Albergando al Pasado

Capitulo 2: "Superando al Pasado."

A pesar de estar exhausta tras una jornada de trabajo de catorce horas, Sakuno no pudo conciliar el sueño cuando por fin se metió en la cama. Se puso de pie y se acercó al gran ventanal que daba a los jardines de la residencia, en medio del a oscuridad contempló la enorme piscina y las nubes negras en el cielo, las cuáles parecían querer recordarle su estado de ánimo.

Le pareció escuchar una voz, tal vez era Syusuke, con lo que adicto al trabajo que era, lo más probable era que esa noche durmiera sola.

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¡Maldición!

Echizen le había ganado el contrato en Arizona, y su molestia no venía de sus planes frutados en contra del susodicho, no, veían de la impotencia de saberse un Dios y no poder hacer nada al respecto.

Recordó las palabras de su infiltrado y tuvo deseos que lanzar puños en el aire.

- "Lo lamento Syusuke, no hay que se pueda hacer. Si alguien de la mesa directiva se opone no hay remedio. El complejo ahora le pertenece a Echizen; al parecer el señor Costello ya tenía tratos con él. Deberías pensar en invertir en Mesa del Sol"

Tenía que hablar con su equipo ejecutivo para saber que había ocurrido, pero antes de eso recuperaría el control. Un hombre como él jamás tenía que mostrar su inquietud y mucho menos su enfado.

Para matar el tiempo se concentraría en uno de sus tantos negocios, ahora que el negocio que tanto deseaba no resultó su mente exigía mantenerse ocupada. Todo eso le suponía viajar a Londres para dar credibilidad al proyecto.

Iba a tomar un poco de tiempo, pero con Sakuno en Seattle no tenía razones para preocuparse… salvo por unas pequeñas aclaraciones que Ryoma podría hacerle.

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40-15 ventaja Echizen.

5 juegos a 4.

0-15.

0-30 ventaja para Foreman.

15-30

15-40

30-40

40 iguales.

Juego y partido: Echizen.

Después de darle la mano a su contrincante salió de la cancha y tomó la toalla que Kevin le ofrecía en el banquillo. Ganar no había representado un gran problema, por el contrario, consideraba más difícil haberle ganado a Tezuka cuando se encontraban en el instituto.

- Ryoma, hay varios reporteros esperando afuera para hacerte una entrevista ¿Qué tal si te vas ahora?- Kevin se acercó a él y le puso una mano en el hombro.

- ¡Que fastidio!- murmuró- No sé porque insisten en entrevistarme…- se sacudió el hombro y tronó los huesos del cuello.

- ¿Por qué no te relajas? Tal vez una copa pueda ayudarte.

- Justo lo que estaba pensando.

Guardó sus cosas con pesar y caminó enérgico.

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- ¡Syusuke, ayúdame!

- ¿Qué pasa Sakuno?

- Me estoy...

Sakuno se levantó con la respiración agitada y se sentó en la cama en un acto reflejo. Se llevó la mano al corazón como si con ello pudiera controlarse. A pesar de tratarse de un sueño podía sentir el dolor que aquello significaba.

Vio un trozo de papel en la mesilla que tenía escrita una nota de Syusuke: "Lo siento tuve que irme muy temprano, volveré a tiempo para comer; por el canal de deportes universales se va a retransmitir el torneo de golf que tanto querías ver. Te amo".

- Syusuke...- lanzó un suspiro y sonrió.

Volvió a acostarse y le pareció que el aroma de Syusuke era muy fuerte. Respiró hondo por curiosidad y se dio cuenta que todo el olor venía de una botella rota sobre la alfombra.

Tal vez Syusuke se había descuidado y... ¡Por Buda! Ahora lo recordaba, accidentalmente había tirado un frasco de la mesilla de noche. Tendría que comprar más tarde otra colonia idéntica, mientras tanto vería ese partido de golf que tanto deseaba ver. Eran la una de la tarde, tal vez la repetición de aquel torneo ya estaba terminando. Encendió el televisor y comenzó recoger los trozos de vidrio que estaban sobre la exquisita alfombra.

- "¿Hasta cuándo va a acabar todo este peloteo? Al parecer Foreman no se rinde, pero ha sido Echizen el primero en anotar el punto"

- "No te emociones tanto, puede que Foreman haga ese saque especial..."

