Capítulo Cuarto:
"Una historia de trabajo, parte II"
Era de noche en la muy bien conocida como la ciudad de los bares, su nombre daba una excelente descripción a lo que se vería allí, era la ciudad con más bares en el mundo, casi que dos bares en cada cuadra, y cada bar todas las noches se llenaba hasta el tope de hombres y mujeres que deseaban pasar un buen rato con alcohol.
Pasó dentro del bar, las luces intermitentes lo habían llamado "Bar&Peace", así se llamaba ese lugar, había música de fondo algo fuerte, personas bailando, mucha gente, risas, bebidas alcohólicas y entre otras cosas, el olor era especial allí, el ambiente era festivo y los pisos de madera. Steven entonces, conteniéndose, se sentó en la barra del bar, donde distinguió la gran cabellera beige de Jasper.
—¡Jasper! ¡Que bien que te encuentro!
Jasper volteó con sus ojos dorados bien abiertos y apretó la mandibula al ver a Steven, a ese niño sentado en la barra.
—Espera Steven ¿Cómo supiste que estaría en esa ciudad?—Preguntó Connie, inclinándose ligeramente hacia adelante:—Hay miles de bares en el mundo.
—Hice mis cálculos—Sonrió él, luciéndose:—Mis cálculos apuntaban a esa ciudad. No lo digo yo, lo dice la ciencia.
—¿El león te guió?
—Sí—Aceptó en un suspiro:—¡Ahora déjame continuar!
Jasper se acercó a la barra y se apoyó en ella, mirando hacia abajo, horrorizada.
—¡¿Qué haces aquí?!—Exclamó furiosa, en voz baja:—¡¿Cómo entraste?!
—Puedo cambiar mi apariencia—Se apoyó en la barra:—¿No es obvio?
—No—Jasper miró a los lados, esperando que ningún otro trabajador notara a Steven:—Te ves igual que siempre. ¿Por qué estás aquí, gusano? No, mejor no, no dejaré que estés más tiempo aquí.—Ella se retiró y caminó hacia una puertecita que le llevó hacia fuera de su puesto de bartender, llevaba su uniforme, caminó hacia Steven y lo alzó:—Te vas. No pueden entrar niños—Emprendió hacia la salida.
—¡¿Me dejarás en la noche, solo, en una ciudad desconocida?!
—¿Quién te trajo?
—El león.
—Que esa cosa rosada te lleve directo a casa.
—¡Pero!
—¡Cállate y vete!
—¡Quería verte!—Chilló.
—Bien, bien—Jasper se detuvo en la puerta de entrada, donde vio al león:—Ve a mi habitación, está a tres cuadras de aquí, un edificio de dos pisos, yo estoy en el piso uno, habitación seis, niñato. Mañana hablamos, y que tu bestia peluda no rompa mis muebles.
Lo lanzó afuera y se regresó al trabajo.
Steven hizo así, fue tres cuadras del bar, encontró un edificio de dos pisos y entró con el león, esperando no ser visto por nadie, llegó al piso uno y encontró la habitación seis, se sorprendió al ver que estaba abierta, pasó, detrás de él, entró el león. Aquél lugar era muy modesto comparado con el apartamento lujoso de Lapislázuli, la sala era sencilla, sólo un mueble descolorido y grande, pensó que quizás era muy pequeño para Jasper. Sintió algo de hambre, así que decidió por ir a la cocina, al entrar se dio cuenta que parecía nunca haber sido usada, incluso podía pensar que Jasper no se había enterado si quiera que tenía una cocina, todo estaba recubierto por una perfecta capa blanca de polvo, incluso la nevera, a la cual se acercó y abrió para darse cuenta que estaba apagada y vacía. Suspiró entristecido y buscó en la alacena, encontrando sólo tela de arañas... y arañas. Con hambre se resignó a acostarse mientras esperaba que la gema regresara del trabajo.
