Hope
Capítulo 4 - Deseo
En medio de la noche en un castillo destrozado por el tiempo se escuchaba el eco de cascos que resonaban a cada paso entre paredes inmersas en la oscuridad de la noche.
La princesa Celestia caminaba con cuidado, mirando a cada rincón del castillo, la luz de la luna se filtraba tímidamente entra las ventanas rotas donde algunos cristales habían logrado sostenerse.
-Es una noche Agradable, ¿No te parece princesa? – menciono una voz fría en el fondo de la última habitación.
La princesa se limitó a voltear con un semblante de tristeza.
-hace años que no veía una así – Exclamo la voz, la princesa solo se limitó observar a la figura en la habitación que parecía mirar por una ventana hacia la luna. - Vamos princesa, vea la luna que amablemente nos brindó la princesa de la noche, ¿por qué esa cara?
- Por un momento me permití pensar que podía ser diferente… Fenrir – Menciono Celestia.
- En algo puedes tener Razón mi querida princesa - comenzó a decir la presencia mientras se acercaba lentamente. – Tal vez todo sea diferente algún día, pero ese día, no pertenece a ninguno de los dos! – Ahora su voz se tornó más seria mientras abría sus ojos que destellaban un rojo intenso y un semblante de desprecio.
-Tal vez tengas razón, pero para muchos es diferente ahora!... ya no estamos solas. – Menciono Celestia con mucha calma.
-¿Estamos?- pregunto la presencia que tomaba forma en medio de los rayos de luna
Nuevamente la figura cerró los ojos quedándose inmóvil un momento.
-Entiendo- Luna ya se encuentra entre nosotros… la princesa del amor… 5 elementos, y 3… falta alguien más… y su magia esta…- quedo en silencio unos momentos antes de comenzar a reír, Celestia lo miro detenidamente arqueando una ceja.
-Oh! Lo lamento, no lo has notado, inténtalo… justo en esa dirección – Señalaba la presencia, Celestia volteo hacia donde apuntaba cerrando sus ojos, repentinamente sintió como la presencia de Twilight se desvanecía, podía sentir como la arrancaban de ella.
- Es increíble lo que puedes causar con un poco de miedo y duda-
La princesa tardo un poco en reaccionar mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-¡Que fue lo que hiciste con ella! – Alzo la voz de forma intimidante, mirando a la presencia con todo el rencor que se acumulaba en ella mientras lágrimas rodaban en sus mejillas.
- Eso es, parece que ya tengo tu atención, No olvides ese sentimiento querida princesa, no será la última vez que lo sientas!
-Cállate!- Grito Celestia intentando realizar un hechizo de teletransportacion, solo para reaparecer en el mismo lugar –¿Qué es esto?-
-No me subestime princesa, no creía que la iba a dejar ayudarla ¿verdad?
-Jamás te voy a perdonar si le hiciste daño! – Esta vez su voz sonaba calmada y su mirada decidida.
-Yo no tuve que hacer mucho, la pequeña princesa simplemente… murió de miedo, pero descuida… la olvidaras pronto, tal y como lo hicieron con nosotros.
Celestia tomo una posición amenazante mientras su cuerno brillaba como la luz del sol.
-eso es princesa, ahora lo entiendes… si quieres detenerme tendrás que eliminarme.
La presencia se hiso más grande revelando lo que parecía ser un lobo que extendía unas grandes alas Negras, mostraba sus colmillos mientras mantenía sus ojos de color rojo intenso sobre la princesa.
-TERMINEMOS CON ESTO CELESTIA!
-Twilight! Por favor, no puedes rendirte, tienes que ser fuerte, hay muchos que aun te esperan… incluso… yo.
-Esa voz… Es de Trixie, estoy segura… Quiero despertar. De verdad quiero hacerlo, pero no puedo.- menciono Twilight sumergida en un lugar oscuro.
-Twilight sé que estas escuchando a Trixie… - comenzaba a decir entre sollozos – Hay algo que quiero decirte… Yo… te admiro sabes… desde ese día, me demostraste que hay cosas mucho más importantes, Me enseñaste el valor de la amistad, incluso me ayudaste a ver que aun valía algo. Por eso yo… quise darme otra oportunidad, creer en un nuevo comienzo. Por ti y por ella, es que quiero seguir adelante, y no voy a olvidar todos los buenos momentos de mi vida nunca más.
Quiero vencerte es verdad, pero solo porque quiero demostrarte que Trixie también puede ser tan fuerte en la magia como tú lo eres.
-Trixie…
-¿Puede escucharla? – Menciono una sinfónica voz que brindaba calma con tan solo escucharla.
-¿Quién eres? – pregunto Twilight mientras podía ver una luz brillante que se acercaba.
-Eso no es importante… lo que es importante es que escuche.
-Twilight por favor… - Trixie suplicaba entre sollozos- quiero que despiertes, por favor, no te vayas!
- La escuchas, ella de verdad no quiere que mueras- Menciono la voz, el ambiente comenzaba a cambiar, Twilight sentía una calidez y calma que jamás había sentido antes creciendo dentro de ella.
- quiero despertar pero yo….-
-Puede hacerlo mi princesa, solo tiene que creer
-¿creer?
- Así es mi princesa, en que puede hacerlo, Comprendo que tenga miedo, pero si no lucha por su vida, nadie más lo hará.
- pero yo… ya no puedo sentir nada.
- Tranquila princesa, le daré todo el tiempo que necesite, pero nunca voy a dejar que se rinda, aún tiene mucho por vivir. – dentro de esa luz intensa se alcanzaba a distinguir la silueta de una alicornio, sus alas eran más grandes y hermosas, y sobre su cabeza descansaba un aro de luz.
- Esta bien… ayúdame por favor… quiero despertar.
- será un placer princesa, tan solo imagine ¿Por qué quiere volver?
-Lo hago, pero duele, duele mucho – mencionaba Twilight apretando sus parpados.
-lo sé pero sobre eso, tiene que seguir. – el casco de la misteriosa alicornio se posó sobre el hombro de Twilight haciéndola sentir una calidez que la recorría- Dolor, Tristeza, llanto, son cosas que deben ser tan atesoradas como el Amor, la alegría o una hermosa sonrisa. Son cosas que te hacen sentir viva y te dan la fuerza para seguir adelante, no hay nada que se compare a la felicidad de un cálido abrazo, o un te quiero todos los días al despertar. Mi querida princesa, yo ya no puedo sentir nada de eso, me siento en paz. Pero si pudiera volver, tan solo un día más cambiaria esto sin pensarlo. Aun con todo el dolor que tuviera que soportar para sentir eso una vez más. La vida es realmente hermosa, y un tesoro que no durará para siempre. – las palabras de la alicornio golpearon directo en el corazón de Twilight.
-Tiene razón, puedo hacerlo, quiero regresar, no importa cuánto duela, quiero hacerlo, quiero ver a mi familia, a mis amigas e incluso tal vez pueda tener una más.
-Solo una cosa más mi princesa, ¿Puedo pedirle un favor?
-Por supuesto!.
-Es sobre Trixie..
-¿Trixie?