- "No puedes dejar a un lado a Echizen, tiene una excelente condición física y un sentido demasiado agudo en el tennis"

- "Ha sido Echizen quién ha anotado otro punto, Echizen lleva la delantera con cinco juegos a su favor..."

¿Echizen? Se puso de pie y se paró frente al televisor de plasma pantalla grande. Era Ryoma... tenía que ver el partido, deseaba saber si había ganado. ¿Qué diablos estaba ocurriendo? Eso había sido una clara falta y el árbitro no había dicho ni hecho nada. El juego esta comprado. Ryoma. Si Ryoma apuntaba a la derecha Foreman haría sin duda un globo para que él le respondiera con un smash y...

- ¿Qué diablos estoy pensando? Debe importarme muy poco lo que haga.

El sonido del televisor era incesante, pero si lo apaga estaría siendo débil.

"Echizen apunta a la derecha, Foreman le responde con un globo y Echizen..."

"Ha hecho un tiro recto cortado anotando así otro punto a su favor. Foreman no vio venir aquello"

"Ahora que lo pienso ese tiro me recuerda mucho a Fuji Syusuke, debo decir que si no fuera por el agarre a la raqueta el tiro sería una autentica replica"

Aquellos dos comentaristas estaban equivocados, el tiro de Syusuke no era recto, tenía un leve movimiento en la rotación de la pelota.

Terminó de recoger los trozos de vidrios y buscó un poco de ropa, esperaba que Syusuke aún no la hubiera llevado a su departamento.

- "Echizen ha ganado este partido, parece que Foreman está furioso, y no es para menos."

- "Echizen está saliendo del estadio con su entrenador y sólo ha dicho una frase"

- "¿Cuál es la frase? Estoy seguro de que todos quieren saberlo, este chico nunca da respuesta a los reporteros."

- "Ha dicho que le dedica la victoria del partido a Ryuzaki Sumire, la que fuera su entrenadora en el instituto Seigaku."

¿Le había dedicado la victoria a su abuela? Qué manera tan patética de deslindar su responsabilidad al no haber mostrado respetos en el funeral. Lanzó un bufido y siguió buscando su ropa en el armario, y en el fondo encontró el juego de raquetas de Syusuke.

-Él tiene razón, no puedo seguir huyendo del pasado...

Se duchó y salió de la residencia no sin antes llevarse el juego de raquetas.

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Suzanne Blackburn miraba a su padre con desdén y enfado, al parecer no comprendía que su relación con Ryoma estaba más que terminada.

- Pues lo ha hecho papá, él me ha dejado.-le dijo con enfado- Y creo que sabía muy bien tus planes económicos. Todo ha sido culpa tuya por haberte adelantado a los hechos.- le dijo Suzanne.

Señaló a su padre con el dedo y esté le dio una palmada en la mano.

- No es culpa de tu padre Suzanne, fuiste tú la que actuó mal.- intervino su madre con calma- debiste usar el truco más sucio para que él nunca se fuera de tu lado.

- ¿Truco sucio ¿A qué te refieres, madre? ¿A entregarle mi supuesta virtud o a darle un hijo?

- A cualquiera de las dos cosas.- asintió su madre.

- Lo primero ni hablar, pero lo segundo… ¿crees que el caería en algo tan viejo?

Aún recordaba ese día, ella le había dicho que no le llegaba el periodo; y las palabras que le había dicho se las había grabado como se graba un nombre en el acero: Nunca me haré cargo del hijo de nadie…

- Ryoma sólo me uso, al igual que a ustedes, es mucho más inteligente que nosotros.

Y sin decir una palabra más salió de la sala y subió a su habitación. Estaba segura de que Ryoma tenía un secreto. Quería dañarlo, quería que pagara por la humillación que le había hecho pasar.

- Echizen Ryoma, algún día haré que pagues por esto, me has humillado...

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- ¡Que gusto verla por aquí señorita Ryuzaki!

La voz tan educada de la dependienta la hizo sonreír. Su nombre era Charlotte; se había mudado a Japón por causas de trabajo, pero al final la despidieron por que la empresa para la que laboraba quebró, y ahora estaba a cargo de uno de los almacenes del centro comercial. En lo personal era una buena persona, claro, cuando no podía sus uñas sobre Syusuke.

