Capítulo 4

"¿Edward?" Dijo Tania desde un extremo de la cama.

"¿Si?" Respondió Edward, estaban recostados en la cama de él, espalda con espalda.

"¿Has pensado en la primera vez que estaremos juntos?" dijo ella tímidamente. Hace días que no estaban juntos y ahora quería hablar con él. Él rió amargamente, aunque también apenado.

"Tendrás que ser más específica mi querida Tania, hemos estado juntos desde que nacimos."

"Sabes a lo que me refiero, no me hagas decirlo en voz alta." Ella se sonrojó, a pesar de que no se veían a la cara él sabía que lo estaba, por lo que rió.

"No, lo siento, no sé a lo que te refieres." Le encantaba hacerla enojar, para después reírse juntos. Edward quería mucho a Tania, pero nunca llegó a enamorarse de ella. Y ahora que había conocido el amor verdadero gracias a Isabella, tenía más claro que lo que sentía por Tania era solo amor de amigos.

"Ugh, no me hagas decirlo." Suspiró profundamente, y al ver que Edward no respondía, dijo lo que pensaba. "Me refiero a la primera vez que… estemos juntos en la cama."

"Pues no, no pienso en ello. Fue hace mucho, ¿recuerdas? De hecho ahora mismo estamos juntos en una cama." Ella se enojó y le dio un golpe en el hombro a Edward, juguetonamente.

"Está bien, la primera vez que hagamos el amor." Él rió nerviosamente y ella se sonrojó.

"Sí, Tania. Lo he pensado. Pero no quiero hablar de eso contigo, no ahora."

"Edward, ¿Qué es lo que pasa?"

"¿A qué te refieres?" dijo él nervioso, tenía miedo de que Tania se enterara de lo de Isabella.

"Algo pasa, mamá dice que eres… bueno… un idiota y que… Olvídalo. Es solo que me inquieta tú actitud."

"No sabía que había cambiado." Dijo él para cambiar de tema.

"Antes solías decirme cosas lindas, sonreías más a menudo. ¿A caso ya no soy atractiva, hice algo para que tus ojos cambiaran el concepto que tenías de mí?"

Edward se sentía como una basura, no solo estaba lastimando a la mujer que amaba, sino también a la persona que menos derecho tenía de sufrir. Decidió que tenía que decirle la verdad, todo.

"Tania, tengo algo que decirte. Pero quiero que lo tomes a la ligera. No te alteres, y por favor quiero que consideres perdonarme." Tania se sentó en la orilla de la cama y Edward también. Él evitó mirarla a los ojos o su culpa se haría más grande.

"Edward, habla ya. Me pones nerviosa." El corazón de Tania comenzó a latir muy rápido y sin saber porqué sus ojos se pusieron llorosos.

"El día de la fiesta de sociedad, la última a la que asistimos. Conocí a una joven." Tania comenzó a llorar y Edward aun no se atrevía a mirarla. "Hablé con ella, me pareció fascinante por la forma en la que se expresaba y hablaba. Algo dije y ella se ofendió. Me gritó y me corrió y me arrojó ponche en la cabeza. Cuando estaba hablando con Emmett, se acercó de nuevo y me pidió disculpas. La invité a bailar y ella aceptó, hablamos un poco más y le dije algo que creí que era un halago, pero ella de nuevo me sorprendió. Se ofendió y en media pista me dejó solo." Él se quedó callado y Tania se sentía nerviosa y ansiosa.

"¿Qué pasó después?" Edward escuchó cómo se quebraba su voz y apretó los puños, era oficialmente el hombre más idiota del planeta. Suspiró profundamente y continuó.

"Pensé en ir a buscarla pero no lo hice, toda la noche estuve pensando en ella y en el gran interrogante que había dejado en mi cabeza. Fui a hablar con el Dr. Cullen y cuan fue mi sorpresa cuando la vi ahí. Le invité un café y hablamos. Desde ese día hemos salido a diferentes partes, a veces con su amiga, quien por cierto sale con Jasper Hale, pero la mayoría de las veces solos."

"¿Y la amas?" Edward se sorprendió por lo directa que sonó Tania.

"Si" Él nunca negaría su amor por Isabella.

"¿Vas a dejarme?"

"No, claro que no. Les hice una promesa a ti y a mi madre y la voy a cumplir. Te lo digo para que no lo escuches de otras personas." Guardaron silencio por un momento. "Tú madre nos vio. Y le dijo a mi madre que si no nos casábamos el próximo mes, no nos casaríamos. Mi madre aceptó, es por eso que la boda se adelantó." El corazón de Edward dejó de latir por un momento, el dolor que le causaban esas simples palabras era insoportable.

"No quiero casarme contigo, no si lo vas a hacer a fuerzas y voy a estar viviendo a la sombra de otra persona."

"No digas eso." Edward tomó las manos de Tania en las suyas. "No tienes que vivir a la sombra de nadie, tú eres única y a pesar de que no te amo como deberías ser amada, te aprecio y quiero casarme contigo si eso va a hacerte feliz, y a mi madre también. Nunca haría nada para lastimarlas, nunca." Tania se sentía feliz pero a la vez traicionada.