- Yo solo…- comenzó a decir, y se detuvo, como si estuviera eligiendo cada palabra antes de decirla, ahora se podía distinguir, su larga melena ondulaba rítmicamente, sus alas se extendían rodeándola casi como un abrazo, y su pelaje blanco resplandecía en la oscuridad. – Quisiera que le dijera que, "Hasta la estrella más pequeña puede brillar en la noche más oscura". Ella lo entenderá.
- lo hare pero ¿quisiera saber quién es usted?
- Te lo diré, pero no debes decirlo, soy su humilde súbdita, Rayne. Adiós, espero no verla otra vez en mucho tiempo.
-Espera, quiero preguntarte algo más, espere un momento! – la luz se intensifico cada vez más y el dolor regresaba poco a poco.
-Twilight!... Si te rindes ahora, jamás te voy a perdonar!, ¿Me escuchaste?! – mencionaba Trixie llorando angustiada.
-Creo que la amenaza no hace falta, Gran y Poderosa Trixie… - Menciono Twilight con una sonrisa
-Twilight! – Menciono Trixie mirándola sorprendida.
- Creí que solo me llamabas Sparkle – Menciono Twilight entre risitas forzando un poco la voz para poder hablar.
-Déjame en paz- respondió Trixie limpiando sus lágrimas aun sonriendo. – ¿estás bien?, no sabía si la poción hacia efecto…. Me… me asustaste.
-Tranquila, está haciendo efecto, puedo sentirlo.- respondió Twilight – estoy bien, gracias a ti – una holeada de dolor recorrió el cuerpo de Twilight, haciendo que se le escapara un pequeño grito.
- Twilight!
- Estoy bien…
-¿Te duele mucho?
- si… mi pata, y mis alas, duelen mucho, supongo también es por la poción, al acelerar la curación, también aumenta el dolor.
- Dame un minuto, Trixie puede ayudarte con eso.
Trixie galopo hasta el mueble, abriendo el cajón y extrayendo el antiguo libro de las alforjas después empezó a revolver las cosas buscando el medicamento adecuado.
-¿Lulamoon? – menciono Twilight mirando al techo.
-Eh?, a si… Trixie Lulamoon., ¿cómo lo supiste?
- la bandera del techo, parece tener mucho tiempo ¿Por qué esta ahí? – pregunto con intriga a lo cual Trixie respondió con un suspiro.
- está bien… pero solo esta vez… Veras… esa bandera, la hizo mi madre para animar a Trixie, durante la primera vez que Trixie ofreció un espectáculo de ilusionismo. Ese día solo fueron 5 ponis de todos los volantes que repartí, mi madre estaba haciendo mucho ruido desde la primera fila, gritando mi nombre y ondeando esa bandera, cuando inicie, tan solo 2 minutos después, 2 de ellos se fueron. 15 minutos después se fueron 2 mas… no sé si porque era aburrido o porque mis hechizos eran demasiado simples. En ese mismo momento Trixie se sintió muy mal y quiso bajar del escenario. Pero mi madre comenzó a decirme, Vamos Trixie! Nunca bajes de un escenario hasta haberlo dado todo!, Trixie regreso al centro, respiro profundo y comenzó con el hechizo que había practicado durante un mes entero, pero no había logrado hacerlo, hasta ese día. Cuando término, el único poni y mi madre comenzaron a sonar sus cascos, al ver eso, no me importo que los demás se fueran o que ni siquiera hubieran asistido, con ver a mi madre y a ese único poni sonriendo y chocando los cascos por mí magia sentí que valió la pena. Simplemente es un sentimiento hermoso. Desde ese día, Trixie coloca esa bandera en el techo, para cuando inicie y termine el día sea lo primero y lo último que vea, para recordarme porque quiero ser una gran hechicera, como si todos los días subiera y bajara del escenario. aunque por un tiempo, deje de creer en eso.
- Gracias…
-¿Por qué?
-Por compartir ese recuerdo conmigo, ahora se un poco más de ti.
-Bueno no te acostumbres – respondió Trixie mientras se dirigía hacia ella con un vaso con agua, algunas pastillas y el libro.
- hay tanto que quiero saber, hay tantas cosas que quiero preguntarte.
- pero ¿por qué quieres saber? ¿Qué de interesante puede tener un intento de hechicera presumida, mentirosa y fracasada?
-Trixie, yo no pienso eso, desde el primer día que te vi, supe que tenías mucho talento con la magia, no diré que lo que hiciste estuvo bien, pero tendrás tus razones, es por eso que quiero saber, quiero conocer esas razones, quiero conocer a la Trixie a la que le debo mi vida, y con la que estaré en deuda para siempre.
- No digas eso… aun que me cueste admitirlo, Trixie sabe que harías lo mismo por ella sin dudarlo, y las razones no importan, no tengo excusa para ser el monstruo en que me convertí, pero ya habrá tiempo para eso. Tomate esto y para el dolor quisiera intentar algo si estás de acuerdo.
- lo siento, no puedo usar magia, no puedo sostenerlo.
-o demonios…, está bien, te ayudare, pero ni una palabra de eso, ¿entendido?
-Claro – respondió Twilight entre risitas, Trixie sostuvo su cabeza por un momento, introdujo las dos pastillas en la boca de Twilight y del mismo modo la ayudo a beber agua.
- este hechizo, no lo he hecho en años, ¿estás de acuerdo, con que lo intente? – Pregunto Trixie dudando.
-Claro Trixie… Confió en ti – menciono Twilight sonriendo
- en ese caso…- Trixie sostuvo un libro en el cual había muchas anotaciones con símbolos mágicos y en la parte superior tenía una numeración la cual decía "293 – fallo, 294 Mejora, funciona parciamente", este último estaba encerrado en un círculo.
- No te muevas por favor.
- ¿Pero con un hechizo?
- Twilight!
-lo siento- se disculpó mientras miraba con atención a Trixie, en ese momento parecía que Trixie concentraba mucha energía en un solo punto de su cuerno, por su expresión daba la impresión de que le estaba costando mucho trabajo. Después de unos minutos, una estela de luz rodeaba el cuerpo de Twilight.
- ¿Qué es esto?... no conozco este hechizo…
-Twilight por favor! Necesito concentrarme.
- a lo siento… - se disculpó Twilight cerrando sus ojos. La luz se sentía cálida sobre su cuerpo, poco a poco el dolor iba desapareciendo.
-OH! Cielos! Trixie, Ya no me duele- menciono Twilight intentando levantarse cuando Trixie la detuvo con su casco.
-Eres peor que una potrilla!, no te levantes.
- ¿pero por qué?, ¿cómo lo hiciste?
-Twilight!
-¿Era un hechizo de Restauración?
-Twilight!
-¿Dónde aprendiste ese hechizo?
- o por todos los…. TWILIGT! – grito Trixie manteniendo un casco sobre el pecho de Twilight para que no se levantara.
-¿Qué pasa?
-Mi hechizo no es una restauración, nunca pude hacer una.
-Pero me siento mucho mejor!
-Es falso Twilight… jamás pude hacer un hechizo de restauración completo, solo conseguí crear uno para inhibir el dolor por algunas horas a partir de él dándote algo de mi magia.- Mientras hablaba su expresión cambiaba hacia una mirada perdida posiblemente en sus recuerdos- Para hacer uno completo el emisor tiene que ser más fuerte que el receptor, y bueno creo que es obvio… tu cuerpo sigue lastimado, y aun que no sientas, si te mueves te lastimaras más, así que Trixie te pide por favor que no te levantes, lo lamento… yo…. No puedo curarte.