Llegó a la habitación, al dormitorio, no tenía muchas cosas, sólo la cama y un televisor, las sábanas desarreglada y el control apenas se asomaba entre las almohadas. Corrió a la cama y saltó encima, por lo menos eso si era cómodo, también grande, supo que Jasper cabría allí. Tomó el control remoto y encendió la televisión, buscó algunos canales, películas, unas cuántas series y luego de casi una hora, se durmió.
Despertó a la mañana siguiente cuando escuchó la puerta de entrada cerrarse fuerte, unos pasos escuchó y abrió los ojos apuntando hacia la puerta, observando esa gran silueta en la entrada del dormitorio.
—Realmente estás aquí.
—¡Jasper!—Saltó en la cama de golpe:—¡Llegaste!
—¡No saltes, guijarro!—Exclamó la gema:—Supuse que tenías hambre, toma.
Le lanzó una bolsa de papel que contenía comida y una lata de refresco. Él la sujetó.
—¿Por qué viniste, enano?
—Pues...—Él comenzó a comer:—Quería saber si podías hablar con Lapis y con Peridot—Dijo, de inmediato escuchó una risa como respuesta:—¡Esto es en serio!
—No, guijarro, no lo haré—Jasper se sentó en el suelo:—Ellas y yo no nos llevamos.
—Pero... ¡Son Crystal Gems! ¿Recuerdas? "We are the Crystal Gems..."
—Ni si quiera me nombran en esa canción—Refutó ella, cruzándose de brazos:—Steven, nosotras tres no cabemos en ese granero, no nos llevamos bien, no hay forma ni manera de que regrese—Se levantó del suelo y continuó:—Si no tienes otra cosa que hacer, puedes irte.
—Pero... ¿Me dejas terminar mi desayuno?
—Claro, enano.
—¿Y te botó después?
—Sí, pero no tan feo como Lapis.
—¿Y después, qué sucedió?
—Pues escucha bien...
Llegó a Tecnocity al mediodía, buscó en una ciudad tecnificada un gran edificio que decía "Computer Inc", no fue difícil, pues se podía ver desde lejos y todos lo conocía, así que él fue montado encima de su león, todos lo miraban, quizás porque creían que el león era un robot de última generación, aunque él no prestó tanta atención, se encontraba serio pues sentía que el grupo estaba más perdido que unido.
Llegó al edificio y fue con la recepcionista, que al verlo, dijo cortesmente:
—Muy buenas tardes, bienvenido Computer Inc, la compañía líder en computadoras ¿En qué puedo servirle?
Sintió que más que una recepcionista, era una vendedora, pero recordando los buenos modales, contestó:
—Buenas tardes. Estoy buscando a Peridot.
—¿La ingeniería Peridot? Ella está en un trabajo importante ahora.
—Avísele que soy Steven Cuarzo Universe, ella querrá verme. Por favor—Pidió, humedeciendo sus ojos y haciendo un puchero irresistible.
La recepcionista aceptó rápido y alzó el teléfono, Steven no esperó mucho, solo bastó ser nombrado para que la señorita colgara y dijese, un tanto sorprendida:
—Bien, Steven Cuarzo Universe, piso cinco, puerta dos. No se aceptan leones rosados en el ascensor.
—Gracias—Steven se lanzó al suelo:—León, quédate aquí.
Corrió al ascensor y de un ligero salto marcó el piso cinco, las puertas se cerraron y él quedó allí adentro, mientras subía, algo emocionado, moviendo un pie. Las puertas se abrieron, él corrió por el pasillo y entró en "puerta dos". Vio una gran oficina, espaciosa, con un gran escritorio y un ventanal de vidrio que daba una vista hermosa a la ciudad. Sentada y trabajando en la computadora, estaba Peridot, concentrada.
—Peridot.
Llamó, ella desvió sus ojos de la pantalla y al verlo saltó al escritorio y exclamó con su usual carisma:
—¡Steven!
—¡Peridooot!
Él corrió hacia ella y ella saltó al suelo. Se abrazaron con fuerza, como dos hermanitos que no se habían visto en mucho, pero mucho tiempo, luego tomaron distancia y ella lo invitó a sentarse, mandó a preparar una bebida dulce que fue traída de inmediato.
