reacciona… eso también traería consecuencias. Debía de pensar mientras podía, debía anticipar el temblor, tratar de caer de pie.

Entre estas cavilaciones nos dirigíamos a cruzar la calle y al bajar de la acera, tropezamos y casi caemos, no sé culpa de quien fue, ninguno iba en sus cinco sentidos.

-Serena ¿estás bien?- dijo Darien sosteniéndome de los dos brazos

-Sí…creo ¿y tú?- dije enderezándome y de repente inexplicablemente me puse a reír. Darien me miró y echó a reír también. Nos mirábamos y reíamos con complicidad. Cuando recuperamos el habla después de tanto reír, hablé.

-No sé cómo voy a subir las escaleras a casa, si no puedo con un simple escalón, el ascensor está descompuesto-

-Uf, que putada, ¿tienes que subir muchas escaleras?-

-Hasta el ático-

-Creo que hemos sido muy malos esta noche señorita Tsukino, no podemos ni mantenernos en pie- dijo con una ceja alzada y negando con la cabeza

-Oh, no Señor Chiba… lo que hicimos mal fue haber salido del bar con media consciencia, debimos haber traído toda, o dejado toda…- dije mirándolo de lado y sonriendo

-Creo que tienes razón…y creo también que nos caería bien comer algo, ¿tienes hambre?- dijo tendiéndome su mano

-No lo había pensado, pero ahora que lo pienso, sí- dije tomando su mano y comenzando a caminar. Con su mano me movió regresándome a la posición anterior: con su brazo alrededor de mis hombros. Nuestro momento se había roto, de cualquier manera seguíamos abrazados, pero esta vez se sentía como una cuestión con menos importancia. Todo por nuestra falta de equilibro. Tampoco podía echarle toda la culpa al alcohol, si no fuera en parte por eso, probablemente no nos hubiéramos abierto a tener un momento como el que recién se perdió. Él iba caminado con la vista al frente y yo no podía evitar mirarlo, su perfil era tan perfecto, sus facciones rectas y su mirada firme cobraban magia con el viento pegando en rostro.

Y el brillo… aquel mentado brillo… lograba verlo aún de perfil, aún después de que el momento fue interrumpido; ahora sabía que este hombre iba a ser un gran problema para mí y que no me lo podría sacar nada fácil de la cabeza.

Después de una breve desviación llegamos a un puesto en la calle donde vendían té con leche y palitos de chocolate. Cada quien pidió ambas cosas y nos sentamos en una de las mesas en la acera de la calle.

-Ohhh, qué bien se siente el té caliente en el estómago- dije con cara de que había sido salvada en pleno juicio final

-En verdad que sí, ya me estaba ardiendo el estómago- dijo Darien con cara graciosa- ¿Crees que los que se quedaron en el bar sigan ahí?

-Uf, no lo sé. Lo que sí te puedo decir, es que nadie se va a ir de ahí hasta que Mina se quiera ir. Es que no tiene tope, podría estar de fiesta por días y días, y además siempre convence a la gente de que se quede, pobre Andrew- dije y Darien rió

-Sí, pobre Andrew, a su edad no creo que le sea tan fácil aguantar una noche entera de fiesta- dijo con tono de burla

-Bueno Señor Chiba, que yo sepa Andrew y tú tienen la misma edad y tú, y según lo que dices, no te consideras viejo- dije arqueando una ceja y el rió

-Una cosa es que no me sienta viejo y otra que no lo sea. No, en realidad no creo que sea viejo, y tampoco creo que Andrew lo sea. Lo que sí creo es que mañana va a tener una cara de resaca que yo no me pierdo por nada- reí por su comentario tan "bien" intencionado

-Ya… ni yo las de las demás… y los chismes….parece que fue una noche de…mmm… provecho-dije

-Pues no sé muy bien de que van las cosas aún, pero por algunas cosas que vi creo que mañana tendrás mucha ropa que lavar- dijo asintiendo con la cabeza y riendo

