¡Los personajes no me pertenecen!

¡Gracias por sus reviews! Espero haberlos contestados todos. Les dejo con el chap.


Hermione y Ron estaban preocupados por Harry y en especial por Ginny porque ya tenían, Harry más claro, días desaparecidos y las lechuzas no los encontraban. Temían lo peor.

- ¡Doncella! – llamó Ginny

- ¿Si? – pregunto Emely con voz cansada

- Necesito una ropa decente

- Seguro

- Dime, ¿por qué tu hermano te hechizó para que aparezcas cada vez que lo pido? – pegunto Ginny mientras Emely buscaba alguna ropa

- Pues me encontró con mi novio haciendo ya sabes que

- Oh – dijo Ginny sonrosada

- Bueno aquí esta tu vestido, tengo algo que resolver – Y salió para encontrarse con su hermano que tenía en sus manos un frasco de GHB (esa droga que pone a uno muy caliente) - ¿Listo?

- Seguro – ambos tenían esa mirada de que estaban tramando algo, como pudo observar Ginny desde la puerta abierta.

Aquella sería su última noche en el castillo de Voldemort y había una cena importante. Bajo para encontrarse con su amado Harry. La cena comenzó con normalidad. Bellatrix estaba sentada cerca de Voldemort y a medida que iba consumiendo su comida, cosa que ponía muy felices a los hijos de Snape, su cara se iba sonrojando y a la hora del postre estaba en un estado que era insoportable. Aquella noche quería sexo y la manera en que actuaba ya estaba poniendo a Voldemort de muy mal humor. Tanto que la mando con su esposo, el pobre. Ginny sabía quienes eran los culpables pero la escena le pareció bastante graciosa.

Al otro día partió hacia Hogwarts en un bello carruaje en compañía de su doncella. Cuando llegó, Ron le peguntó donde había estado y ella respondió que con su amor: el príncipe del mal. Eso puso a Ron muy mal pero Ginny le hizo caso omiso. Harry llegaría al otro día de manera triunfal, pero había que guardar la sorpresa. El rumor de que había un príncipe del mal se esparció por Hogwarts bastante rápido.

El día siguiente todos estaban a la expectativa. Lamentablemente MgGonagall no podía hacer nada, había tal aura de malignidad… Todos los alumnos estaban en el gran comedor y alguien, Charles el novio de Emely, anuncio la llegada del Príncipe del mal. Hubo unos cuantos que se desmayaron, Hermione y otros de la DA tenían sus varitas listas y vaya sorpresa: era el mismísimo Harry Potter.

Hermione estaba con la boca abierta y nada hacia para cerrarla, Ron, otro tanto. Harry se aclaro la garganta.

- Se que todos están sorprendidos. Yo también lo estuve cuando me entere de que era el hijo de Lord Voldemort (miedo al nombre), pero no se preocupen, todavía siguen seguros en Hogwarts. He logrado un trato con mi padre y la institución no será tocada, ni él pondrá un pie aquí (muchos profesores suspiran aliviado) Ahora bien, yo tampoco estaré en el colegio, para alivio de sus familias.

- ¿Eres un mortífago? – preguntó un alumno de Gryffindor. Harry guardó silencio.

- Bien, como última cosa antes de marcharme, Malfoy ¿Me harías el favor de leer esta carta que escribiste ante todos? – Draco se paró con cara de sorpresa. Sabía que Harry se las iba a cobrar y lo hizo en grande.

La carta que leyó Draco era una total humillación. En ella pedía disculpas a los de Gryffindor y a todos los presentes por ser tan tarado entre otras cosas. Todo fue debidamente firmado por Charles.

- Bien, profesora MgGonagall, si me disculpa, quisiera que me permitiera a Hermione y a Ron

- No hay problema – dijo ella – y bien haces en no volver acá

- No se preocupe, ya arreglé eso.

Hermione y Ron accedieron en acompañar a Harry sólo porque querían saber como fue eso de que él, Harry Potter, era él hijo de Voldemort.

- Por favor – indico Harry al verlos llegar a donde estaba y señaló un carruaje

- ¿A dónde vamos?

- A mi casa, Hermione – la seriedad de su voz y sus ojos le indicaron que no mentía. Ella haló a Ron dentro del vehículo.

- Dinos Harry ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo es que eres su hijo?

Harry procedió a contarle todo y con detalles desde el momento en que el descubrió la verdad. En eso llegaron a un enorme castillo, la nueva residencia de Harry, que para la sorpresa de sus amigos estaban en Liverpool. Harry accedió a contarle el hechizo a Hermione después.

- Tu casa es enorme Harry – dijo Ron mientras caminaban por el vestíbulo

- Lo se... me perdí durante dos días en ella, Ah aquí está el salón de estar – pasaron dentro – sabes Ron, quiero compensarte todos los problemas que te he causado – sobre una mesa estaba una nueva escoba Firebolt.

- ¡Wow Harry¡ ¡Es genial! – dijo Ron con cara de sorpresa

- ¡Harry! ¿Compras a tus amigos?

- Nadie me ha comprado – dijo Ron montándose en la escoba. Harry y Hermione se miraron a los ojos con cara de "este si que es tarado"

- Aunque sea dame la oportunidad de que visites mi biblioteca, y me ayudes a elegir mis nuevos profesores.

- ¿Tus nuevos profesores?

- Bueno mi padre quiere que tenga una educación a pesar de no asistir a Hogwarts.

- ¿Y él te enseñara algo?

- ¿Tú qué crees? – dijo preguntando lo obvio Harry

- Bueno, tal vez… - Harry sonrió.

Los profesores que Lord Voldemort había enviado eran magos tan excelentes y extraordinarios que Hermione decidió dejar Hogwarts para coger clases particulares (Pero no me has comprado, eh) y Ron hizo lo mismo para no quedarse solo; aunque ninguno de los dos tomaban clases con Voldemort por razones obvias. Por ahora todo machaba bien.


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