- Trixie… lo siento… vi un hechizo nuevo y solo me deje llevar… no pensé en eso, lo lamento….
- Esta bien, es solo que… No nada, olvídalo. Solo hay que descansar y estarás bien, si te duele solo avísame y repetiré el hechizo.
-¿Y tú donde dormirás?
-No te preocupes por eso, estaré bien
-Pero..
-No discutas con Trixie
-Muchas gracias Trixie.
-Solo hay algo que quisiera saber Twilight.
- Dime
-¿Qué fue lo que te paso?
- no lo recuerdo muy bien … yo..
-Olvídalo, no pienses en eso ahora, mañana lo hablamos, ahora solo descansa.
-Está bien… - mencionaba Twilight mientras cerraba sus ojos.
Una luz se filtraba a través de un hueco en el techo, al voltear Trixie pudo mirar la luna que se situaba en lo alto del cielo, Trixie sentada en el suelo puso sus patas delanteras sobre la cama y coloco su cabeza en ellas mientras cerraba los ojos.
-Mañana todo será mejor, mañana será el día de Trixie…. Mañana… - mencionaba mientras poco a poco caía en un sueño profundo.
En el imperio de Cristal…
Esa misma noche, el imperio de cristal se mantenía en un completo silencio…
-Hable muy pronto… parece que la princesa Twilight tendrá un día más… ¿Que estás haciendo?- mencionaba una silueta oscura en una habitación en el catillo.
- No te atrevas a lastimarla- mencionaba la princesa Cadence siendo suspendida en el aire.
- deberías estar preocupada, por lo que está a punto de pasarte.
-¿Quién eres tú?, ¿Qué quieres?
-Lo sabrás a su tiempo.
-No le hagas daño.. Yo asumiré la responsabilidad, si lo que quieres es vengarte, pero no las lastimes.
-Oh! Ya entiendo, puedes sentirlo, nunca dejan de sorprenderme, pero la venganza no es lo único que arde en mi princesa. – Una estela roja se formaba en el cuello de Cadence, instintivamente llevo sus cascos a su cuello intentando liberarse.
-Estas cometiendo el mismo error de Celestia.
-¿Qué hiciste con Celestia?
-Descuida, enseguida estarás con ella.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto cuando una estala roja la envolvió por completo.
- Se me ocurre algo... Seria irónico que la princesa del amor sea la que termine con la de la mistad
- JAMAS – Respondió firmemente. – Jamás lo hare, déjame ir!
- Claro que lo harás Cadence… ¿preguntabas que es lo que sentía?… que tal si lo sientes en carne propia!- dentro la estala roja una sombra empezaba a cubrir el cuerpo de Cadence.
-Nooooo… Twilight! .
En una habitación pequeña se lograba filtrar un poco de luz por la ventana abierta, el viento levantaba una cortina delgada de color blanco, y debajo de ella se encontraba un mueble con un despertador encima que marcaba 5:59am.
La pequeña Trixie dormía plácidamente cubierta por una manta de color morado. Cuando el reloj marco las 6:00am, comenzó a sonar.
La pequeña abrió lentamente los ojos, cuando su visión se hizo más clara, miro el despertador, con ayuda de su magia apago el despertador y se cubrió hasta la cabeza con la manta.
-Cállate!... 5 minutos más! – menciono la pequeña intentando volver a dormir, en ese momento se dio cuenta que algo faltaba, descubriéndose de la manta abriendo lo ojos de inmediato.
-Espera… Mama nunca se va sin despedirse… ¿se habrá quedado dormida? – Trixie intento levantarse rápido pero al hacerlo tropezó con la manta y cayó al suelo.
-se le va a hacer tarde… - Trixie se levantó rápido y corrió a la siguiente habitación. Abrió la puerta lentamente ya que odiaba que su madre despertara sobresaltada. su despertador estaba apagado. – ¿se te olvido ponerlo?- menciono en voz baja.
Con mucha cautela subió a la cama y acariciando el rostro de la poni comenzó a llamarla en voz baja y despacio.
-Mami… Mami… despierta- poco a poco la pony abría los ojos, y Trixie mostraba una sonrisa.
-Buenos días cariño –
-Buenos días!, mami, ya son las 6:00am – mencionaba la potrilla.
- ¿Enserio?, no escuche el despertador-
-Creo que olvidaste ponerlo.
- Bueno, tengo un pequeño despertador mucho más tierno- menciono mientras abrazaba a la pequeña, Trixie sonreía alegre respondiendo al abrazo del mismo modo. – bueno tesoro ¿podrías ir a encender la cafetera?, enseguida bajo.
-Claro que si mami- la pequeña bajo de la cama y corría hacia fuera de la habitación.
-Ten cuidado pequeña, esta algo oscuro, no te vayas a caer! – Menciono la poni desde la cama.
-claro mama- contestaba la pequeña bajando las escaleras, la yegua se sentaba a la orilla de la cama poniendo un casco sobre su boca y riendo, después de un momento su cuerno se ilumino con una estela blanca desapareció del lugar.
La pequeña potrilla mientras bajaba escucho algo en la sala y alcanzo a ver una estela de luz
-¿Que fue eso? – se preguntó mientras se dirigía a la sala, apenas podía ver una sombra y algunas cosas que no estaban en su lugar por lo que tuvo que encender la luz. Cuando la sala se ilumino su madre se encontraba atrás de una mesa central donde había un pastel adornado con glaseado casi del mismo color de la pequeña y galletas.
-Feliz Cumpleaños! - Grito la yegua.
La sala estaba adornada con globos y tiras de colores que decían "Feliz Cumpleaños Trixie", en el aire una especie de luces multicolores recorrían todo la sala.
La pequeña potrilla tardo unos momentos en reaccionar pero poco a poco sus ojos se iluminaron mostrando una gran sonrisa en su cara.
-Un pastel!- grito la pequeña dando saltitos hacia enfrente.
-¿Te gusta? – pregunto la poni sentada enfrente
-Claro mama! Me encanta! – mencionaba Trixie aun sorprendida.
la poni miraba a Trixie con ternura. – olvidaste que hoy era tu cumpleaños ¿no es así?
La pequeña potrilla se rasco la cabeza con el casco mostrando la lengua, la poni sonrió negando con la cabeza.
-Esto no lo vi ayer… ¿estuviste en la noche arreglándolo? – pregunto la pequeña
-Si amor mientras dormías-
-Entonces… ¿no dormiste bien? .. - menciono Trixie preocupada
-No te preocupes por eso amor-
-Pero mami… hoy…- Comenzó a decir la pequeña mirando al suelo como esperando que algo no pasara.
- ¿Qué pasa, cariño?
- ¿Hoy tendrás que ir?… - pregunto la pequeña por fin, la poni se acercó para darle una brazo a la pequeña.
-No mi amor, trabaje horas de más en la semana para tener este día libre- la pequeña sonrió de inmediato mirando a su madre a los ojos.
-¿De verdad, De verdad?
