Despertar no fue el problema, fue el silencio que vino después. Al principio el amo Ren me evitaba, ya no me hablaba y si necesitaba algo la señorita Jun era quien me buscaba. Esperaba gritos, quizás otra pelea, incluso alguna especie de castigo pero fueron días muy callados. Ya no salía, no quería preocupar a Yoh si veía mis manos, aun no cerraban las heridas. Tampoco quería incomodar al amo Ren, y aunque varias veces traté de abrir la boca para disculparme por generar un malentendido, no tuve el valor.
Fue terrible tratar de calmar a Fu, explicarle que fue mi culpa y que no culpara a Ren. Creo que llamarlo por su nombre fue un error, quizás no quería rechazar mi amistad tan duramente y por eso tampoco me hablaba ahora. El silencio no me había molestado antes, como ahora, esa tarde hasta la señorita Jun estaba seria y callada. Era de esos momentos en los que todos estábamos en la misma habitación sin saber qué más hacer. Jugueteaba con el anillo que no me atreví a darle a Jun, menos a Ren y suspirando un tanto triste.
"¿Sabes porqué me gusta el atardecer?" Fu pregunto mirando afuera. Sin la venda y la máscara que normalmente cubría su rostro. Bason estaba a su lado, pensé que le hablaba a él hasta que volteo a mirarme, negué con la cabeza, apartando la vista de ese anillo para mirar la ciudad.
"Los colores del sol son similares a los de las hojas cayendo por la brisa de otoño. Es el preludio del cambio en muchos sentidos… ¿te gustaría escuchar mi historia?"
Ah, sus historias eran muy curiosas y divertidas. De pequeña no entendía muy bien algunas de ellas pero me gustaba mucho la acción.
"No sabía que contabas historias Fu" Bason dijo con curiosidad, ella le sonrió y contestó amigablemente.
"Ah, esta no es como cualquiera." Hizo una pausa, mirando a los jóvenes Tao que esperaban en silencio, algo en sus ojos me hizo pensar que realmente no era como los otros relatos de dragones y barcos. "Sé que no me incumbe, sus mentes están en conflicto por lo que ha pasado en estos días. Y la mayor parte de esos sentimientos fueron despertados por el joven Yoh"
No me atreví a mirar al amo Ren, pero Fu realmente era valiente mencionando su nombre. Otro silencio incómodo se cortó cuando Ren se levantó, pensé que saldría de la habitación pero solo cogió un libro y lo abrió.
Fu sonrió suavemente. "No es mi intención incomodarlos, pero es por él que me siento en paz para… contar mi historia"
La emoción me hizo sentarme en el sillón junto a Jun, tomando una almohada entre mis manos y la risa de la doncella que me acompañó en años hizo que Bason se uniera a mi lado.
"En el palacio donde nací por mi carácter y curiosidad tenía el apodo de saltamontes. Nunca estuve quieta o tranquila para hacer lo que las demás chicas. Mi padre me quería lo suficiente para dejarme salirme con la mía, mi madre se rindió en tratar de convertirme en la princesa que debía ser."
"¿Fuiste… una princesa?" Jun preguntó confundida, tratando de hacer memoria, Fu asintió.
"Algo así, hace mucho tiempo atrás yo era Fu Hao, una de las esposas de Wu Ding."
El sonido abrupto del libro cerrándose me hizo saltar un poco de la sorpresa, el amo Ren miraba a Fu con incredulidad.
"No puede ser, si realmente fueras ella mi padre ya te habría arrebatado y moldeado como marioneta"
"¿De qué estás hablando Ren?" Jun intercedió mirando entre ambos.
"Fu Hao fue una renombrada sacerdotisa, de las únicas mujeres que podía utilizar la osteomancia y la mejor líder militar de la dinastía Shang." Jun se sobresalto, incluso Bason parecía sorprendido, pero no sabía mucho de historia así que no entendía qué pasaba.
"Oh por dios…" Bason murmuraba
"Es por eso que nunca me expuse completamente ante el señor Tao." Fu se acercó a la ventana mirando como el sol desaparecía, suspirando, estaba triste. "No quería volver a la oscuridad"
¿Se refería a la cueva? Allí la vi por primera vez, esa mirada perdida, de alguna forma ambas encontramos algo ese día.
"¿Tu sabias esto?" Pregunto Jun mirándome algo enfadada, negué con la cabeza, Fu intervino.
"Es la primera vez que hablo de esto. No debería pero estos días Yoh Asakura me hizo recordar mi vida en esa sonrisa suya." Volteó sonriendo de una forma tan cálida, era difícil no sentir ese golpecito en el abdomen de un sentimiento dulce. "Es idéntico a él" dijo finalmente en un tono suave, de no ser por el silencio en la habitación no lo hubiéramos escuchado.