-Lita y Rei por lo menos-

-Lita no llegó desde el principio ¿O sí?- dijo con tono compungido

-No, no te preocupes, aún no estás tan mal como para olvidar pedazos de la noche- dije con tono exagerado- Lo que pasa es que fue a terminar con el imbécil que tenía de novio, y sinceramente espero que las cosas hayan salido bien y que no lo tengamos que ver nunca más-

-Uy, suena peligroso, la gente así no debería de andar suelta- dijo con tono burlón

-Aunque te burles, es así. No sabes que patán…de estos a los que no les encuentras ni una virtud, macho, arrogante, posesivo, mandón…, de esos que te hacen perder la fe en ti misma- dije con pesar y Darien pareció entender que la cosa era en serio

-Ya… es la educación ¿Sabes?... entre otras cosas… nadie tendría que pasar por una relación así. Lo peor es que mucha gente no aprende de sus caídas y se la pasan en eso-

-Después de conocer a gente así, yo cada vez dudo más de la posibilidad de una relación saludable, cada vez me decepciono más y tengo menos ganas de intentar las cosas. Es eso o tal vez es que son muy exigente y vivo con la cabeza en nunca jamás- dije con pesar y mirando a la nada. Él ladeó la cabeza, me miraba profundamente y mostraba interés en lo que yo decía.

-¿Por qué crees que eres tú la del problema?- preguntó con voz profunda y tranquila, que me hizo temblar toda por dentro y dudar antes de responder

-Porque, no sé, de vez en cuando pienso que igual y no es la mayoría la que está mal, sino yo, y que lo que pido es muy utópico-

-¿Qué pides?- y cuando preguntó esto se puso de pié y pagó al señor de la comida, me tomó por los hombro nuevamente y comenzamos a caminar

-Quiero a alguien que me vea como su igual, que no necesite estrategias tontas para acercarse a mí, que se muestre tal y como es, y que quiera verme como soy, sin simulacros, sin nebulosas. Alguien que no trate de acercarse con recursos baratos para conquistar un ideal, y que luego se pierda. No soy ningún ideal, ni creo que nadie lo sea, sólo creo que las relaciones deberían de basarse en lo que la gente es en común, en lo que pueden ser juntos, no en aparentar perfección- dije con tono apasionado

-No creo que tenga nada de descabellado lo que piensas, ni pienso que la del problema seas tú- dijo ladeando la cabeza para verme

-Gracias, pero a veces parece algo tan difícil… encontrar a alguien, que sea él mismo y con eso mismo te sorprenda, que no tenga que fingir para hacerte temblar las piernas. Y que a la vez sea lo suficientemente genial cómo para que le nazca hacer cosas inesperadas, que te dejan sin poder moverte-

-Te repito que creo que no es nada tonto ni mucho menos, es ambicioso, eso sí. Pero no esperaría menos de alguien como tú- dijo mirando al frente y sonriendo

-Quiero a alguien que sea capaz de ver más allá de su nariz, de salirse de su pensamiento y anticipar situaciones, que me tome desprevenida y me incite a actuar… a respirar profundo… y que no se asuste cuando yo lo haga. A alguien alegre con quien el tiempo pase fácil, aunque no esté haciendo nada. A alguien que me haga sentir que iría hasta el mismo infierno con él… no sé por qué te cuento todo esto- dije deteniéndome en el portal de mi casa, y mirándolo con la cabeza baja, al notar que me detuve, él se quedó en frente mío y me miraba penetrantemente. Yo me sentía como un conejo ante su presa, parecía un auténtico felino a punto de saltar… y sin darme cuenta yo estaba experimentando justo lo que acababa de decir… me temblaban las piernas… seguramente si hablara, la voz también me temblaría, y ese brillo… el brillo seguía ahí. Me comencé a ponerme más que nerviosa cuando el tiempo pasaba y seguíamos en la misma situación, las manos me sudaban y el pecho comenzaba a palpitarme.