- Si cariño, hoy solo vamos a estar solo tu y yo, hoy vamos a hacer todo lo que tú quieras hacer- la pequeña empezó a dar saltitos alrededor de la mesa
- y bien, ¿qué quieres hacer hoy pequeña?- la pequeña subió corriendo las escaleras, después de unos segundos bajo con su manta en la boca y cubrió a la poni que se encontraba sentada en el sillón
-Pero cielo, crei que…-
-Apapapa! – menciono Trixie entre risitas, mientras corría a la cocina, y salía con una tasa de café, una de chocolate y un par de platos. Al llegar dejo las tasas en la mesa, sirvió 2 pedazos de pastel en los platos y se cubrió con la manta abrazando a su madre.
-Pero pequeña, no entiendo.
- Es muy temprano, casi no tienes días libres, así que lo primero que quiero es que descanses un poco más.
- Tesoro…
- prueba tu café- menciono la pequeña, la poni levito la tasa y tomo un pequeño sorbo.
- Justo como me gusta. Gracias pequeña- la pequeña poni la abrazo más fuerte mientras sonreía.
-¿Quieres que te cuente una historia? Menciono la poni sonriendo.
-pero… tu magia- Menciono la pequeña dudando.
- No te preocupes, solo usare un poco, Estaré bien.
- Esta bien.
-Veamos… que historia seria… - mencionaba mientras intentaba seleccionar alguna historia de una enorme lista en su mente. – Ya se- menciono la pony intentando conjurar algún hechizo, Trixie por un momento la miro como esperando que algo ocurriese, después de un momento unas figuras fueron tomando forma alrededor de la habitación, Toda la habitación parecía cambiar a un hermoso paisaje menos el sillón donde se encontraban.
- Cuenta la leyenda que a las afueras de Ecuestria existió un pueblo llamado Deetrain, en el existían toda clase de Árboles, flores y animales que no existían en ningún otro lugar, en el centro había un lago tan cristalino como un espejo que reflejaba el firmamento, se decía que este lago podía darle vida eterna a todo aquel que supiera como invocar su poder, pero solo aquel que quisiera usarlo fuera del beneficio propio podía tomar un poco de él, pero por el contrario, si el que intentara tomar de su agua tenia malas intenciones caía en un profundo sueño del que no despertaría jamás… - La pequeña Trixie, miraba asombrada todas las imágenes que aparecían alrededor, recorriendo la sala y dibujando los paisajes que la poni relataba, se podía vivir la historia en ese momento, casi se podía sentir el frio de la nieve, la calidez del sol y el soplar del viento….
Tiempo después la historia estaba por terminar en una imagen que mostraba ese lago.
-Eso fue increíble! – mencionaba la pequeña aun atrapada en la historia. La poni toco su cabeza como si le doliera, procurando que Trixie no la viera.
-Estas bien, pregunto la pequeña.
-Sip, no te preocupes cariño.
Al mirar el reloj habían pasado ya 2 horas.
- mama esto esta delicioso- mencionaba la pequeña mientras terminaba su porción.
-me alegra que te guste, y ahora pequeña, ¿qué te gustaría hacer? – pregunto la pony revolviendo la melena de la pequeña con el casco.
-Quiero ir a ver los adornos, Y tal vez al parque, o al lago, y al mirador Y….. – mencionando la pequeña enumerando rápidamente.
-Wow Tranquila cielo, una cosas a la vez. – menciono la poni sonriendo - pero primero tienes que ir por algo para cubrirte, está haciendo frio. – la pequeña obedeció subiendo rápido las escaleras. Después de unos minutos bajo con dos bufandas y unas pequeñas alforjas de color rojo que colgaban en su espalda.
- Gracias cielo - mencionaba la poni mientras colocaba con ayuda de su magia, las bufandas en el cuello de ambas respectivamente. después de colocar algunas galletas en un recipiente que después introdujo a las alforjas Trixie fue la primera en salir, seguida por la pony que terminaba de colocar sobre su lomo unas alforja un poco mas grandes de color blanco, al parecer había Nevado una noche antes, las calles estaban cubiertas de blanco y en el viento se sentía un agradable frio matinal.
Las dos caminaban por las calles, hasta que una voz familiar las detuvo.
-Rayne, Rayne- Mencionaba una pony de pelaje color crema y Malena color vino, que corría hacia ellas.
-Hola Scarlet ¿Cómo estás?- Saludaba Rayne agitando su casco.
-Muy bien gracias... Hola pequeña Trixie.
-Hola! – saludaba la pequeña del mismo modo.
-A decir verdad, iba a visitarlas en este momento, quería comentarte acerca del ya sabes que, en ya sabes dónde.
-La discreción no es tu fuerte querida amiga – menciono Rayne sonriendo.
-La dura realidad, bueno, supongo que mejor lo hablamos después, por ahora disfruten de su día y… o cielos, que tonta soy… casi lo olvido.- la Pegaso amarillo se elevó un poco hasta estar enfrente de Trixie cargándola entre sus cascos para darle un abrazo. –Feliz cumpleaños pequeña, discúlpame soy algo distraída y por poco lo olvido.
-No se preocupe, muchas gracias!- Mencionaba la pequeña con una sonrisa.
-Bueno las dejo!, tengo que ir a… ya sabes dónde por ya sabes que…
-Scarlet! – Menciono Rayne en forma de regaño.
-si, lo siento lo siento, ya me voy- menciono la Pegaso alzando el vuelo.
-¿de que hablaba mama?- pregunto la pequeña.
-Nada importante cielo, solo algo que está haciendo supuestamente en secreto– dijo Rayne mirando hacia donde la poni se perdía en el cielo.
Las dos continuaron caminando por las calles, Trixie algunas veces se adelantaba para mirar los adornos que cubrían las calles en esas fechas, un poco más adelante Trixie sé quedo mirando fijamente con una gran sorisa en un estante apoyada en la pared con sus dos patas delanteras.
-¿Que pasa cielo? – pregunto Rayne.
-Mira mami, mira mira- mencionaba Trixie con algunos saltos mientras señalaba el mostrador con su casco.
Al llegar Rayne miro por la ventana, había un oso de peluche de color azul muy grande el cual tenía una gran estrella en su frente.
-¿Es la osa verdad? – mencionaba la pequeña sin dejar de mirar el aparador.
-Si cielo – Menciono Rayne. Al ver lo emocionada que se encontraba la pequeña, miro directamente hacia la etiqueta del precio la cual mostraba 200 bits, al verlo Rayne reviso en su bolsa discretamente mientras la pequeña aun miraba el peluche, tal parecía que contaba en silencio, la pequeña Trixie seguía mirando a la osa, por un momento desvió su mirada y alcanzo a ver a su madre en el reflejo del vidrio del aparador.
-No mami, no te preocupes, yo solo quise que lo vieras. – menciono la pequeña mientras sujetaba el casco de su madre.
-Pero pequeña… sé que te gusta mucho. – Menciono Rayne un poco preocupada ya que no tenía suficiente.
-Me gusta mami, pero no lo necesito – menciono la pequeña sonriendo.
-Pero no te he podido regalar nada cielo.
-Claro que lo hiciste – Respondió la pequeña, ante la mirada confundida de Rayne.
-Pero.. yo no.-
-Claro que si…- interrumpió la pequeña – Mi pastel, mis galletas favoritas, mi sorpresa en la mañana, y el mejor de todos…- se detuvo la pequeña mientras abrazaba a su madre.- Te quedaste conmigo todo el día, no necesito nada mas – termino de decir la pequeña mientras la abrazaba aún más fuerte.