- ¿Hay algo en lo que pueda ayudarla, señorita?- preguntó la dependienta.

- Sí, de hecho puedes ayudarme mucho.- dijo sonriendo- ¿tienes la nueva colonia para caballero de Hayes?

- Sí, me acaba de llegar ayer el nuevo pedido ¿piensa regalársela a Fuji-sama?

- Algo parecido. Pero más que un regalo es un repuesto. Es que hoy en la mañana tire su colonia por accidente.- explicó.

- Oh, entiendo.

- Por cierto... ¿Sabes la receta de los copos de avena?- le preguntó mientras miraba los cosméticos.

- No, pero creo que en la cafetería de enfrente podrían decírsela.

- Gracias, creo que más tarde iré.

- ¿Le gustan los copos de avena?- preguntó la dependienta con interés.

- Sí, pero es Shyu a quién le encantan. Hace más de una semana que no para de repetirme que debería aprender a cocinarlos, y creo que se lo merece.

- Fuji-sama es un hombre muy afortunado.

Conversó un rato más con ella y al terminar sus compras, incluyendo un recetario de cocina, condujo a la zona de tiendas de deportes.

- Buenos días señorita. ¿Puedo ayudarle en algo?-le preguntó el encargado.

- Sí, quisiera que me mostrara las cintas para la empuñadura que tenga disponibles.- le indico con tono amable al encargado.

- ¿Es usted reportera? su rostro se me hace algo familiar.

- Sí, pero vengo en planes personales.

- Oh entiendo, es usted jugadora de tennis.

- No, para nada, hace mucho que deje de jugar al tennis, ahora juego golf.- respondió cortante.

Esperó que el encargado trajera consigo las cintas para la empuñadura y recordó una que Ann le había enseñado; por comentarios de Kamio había escuchado que era muy buena, no podía recordar la marca pero si el dibujo que la representaba, se la indico al encargado y enseguida se la mostró.

Siguió husmeando y tomó una de las revistas de tennis. Comenzó a hojearla y reforzó su determinación.

- Disculpe... ¿Sabe dónde queda deportes Aritaksu?

- A cinco calles de aquí.

- Gracias.

Pagó la cinta para la empuñadura y salió de la tienda de deportes con algo en mente: "No podía dejar que su pasado marcara su futuro; ahora solo eran Syusuke y ella, no había cabida para una persona del pasado".

- Lo que pasó contigo Ryoma, ha sido un error, y me arrepiento de ello. Pero los errores del pasado no tienen cabida en el futuro. Dejé el tennis porque me recordaba a ti, pero ahora empuñare una raqueta de nuevo para enfrentarme al pasado, haciendo eso tengo la mitad de la guerra a mi favor.

Subió a su auto y fue en busca de aquella tienda que había sido su refugio cada vez que la raqueta se le dañaba, pero ahora era para enfrentarse a sus miedos y fantasmas del pasado.

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- ¿Piensas casarte con ella, hermano?

La pregunta de su hermano pequeño tomó a Syusuke por sorpresa. Levantó la vista y respondió:

- Sí, sólo hay un pequeño detalle.

Le dijo a Yuuta, que aún no se lo había propuesto, y él sólo se había reído. Era fantástico poder hablar con su hermano de aquella manera. Ahora que su hermana mayor se había casado con Raito Tohno ya no había pasteles de frambuesas cada fin de semana, aquél cambio Sakuno había logrado amortiguarlo con sus deliciosos pasteles de mora.

- Por cierto Syusuke ¿piensa Sakuno jugar tennis de nuevo?- preguntó Yuuta mientras jugaba con un pisapapeles.

- ¿Por qué lo preguntas?

- La vi entrar a la tienda del señor Aritaksu, creo que llevaba una cinta para la empuñadura en la mano.

- Siendo sincero no tengo ni idea, pero pensaba participar en el torneo del club.

- ¿Pensaba?

- Ya no va a participar, porque una semana antes del torneo se va a Seattle.

- ¿A Seattle? ¿Entonces sí medio año?- Syusuke asintió.- ¿Has visto el partido de Echizen?

- No.- dijo cortante.

No culpaba a su hermano por mencionar a Ryoma, pero tampoco fingiría que le agradaba escuchar hablar de él.