Con intención de hacer algo que me sacara de ese momento, de encontrar una salida fácil, jalé mi bolso sin verlo para buscar mis llaves o quién sabe qué. Darien levantó la cabeza de repente, su mirada tenía algo que no lograba descifrar… era altiva y segura. Caminó hacia mí lento y firme, y yo no entendía qué pasaba, cuando lo tuve muy cerca de mí no pude hacer más que dar un paso atrás, él continuó y yo di un paso más hacia atrás, y otro, hasta que sentí la fría pared detrás de mí. Me detuve en seco con el golpe de la pared, con las manos pegadas a ella, Darien alzó su brazo y lo apoyó en la pared por encima de mi cabeza; yo alcé la vista y lo vi mirándome fijamente con los labios levemente abiertos y con una expresión neutra en la cara.

Yo sentía la pared áspera en mis manos y con el viento me llegaba el olor de Darien, respiré profundamente y tragué, estaba paralizada… el corazón me latía y lo entrecortado de mi respiración era evidente para ambos.

Darien parecía estático, deseaba con toda el alma que me besara, que me besara toda la noche, hasta que el sol saliera y después de eso hasta que se volviera a ocultar… De repente sentí como con su brazo libre me cogió de la cintura y comenzó a acercarme a él y él a mí. Cuando estábamos ya tan cerca que podía sentir su pecho claramente y cada parte de su cuerpo, comenzó a bajar lentamente la cara, nunca dejó de verme ni separó su mirada de la mía… ¿Qué estaba pasando? Esto… esto no está bien… no se suponía que pasara… esta situación me iba a hacer añicos, y yo ya estaba tan lejos del pensamiento que no podía hacer nada al respecto… pensar y pensar y siempre para nada….

Él continuó acercándose a mi rostro y cuando estábamos a milímetros se detuvo, me miró el rostro completo, como analizándome, recorriendo cada parte. Nuevamente se movió y dirigió sus labios a mi oído.

-El hombre al que buscas…- me dijo con una voz suave, profunda y segura-¿Haría algo… así?- y yo que no podía pensar, no podía ni soñar en articular respuesta alguna…!Oh.. por todos los dioses!...

-A…. aha…-dije en un gemido, intentado dar a entender que sí, cambiando un poco mi posición y sacando el pecho. Era completamente abrumador, su cabello negro azabache brillaba azul con la luna, su voz ronca, su olor mezclado de perfume con humo de cigarro. Si me movía un centímetro lo besaría, pero aún en este momento dudaba… ¿Me quiere besar, o está siguiéndome la conversación anterior?

Después de hablarme al oído regresó a estar frente a mí, lentamente se agachó un poco más, y yo vislumbré claramente un beso… el momento probablemente duró poco más que un par de segundos, pero para mí fue eterno… Sentí su rostro, su nariz rozar con mi mejilla, su aliento cálido y con olor a té, juraría por todos los dioses y los infiernos que sabe maravilloso… si había sonido fuera de mi burbuja, no lo sé… yo sólo oía mi respiración y la de Darien.

Movió lentamente su rostro y me beso la mejilla…un beso suave y lento… fue hasta ese momento que pude soltar todo el aire que tenía contenido, por no atreverme ni a respirar.

Ese suave beso en la mejilla me estremeció hasta los huesos, el roce de sus labios se quedó en mi rostro por mucho más tiempo del normal, lo pude sentir ahí hasta después de que se separó de mí. Sonrió mirándome. Me soltó de la cintura y uno en frente del otro, nos quedamos unos segundos

-Buenas noches Serena, duerme bien- dijo y lentamente se dio la vuelta y comenzó a caminar por la acera.