-Pequeña… - en ese momento respondió del mismo modo abrazando a Trixie, intentando no derramar alguna lágrima.
-Vamos mami, ¿podemos ir al parque? – preguntaba la pequeña mirando hacia arriba.
-Claro pequeña, vamos – Trixie se adelantó un poco más caminando por las calles, la sensación de sentir la nieve fría en sus cascos le resultaba agradable, aunque algunas veces se hundía un poco más de lo esperado. Rayne sonreía mirando a Trixie jugar con la nieve, poco después en otro aparador miro algo sobre el vidrio lo cual la hizo abrir un poco más los ojos, deteniéndose de golpe. La pequeña jugaba con la nieve mientras avanzaba, y no había calles más adelante donde fuera peligroso, solo tenía unos cuantos segundos, en ese momento utilizo un hechizo de teletransportacion para entrar a la tienda, señalo el objeto de la tienda rápidamente y dio el importe exacto dando las gracias, y volvió al mismo lugar, el poni de la tienda solo había quedado con una cara de impresión.
Al ver a la pequeña jugando aun con la nieve suspiro recuperando el paso a un lado de la pequeña. Algunas calles más adelante se podía observar un pequeño parque, los grandes árboles se decoraban con un abrigo invernal, al parecer no había nadie en ese momento. Al llegar la pequeña Trixie subió en un columpio. Rayne de inmediato empezó a impulsar a la pequeña con su casco. Aunque de su cuerno parecía emanar un tenue resplandor.
-más alto mami – pedía la pequeña mientras sonreía. Rayne respondió impulsándola un poco más fuerte.
-Mamá… - comenzó a decir la pequeña.
-Dime cielo-
-¿Crees que algún día pueda hacer esos hechizos que tú haces?
-Claro que podrás pequeña, esos y muchos más.
Trixie levanto su mirada al cielo, como pensando en algo cuidadosamente.
-¿Qué pasa cielo? – Pregunto Rayne
-Quiero preguntarte algo… pero..
-Pero…
-Es sobre esos últimos días… antes de vivir en Canterlot.
Rayne se dirigió lentamente al otro columpio sentándose en él.
-Pregunta pequeña, el pasado, no me atormenta más. - Menciono con una mirada cariñosa hacia Trixie.
-Quiero saber ¿qué sentías al estar en un escenario?, ¿cómo empezaste en ellos? ¿Cómo fue que te gusto tanto la magia?
- Veamos… por donde empezar… recuerdo bien esos primeros días, yo… era realmente torpe con mis hechizos, recuerdo haber incendiado la melena de una poni en la primera fila del escenario alguna vez, realmente era un peligro – Menciono Rayne entre risas. - Pero todo con el tiempo fue mejorando, como sabrás, nunca nos quedábamos en un solo lugar, Ecuestria completa era nuestra casa, no había límites en ese tipo de vida. – Trixie la miraba como intentando descifrar que sentía en ese momento, pero solo podía ver una sonrisa honesta y entusiasmo por hablar de aquellos días. – Intente todo tipo de magia para saber cuál podría ofrecer mejor al público, intente Magia Natural, Astral, Alquimia, Estelar, Neo mórfica, Elemental… pero siempre era un desastre con todas ellas… en realidad creo que una catástrofe mágica sería mejor adjetivo para describirlo.- menciono mientras rascaba su cabeza con el casco y sonreía nerviosamente. – Después de algunos años, había dominado algunos tipos, pero aun no me sentía bien haciéndolos, algo me hacía falta, fue entonces cuando conocí a tu Padre.
-¿Papa? – menciono la pequeña volteando a verla.
-Así es… él era uno de los mejores en Magia Natural e Ilusionismo, bueno no quiero sonar exagerada pero nunca conocí a nadie que pudiera manejar las ilusiones como él lo hacía, cada vez que ofrecía un espectáculo, todo el mundo quedaba mirando asombrado de principio a fin, poniendo tal atención en sus actos como si solo existiera él y su escenario. – la pequeña esbozo una sonrisa de admiración mientras ponía atención a cada palabra como intentando memorizar e imaginar cada una de ellas.
- La gran mayoría de las historias que te he contado el me las relato de la misma manera, solo que el hacía algo más, combinaba las ilusiones con la magia natural creando un ambiente que se podía sentir, vivías la historia en cada palabra. En ese tiempo decidí probar suerte con las ilusiones, el no se apartó de mi lado mientras practicábamos día con día, y le agradezco tanto que me haya soportado, cada vez que fallaba algo malo ocurría. Era una experiencia agradable presenciar un espectáculo, pero hacerlo es un sentimiento que pocas veces puedes sentir, mirar a todo el público poniendo atención a tus palabras, sus ojos incrédulos al ver un hechizo, los susurros de uno a otros compartiendo sus opiniones, y por último los gritos de todos ellos vitoreando al unísono por el agradable momento que les hiciste pasar. Simplemente no hay nada igual que eso pequeña – Mencionaba mirando al cielo sonriendo con un semblante nostálgico y alegre, la pequeña después de mirarla desvió la mirada al cielo intentando sentir lo mismo.
-Mamá… - Comenzó a decir Trixie.
-Si cielo.-
-Yo quiero hacerlo… quiero hacer un espectáculo como el que ustedes hacían… realmente me gustaría…
-Si eso quieres así será, Te enseñare todo lo que se.
- ¿De verdad?
-Claro que si pequeña, practicaremos todos los días hasta que puedas lograrlo, ¿te gustaría?
-Claro, Claro, Claro! – Mencionaba la pequeña emocionada saltando frente a ella.
Rayne la miro sonriendo, su cuerno aún continuaba brillando levemente, pero brillo un poco más para sostener a Trixie en su regazo.
-Antes de eso hay un sentimiento más que quiero que conozcas-
-¿Qué es? – pregunto la pequeña intrigada, Rayne simplemente se limitó a señalar con la mirada a una pequeña potrilla que caminaba hacia una banca algunos metros enfrente.
-¿Que? – Pregunto la pequeña, de nuevo Rayne solo arqueo la ceja, no necesitaba más palabras para eso.
-Pero… no puedo, que tal si me ignora como todos lo hacen o… se ríe de mí, no quiero que eso pase.
-¿qué tal si no?, algunas veces tenemos que arriesgarnos un poco para que algo bueno pueda suceder.
-además se ve ocupada, está leyendo…
-Amor… - Menciono Rayne en tono de regaño cariñoso-
-Pero…
-Solo un hola, nada más, te lo prometo – mencionaba Rayne con una sonrisa, Trixie en ese entonces vivía en su mundo, estando aislada en su casa, sin amigos ni nada a quien conociera, con el tiempo poco a poco se empezaba a cerrar hacia todos los demás.
-Está bien… lo intentare… - menciono la pequeña mientras Rayne le sonreía, Trixie camino muy lentamente, pensando que decir - ¿Hola…emm bonito libro? …¿Te gusta la Nieve?... *suspiro* esto es una mala idea. Justo antes de llegar la pequeña volteo a ver a su madre, la cual solo señalaba con el casco un gesto como diciendo, adelante.
Trixie respiro profundo… la pequeña potrilla se encontraba en un banco con un gran libro frente a ella, parecía estar muy concentrada ya que solo movía sus ojos de un lado a otro casi rítmicamente y de vez en cuando solo movía la página con un hechizo que hacia parecer muy sencillo. Trixie subió despacio al otro lado del banco.