- Tiene un tiro recto cortado magnifico. Es un poco similar al tuyo, - comenzó a contar Yuuta mientras imitaba el movimiento- pero claro, tú le das rotación a la pelota para que caiga en la línea central viajando a la altura de la red.- se pasó el pisapapeles de una mano a otra mientras narraba a los comentaristas.- ¿Dónde compraste esto? Me encanta. ¿Puedo llevármelo?

- No, no puedes.- Syusuke sonrió.

- ¡¿Qué? Pero siempre me dejas llevarme tus cosas.- repuso Yuuta.

- Esta vez no, porque es un regalo de Sakuno por mi cumpleaños.- Syusuke le quitó al pisapapeles y lo puso en su lugar.

- ¿Tu cumpleaños? ¿Te da un pisapapeles por tu cumpleaños y tú le das un Audi?

- El Audi no lo acepto de buena gana, pero tras hacerle ver las ventajas y desventajas se resignó, pero solo con la condición que me pagaría la mitad, y ya lo ha hecho.

- Hermano, yo también te amo ¿me regalarías un auto?- dijo Yuuta en modo teatral- huyamos.

- Lo siento, no puedo, aún no he terminado con estos informes.- Syusuke soltó una carcajada y miró al techo.

- Syusuke... ¿realmente amas a Sakuno o hay algo más? Suena raro que te lo pregunte, pero no puedo olvidar que todo sucedió muy rápido.

- Es mucho más raro que dudes del amor a primera vista, cuando has sido tú el que me ha pedido consejo para conquistar a la amiga de tu cuñada.- contestó Syusuke sonriendo de oreja a oreja a su hermano- y sí, amo a Sakuno, no hay nada más que eso. Y todo sucedió muy rápido porque así se dieron las cosas.

- Ok. Te invito a comer.- ofreció su Yuuta.

- No puedo, le prometí a Sakuno comer juntos.

- Entonces invítame a comer tú.

- Esta bien, te invito a comer, pásate por la casa a las tres de la tarde.

- Entonces me voy.

Después de terminar con sus informes y llamadas pendientes salió de las oficinas del "Grupo Fuji".

Mientras conducía su Jaguar se detuvo en un semáforo y observó la gran pantalla que había sobre uno de los edificios y la leyenda le encantó: "Tu pasión. Tu deporte. Tu vida. Tennis Universal Japan. Suscríbete ahora 00-450..."

Aquella revista para la que Sakuno había trabajo estaba dando grandes utilidades, y esperaba que siguieran así por mucho más tiempo.

Realmente por mucho más tiempo…

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Al escuchar el sonido de un motor, Sakuno al otro lado de la habitación para ver por la ventana que daba al jardín. Al ver quién era bajó corriendo y abrió la puerta principal para recibirlo como haría cualquier ama de casa. Se acercó a él y lo besó en los labios.

- Hola. – saludó Sakuno tomando el rostro de Syusuke entre sus manos.

- Hola. ¿Cómo has estado?- le preguntó él sonriendo.

- Bien, he ido de compras.

- ¿Enserio?- preguntó Syusuke tomándola por la cintura.- ¿y qué has encontrado?

- No mucho, pero te agradara saber que he decidido cocinar mañana copos de avena para el desayuno.

- Me alegro, llevo días con el antojo, ¿has visto tu partido de golf?

- Sí, gracias por la nota.

Se abrazó a Syusuke y se dejo estar así un rato. En el momento en que levantó la vista para mirarlo a los ojos, supo que lo amaba. Abrió la boca exigiendo un beso y le susurró al oído:

- Shyu... hazme el amor...

- Sakuno...

Como si respondiera a su ruego, Syusuke por fin la beso y apoyó su cuerpo en ella. La llevó a su habitación tan rápido como pudo, y una vez allí cerró la puerta tras ellos.

Los fuertes brazos de Syusuke rodearon su cintura y sus muslos la atraparon. Con una mano le recorrió la espalda y luego la llevó hacía delante, hasta abarcar sus senos con ella. Sakuno sintió que se quemaba, estaba ansiosa, anhelante. Ella hundió los dedos en su cabello, se apretó contra él, sedienta, con un deseo tan ardiente, que no dejaba cabida a la razón. Sakuno sintió contraerse los músculos de su vientre cuando Syusuke le bajó la cremallera de su vestido y, por primera vez desde que empezaron las caricias, Shyu habló, y lo hizo con una voz tan profunda y ronca que, en lugar de romper el hechizo, lo intensificó.