"¿Alguna vez la besaste? ¿Alguna vez estuviste con ella?" Se sentía nerviosa por la respuesta que pudiera dar Edward.

"¡No! Claro que no. Nunca te haría algo así. ¿Recuerdas que cuando comprendimos que íbamos a estar juntos para siempre, prometimos algo?" Ella asintió.

"Prometimos que nos íbamos a querer siempre, aunque sea como amigos y que nos seríamos fieles siempre."

"Así es, y eso lo voy a cumplir también. El que ame a Isabella no significa que vaya a estar con ella. La primera y única mujer con la que estaré serás tú. Aunque te admito que me fue difícil. Sé que no tengo perdón Tania, por lo que te voy a decir, pero quiero ser sincero contigo. Hay un momento en el que de verdad deseé besarla, algo que no me había pasado… con nadie." Edward bajó la mirada avergonzado, acababa de decirle a su prometida que no la deseaba como deseaba a otra mujer. Pero sorprendentemente Tania no se sintió ofendida ni enojada. Tomó la barbilla de Edward y levantó su cara para que lo mirara.

"Edward, eres el mejor hombre que hay en el mundo. Me alegra que hayas sido sincero conmigo. No te sientas mal por no pensar de mí lo mismo que piensas de la mujer que amas. Es obvio que te debes de sentir así."

"Gracias Tania, por todo." Edward abrazó a Tania y se quedaron unos minutos más ahí. "Hay algo que quiero pedirte."

"Lo que quieras." Dijo Tania algo insegura.

"Quiero presentarte a Isabella, como mi prometida. Quiero que me odie y que se aleje de mí cuanto antes. Así estaré preparado para casarme el mes entrante." De nuevo el corazón de Edward le ardió tanto que no pudo evitar poner una mano en su pecho.

"No te preocupes Edward, te ayudaré en lo que necesites."

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Isabella se encontraba en su cuarto pensando en una forma de vengarse de Edward cuando su móvil sonó. Era un mensaje de texto de Edward. "Quisiera hablar contigo, nos vemos en el parque frente a tú casa en una hora."

"Idiota." Murmuró Isabella. Seguro que trataría de engañarla y hacerle creer que él era inocente de todo. Decidió enfrentarlo a la cara y preguntarle de frente sobre todo lo que le habían contado sobre él. Que lo aceptara si era un hombre como decía ser. El tiempo se pasó rápido y cuando menos lo pensó ya era hora de irse. Se cambió rápido e intentó peinarse pero tenía seco el cabello y se le dificultó un poco. Salió de su casa y se sentó en una banca.

"Hola Bella." Dijo una aterciopelada voz por detrás de ella.

"Isabella para ti." Contestó fríamente, girándose para verlo a la cara. "¿de qué querías hablarme?"

"Bueno, quería presentarte a alguien." Se giró e hizo una seña con la mano. Apareció una hermosa joven con cabello rubio rojizo. Era bella e Isabella sintió que nunca podría competir con ella. "Bell…Isabella, ella es mi prometida, Tania. Tania ella es Isabella, mi amiga." Había estado practicando esa frase todo el día y ahora decírselo de frente era más doloroso que mil cuchillos enterrados en la piel.

"Mucho gusto." Dijo Tania, amigablemente, al ver como Isabella se quedaba congelada en su lugar.

Bella extendió su brazo mecánicamente y se lo estrechó. Su corazón estaba descontrolado y se sentía como una estúpida que había sido engañada. Era verdad y aquí frente a ella tenía a la pareja del hombre que amaba. Sabía que tenía que huir o empezaría a llorar y Edward vería y se burlaría de lo patética que era.

"Tengo que irme." Se dio media vuelta pero Edward la frenó tomándola por el brazo.

"Isabella espera, sé que no tengo derecho a pedirte o a merecer tu perdón. Pero lo hago porque no tengo decencia. Tienes que entender, nunca te di indirectas o alguna señal para que pensaras que podíamos estar juntos. Por favor dime que me perdonas y que…" fue interrumpido por una bofetada por parte de Isabella.

"¡¿A caso esperas que te perdone después de… lo que le hiciste a Alice?!" Estaba a punto de reclamarle que la había engañado. Pero él tenía toda la razón, nunca le dio señales o le dijo algo para que albergara esperanza con él. "¡Eres un completo idiota, todo lo que te dije fue en confianza y me traicionaste! Ella de verdad ama a Jasper" Estaba intentando no pensar en ella y sus problemas o no podría soportarlo.

"¿De qué estás hablando?" Él recordaba haber mencionado algo acerca de Alice a Jasper, pero él se sintió ofendido y se fue. Edward le había pedido disculpas pero Jasper seguía enojado.