-H… Ho… -intento articular las palabras pero estas no salían, cada vez que intentaba hablar, recordaba a aquellos ponis que la ignoraban o se burlaban. La pequeña desvió la mirada he hiso una negación con la cabeza a su madre, Rayne lo entendió y se levantó pero antes de que pudiera dar un paso pudo ver como la potrilla bajaba el libro.
-Hola! –menciono la pequeña agitando su casco, Trixie se sorprendió pero en lugar de responder rápido, primero volteo a sus lados cerciorándose de que no le hablaba a nadie más, la pequeña la miro arqueando la ceja.
-¿Estas bien? – menciono.
-He… si yo… Estoy bien, solo creí que le hablabas a alguien más.
-Nope, Te saludaba a ti – Menciono sonriendo-
-Hola entonces – Menciono Trixie respondiendo con una sonrisa estirando el casco para saludar.
Rayne al verlo sonrió y volvió al columpio, una segunda unicornio entraba en ese momento al parque sentándose en un columpio a un lado de Rayne.
-Con que a ti te tengo que agradecer por esto. Menciono sonriendo mirando a las 2 potrillas.
Rayne volteo a mirarla, al parecer nunca la había visto, era una poni de pelaje color Gris perla y melena bicolor entre blanco y morado, sus ojos de un color azul cielo miraban a las pequeñas con un semblante de completa aprobación. Rayne sonrió de inmediato.
-¿Creo que no te había visto por aquí? – pregunto la poni.
-A decir verdad la mayoría del tiempo me encuentro en el trabajo, pero hoy es un dia especial – menciono Rayne volteando a mirar a las dos pequeñas.
- ¿Especial? – Pregunto la poni desviando la mirada hacia Rayne.
- Es el cumpleaños de mi pequeña- menciono sonriendo.
-Oh!, tendré que felicitarla, pero… en este momento no quisiera interrumpir, a mi hija también le hace falta conocer a mas ponis, la mayoría del tiempo se la pasa leyendo. Ah! Por cierto ¿Ese hechizo que no has dejado de mantener será por lo mismo?, te veo un poco cansada.
- Si así es, pero no hay problema, ya casi termino.
- Sera un hermoso regalo – Menciono la poni sonriendo – A pero que modales, disculpa, mi nombre es Velvet Sparkle – menciono estirando el casco.
-Mucho gusto Velvet, Mi nombre es Rayne Lulamoon.
-¿Lulamoon? – Repitió Velvet con un casco en su mentón – Espera tu eres la hechicera que viajaba de ciudad en ciudad ¿No es así?
-Sí, la misma. – menciono Rayne sonriendo.
-Veo que te has alejado de esa vida.
-Bueno, algunas veces tienes que dejar atrás algunos recuerdos para poder crear nuevos.
-¿Cómo se llama? – Menciono Velvet ante la mirada de Rayne – La pequeña que te dio una segunda oportunidad. – Rayne sonrió ante la afirmación para después dirigir la mirada hacia las 2 pequeñas potrillas.
-Trixie, A mi esposo le encantaba ese nombre para su futura estrella. – menciono Rayne con una mirada nostálgica en su rostro.
-Lo lamento. – menciono Velvet entendiéndolo.
-No te preocupes, ya tiene mucho tiempo, y como lo dijiste, ahora tengo otra oportunidad. – Exclamo Rayne mirando a las pequeñas que al parecer habían encontrado algo en común.
-¿Manual Astronómico? – pregunto Trixie mirando el título del libro.
-Así es, es un tema realmente misterioso, pero muy interesante, este libro tiene muchas indicaciones sobre cómo identificar constelaciones y muchos datos sobre nombres de estrellas, son increíbles.
-¿Enserio? – Menciono Trixie
-a… si – Menciono la pequeña desviando la mirada agachando sus orejas, al parecer había mal interpretado la expresión de Trixie.
-Eso es Fascinante! – Menciono Trixie con una gran sonrisa, lo que hiso que la pequeña volteara incrédula alzando de nuevo sus orejas.
-¿De verdad te interesa? – Pregunto la pequeña aun sorprendida.
-Claro, ¿a quién no?! Me encantan las estrellas, la luna y todo lo que posiblemente hay más halla, es simplemente Fascinante. – La sonrisa de la pequeña ahora era completamente sincera, con un hechizo abrió de nuevo el libro y se acercó a Trixie para que pudiera ver.
-Mira, este es el último capítulo que estaba leyendo, El nombre de muchas estrellas, una de mis favoritas es esta.- menciono la pequeña señalando con su casco un dibujo de una estrella azulada – Se llama Rigel-
- Es enorme! – Menciono Trixie mientras leía.
-Si así es, pero aún hay estrellas mucho más grandes que esa, haciendo incluso que esta se vea muy pequeña, ¿puedes imaginarlo?.
-Realmente no, es difícil hacerlo, creo que ahora me siento más pequeña.
-Exactamente! –Respondió la potrilla buscando algunos artículos más emocionada, hasta que su estómago hizo algunos ruidos haciéndola sonrojar. –amm.
-¿Tienes hambre? – pregunto Trixie sonriendo.
-Si un poco, siento eso – menciono la pequeña con un casco detrás de su cabeza.
Trixie abrió la bolsa que colgaba de su cuello, y saco una de las galletas que había guardado en el recipiente.
-Aquí tienes- menciono Trixie sonriendo.
-pero…-
-No hay problema enserio-
La pequeña tomo la galleta y le dio una mordida.
-Esto esta delicioso – menciono sorprendida – ¿de que son?
-Avena con cereza- menciono Trixie mientras comía una también.
- Nunca las había probado, muchas gracias.
-De nada – Menciono Trixie. – solo Traía tres, por lo regular las como yo sola, podemos compartir la última- menciono Trixie rompiendo la tercera a la mitad con un hechizo y ofreciéndosela a la potrilla.
-No quisiera aprovecharme.
-Nada de eso, toma – menciono Trixie sonriendo.
-Te lo agradezco, me gustaron mucho.
-Vaya… no lo hubiera creído – Menciono Velvet.
-Parece que se están llevando muy bien. – menciono Rayne mientras sonreía, en ese momento Velvet volteo a mirarla.
-Oh! ¿Estás bien? – pregunto algo preocupada.
-Si, No es nada no te preocupes, solo estoy un poco cansada.
-¿Estas segura?, realmente te vez muy agotada, tal vez deberías descansar un poco.
-No te preocupes, estoy bien, además ya casi termino.
-De acuerdo, solo, si necesitas ayuda solo dime ¿de acuerdo?
-Muchas gracias Velvet eres muy amable.
-¿Te gustan los libros? – menciono la potrilla lila un poco temerosa.
-Sí, me gustan pero algo me dice que no he leído ni la mitad de los que tú has leído – menciono entre Risitas. Haciendo que la pequeña unicornio se sonrojara.
-¿Te gustaría ver algo que aprendí en el ultimo que leí?- Pregunto Trixie, la potrilla la miro casi con sus ojos iluminados.
-Claro claro, siempre me gusta ver hechizos nuevos, es emocionante!
-¿Me prestas un momento tu libro?
-Si claro – Menciono la pequeña unicornio.