Yo no pude responder, ni siquiera lo intenté. Continué como hipnotizada mirándolo caminar y sin pensarlo me llevé la mano a la mejilla… suspiré profundo… ¿qué había sido todo eso?... ¿le gusto? ¿Quería besarme? ¿Había sido todo parte de la conversación? Me di la vuelta buscando las llaves en mi bolso, y entré en el portal. Cuando estuve adentro me recargue en la puerta y me dejé caer lentamente hasta quedar sentada. Estaba mareada… todo me daba vueltas… el instante había pasado y ahora solo quedaban dudas, tantas que no puedo reconocer ninguna como tal, no podía responder a ninguna. Había fallado en pensar, había cruzado la línea, y ahora pagaría las consecuencias…Suspiraba y no me movía nada, era todo junto, el alcohol que se iba, el cansancio, el momento con Darien, mis dudas y los rayos del sol a mi espalda filtrándose por el portal.

Lo mejor sería subir y dormir, así por lo menos no pensaría, aunque bien se que soñaré.

Me levanté y comencé a subir las escaleras con pesar, hacia el final comencé a acelerar el paso ante el pensamiento de mi cama y mi gruesa colcha, y por fin llegué ante la puerta de mi casa… abrí con cautela para no despertar a Ami y me metí en mi cuarto. Estaba tan agotada, con la mente tan cansada… que ni pensé siquiera en desmaquillarme o ponerme el pijama… me quité la ropa y en bragas me metí la cama.

Encendí el televisor para poner cualquier cosa tonta que me distrajera, Bob Esponja era la mejor opción… programé para que se apagara en 30 minutos, me di la vuelta en la cama y con Bob de fondo me abstraje de la realidad.

Unas horas después risas de fuera me despertaron, miré el reloj de la mesita…las doce del día. Podría haber seguido durmiendo muchas horas más, pero por el momento el sueño se había espantado. Me puse una camiseta muy grande y salí del cuarto. Ami y Rei estaban sentadas en el sofá, recién levantadas y muertas de risa.

-¡Hombre Sere, vaya nochecita! Ven a unirte al chisme- dijo Rei levantando la mano

Yo aún me tallaba los ojos y no reaccionaba… las mire sin entender… y me dirigí a la cocina a buscar café. Una vez más consciente fui con ellas al sofá.

-Bueno, entonces ¿decían?-

-Pues nada, que parece que a Rei le fue muy bien anoche- dijo Ami

-Es cierto…ahora recuerdo que estabas comiéndole la boca a Zafiro, ¿de dónde salió eso?- pregunté y Rei se puso un poco roja

-Pues no lo sé, ya me parecía interesante desde hace tiempo, pero no le tomé importancia… y ayer estábamos hablando sobre hacer cosas sin pensar y pues lo besé…y me respondió…y pues parece que bien, dijo que me llamaría esta semana para hacer algo- dijo sonriendo

-¡Oh! Pues ¡enhorabuena!... me cae muy bien…- dije

-No creas, trato de no hacerme muchas ilusiones, siempre puede salir con alguna putada… es hombre-

-Trata, pero no lo logra… ya hasta tiene planeado que se va a poner el día que salga con él-dijo Ami y yo reí

-¿Y cómo es que te quedaste a dormir aquí?- pregunté

-Pues tenía mucha pereza de ir a mi casa caminando-

-¿Y tú Ami? ¿Qué tal te fue la noche?- pregunté

-Yo nada… después de un rato me dieron ganas de irme y Diamante y Malachite ya se iban también, pasamos al restaurante de Diamante por algo de comer y vine para acá- respondió Ami sin más. Diamante tiene un restaurante frente a la universidad y vamos muy seguido allí, es muy ameno y nunca pagamos nada.

-¿Tú qué tal Sere, nada interesante?- preguntó Rei- Te vi hablando con Darien-

-Pues en realidad si hay algo, no sé si interesante o desastroso- dije con pesar

-¡Cuenta!- dijeron las dos

Les conté todo desde que salimos del bar omitiendo la parte de mi alucinación del brillo en los ojos. Ellas con la boca abierta me escuchaban y no daban crédito.