—Steven, que gusto verte ¡Y que sorpresa! ¡No creí que vendrías! ¿Cómo me encontraste?
—Un sueño, tal vez—Él se alzó de hombros:—¿Trabajas aquí, qué haces en esta empresa?
—Básicamente... todo. Los humanos son... realmente patéticos en la tecnología, mira, todo es taan arcaico, pero no importa, con mis conocimientos y mi habilidad convertiré esta empresa la potencia tecnológica que la tierra necesita—Contó, moviendo sus manos ligeramente:—¿Y tú, Steven? ¿Qué has hecho?
—Lo mismo de siempre, pero ahora las echo de menos.
—...Oh, lo siento, no quise que te sintieras mal por mi ausencia... ¡Pero no te preocupes! Te visitaré, te llevaré algunas computadoras de pruebas y juegos cuando vaya para allá.
—No... Peridot, no es eso. Quiero que hables con Lapis y Jasper, quiero que hagan las paces.
—¿Qué?
—Sí, ustedes son las Crystal Gems nuevas, deben estar juntas, estoy seguro que si lo intentan...
—No—Respondió la gema verde, notoriamente decepcionada:—¿Has venido sólo para eso?
—Sí, quiero que ustedes se junten de nuevo.
—Steven ¿No comprendes la situación? Ellas y yo no tenemos nada que compartir, ni siquiera una amistad ¿Por qué habría yo de ir con ellas? Lázuli rompió mi grabadora, y con Jasper vivían arruinando mis cosas. Me hacían la vida de cuadritos, no regresaré con ellas.
—¡Debes hacerlo! No me iré de aquí hasta que aceptes ¡Te insistiré hasta que digas que sí!
Exclamó, luego la vio casi inexpresiva, pensativa, seria. Tomó mucho aire y creyó haber ganado, que aceptaría, pero Peridot oprimió un botón y dijo:
—Seguridad, hay un intruso en mi oficina—Dejó de hacer presión y dio media vuelta en su silla, mirando la ciudad:—Lo siento, Steven.
La puerta se abrió y entraron varios hombres fornidos y con lentes negros que recorrieron la habitación y lo alzaron, para luego sacarlo de la oficina mientras él gritaba e intentaba liberarse.
—¡¿QUÉÉÉÉ?!—Gritó Connie, apoyando sus manos en el césped:—¡¿Peridot fue capaz de hacerte eso?! ¡¿Qué le ocurre?!
—Creo que la presioné demasiado—Steven rascó su cabeza suavemente:—Tuve que regresar al templo luego de eso.
—Pero ahora ellas viven juntas ¿No? ¿Cómo hiciste para que eso sucediera, Steven?
—Les mandé una carta a las tres, decía lo mismo, les dije que había sido atrapado por una gema corrompida, que mi vida estaba en peligro y que necesitaba con urgencia su ayuda, que vinieran al granero al amanecer para salvarme.
—¿Realmente se creyeron eso?
—Sí, pero sólo escucha esto...
Steven tenía quizás dos horas sentado en el granero, esperándolas, deseando que su plan saliese bien, comenzó a salir el sol y él escuchó un grito agudo y algo nasal, era Peridot, unos pasos pesados y fuertes por otra dirección, era Jasper, escuchó que lo nombraban desde el cielo, era Lapislázuli ¡Las tres llegaban apresuradas al mismo tiempo! Se levantó de un salto y se colocó en un lugar donde las tres lo vieran fácilmente, pero ellas no se acercaron, sólo al ver la presencia de las otras gemas supieron que era una mentira de Steven para reconciliarlas.
—¡¿Sigues con eso?!—Gritó Jasper:—¡Te dije que no!
—¡No seré amiga de ellas, Steven!—Exclamó Lapislázuli.
—¡¿Por qué no te rindes?!—Peridot aulló:—¡Me voy!
—Abandoné mi puesto por esto—Se quejó Jasper.
—No puedo creerlo, Steven, me siento traicionada—Dijo Lázuli.