Trixie sostuvo el libro frente a ella y puso su casco en una de las páginas.
-Mira- menciono Trixie mientras movía su casco lentamente a lo largo de la página. Las letras empezaban a desaparecer mientras avanzaba. La pequeña unicornio abrió más los ojos sin perder detalle del hechizo. Poco después Trixie le dio el libro sin letras en esas páginas.
-Woow, eso fue sorprendente, ¿cómo lo hiciste? – menciono la potrilla mirando el libro en distintas posiciones.
-Intento aprender algunos trucos de mi madre, ese lo tenía en su diario.
- es genial pero…
-¿Si?
-¿Cómo recupero las letras? Me gusta mucho este libro – Menciono entre risitas.
-Oh! Lo lamento… solo ciérralo y ábrelo de nuevo – al hacerlo todos las letras regresaron a su lugar al abrirlo de nuevo. La pequeña unicornio suspiro en forma de alivio. -Lo siento no quería asustarte.
-No, para nada, fue sorprendente, espero algún día me puedas enseñar esa clase de hechizos, creo que no tengo libros sobre eso.
-Claro que si! Me encantaría– Menciono Trixie sonriendo, - amm disculpa ¿P-puedo… preguntar tu nombre? – Pregunto Trixie con un poco de duda en su voz.
-A lo siento, Me llamo Twilight Sparkle ¿y tú? – Respondió Twilight.
-Yo… - Dudo un momento antes de decir su nombre temiendo que haya escuchado algún tonto rumor sobre ella, Twilight la miraba con paciencia inclinando su cabeza hacia un costado.
-¿No puedes decirlo? – pregunto Twilight con una sonrisa.
- es que… tu eres la primera que me ha hablado sin burlarse e intentando alejarme, no quiero que por mi nombre eso vaya a cambiar, me agradas mucho Twilight.
-Claro que no, Eres muy amable, te gustan las estrellas, los libros y sabes hechizos muy interesantes, tu también me agradas mucho. – menciono la pequeña Twilight sonriendo poniendo un casco en su hombro. – te prometo que eso no pasara, confía en mi. – menciono haciendo que Trixie la mirara con una sonrisa.
- Trixie… Trixie Lulamoon.
-Qué bonito nombre – menciono Twilight sonriendo, Trixie la miraba incrédula antes de esbozar un honesta sonrisa para después abrazar a Twilight sin pensarlo y guiada únicamente por la alegría que sentía.
-Gracias, gracias – Menciono Trixie con sus ojos humedecidos.
-De nada - menciono Twilight contestando el abrazo.
-Twi… Twilight – menciono Trixie tartamudeando.
-Dime. – menciono Twilight mientras Trixie se apartaba un poco chochando sus cascos.
-¿Te gustaría ser mi amiga? – menciono Trixie por fin apretando sus parpados.
-Pero Trixie… - comenzó Twilight haciendo que Trixie saltara sintiendo un poco de decepción – Nosotras ya somos amigas – menciono finalmente sonriendo estirando el casco hacia Trixie. La pequeña unicornio azul por poco derrama unas cuantas lágrimas pero se limitó a chocar su casco contra el de Twilight para terminar en una risa mutua.
Rayne respiraba agitadamente mientras el destello en su cuerno se desvanecía, Velvet simplemente la miraba para confirmar si estaba bien.
-¿Terminaste? – pregunto Velvet.
-Si, termine – menciono mientras realizaba un hechizo más tele transportando un objeto dentro de la bolsa.
-Sera una gran sorpresa – Menciono Velvet mirando a las pequeñas.
-Muchas gracias!
-Realmente odio hacer esto, pero ya debemos irnos, mi marido y mi hijo nos esperan.
-No te preocupes, espero que nos veamos otra vez, ellas parecen llevarse muy bien.
-Estoy de acuerdo Rayne, realmente fue un gusto conocerte – Menciono Velvet mientras se levantaba.
-Igualmente Velvet.
-Twilight pequeña, ya tenemos que irnos, se hace tarde – Menciono Velvet mientras llamaba a la potrilla.
Twilight no pudo evitar sentirse un poco mal en ese momento.
-Bueno parece que tengo que irme, Espero que nos veamos pronto Trixie.
-Yo también lo espero Twilight, cuídate mucho-
-Nos vemos- menciono Twilight mientras se dirigía hasta donde estaba su madre.
-Twily, antes de irnos quiero presentarte a Rayne – menciono Velvet sonriendo mientras Trixie se acercaba.
-Mucho gusto yo soy Twilight – menciono sonriendo.
-El gusto es mío linda – Respondió Rayne sonriendo.
-Y muchas felicidades Trixie – menciono Velvet revolviendo la melena de la pequeña.
-Muchas gracias.
-¿Es tu cumpleaños?, muchas felicidades – menciono Twilight abrazando a Trixie sin aviso.
-Gracias Twi. – menciono Trixie respondiendo el abrazo.
-Tengo el regalo perfecto, pero te lo daré la próxima vez que te vea, no lo traigo conmigo.
-No es necesario enserio.
-Claro que si!, espero verte pronto. – menciono Twilight con unas sonrisa que a Trixie le alegraba ver.
Después las 2 salieron despidiéndose agitando su casco, Trixie y Rayne respondían de la misma manera. Poco después se acercó hasta donde se encontraba su madre.
- ¿Y bien?
-Tenías razón mamá, me gustó mucho conocer a Twilight, ella es genial. ¿Crees que pueda verla de nuevo?
-Claro que si cielo.
Trixie se veía muy alegre, mirando hacia donde se había ido Twilight, después volvió al columpio meciéndose mientras sonreía.
Por el resto del día Madre e Hija disfrutaban paseando por las calles, mirando tiendas, y comprando algunas cosas para la cena, Trixie parecía estar con su ánimo renovado, en todo el día no había dejado de sonreír. El sol parecía despedirse en el horizonte mientras deslumbraba sus últimos rayos de luz con tonos rojizos que se difuminaban entre las nubes.
-Bueno mi amor, ya es un poco tarde, dime ¿quieres hacer una última cosa antes de volver?
-En realidad si.-
-Dime cielo.
-Quiero ir al mirador para ver la luna salir, ¿Podemos?
-Claro que si pequeña.
Las dos caminaron hasta el mirador el cual se encontraba en una de las partes más altas de Canterlot. Desde el mirador se podía ver la gran bastedad de Ecuestrita. Las 2 se sentaron en una banca detrás de un barandal de cristal mientras miraban el sol desaparecer en el horizonte, poco después la luna se elevaba lentamente, en ese momento una especie de estrella fugaz salía de ella.
Trixie se quedó mirando al astro sonriendo como si sintiera calma al verla.
-¿Te gusta mucho verdad? – menciono Rayne mientras la miraba atenta.
-Si… me gusta mucho pero… al mismo tiempo me siento un poco Triste.
-¿Triste? ¿Por qué?- pregunto preocupada.
-La historia que me contaste hace algún tiempo. Sobre la princesa que se encuentra ahí.
-Entiendo
-Debe ser triste estar sola y que nadie se acuerde de ti.
-Tú te acuerdas, y siento que nunca olvidaras esa historia, estoy segura que nuestra princesa te escucha justo ahora.
-¿de verdad?