-Y eso fue todo, cómo pude entré, subí y me dormí-

-¡No lo puedo creer! ¡Pero qué hijo de puta!- dijo Rei- Serena no confíes en los hombres, este se quiere pasar de listo, es mayor y siente que te puede sacar varias vueltas- dijo Rei enojada y yo no quería creerle… no quería que fuera cierto…bien podía serlo, pero el brillo en sus ojos…

-No sé, yo creo que es mucho aventurarnos decir algo así, no sabemos bien lo que pasa- dijo Ami analizando la situación- Podría estar jugando, o podría haberte seguido la conversación o incluso puede ser que le gustes Sere, pero que la situación lo frene-

Sí, eso podía ser…eso quería que fuera… yo podría con la situación en la universidad, yo podría tener una relación por debajo del agua con él. Una relación… ¿Pero qué digo?...!este tipo me está obsesionando! ¡Carajo! Y engañarme no servía de nada, una relación a medias me iba a destruir más…lo peor es pensar en una relación con alguien que tuvo todas las oportunidades de besarte y con alevosía y ventaja no lo hizo.

-Pues no lo sé… lo único que sí sé, es que esta situación me está matando… es idiota e ilógica… este tipo no tendría por qué tener la importancia que tiene en mi cabeza, y si no lo arreglo pronto las cosas en la universidad, entre otras… se van a poner feas-

-¿Y qué piensas hacer?- dijo Rei mirándome comprensivamente

-No lo sé…. No lo sé, no lo sé, no lo sé- dije cada vez subiendo el tono y la velocidad

-Me alegra ver progreso- dijo Ami

-Es que para empezar me siento como una loca… estoy loca… ¡Esa es la respuesta! Sólo a los locos les pasa esto… por eso alucino-

-No estás loca, a mí me parece bastante normal la situación- dijo nuevamente Ami muy tranquila- A ver Serena ¡ya entra en razón!...analiza las cosas un momento, un profesor alemán muy joven y guapo, tu viviste mucho tiempo allí y tienes obsesión con los alemanes. Experto en tu tema favorito, que además se ofrece ayudarte, tiene millones de cosas en común contigo y para colmo aparte de la situación en su oficina, en una noche te abraza para caminar y casi te besa de la forma en la que tu precisamente soñabas… ¿Te suena a locura? Pues a mí no-

Ami tenía razón…la loca no soy yo, viéndolo bien es bastante normal que me guste, lo que importaba ahora era lo que yo iba a hacer al respecto.

-Pues entonces tengo dos conflictos en la cabeza- dije- el primero es sobre si le gusto o no, y el segundo va sobre quitarme estas ideas de la cabeza… es mi profesor-

-Pues si estás tan consciente de la segunda no veo por qué te cuestionas la primera- dijo Rei- Si está claro que es tu profesor, lo otro no importa…aunque te mueras por saber… lo peor es que vas a encontrar la forma de averiguarlo y esto va a acabar peor… lo sé y lo sabemos todas- Ami y yo reímos

-Respuesta desconocida…creo que lo mejor es que no me fuerce, porque no va a salir nada, voy a dejar que las cosas sigan su curso… y si no es nada, pues pasará- dije y en eso sonó mi teléfono, era Lita, quería venir, tenía mucho que contar.

Lita llegó a casa una hora después y nos contó con lujo de detalle como por fin había mandado a Jedite a freír espárragos. Un minuto de silencio por el difunto… ¡Y qué chingue a su madre! Es como si un peso se nos hubiera quitado de encima… además durante la ruptura el imbécil mostró que no sólo es un remedo de persona sino que también es agresivo… Lita lo alcanzó en el bar donde estaba y salieron al lado del coche de él a hablar, cuando él veía que no la convencía de no terminar, dio un golpe al vidrio de su coche y lo rompió… Pobre Lita… lo bueno que tuvo la rapidez mental de salir rápido de ahí y así llegó a la fiesta de Andrew.

