¿Cómo andan? Espero que bien, yo aproveche que estoy de reposo para poder subir este capitulo. Ojala les guste y… Comenzamos :3
Capítulo 4
La lleve a la cama de nuevo envuelta solamente con la toalla, no me animo a vestirla ya que cuando recupere la conciencia tendré que explicarle también eso y estoy seguro que me matara. Así que simplemente la cubrí con ambas mantas y me aleje hasta el dormitorio del Dobe que esta al final del pasillo. Por el camino pase por el baño y recogí la ropa que ella había dejado regada por el suelo. Se había mojado, así que la coloque a secar, al menos cuando vuelva en sí tendrá que ponerse.
Yo por supuesto no dormí nada, porque cuando recosté mi cabeza en la almohada la luz del sol me dio de lleno en la cara. Maldije mi mala suerte, mi don de gente y a Sakura Haruno. Tengo un problemón entre los pantalones por su culpa y no tengo a nadie en quien pueda solucionarlo. No pienso masturbarme, ya que estoy seguro que la imagen de la mujer que voy a usar para saciar mi necesidad será de la de la esa mujer de cabello rosado. Me levante y prepare un desayuno cargado, huevos, tocino, café y jugo de naranja. Espere que sean cerca de las 9 y volví a llamar del teléfono de Sakura a su amiga Las Súper Nenas.
-¿Sakura querida? – creo que la desperté.
-Lo siento señorita, soy Sasuke – escucho como algo se rompe y luego la voz preocupada atravesó del tubo.
-¡¿Qué le ocurrió?! ¿Dónde está?
-La traje a mi casa… ayer… Mejor le cuento cuando llegue. Le mando la dirección a su teléfono – ella asintió y luego de colgar fui a ver a mi visita, mientras le pasaba la ubicación. Seguía durmiendo, su cabello rosa estaba esparcido por la cama, tenía las mejillas rosadas y el ceño levemente fruncido.
Es tan hermosa como problemática. En menos de una semana he tenido más problemas que en 25 años. Suspire y la cubrí mejor, ya que se comenzaban a ver sus senos y lo último que necesito en este momento es que mi erección vuelva. Busque su ropa de la secadora y la coloque sobre el sofá de la entrada. A eso de las 10 llego hasta mi casa el pequeño auto de la señorita Hinata, entonces salí a su encuentro. Se veía preocupada y algo agitada. Le explique lo que había pasado, frunció el ceño cuando le comente lo que el sujeto ese trato de hacerle y cuando le dije que la llame se disculpó, ya que no escucho el teléfono.
-Su ropa está ahí, ayer se dio una ducha para sacarse la borrachera pero no alcanzo a ponérsela antes de quedarse dormida – ella asintió y se dirigió hasta mi cuarto. Cerró la puerta y escucho como forcejea con una inconsciente Sakura. Tardo cerca de 20 minutos en ponerle ese diminuto vestido y cuando ya lo consiguió me pidió ayuda para llevarla al vehículo. La acomode, cerré con suavidad la puerta y luego me gire hacia la pequeña mujer.
-Nuevamente gracias – busco algo en su cartera, pero antes de que lo sacara hable.
-No necesito ese dinero. No hago las cosas esperando algo a cambio – ella parpadeo sorprendida y sonrió.
-Entonces simplemente gracias – incline mi cabeza en señal afirmativa y ella desapareció al doblar la esquina.
Este debería haber sido mi día de descanso, pero fue todo lo contrario. Le deje un mensaje a Naruto para avisarle que ya podía volver a casa y luego me tumbe sobre mi cama. Esta estaba húmeda, pero la verdad que poco me importo. Lo malo de todo es que cuando mi cabeza reposo sobre la almohada, el olor a cerezo y alcohol me trajo de nuevo la imagen de esa mujer. De lo sedosa que es su piel y de lo apetecibles que se ven sus labios cuando habla. Aunque ahora que la recuerdo… ¿Qué es eso que debo preguntarle a Karin? ¿Qué tiene que ver ella con el señor Orochimaru?
La llame para poder conversar pero no me contesto. Entonces llame a la casa de los Taka y la agradable voz de Juugo me saludo. Le pregunte por su hermana y me dijo que creía que estaba conmigo, ya que supuestamente saldríamos a bailar conmigo. Negué y él se preocupó. Tal vez estaba con su amiga Ino, o con Temari… Ambas me dijeron que no, que supuestamente ella estaría conmigo y al obtener una negativa de mi parte se alteraron.
Fui a su casa de mi cuñado y una vez ahí comenzamos con las posibles teorías de donde podía estar. Ella llego a eso de las 7 de la noche, tranquila como si nada hubiera pasado. Se sorprendió al vernos a todos ahí y una vez comenzamos con el interrogatorio ella comenzó a titubear. Se la escuchaba algo distante, como si quisiera esconder algo. A su hermano no se le paso por alto eso, así que continúo buscando la respuesta.