Las tres dieron media vuelta y comenzaron a emprender su camino de regreso.
—¡esperen! ¡Chicas! ¡No! ¡Vengan, por favor!—Exclamó él:—Por mi, haganlo por mi ¡Chicas!
Exclamó, pero vio que ellas se alejaban más y más, no supo en qué dirección correr para detenerlas, así que pronto cayó al suelo de rodillas, derrotado, fue entonces que el suelo empezó a temblar y de repente una enorme mandíbula lo atrapó y emergió un monstruo desde el suelo, era una venus atrapamoscas... gigante... colosal. con grandes hojas fauces y fuertes y gruesas raices con las cuales se movía como si fuesen pies, él gritó horrorizado, muy asustado, creó entonces su burbuja escudo, pero fue rota por la mandíbula de la gema corrompida.
—¡AUXILIOOOOO!—Soltó un fuerte alarido que detuvo el paso de las tres gemas:—¡Lapis! ¡Peridot! ¡Jasper! ¡AYUDENMEEEE!
—¡Steven!—Gritó Lapislázuli de inmediato:—¡Suelta a Steven!
Grandes cantidades de agua fueron alzadas desde la alberca del granero y con ellas, la gema del agua atacó como látigos a la gema corrompida, pero algo sucedió que ella no previó: Toda el agua fue absorbida. Se detuvo en seco viendo como la venus gigante agarraba fuerza.
—No es muy efectivo—Dijo Peridot, cuando una de las raíces de la venus golpeó a Lapislázuli y la lanzó al suelo:—¡Es muy eficaz!
—¡¿Por qué no le hice daño?!—Gritó la gema del agua.
—¡Planta es fuerte contra agua! ¡Eso todos lo saben, tonta-lázuli—Exclamó la gema verde.
—¡NO ME INTERESA A QUE SEAN FUERTES LAS PLANTAS!—Gritó Jasper, emanando un brillo naranja:—¡STEVEN ESTÁ ATRAPADO ALLÍ! ¡NO ME SENTARÉ A VER COMO SE LO LLEVAN!
Saltó muy alto mientras su casco aparecía y se abalanzó contra la gema corrompida, pero antes de llegar a golpearla... ésta esquivó y Jasper hizo un gran cráter en el suelo. Peridot entonces entró en combate, usando una de sus pistolas láser y empezó a disparar enloquecida, queriendo quemar la planta, pero ésta corría lejos y se llevaba a Steven.
—¡NOOO!
Lapislázuli expandió sus alas de agua y antes de alzar vuelo, fue sujetada por Jasper, que dijo:
—Si queremos rescatarlo, debemos trabajar juntas ¡¿están de acuerdo?!
—¡Sí!—Exclamaron las otras dos.
Steven había creado otra burbuja, ahora se esforzaba más en mantenerla, pero las fuertes fauces lo comprimían y el peso que él sentía en su cuerpo eran cada vez más y más profundos. Steven sintió que sería enterrado en la viscosa lengua de esa gema corrompida, que sería tragado y parcialmente digerido, el sudor corría por su cuerpo, sintió que su burbuja empezaba a quebrarse.
Algo sacudió a la venus que hizo que aflojara la mandíbula, la presión dejó de ahogarlo y fue cuando escuchó la voz de Jasper:
—¡Gems! ¡Al ataque! ¡Cómo lo planeamos!
Jasper corrió hacia la venos y en un salto comenzó a hacer su giro rápido, llevándose por el frente todo lo que se le atravesase, postes de luz, señales vehiculares, las raíces de la venus atrapamoscas cual cayó al suelo. Grandes cantidades de agua comenzaron a aplastar el tallo de la planta y cuando ésta quiso mover sus raíces para absorber el líquido, se dio cuenta que estaban siendo quemadas por el láser de Peridot. La planta abrió sus fauces en un grito de dolor y Steven corrió lejos, viendo a las tres gemas trabajar en equipo por primera vez. Fue cuando la gema de cuarzo se aparto, que dijo:
—¡El golpe final!