-Claro que sí, mientras quieras hablar con ella cada noche, estoy segura que te escuchara. – la pequeña volvió a mirar la luna sonriéndole.
- hay algo que quiero darte pequeña-
-Pero…
-lo se, lo se, me dijiste que no necesitabas nada pero yo no me hubiera sentido bien si en tu dia especial no te diera algo y también a tu padre le hubiera encantado que lo tuvieras. – interrumpió mientras buscaba en su bolsa.
- Aquí tienes amor – Con ayuda de su magia hizo levitar un cofre de color azul el cual tenia un grabado en la tapa en forma de adorno y una hermosa L adornando el frente.
- Es hermoso… - menciono Trixie mientras miraba el cofre.
-Adelante ábrelo-
La pequeña se acercó un poco más y puso sus cascos a los lados del cofre, espero un momento y comenzó a abrir la tapa muy lentamente. Cuando lo abrió su rostro se ilumino, adornándolo con una hermosa sonrisa, estiro los cascos y saco despacio del cofre un pequeño oso de peluche de color azul, casi idéntico al de la tienda.
-Lamento no haberte podido comprar el oso grande, cuando pasamos por la tienda vi una caja con el material para hacer uno pequeño, así que mientras estábamos en el parque lo estaba haciendo con ayuda de algunos hechizos… y el cofre es un regalo que tu padre quería darte en tu cumpleaños ¿Te Gustan?. – Pregunto Rayne sonriendo.
-los adoro… Nunca me voy a alejar del cofre ni de mi muñeco, Siempre estarán conmigo, Gracias mamá! – mencionaba la pequeña mientras corría a abrazar a su madre.
La pequeña Trixie cerró los ojos, sintiendo el cálido abraso de su madre, en ese momento algunas partes del recuerdo comenzaban a desvanecerse, cuando Trixie abrió los ojos de nuevo se encontraba en ese mirador en su edad actual. De sus ojos salían algunas lágrimas pero en su rostro había una sonrisa que se dibujaba al tener en sus cascos aun el oso.
-Siento que es mí deber darte las Gracias- menciono una voz a su espalda.
Trixie volteo de inmediato mirando a la alicornio que se acercaba.
-Princesa… Luna-
-Gracias
-¿Por qué?
-Por brindarme ese hermoso recuerdo.
Trixie volvió a mirar a la luna.
-Ese recuerdo era borroso… no recordaba que fuera ella. Usted… – Menciono Trixie.
-Lamento si no quieras recordarlo, pero más que liberar un recuerdo recree con tu ayuda lo que sucedió ese día.
-No, al contrario… Gracias, pero ¿porque con mi ayuda?
-Tu capacidad con las ilusiones y la forma en que recuerdas en lo profundo de tu mente es admirable y hacen esto mucho más fácil. Hace tiempo que quería hablar contigo, pero eres difícil de encontrar incluso en tus sueños.
-Un poco supongo…
-Quería responder algunas de tus preguntas
-¿De mis preguntas? – menciono Trixie confundida.
-Rayne Lulamoon tenía razón… a pesar de estar encerrada podía sentir y escuchar. Con el paso del tiempo solo un puñado de mis súbditos me recordaba, y disminuían con el tiempo, pero solo 3 hablaban conmigo.
-¿Solo 3?
-Celestia, Rayne y tú. Las tres hablaban cada noche conmigo en algún momento… pero por alguna razón dejaste de hacerlo. Y yo… siento que te debo una disculpa por eso.
-No princesa, usted no tuvo la culpa…
-Recuerdo… que me pediste ayuda… y no pude dártela.
Trixie en ese momento agacho la mirada, como si hubiera algo que no quisiese recordar.
-Cada uno de los días desde poco más de 1000 años. – Exclamo la Princesa mirando a Trixie, Trixie arqueo la ceja un momento después comprendió.
-Pregunte si estaba arrepentida por lo que había sucedido… - menciono Trixie respondiendo la mirada.
-Lo sentía al principio pero después de observarlos, entendí cuanto los necesitaba, aunque aún estaba encerrada dentro de… mi otra yo.
-Ese día pregunte si aún sentía Odio hacia nosotros.- Menciono Trixie mientras la princesa asentía con la cabeza.
La princesa puso un caso en su mentón como pensando en alguna otra pregunta que fuera importante.
-Oh ya se!... de chocolate!
Trixie la miro arqueando la ceja después se sonrojo mirando al otro lado. La princesa rio de forma elegante con un casco delante de su boca.
-Lamento haberle preguntado cosas así
-No tienes por qué, recuerdo casi todas tus preguntas. Incluso cuando me contabas lo que habías pasado en el día. Trixie sonrió un poco al escuchar eso.
-Señorita Lulamoon, los recuerdos son realmente hermosos pero solo deberían ser algo que nos impulse a seguir adelante, no algo donde debamos vivir, alguna vez debemos permitirnos soñar.
-Pero siento que si dejo de recordarla, ella desaparecería… y mis sueños, han desaparecido desde hace tiempo.
-Pero es posible recuperar cada uno de ellos.
Trixie sonrió un poco, antes de levantar la mirada hacia el resplandeciente astro.
-Lo siento… - menciono Trixie haciendo que la princesa dirigiera su mirada hacia ella. – yo lo siento… no solo con lo que le he hecho a usted, si no con lo que le he hecho a casi toda Ecuestria, lo siento aún más por poniville… y por Twilight.
-No suelo hacer esto, y si le dices a alguien tú serás la que viva en la luna desde ahora.- la princesa se acercó dándole un abrazo algo frio pero se veía que lo intentaba, Trixie abrió los ojos sorprendida, después de unos segundos contesto el abrazo.
-Escucha, te entiendo perfectamente, he pasado por cosas muy parecidas, pero aprendí algo muy valioso querida Lulamoon. Si realmente lo sientes, si quieres salir de donde estas, debes comenzar por perdonarte a ti misma, antes de recibir el perdón de los demás. Hay tantas cosas en tu corazón que no pueden salir hasta que las liberes.
Trixie se separó un poco para mirar a la princesa a los ojos.
-Gracias Princesa –
-no hay de que señorita Lulamoon-
-Trixie… si le parece bien solo Trixie.
-Claro… Trixie.
De la boca de Trixie comenzaba a emerger cálido vapor.
-Estas despertando, Solo recuerda lo que te he dicho, No estás sola Trixie. – mencionaba Luna mientras las imágenes desaparecían.
-Princesa, Twilight esta… – Menciono Trixie seleccionando algunas palabras que se pudieran entender antes de que el sueño desapareciera pero no pudo terminar la oración.
La princesa Luna abrió los ojos en ese momento. Se encontraba dentro del castillo, despacio camino hacia la ventana mirando el horizonte nocturno.
-¿Twilight está? – Repitió en forma de susurro, - ¿Que me habrá querido decir?, bueno no importa.
Luna camino lentamente por los corredores, al parecer todos dormían a excepción de los guardias que se encontraban rondando su turno, Luna siguió avanzando hasta una habitación con una enorme puerta decorada, para después tocar despacio con su casco.
-Tia. ¿Estas despierta? – Al no recibir respuesta Luna utilizo su magia para intentar abrir la puerta pero se detuvo un momento después. – Le preguntare mañana. – sonrió un poco delante de la puerta para después regresar a su habitación.
DarkWolfMX