Mina, Andrew y ella salieron cerca de las siete del bar y eso sólo porque Mina no podía más… mala elección de zapatos y mucho baile hacen polvo a cualquiera.

Pasamos la tarde entre bromas y agradecimientos por no tener que volver a ver a Jedite… Mina no se apareció nunca, ni pretendíamos que lo hiciera, seguro no se podía poner de pie.

Abrimos el sofá cama y pusimos una peli, estábamos todas acostadas con miles de colchas encima, aquello parecía una madriguera… me quedé dormida y Ami me medio despertó para llevarme a mi cama a media noche… las chicas se acababan de ir.

-Son las 7 de la mañana en Tokio, el sol ya nos acompaña en este día y la temperatura externa es de 8 grados-

Me desperté de jalón… me senté en la cama… el despertador… es Lunes…clases… baño…desayuno…

Me volví a tumbar en la cama, levantarme tan rápido me mareó… estaba sudando… una pesadilla… mis padres… seguro era mi consciencia diciéndome que tenía que ir a verlos, antes de que la universidad se pusiera más pesada debía ir a Osaka. Este fin de semana, probablemente.

Fui a la habitación de Ami a despertarla y me metí a la ducha. Cuarenta minutos después íbamos camino a la universidad… fue hasta que pasamos al lado del Bombay que caí en la cuenta… íbamos a clase de Darien… moría por verlo sonreír como lo hace cuando llega al salón… cuando llega con ánimo y nervios… eso se nota de lejos…lo quiero más cerca de mí, pero a la vez temo que la relación cambie… de alguna cobarde manera estoy muy segura como estoy ahora… me llevo muy bien con él, cree que soy inteligente, me ayuda con la tesis… y ahora después de lo del sábado no sabía cómo estarían las cosas. Yo probablemente no reaccione igual ante él… seguro mi idiotez me traicionará y terminaré mostrando que espero más de él de lo que debería.

Esta vez pasamos por el café antes de la clase… la resaca y la desvelada aún tenían dejos en nosotras… Cuando llegamos al salón Darien ya estaba adentro, y yo que odio llegar tarde… estaba hablando de espaldas a la puerta, cuando la oyó se giró, sonrió con los ojos y en un parpadeo muy lento se giro de nuevo y continuó. Me había perdido de ver su sonrisa al entrar en la clase… ya no estaba tan desesperada como ayer y eso me preocupaba, ahora es más profundo, incluso la sola idea de verle me pone contenta.

-Serena, ¿a qué edad se va el Zarathustra de Nietzsche a la montaña?- preguntó Darien

-mm… a los treinta- dije y se me quedó viendo como esperando algo más- la misma edad a la que Jesús empezó a predicar… sólo que Zarathustra a esa edad se retiró como etapa previa a la predicación y estuvo allí 10 años-

-¡Exacto!, la relación con la vida de Jesús de Nazaret no es fortuita, es comparativa. Pero él y nuestro Zarathustra son muy distintos. Recuerden que por algo Nietzsche escribió el Anticristo y por algo es Zarathustra quien habla del Súper hombre y no Jesús… pero Zarathustra meditó 10 años más…. ¿Será eso?- y todos miraban expectantes- ¡Púes yo no se los voy a decir!, por lo menos no hasta la otra clase… quiero que reflexionen al respecto y quiero también esa reflexión escrita en una cuartilla en mi bandeja de la oficina para el miércoles- y todos se quejaron, Darien sólo rió

Salimos a fumar como siempre y Andrew pasó y se detuvo.