"Me refiero al hecho de que Jasper dejó a Alice porque tú, pedazo de idiota, le dijiste todo a Jasper. Le dijo a Alice que sabía de sus aventuras semanales y creyó que estaba jugando con él por quedarse más tiempo a su lado. Alice está completamente destrozada y no sabe qué hacer. Y tu… tu…vienes aquí a pedirme disculpas… por algo que…" Isabella no pudo continuar. Todo se volvió negro y cayó al suelo. Edward reaccionó y la atrapó antes de que se golpeara.

"¡Edward! ¿Qué ocurrió?" Preguntó Tania alarmada.

"No lo sé, estaba hablando y después se cayó y no sé qué hacer." Estaba nervioso, asustado. Si algo le pasaba a su amada Isabella no se lo podría perdonar jamás.

"Cálmate Edward, llévala al auto y yo manejo. Vamos al hospital." Edward reaccionó de prisa y llevó a Isabella a su auto. En el camino Edward le habló a Carlisle y le pidió que preparara una camilla para cuando llegaran. Y efectivamente la camilla estaba preparada. La atendieron rápidamente y Edward y Tania se quedaron en la sala de espera. Le pidieron el teléfono de Alice a Carlisle y Edward le marcó. Alice dijo que llegaría pronto.

La mente de Edward estaba hecha un caos, no sabía qué hacer. Entonces se le ocurrió que la única solución era alejarse de Bella para siempre, sería como si nunca se hubieran conocido. Le dijo a Tania lo que planeaba y ella aceptó, ya que también era parte del plan de Edward.

Cuando Alice llegó al hospital buscó a Edward, pero no estaba. No había nadie en la sala de espera. Llegó Carlisle y le dijo que Isabella estaba despierta, pero que tenía malas noticias. Alice asintió y se dirigió a la habitación de Isabella.

Isabella estaba despertando y se sentía mareada y estaba confundida. Lo último que recordaba era que le gritaba a Edward. Entonces pensó que quizá lo había soñado todo, nunca le había estado comprometido y nunca le había dicho nada a Jasper. Ellos se amarían y serían felices juntos. Pero toda esperanza se esfumó cuando se despertó y se dio cuenta de que estaba en un hospital. Alice entró en ese momento y le dio la mala noticia. Bella no pudo hacer nada más que sollozar con Alice a su lado y sufriendo porque Edward no era su única preocupación ahora.

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Edward había cumplido lo que prometió, se iba a casar con Tania y se había alejado de Bella para que viviera feliz. El mes había pasado más rápido de lo que esperaba y en menos de 12 horas estaría casado con Tania.

"¿Edward?" dijo su madre desde la puerta, que estaba cerrada. Edward estaba recostado bocarriba en su cama.

"Pasa." Dijo secamente, aunque no era nada raro. Desde que se mudó para dejar a Bella vivir feliz su vida se había vuelto gris. Su voz sonaba apagada y su mirada peor aun.

"Hijo, tienes que dormir, no puedes ir a tu boda con ojeras." Su madre se acercó y acarició el cabello de su hijo. Nunca lo había visto tan deprimido y le dolía verlo así. Trataba de arreglarlo haciendo que Tania y él pasaran más tiempo juntos, con la esperanza de que olvidara a Isabella y se enamorara de Tania.

Edward sabía fingir y lo hacía con Tania, ella siempre sonreía al verlo y él contestaba igual. Solo que la de él se veía apagada, sentía que no tenía razón para sonreír. Pero también sabía que Tania no tenía la culpa de nada y no tenía porqué sufrir.

"No tengo sueño madre, quisiera que por favor me dejaras solo." Se giró y le dio la espalda a su madre. Elizabeth se sintió mal, no quería ver a su único hijo así. Sabía que tenía que hacer algo.

"Edward, sabes que no puedes seguir así. Tania se va a dar cuenta algún día y que crees que va a pasar con ella. ¿Crees que va a vivir muy feliz al lado de un hombre que ama a otra? No es justo para ella."

"Es suficiente Elizabeth, no necesito otro sermón. Te pido de la manera más atenta que te retires y me dejes solo." A ella le dolió profundamente que la llamara por su nombre. Sabía que lo perdería por forzarlo a hacer esto.

Edward se quedó dormido al fin. La mañana llegó y con ella la boda. Edward estaba frente al altar, esperando por Tania. Ella entró agarrada del brazo de su padre y con una cara de tristeza. Algo que era raro. Comenzó a hablar el padre y Edward solo escuchaba sonidos raros que no tenían sentido. A la hora de decir los votos lo hizo mecánicamente.

"Edward Anthony Masen, ¿aceptas a esta mujer como tú esposa para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?" Quería decir que no y salir corriendo en busca de Isabella, decirle que la amaba y hacerla su esposa. Pero no único que hizo fue susurrar Adiós Bella, te amo en su mente.

"Acepto." Con eso todas sus esperanzas se cayeron al mismo infierno y sintió que su corazón dejaba de latir. De ahora en adelante su vida pasaría de una forma borrosa, sin color. Porque nunca podría estar con la única mujer que ha amado en su vida.