-No estabas con Ino y tampoco con Temari – Karin toco su brazo – y mucho menos con Sasuke ¿Dónde estabas?
-Salí con unos amigos que no conocen – fruncí el ceño, el comentario de Sakura volvió a rondar en mi cabeza.
-De casualidad tu amigo no es Orochimaru Hebi – sus ojos se agrandaron.
-¿Quién es ese Karin? – la voz enojada de Juugo me helo la sangre.
-¿EH? No lo conozco, Sasuke imagina cosas – no lo creo.
-Sakura Haruno me comento muy molesta algo sobre eso – veo como su mandíbula se cae prácticamente. Ahora si el mayor de los Taka está más molesto. Él adora a Sakura, ya que los ha ayudado un montón de veces.
-¡¿Qué hiciste?! ¡Habla ahora!
-¡Nada Juugo! No tengo idea de lo que él está hablando - El pelirrojo voltea hacia mí y me pide una explicación ¿Cómo encaro esto sin meterme en problemas?
-La señorita Haruno tomo demasiado el día viernes en la oficina y uno de los comentarios que dijo mientras estaba tomada fue que: ella no le podía dar algo al señor Orochimaru que Karin sí – mezcle los eventos, pero no necesitan saber más que eso.
-¡Dime que no es lo que estoy pensando por Dios! – Creo que es exactamente lo que estás pensando… - ¡¿Te estas acostando con ese señor?! – yo acá absteniéndome y ella revolcándose con el novio de su jefa; la cual la ha ayudado cada vez que pudo.
-¡YO!… ¡CLARO QUE NO! Orochimaru me… ¡No puedo explicarlo, pero no es eso! - ¿Si realmente no fuera eso daría una explicación creíble? Soy el cornudo más grande de la historia y ahora es que me vengo a enterar –Sasuke y yo estamos teniendo problemas y esto es algo que no te incumbe.
-¡Tienes que estar bromeando…! ¡Estoy a punto de explotar y tú! ¡¿tienes el descaro de hacerte la victima?! – tengo los testículos azules de tanta abstinencia.
-¡Eso tu culpa! ¡Si no hubieras hecho tanto alboroto por aquella tontería!
-¡KARIN! – La voz de Juugo nos interrumpe – Sasuke, lamento todo esto. Otro día puedes discutir con ella o si no quieres, no. Pero podrías dejarnos solos; al menos por hoy – entiendo exactamente la decepción que está sintiendo él ahora.
-No volveré aquí, gracias por todo este tiempo Juugo y lamento que todo haya acabado así – mire a Karin – No te mereces el tiempo que desperdicie por ti.
-Hablaremos después Sasuke, no es lo que crees.
Estoy enojado, furioso y humillado. Mi "Novia" por más de 3 años se encargó de que mi orgullo este por el suelo. Ahora entiendo porque Sakura no está tanto tiempo con Karin como antes. También porque se ha vuelto tan cortante en todo lo referente a ella y a su familia. Porque no quiere estar cerca de su novio y el motivo por el cual ahoga sus penas en alcohol. Entre su padre y su "Amor" se encargan de hacerle la vida a cuadritos. Obligándola constantemente a mantener las apariencias. Pero… ¿Qué será eso que ella no le puede dar que Karin si?
…
El miércoles prometía ser tranquilo, el Señor Haruno no estaría por la oficina hoy y Karin no llega hasta dentro 30 minutos. Marque el piso en el cual debía parar el ascensor y antes de que las puertas se cerraran una mano con uñas color rosa fuerte se colocó en el lugar del sensor obligándolo a detenerse. Frente a mí se encontraba la mujer que ocupaba mis fantasías desde el viernes. Su cabellera estaba sujeta en una cola alta, sus labios pintados del infaltable rojo y gafas de sol obscuras.
-Buen día – salude yo. Ella se sonrojo y esta vez ese simple gesto mando una corriente eléctrica en mi columna.
-Buen día – Se acomodó en la esquina contraria a la mía y marco el piso que le corresponde. Cuando ya íbamos por el piso 4 ella hablo de nuevo – creo que te debo las gracias de nuevo – negué –… de casualidad no deje mi teléfono en tu casa.
-No le he visto. Pero puedo buscarlo esta tarde cuando vuelva – ella negó.
-Lo necesito con urgencia. No hay alguien ahí que me lo pueda entregar – pensé en mi compañero y en la posibilidad de dejarla a ella en la misma habitación que ese bruto.
-Déjeme ordenar todo aquí y la acompaño para buscarlo, no hay nadie ahí como para atenderla – ella hizo un gesto afirmativo.
-Estaré en la oficina, cuando estés listo puedes llamar y nos encontraremos en el estacionamiento – asentí y baje en mi piso.
