Sé que todo sucede demasiado rápido, pero los capítulos son cortos, es imposible que todo se desarrolle tan rápido. Mala mía. Pero estoy intentando hacer estos un poco, solo un poco, más largos.
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Cuando Tony se despertó todo era un caos, literalmente. El viento aullaba con fuerza en su rostro helado, azotando su cuerpo debilitado. El niño no entendía, estaba confundido. Gritos de furia se escucharon a lo lejos, como si vinieran de abajo.
Bajó la vista curioso.
Se topó con pequeñas figuras que se movían lento, muy lento.
Parpadeó. Parpadeó otra vez.
Estaba en el cielo, se dio cuenta.
Desvió la vista cuando sintió unos frágiles brazos que rodeaban su cuerpo con delicadeza pero a la vez con firmeza. Era una mujer de ojos esmeraldas que brillaban con diversión, sonriendo extrañamente. De pronto recordó, los recuerdos llegaron como un balde de agua fría.
La mujer, esa mujer.
La mujer que...¿quería ser su madre?
Entrecerró sus orbes avellana. Podría haber caído antes, haber bajado la guardia. Había estado demasiado asustado como para evitar a la mujer, pero él no caía dos veces en el mismo truco barato.
No era idiota.
—¡Déjame!—gritó con furia, revolviéndose en sus brazos, haciendo todo lo posible por quitarse a esa tipa.
—Quédate quieto, niño.
Siguió revolviéndose, no dispuesto a caer bajo sus garras. Era solo otra secuestradora, él podría lidiar con ella.
¿Uh?
Se detuvo cuando todo a su alrededor comenzó a moverse extrañamente. Las personas debajo de ellos se seguían moviendo,todavía podía escuchar los gritos de alerta, miedo e impotencia. Trató de no cerrar sus ojos aunque el mareo era demasiado y tenía la tentación de hacerlo solo para calmar el reciente dolor de cabeza además de las ganas de vomitar.
Hizo el intento de resistir todo lo que pudo y permitió su pequeño cuerpo. Era difícil hacerlo con un estómago vacío, las piernas doloridas y el pecho frío. Probablemente terminaría con un resfriado y/o una angina.
La mujer ahora no lo miraba, demasiado concentrada en las personas en tierra estaba como para mirarlo. No podía darse cuenta de que el viento frío le hacía mal, ¿siquiera era una madre? Parecía ser una primeriza, o una ignorante a decir verdad.
Le dolía la garganta. Tragó saliva, sintiendo un ardor en su pecho, ignoró la sensación de viscosidad en esta así como también la dificultad para tragar. Soltó una tos, luego soltó otra al cabo de unos segundos.
Su garganta hizo un extraño sonido, como si estuviera llena de aire...
Oh.
Le faltaba el aire.
Lo único que pudo era agarrarse con fuerza a ella, tratando por todos los medios de respirar. Dejaron de subir por el cielo.
Su mente giró.
Giró, giró y giró.
Al menos lo hizo hasta que todo se tornó negro.
