La hora llego, Okazaki paso por ella como habían quedado.
Brennan se había vestido para la ocasión, no iba formal pero tampoco iba fachuda, llevaba una blusa negra con escote, y unos jeans azules y botas negras con un gran tacón.
Wow, te ves muy guapa...
Gracias Okazaki, tu también te ves muy bien
Él le abrió la puerta del auto, era un caballero. Fueron a un Izakaya, pidieron sake y sushi, tenían toda la noche para hablar de ellos.
Después de que Brennan le contara la historia de Booth, Hannah, y el dichoso cambio de pagina, Okazaki la tomo de la mano y le dijo:
Y aun lo amas?
No lo sé, solo quiero intentar olvidarlo, cambiar la pagina como él lo hizo, enterrarlo en lo más profundo de mi, claro metafóricamente, como él lo hizo.
No se si estes lista, pero cuando quieras cambiar la pagina estare a tu lado, esperándote- le sonrio, para Brennan era una de las mejores sonrisas que había visto.
Gracias Okazaki, pero no soy de esas personas que son para amar por 30,40 o 50 años
Entonces cuando nos dejemos de amar seguiremos juntos, nos acostumbraremos a estar juntos, y no te separaras de mi- sonrio
Conciderare tu oferta- se acerco a sus labios, podían sentir la respiración del otro, sus labios rozaron levemente, pero se separaron al instante.