Me tomo cerca de 45 minutos ordenar todo y una vez que lo hice llame al interno de la vice. Ella dijo que nos encontraríamos abajo, así que emprendí camino. La espere en las puertas y cuando se acercó hacia mí, traía una caja con todas sus cosas. Me ofrecí a ayudarla pero se negó. Caminamos hasta su convertible rojo y una vez que ella acomodo sus la caja en la parte de atrás me invito a subir. Le indique como llegar a mi casa y una vez ahí comenzamos con la búsqueda. Ella se sonrojo de nuevo al enfocar sus ojos en mi cama, y busco con la mirada el objeto rosado. No lo encontramos ahí, fui al baño a ver si no se había caído… tampoco. Busque en la sala y mucho menos. Ya comenzaba a perder las esperanzas de encontrarlo.
-Tal vez lo perdí en otra parte – estábamos parados frente a mi cuarto en el marco de la puerta. Ella le dirigió un último vistazo y para mi sorpresa pego un gritillo de felicidad y se agacho alado de la cama, dándome una muy agradable vista de sus piernas cubiertas por esas medias y - ¡Lo encontré! – me reprendí mentalmente al dejar a mi mente vagar para esa dirección.
-Eso es genial. No suelo mirar abajo, por eso no lo vi.
-¡Está bien! – Le tendí la mano para ayudarla a levantarse – gracias – increíblemente aun tenia carga. Reviso algo y luego se quejó.
-¿Ocurre algo? – me miro sorprendida y luego a su teléfono…
-Yo… hay algo que tal vez te interese saber…
-Si es sobre la relación de mi novia con el señor Orochimaru ya lo sé – agrando los ojos – Usted me lo dijo ayer.
-¿Lo hice?
-Sí.
-Hay algunas cosas que no recuerdo – dirigí mi mirada a sus senos cubiertos por esa camisa blanca escotada. No son demasiado grandes, pero estoy seguro que cabrían perfectos en mi mano -.
-Buenos, pues eso me dijo – y también…
-¿Solo eso? – ¿Eso es un pase libre?
-También menciono que mi novia podía darle algo que usted no – podría acostumbrarme a ver sus mejillas de ese color.
-Eso… yo… - miro sus zapatos; esta es la mujer que vi en el ascensor – no puedo.
-Entiendo – no la obligare a contármelo.
-No entiendes… yo – está nerviosa – ¡¿Por qué estoy considerando contártelo?! – Exclama con una risa extraña – olvida lo que dije.
-Olvidado – por alguna razón, el ambiente se volvió incómodo. No estoy acostumbrado a tener una mujer como ella aquí. Sus mejillas siguen sonrojadas y tiene los labios tensos – yo debo volver a la oficina.
-Claro, te llevo – mi habitación era un caos, las cosas estaban exactamente igual a cuando ella se retiró, incluido la toalla que cubría su cuerpo. Solo que esta al estar en el suelo, sirvió para enredar sus tacones y casi tirarla.
Por suerte de algo sirvió que haya sido el arquero en el equipo de futbol universitario, porque logre sostenerla por la cintura antes de que eso pasara. La jale hacia mí, en un vago intento por levantarla y termino pegada a mi pecho. Ahora solamente tenía olor a cerezos, el alcohol ensombrecía demasiado este dulce aroma. Es atrayente, como si lograra que todo a mí alrededor desapareciera y solamente estuviera la fuente de mi martirio. Realmente nunca me había fijado en ella más de 5 minutos, en mi cabeza era la hija mimada de mi jefe, la cual lo único que reflejaba era frialdad y ego.
-¡Gracias! – pero tenerla así de cerca me daba otra impresión; sus labios rojos moviéndose a escasos centímetros de mí y su aliento caliente chocando contra mi cuello la volvían una mujer deseable.
-No hay de que – mi voz salió más ronca de lo que esperaba, comencé a soltarla lentamente y me sentí vacío.
-Sasuke yo – mi nombre pronunciado por esa boca me llevo a imaginar, como sería si estuviéramos - …
No puedo, la tentación me va a matar. Esta mujer es un peligro y no del bueno. Sus manos descansaban en mi pecho y aunque yo había aflojado el agarre, aun la tenía pegada a mí sujetando su cintura. Cada curva de su cuerpo se sentía perfectamente gracias a la cercanía y toda mi cordura comenzaba a flaquear cada vez que sus senos subían debido a lo agitado de su respiración. Su boca cada vez estaba más cerca y no era yo el que estaba acortando la distancia.
-Señorita se lo dije ayer, yo no soy de hielo – sus manos rodearon mi cuello, acariciando los vellos de mi nuca con las uñas.
-Tampoco yo – ¡Como te deseo Sakura Haruno!
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
ADELANTO
-No sé qué me haces.
-Estaba pensando exactamente lo mismo.
-Sakura, si quieres parar.
-¿Puedes parar estando así?
-Si una de las partes no lo desea, sí.
Nos vemos en el próximo capitulo :3
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