- No pienses mucho en ello... piensa en el ahora.

Tenía que decirle a Syusuke lo que sentía cuanto antes, no podía dejar pasar aquello sin decirle la verdad.

- Shyu, yo también te amo...

Syusuke la miró a los ojos un instante y después la besó con ternura. De los ojos de Sakuno brotaron lágrimas de felicidad. Ambos estaban seguros de que ya nada podría separarlos...

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Ryoma miró su móvil y pensó en si debía responderlo. El número era desconocido, y dado que había recibido llamadas de la loca de Suzanne, el porcentaje de acoso era demasiado alto.

Ring... ring... ring...

- ¿Diga? – finalmente decidió responder.

- ¿Ryoma? Soy Costello,-le dijeron del otro lado de la línea- lamento llamarte a esta hora, pero en estos momentos estoy en Hong Kong porque hay un negocio muy bueno, creo que puede interesarte.

- ¿De qué se trata?- Ryoma respondió soñoliento y lanzó un gran bostezo.

- Están buscando inversores para un nuevo centro comercial, yo ya he hecho un poco de tiempo en lo que te decides, creo que podría ser muy interesante. Le han llamado el proyecto "Edelstein"

- Creo que puedo volar a Hong Kong este fin de semana para hablar con ellos. Gracias por la información.

- No te preocupes, después de todo si te ayudo, después tú puedes ayudarme. Pero está bien, les diré que un interesado llegara el fin de semana. Sería magnífico que invirtieras en este país, tiene mucho futuro.

- Sí, lo sé. Te dejo porque apenas he logrado dormir un par de horas...

Terminó la comunicación y se puso de pie. Como era típico de él, se levantó de la cama y encendió la laptop para investigar un poco más.

La mayoría de las páginas estaba en chino, y no es que se le diera muy mal el chino, pero no le agradaba mucho. Aprovechando la ocasión revisó su correo electrónico y leyó una carta de su padre, quién al parecer quería hacerle una visita, también leyó un correo de su amigo Robert Spencer, en donde le decía que hablara con él en cuanto leyera el correo, que era de suma importancia sin importar los usos horarios.

- Maldición ¿acaso nadie puede esperarse a hablar conmigo a una hora decente?

Hizo mentalmente la diferencia horaria y después le marcó a su amigo, quién se encontraba en Japón.

- ¿Diga? Habla a casa de la familia Spencer.

- Con el señor Spencer, habla Echizen Ryoma.

- En un instante lo comunico.

Esperó menos de un minuto antes de que su amigo contestara al teléfono.

- ¿Ryoma? Qué bueno que llamas.

- Más vale que sea importante, ya pensaba irme a dormir.- replicó con cansancio.

- La compañía de seguros que has contratado dentro de muy poco estará en quiebra, lo mejor será que te tomes un tiempo para venir y romper el contrato. La asamblea lo ha aprobado, sólo falta tu opinión.

- ¿No es la misma compañía de seguro para la que trabajas?- preguntó desconcertado.

- Sí, pero si la empresa va a afectar a mi buen amigo Ryoma, es mejor decir la verdad, ya que la compañía pretende salvarse de la quiebra con el dinero de sus clientes.

- ¿Y cómo van a hacer eso? Porque legalmente es fraude.

- Lo van a cubrir con gastos anteriores y después se van a declarar en banca rota para no devolver ni un solo yen.

- Entiendo, el fin de semana me voy a Hong Kong, pasaré a Tokio el jueves.

- Te preparare una habitación en mi casa.

- No te preocupes, me quedaré en casa de mis padres.

- Entiendo. Sólo era eso, te dejo porque mi esposa ha cocinado algo delicioso.

Desconecto el teléfono y apagó su portátil. Esa noche no pensaba interrumpir su sueño una vez más.

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- ¿Vendrá tu hermano a comer? Eso es genial.

Sakuno juntó las palmas de las manos en señal de celebración y le comentó a Syusuke que tenía mucho tiempo que no veía a su cuñado, para ser exactos desde que comenzó a trabajar para Tezuka en Alemania.