"Siempre corría a explorar, incluso cuando vivía con mis padres siempre sentí que vivía en una jaula. Solo cambiaron una de plata por oro y lo único que me aliviaba era salir a combatir en ese entonces. No conocía lo hermosa que podía ser la vida hasta que conocí a
Jin Zhao..."
"Cuando nos conocimos fue a punta de espada, me sorprendió tanto alguien con habilidad para hacerme frente y desarmarme. Pudo ganar… pudo dejarme perecer entre las llamas pero él me salvó. Fue su sonrisa la que me intrigó completamente, aún ante la posibilidad de la muerte inminente. Separados, en terreno hostil, sin medios para volver solos a nuestro hogar, tuvimos que apoyarnos uno en el otro. Fue en ese otoño cuando finalmente sanaron nuestras heridas en la cueva donde nos refugiamos que Jin propuso volver a vernos en secreto.
Había un camino entre nuestro territorio donde podíamos ir. Usaba la osteomancia para arreglar nuestros encuentros y por un tiempo, fue perfecto. Pude olvidar la jaula donde vivía, no me hizo aún lado por hablar con los muertos. Jin decía que podía escuchar las voces también. Yoh es idéntico a mi amado, su aura es como la gota en un gran océano, donde la onda crece hasta ser una ola y cuando menos te das cuenta cambió algo en ti. Simplemente por conocerlo. Arriesgue todo por un futuro juntos y lo que me mantiene atada a esta tierra es… un deseo."
"Él murió protegiéndome en esa cueva, Jin deseaba una hija y dormí por mucho tiempo hasta que te encontré" Fu lloraba con alegría, con esos ojos cristalinos sonrientes.
"¿Por qué nos cuentas esto?" Ren dijo con un tono serio.
Fu se detuvo frente al amo, en su mirada reflejaba angustia sincera. "Problemas se aproximan, tenía que explicarme o no me hubieran creído. Me preocupa que estas inquietudes puedan afectarlos en el futuro."
"Ya veo, debe ser algo serio para dejar de ocultar tus poderes. Significa que las cosas se pondrán interesantes" Ren sin duda estaba emocionado por la idea, viendo la oportunidad hable sin pensar.
"Podría ayudar entonces recolectando información..."
"Haz lo que quieras" Fue lo único que me dijo el amo Ren, pero fue un alivio en un modo extraño. Bason se me acercó demasiado con una entusiasta mirada
"¡Pero qué felicidad, realmente regreso tu voz!" Jun incluso sonrío, me puse roja.
Un par de días después me puse uno de los conjuntos que la señorita Jun había comprado. Unos shorts, botas negras y una playera fresca sin mangas, era lo ideal para combatir el calor de esa tarde. Ahora entendía porqué Fu era tan buena encontrando personas, ocupe mi tiempo a entenderla mejor, dejar de tomar la defensiva, con la idea de mejorar nuestra posesión de almas.
"Entonces, ¿ya no lees huesos?" Pregunté mientras caminábamos tranquilamente por la acera.
"Es complicado, técnicamente la osteomancia la usaba para eventos del futuro más próximo. Pero la interpretación podía llevarla a cabo porqué escuchaba las voces de espíritus. Ahora que soy uno, no hay necesidad, sin embargo siento cosas diferentes"
Tenía muchas preguntas, pero no quería incomodar a Fu así que continuamos buscando más energía espiritual. Sin duda no podíamos ser los únicos shamanes aquí, nos concentramos en buscar a aquellos cercanos a nosotras. Los primeros eran de nivel promedio según Fu, pasamos unas 3 horas en la exploración antes de que Fu se fuera flotando alegremente. Tuve que correr tras ella, fue una sorpresa encontrar a Yoh y su amigo Manta con lo que supuse era el mandado.
"Necesitan ayuda?" Francamente no sabía cómo Manta sostenía tantas bolsas, se veía tan pequeño y débil. Iba a tomar algunas pero Yoh tomó mi brazo de la nada.
"Quizás no sea buena idea, ¿le paso algo a tus manos?"
Trate de ocultarlo, no quería hablar de algo innecesario y tomé la bolsa que no se veía tan pesada, esta vez caminaba a su lado siguiendo sus pasos en lo que su amigo Manta me preguntaba cosas, más que nada mis intenciones al acercarme a ellos.
"Tranquilo Manta, no tiene nada de malo tener compañía"
"Pero qué descuidado eres Yoh, ella podría estar planeando algo en tu contra. No te preocupa lo que ella le pueda estar diciendo a ese niño"
"En realidad iba siguiendo a Fu… pero ya es muy tarde para eso" Corregí al su amigo quien aun me miraba con recelo.
"Ves Manta, ella es agradable." Era algo divertido esa actitud tan relajada, pero su amigo insistía.
"Pero es de los Tao, podría atacarnos como esa otra muchacha si…"
"La señorita Jun no es una mala persona. Por favor, no hable mal de ella" Tenía que interrumpirlo, no quería que pensarán mal.