Saltó al cielo y se dejó caer en picada, mientras Lapislázuli creaba la esfera de agua más grande y pesada de su vida para lanzarla contra las hojas y Peridot cargaba a toda potencia su pistola láser para disparar. Los tres golpes resultaron al mismo tiempo, hubo una fuerte explosión y el humo se extendió hasta el cielo, Steven quedó estupefacto a unos metros por lo que veía, cuando el humo se despejó, Jasper alzó la gema encapsulada hacia el aire mientras gritaba victoriosa.
—¡Lo logramos!
—¡Lo hicimos!
—¡La derrotamos!
Las tres celebraron y chocaron sus manos con euforia, mientras los ojos de Steven brillaban en estrellas, emocionado, él tardó un poco en llegar hacia ellas y decir con una gran sonrisa en su rostro y sus manos al aire:
—¡Eso fue genial! ¡¿Ven que si pueden trabajar juntas?! ¡Son un equipo! ¡Son poderosas! ¡Son Crystal Geeemmmmmssss!—Las vio sonrojarse:—Sólo que no se habían puesto de acuerdo ¡Y entiendo que cada quien necesite su espacio! ¡¿Por qué no arreglan el granero y le separan las habitaciones para que cada quien tenga su propio espacio?! ¡Cómo en el templo! ¡Oh! ¡Será genial y podré ir a visitarlas seguido!
—Y así fue como pasó—Culminó él, con una sonrisa:—Ahora el granero tiene tres habitaciones separadas, ellas viven juntas y trabajan los sábados ¡Además de ser Crystal Gems!
—Oh, Steven, fue una historia hermosa—Connie sonreía con sus ojos brillantes de emoción:—Quien diría que a quien ellas tres realmente querían y que las uniría serías tú, pero...¿Se disculparon por haberte tratado mal?
—Oh, sí, bastante... Oh ¿Sucede algo?
—Es que...—Ella miró el suelo, triste:—No entiendo como puedes seguir siendo mi amigo cuando tienes amigas tan... geniales.
—¡¿Quééé?!—Él se levantó de un salto:—¡Pero Connie! ¡De todos mis amigos geniales, tú eres la mejor! ¡¿Acaso no te das cuenta de lo genial que eres?! ¡Eres la única humana que está en todo esto de las gemas y la mejor espadachín del mundo!
La vio sonreír, ella pareció querer decir algo cuando unas voces se hicieron presente, él volteó para ver, pero fue alzado por unas fuertes manos y lanzado al aire para luego ser atrapado por Lapislázuli, que lo bajó a tierra, peleando con Jasper por ser tan brusca, Peridot lo abrazó y luego saludó a Connie, que vio a las tres gemas cómo compartían con el niño híbrido, algo que le hizo un sentir un poco de celos, fue entonces que Steven dijo:
—¡Connie quiere ver lo genial que está el granero!
—¡claro!—Jasper abrió la puerta.
—Pasa, Connie—Invitó Lapislázuli.
—Te mostraré lo genial que yo volví el granero—Peridot la tomó del brazo y la jaló hacia adentro.
—¿Tú sola, enclenque?
—Tú sólo rompías.
—Ustedes solo peleaban.
Discutieron una vez dentro, Steven se echó a reír mientras las veía jalar a Connie de un lado para otro, queriendo mostrarle lo que ellas consideraban más genial, se acercó queriendo calmar el ambiente.
—Tranquilas, yo les daré el tour—Dijo, tomando la mano de Connie, para jalarla por la planta baja del granero.
Por fin la parte II, sentí que fue un mes desde el cap anterior, aunque realmente fue como hace una semana, iba a publicarlo antes, pero mi internet de miércoles no quería colaborar. Así cerramos estas dos partes y conocemos de dónde ellas sacan la plata para transportarse de un lado a otro, pronto entonces comenzarán nuevas locas aventuras de nuestras queridas gemas del granero. Por otro lado, haber quién entiende las referencias a cierto juego que tiene una serie muy conocida...