- Sí, regresó hace unos días, y me invito a comer, pero le dije que no me perdería por nada del mundo tu compañía.- respondió Syusuke mientras se peinaba.

- No exageres Shyu. Por cierto... ¿no crees que me veo demasiado casual para comer con tu hermano?- se puso de pie y dio una vuelta.

- No, te vez magnifica. Aunque hay algo que no me gusta...

- ¿Qué es, el vestido?

- No. Hablo de la mancha en la alfombra, le diré a los de limpieza que se encarguen de ello.

- Ah... sobre eso, verás... yo tire tu colonia por accidente y quedó esa horrible mancha de humedad.- se ruborizó al recordar como la había roto-

- Entonces fuiste tú...

Sakuno sonrío y comenzó a ponerse las sandalias.

- Pero he ido al centro comercial a comprarte otra colonia, así que no debes preocuparte mucho por su ausencia.-le dijo ella sonriente.

- Si me lo hubieras dicho, habríamos podido ir juntos.

- Es que pensé que te enfadarías o algo por el estilo.- se excusó.

- ¿Enfadarme contigo? sería incapaz.- Syusuke le dio un beso corto en los labios y le quitó un mechón de cabello de la frente.

- Por cierto Shyu, hoy he ido a comprar una raqueta, quiero volver a jugar tennis, aunque no puedo dejar a un lado el golf.

- Me parece perfecto.

- Pero el señor Aritaksu me dijo que la tendría hasta más tarde ¿Querrías acompañarme por la raqueta?

- Será todo un placer, además, ahora que vivimos juntos no puedo dejar que andes sola mucho tiempo...- bromeó Syusuke.

- Muy gracioso- Sakuno le sacó la lengua y él le puso un dedo sobre esta.

- Si sacas mucho la lengua, se te puede perder...

- Syusuke... gracias por todo lo que has hecho por mí.

- Sakuno, lo que menos quiero en estos momentos es que crees que me debes algo por ayudar a la mujer que amo.

Y era cierto, lo menos que deseaba era su agradecimiento. Ahora que ella se había ido a vivir con él, ya nada podía salir mal, excepto que Sakuno confundiera su agradecimiento con amor.

De hecho tenía esa sospecha, porque se había mudado con él dos días después de la muerte de su abuela.

Ese día había tocado el timbre del departamento de Sakuno en diversas ocasiones y al girar la perilla la puerta se había abierto. Entró con cautela y en la mesa de entrada encontró una revista de Tenis, la hojeó y en una de las hojas le pareció ver una leyenda, la leyó y esbozó una mueca de sarcasmo.

Sakuno, sé que hice mal y que tal ves te enojes pero te he dejado esta revista para que la les y te des cuenta que Syusuke merece algo mejor.

Decidió no darle importancia y leyó un reportaje que le pareció interesante.

"La lista dorada"

Y con nuevo mes de torneas comenzamos con esta lista tan esperada por ustedes, pero para no tardarnos, vallamos con el tercer lugar:

Fuji Syusuke, un hombre de negocios pero también jugador de tennis, hace mucho tiempo que no se dedica al tennis por entero, pero no hay que denigrarlo porque este hombre es apodado "El genio del tennis". Tiene un saque perfecto pero nada comparado con su juego.

2do. Lugar.

Kunimitsu Tezuka, no ha dejado el tennis por completo pero su nivel se ha visto un poco afectado por la presión de...

Escuchó unos pasos y dejó la revista en su lugar, se sentó en uno de los sillones a esperar que Sakuno hiciera acto de aparición.

- ¿Syusuke? ¿Cómo has entrado? ¿Y Ann?- preguntó Sakuno.

- La puerta estaba abierta, y sobre Ann, no la he visto, creo que se ha ido.- se encogió de hombros.

- Creo que Ann se ha salvado otra vez de pagar el almuerzo.- se resignó ella.

- ¿Pensabas salir con este frío a almorzar?

- No, pensábamos pedir algo para comer acá, tal vez una pizza o sushi.- Sakuno caminó a la mesa de la entrada y agarró las revistas.- ¿Son tuyas?

- No, creo que ha sido obra de Ann.

- Diablos, esa mujer no acepta un no por respuesta.- carraspeó Sakuno.

Observó como hojeaba una de ellas y ponía una mueca de desagrado. Todo aquello era innecesario, y ella lo sabía. Se acercó y vio que leía el reportaje de "La lista dorada".