"Lo sé" Yoh sonreía, y así finalmente Manta pudo relajarse cuando Yoh cambio de tema sobre el entrenamiento, hasta que…
"Oh no! Mira la hora Yoh, ya es tarde…" Manta gritó mirando el reloj preocupado.
"Ya casi llegamos pero… Ana nos va a matar!" Yoh parecía verdaderamente asustado, le pedí permiso para acompañarlo y no tuvo tiempo para negarse. Corrimos ya un corto tramo a una casa amplia, justo cuando entramos una muchacha con un vestido negro, cabello largo y rubio tostado nos recibió en la entrada. Con una mirada fulminante ámbar y los brazos cruzados.
"Llegan tarde y además… te atreves a volver con otra mujer a nuestra casa" Ambos empezaron a temblar pero no podía dejarlos así.
"Señorita Ana, si me permite darle mis sinceras disculpas. Es mi culpa que llegarán tarde." Me incliné como lo haría con la señorita Jun en señal de respeto. "Debe estar hambrienta, permítame ordenar algo para la cena a mi cuenta."
"Espera.. no sabes lo que haces" Manta advirtió. Entonces el tono de voz de Ana cambió a uno un poco más tranquilo. Mientras me dictaba que quería comer, no tuve que anotarlo ya que no era ningún reto para alguien que servía a la familia Tao, llamé a un restaurante de confianza haciendo hincapié en una pronta preparación bajo el nombre de Tao. Colgué el celular iba a irme cuando escuche a Ana decir.
"Con que tú eres la chica del parque… sirves a la familia Tao y aún así" Ella se acercó a mí, aunque Yoh se puso en medio tratando de disuadirla, aunque no entendía por qué parecía tan nervioso.
"De alguna forma has motivado a Yoh a cumplir su rutina, sin embargo quiero que mantengas una distancia respetable del futuro Shaman King."
Aunque no entendí bien si estaba enojada o agradecida, le sonreí pensando en lo segundo. No esperaba que me invita a dentro a tomar té, mientras llegaba la comida. Parecía estar interesada en que viera la posada, después del té. Su forma de hablar era similar a como lo hacía la señora Ran Tao. Así que Mei actuó de forma cautelosa pero honesta, porque Ana incluso tenía una manera similar de hacer que otros la escucharan. Cuando finalmente llegó la comida en un tiempo record me despedí de ellos y regresé caminando, ya el atardecer me daba una pista del tiempo que había pasado. Nuevamente pasando por las calles de la ciudad encontré al mismo chico de los anillos y artesanías prácticamente arrastrándose pero se estaba tambaleando tanto, casi se cae de no ser por que lo agarre en el momento justo. Me asuste un poco hasta que finalmente pareció recobrar el sentido.
"¿Puedes levantarte?"
Afortunadamente parece que solo tenía mucha hambre y frío. Mientras nos dirigimos a un pequeño local Fu regresaba volando hacia nosotros con una expresión curiosa.
"Tengo noticias… oh, bueno creo que te has adelantado esta vez"
"Eh? Tu… puedes ver espíritus?" Yo estaba tan sorprendida como él de que pudiera ver a Fu. Pedimos algo para cenar sentados en ese pequeño local de takoyaki.
"Que rico… puedo pedir otra ronda?"
"Mira con qué confianza le exiges a mi señorita" Fu rápidamente rechazó al chico.
"Oh, lo siento. Olvide presentarme, me llamo Horohoro" Sonreía muy aliviado.
"Que lindo nombre… soy Mei, oye realmente estarás bien?"
"Lamento molestarte, pero no te preocupes de algún modo me las arreglaré." Tomando mi mano de arriba a abajo abruptamente. "Si encuentro más personas tan generosas como tú, valdrá la pena"
"¿Y al menos tienes un lugar donde dormir?" Fu preguntó, cortando su optimista sonrisa, dejando caer la cabeza en la mesa. "Qué chico tan patético…" Fu disfrutaba reírse del pobre.
"No puedo llevarte conmigo, pero quizás si te mando con Yoh aunque sea esta noche…"
"Ahhh, no tienes qué yo…" Le dí un poco de dinero del que tenìa conmigo, pensando que sería suficiente. Aunque Fu se opuso fuertemente a que gastará los ahorros de mi vida en cosas como esta, no tenía en mente algo para mí aún así que nos despedimos, pidiéndole a Fu que lo acompañará con Yoh.
Cerré la puerta de la habitación sintiéndome un poco más optimista. Me sentí cansada, era extraño pero debía ir a entrenar más. Ren me detuvo y pidió que me sentará a su lado, una petición muy irregular pero obedecí. Empezó a leer en voz alta, supuse debía escuchar atentamente, pero su voz al final me hizo dormir.