-¿Qué tal borrachas del mal?-

-Yo no diría eso si fuera tú, el borracho por excelencia esa noche fue otro- dijo Rei

-Bueno, bueno… tu mejor no digas nada que hasta con premio saliste Rei- dijo Andrew refiriéndose a lo de Zafiro y Rei se puso roja y lo miró penetrantemente

-¡Hombre! ¿Cómo amaneciste? ¿La resaca continúa eh?- dijo Darien que acababa de salir del salón, mientras golpeaba a Andrew en la espalda y este se retorcía

-Claro… como yo no soy alemán y no me daban cerveza en el biberón, pues tengo que lidiar con las resacas después de beber la mitad que tú- dijo imitando el acento de Darien, el tremendamente sexy acento de Darien- Si es que los fabrican para ser máquinas a prueba de todo- todos reímos- es que no se que hacen las pobres mujeres alemanas, si los hombres no tienen ninguna gracias además de beber como locos y salir al frio sin ropa y sin sentir nada- todos reímos más, Andrew era en verdad gracioso.

-Pues yo creo que Serena piensa diferente que tú, Andrew- dijo Ami, y los demás me voltearon a ver, en ese momento no hice mucho caso de mi cabeza y sólo dije lo que Ami esperaba que dijera, que además era muy cierto

-A mí me parece que los hombres alemanes son los más sexys, son mi debilidad- dije sonriendo con una ceja alzada y mirando a Darien como quien no quiere la cosa, él me miraba penetrantemente sonrió y se llevó la mano al cabello bajando un poco la cabeza como quien hace honores o agradece un comentario.

-Ya, ya… pobre niña… tus padres nunca pensaron en los estragos que traería mandarte tanto tiempo a ese país de raros… pero no te preocupes, yo te voy a curar… ¿Conoces algo que se llama Lobotomía frontal?- dijo Andrew abrazándome y todos reímos, al parecer para mi suerte no entendió mi comentario, las chicas lo habían captado de sobremanera y yo sospecho que aún ríen por eso… Darien….Darien seguía viéndome como tratando de descifrar la naturaleza del comentario.

-Yo no digo que no necesite la lobotomía, pero no soy la única-

-No cariño, la única no, pero si la que más lo necesita. Y tiene que ser pronto, sino no te podemos reintegrar al mercado capitalista para casarte bien, mira que ningún hombre decente y de "buena" familia se va a querer casar con alguien que sólo habla de Nietzsche- dijo Andrew imitando el tono pesado de la gente de alcurnia y las idiotas de mis amigas asintieron

-A mí me parece de lo más atractivo, si encontrara a una mujer que me hable de Nietzsche, me volvería más que loco por ella en más de un sentido- dijo Darien mirándome de reojo y yo no lo podía creer… ¿Qué estaba pasando ahora? Son demasiados juegos… y yo ya no se qué es juego y qué no. Yo dije lo de los alemanes en serio, pero no sé cómo lo habrá interpretado él. Ni sé qué coño quiso decir con su comentario. Todas las chicas se quedaron con la boca abierta y de nuevo, Andrew no entendió nada. Alabado sea el alcohol y la mala resistencia de Andrew.

-Pues eso será a ti porque estás loco… déjame que me preocupe por procurarle a mi alumna una decente e hipócrita vida en sociedad con un marido que se acueste con su secretaria- reímos nuevamente y volteé a ver a Darien, me seguía mirando y sonriendo, aguantándose la risa con la mirada más deliciosamente perversa que haya visto en mi vida.

Me podía imaginar claramente esa mirada con Darien encima de mí envistiéndome con fuerza, bañada en su sudor.

No sé bien de que van las cosas, pero parece que ya voy viendo a donde llevó el encuentro del sábado… lo peor es la incertidumbre…. Es no saber por qué estamos así y por qué dice lo que dice. Puedo vivir con muchas cosas, pero la incertidumbre me congela, cualquier movimiento puede ser herrado… y es aquí cuando generalmente tiro a matar con tal de saber de qué lado estoy… esta vez no la quiero cagar… aunque siempre he pensando que si lo hechas a perder por lo que piensas, vale la pena…


Hola a todos desde el lejano Asgard

Agradezco muchisisisismo a todos los que me leen y me escriben su opinión y comentarios, … espero que este chap les guste

Por último quiero agradecer especialmente a Romina, Susy, Eliz, Marta, Clara, Aiven y a Charly

Hasta el próximo