- Primer lugar... Echizen Ryoma- comenzó a leer Syusuke sin dejar de contemplar el rostro de Sakuno.- El chico prodigio del tennis, es sin duda el mejor jugador a nivel mundial, no tendrá mucho que decir a los medios pero su juego es perfecto, nunca ha perdido un partido.

Dejó de leer en cuando ella alzó la vista y dejaba la revista en su lugar. Sakuno se quitó la toalla de la cabeza y le dijo:

-No importa lo que haga Ann para hacerme cambiar de parecer, es algo que no sé cómo explicar, Shyu, pero estoy segura de que ahora yo no tengo nada que ver con Echizen Ryoma. Hace unos días estuve pensando en pedirte que viviéramos juntos, y ahora que me voy a Seattle quiero hacerlo cuando antes para pasar el mayor tiempo posible junto a ti en el mes que me queda.

La miró consternado y se dio cuenta que no lo hacía por el reportaje de Ryoma, sino porque deseaba hacerlo.

- ¿Estás segura, Sakuno? Porque este será un gran paso.- le dijo esperando confirmar sus sospechas.

- Si no estuviera segura no te lo pediría.

- ¿Tus padres estarán de acuerdo? No tiene ni una semana desde que murió tu abuela…

- Estoy segura que mi abuela me apoyaría, y mis padres saben que ya soy lo suficientemente grande para tomar mis propias decisiones.

- Entonces... si es lo que quieres, me mudare a tu departamento.- sonrió Syusuke.

- Syusuke... yo estaba pensando en mudarme a tu casa, así no te alejarías mucho de tu trabajo, yo dejaré la oficina en dos semanas y comenzare a prepararme para mi viaje.

- Bien, te mudaras a mi casa, pero con una condición- sentenció Syusuke.

- ¿Cuál?

- Te mudas hoy...

- ¡Será todo un placer!

Lanzó un suspiro ante el recuerdo y unos golpes en la puerta lo hicieron regresar a la realidad.

- Señor Fuji, su hermano ha llegado.- informó una sirvienta.

- Dígale que en seguida bajamos.- ordenó Syusuke.

- Con su permiso, señor.

- Espero que Yuuta venga con hambre, porque he preparado comida para un batallón- bromeó Sakuno.

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Tomoka miró a Ann del otro lado de la mesa y no podía creer lo que acababa de contarle.

- ¿Estas completamente segura, Ann?- le preguntó sorprendida.

- No del todo, pero algo sucedió entre ellos.- murmuró Ann- Y quiero averiguarlo, pero ella no me dice nada, pero estoy segura que Sakuno esconde algo.

- No puedo creer que Sakuno no nos haya dicho nada aún. Estar con Syusuke ya es demasiado bueno, pero haber estado con Ryoma es fantástico; apropósito… ¿hace cuanto tiempo fue eso?

- Hace un poco más de cinco años.

- ¡¿Qué? ¿Y apenas me lo dices?- Tomoka dio un golpe en la mesa y todos los comensales la quedaron viendo.

- Baja la voz Tomoka, la gente está mirándonos.- una avergonzada Ann Tachibana inclinaba la cabeza hacía todos lados en señal de disculpa.

- Estoy segura de que Momoshiro sabe algo.- aventuró Tomoka- deberías tratar de persuadirlo.

- El dice no saber nada más de lo que yo sé, y en estos momentos estamos peleados.

- No me irás a decir que otra vez por haber salido con Kamio ¿verdad...?

- Ha sido por eso...

Tomoka observó el cielo y se dio cuenta de que pronto comenzaría a nevar. Aquello era raro, estaban a finales de otoño y las nevadas ya habían comenzado, sería un invierno muy frío.

Escuchó la vida amorosa de su amiga Ann durante un tiempo más y le dio un par de consejos. De alguna manera la envidiaba por su relación con Momoshiro. Hacía tanto tiempo que no salía con nadie, que estaba comenzando a pensar que ya no era atractiva para los hombres, hasta que se encontró con aquél viejo conocido que estuvo a punto de arroyarla con su deportivo...

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La cena estaba maravillosa, y nunca pensó que volvería a cenar con los hermanos Fuji de aquella manera. Syusuke ocupada el lugar principal, Yuuta estaba sentado a la derecha de su hermano, y ella frente a su cuñado. Recién servido el postre, Yuuta les había contado algo que le había pasado durante el camino. Lo ocurrido no era casualidad, y eso lo sabía de sobra; su amiga no dejaría pasar aquél accidente.

- ¿Enserio? No puedo creer que te hayas encontrado con ella en esas circunstancias.- rió Sakuno ante la anécdota.

- Sí, pero te juro que jamás me he llevado un susto tan grande como ese.- comentó Yuuta- en cuanto la vi no la reconocí, después ella dijo mi nombre, se presentó para después regañarme, al parecer no ha cambiado nada.

- En eso te apoyo- dijo Sakuno dando una palmada- pero no creo que te hayas llevado un buen susto, sino una buena alegría ¿no es cierto?

- Eh... yo...- Yuuta coloco la mano detrás de su cabeza en señal de vergüenza y luego miró a su hermano pidiendo ayuda.

- Lo siento- dijo Syusuke con una sonrisa en el rostro- pero si ella te gusta, tienes que decírselo, no debes perder el tiempo, y cuando menos te lo esperes estará viviendo contigo- bromeó.

- ¡Shyu!- Sakuno infló sus cachetes en señal de enfado.- ¡Me dijiste que no harías ningún comentario vergonzoso delante de tu hermano.

- Lo siento, no me pude aguantar, - rió él y se llevó a la boca una cucharada de pay de limón y le lanzó un beso a Sakuno.

Después del postre, Yuuta los invitó al cine, y sólo accedieron si él los acompañaba por la raqueta que Sakuno había encargado. Salieron de la casa y Yuuta comenzó a discutir con Syusuke por quién llevaría su auto.

- De ninguna manera, yo llevare mi auto.- un Yuuta caprichoso se cruzó de brazos.

- Perfecto, pero entonces Sakuno y yo iremos atrás y tú parecerás nuestro chofer.- dijo Syusuke.

- ¡Maldición! Está bien, lleva tu mentado convertible.- aceptó Yuuta.

- De ninguna manera, ustedes dos irán atrás y yo conduciré, a mi no me importa parecer un chofer- bromeó Sakuno.

- ¡Syusuke, tu novia nos está tratando como niños caprichosos!- se quejó Yuuta.- ¡no puedes tratarme como un niño caprichoso cuando soy mayor que tú por un año!- dijo dirigiéndose a Sakuno.

- Pero lo pareces discutiendo por el auto.- le dijo ella.

- Creo que Sakuno tiene razón. Pero no accederé, yo llevare el auto y Yuuta se sentará atrás con el cinturón de seguridad ajustado- bromeó Syusuke- no vaya a ser que el caprichoso numero uno bata los asientos.

- ¡Syusuke! Ya verás...- Yuuta se abalanzó sobre su hermano y trató de molestarlo- deja que te de uno y ya...

- Niños, los dos actúan como niños...

Aquello era perfecto, hacía mucho tiempo que no se divertía en familia. Un momento, había dicho ¿en familia? No importaba, lo único que tenía relevancia en todo eso era el tiempo de calidad junto a esos dos niños caprichosos...

- Esta bien, tu llevaras el auto.- señaló Yuuta- tú ganas Syusuke.

Notas Actualizadas al 20 de septiembre de 2011:

¡Hola! He revisado la redacción y todo y ahora será más fácil de leer, pero tranquilos que no he cambiado la esencia de la historia, tan solo he arreglado lo que estaba mal escrito.

Notas y aclaraciones de la autora: Que tal eh? Verdad que está muy bueno? Este capítulo lo he hecho un poco más corto que el anterior por el tipo de letra y tamaño y tomando en cuenta el tiempo de conexión promedio a Internet.

Les recuerdo una vez más que los personajes aquí mostrados son propiedad de sus respectivos autores y son usados bajo los estatutos de libertad de prensa, y la estructura de la historia me pertenece a mí: Ana Cristina García Toledo. Espero no se pierdan el sig. Capitulo porque ahí veremos un breve pero interesante encuentro relámpago entre Sakuno y Ryoma, y es entonces cuando ella se queda en shock y después Syusuke... ¡Deben leerlo! Para cualquier aclaración dejen un mensaje ya saben dónde. Xiao.