Eyes, lie.
Chapter IV: Me pierdo y decido
-Señorita Granger?
-Sí, Profesora McGonagall, la respuesta correcta es que sí que podemos transformar animales entre si. – respondo, orgullosa.
-Muy bien Señorita Granger, cinco puntos para Gryffindor. Lo ha entendido Señor Weasley?
-Sí, Profesora McGonagall. – contesta, resignado.
Siento como la mirada de Ron se clava en mi desde dos asientos más atrás, donde está sentado, al lado de Harry. Y si, últimamente, ya estaba molesto conmigo desde que me largué corriendo de la lechcucería, ahora apenas puede contener su rabia.
-Muy bien chicos, en la próxima clase veremos este tipo de transfiguración por la que les recomiendo que tengan el máximo cuidado. Esto es todo por hoy.
Cuando la Profesora da por terminada la clase me levanto rápidamente del pupitre, intentando salir antes que el pelirrojo, evitándole.
-Hermione! – oigo su voz en algún lugar detrás de mi – Espera!
Llega jadeando con la mochila en la mano y el pelo alborotado. Así es como solía gustarme tanto… Pero algo dentro de mi me dice que ya no es así, que las cosas han cambiado.
-Tenemos que hablar. – suelta.
-Ron, lo siento tengo que ir a la biblioteca sabes que debo seguir mi horario de estudio para los exámenes – me excuso – podemos hablar luego en la Sala Común.
Harry aparece por detrás de su amigo y me dice con su expresión que Ron quiere hablar conmigo ahora mismo. Pero yo prefiero ir a la biblioteca y seguir evitándole todo el tiempo que sea posible.
-Muy bien, hablaremos después en la Sala Común y sabes que ya no podrás seguir evitándome más – digo, con tono autoritario. - Enserio, Hermione – sigue más amistoso - debemos aclarar las cosas.
-Lo sé Ron – le respondo – pero ya sabes que ahora debo irme, no quiero quedarme atrasada en las clases ya desde el inicio del curso.
Dicho eso, y esperando que se conforme con esta explicación, me dirijo, efectivamente hacia la biblioteca, donde se que podré relajarme y, al verme rodeada por todos esos libros que tanto amo, se me olvidaran todos los problemas. Al menos hasta que vuelva a cruzar las suntuosas puertas.
Me siento en mi mesa delante de la ventana y me sumerjo en las páginas del libro de Transfiguración pare prepararme la siguiente clase. Estoy concentrada en los hechizos cuando una voz detrás de mi consigue sobresaltarme.
-Tu por aquí. La rata de biblioteca en su hábitat natural, no me extraña.
De toda la gente que podía encontrarme aquí, Malfoy es, sin duda, la peor opción, pero reúno valor de donde puedo para contestarle:
- A mi si que me sorprende verte aquí, Malfoy. Eres consciente de donde estás, o te has perdido hurón? Aquí se lee.
Sorprendido, él también por mis palabras, frunce el ceño. Y se me queda mirando, con una mezcla entre desprecio y grata sorpresa.
Y se que dice algo cuando soy consciente que me he perdido en el gris de sus ojos.
Sintiéndome culpable por ello recojo mis cosas tan rápido como puedo y me largo corriendo, otra vez.
Camino, ya, por los pasillos cuado me encuentro justamente la única persona que quiero ver: Luna Lovegood.
-Hola Luna.
-Hola Hermione, qué haces aquí? – me pregunta.
-Acabo de salir de la biblioteca y ahora iba hacia la Sala Común de Gryffindor. – Le cuento.
-Ah, pues que vaya bien, nos vemos luego. – dice.
-Espera Luna, tienes un momento? Me gustaría hablar contigo. – le digo.
-Conmigo? Sí, claro, por supuesto. Vamos a dar una vuelta.
-Gracias, Luna.
Empezamos a caminar por pasillos desiertos y le cuento:
-Verás, Luna, estaba hace un momento en la biblioteca estudiando, como de costumbre, cuando se acercó Draco Malfoy.
Al decir el nombre su cara adopta una expresión que no soy capa de interpretar, pero sigo contándole:
-Él se rió de mi. Y yo de él. Pero me sentí incómoda, nunca me había pasado esto antes con el dichoso hurón. Recuerdas que me preguntaste que desde cuando me importaba lo que él me pudiera decir? Pues la verdad es que no lo sé, pero me importa, de un modo distinto pero me importa. Y ahora me he largado corriendo de la biblioteca. Después de que él se riese de mi, no se que me ha pasado, pero me he perdido en sus ojos. Da igual, no sé ya ni que te estoy diciendo.
-Hermione – me dice suavemente – claro que sabes lo que me estas contando, al menos tu corazón lo sabe. Es sencillo, lo que te pasa es que nunca antes te habías fijado en él del mismo modo en que lo haces ahora. Suerte Hermione, me tengo que ir, nos vemos pronto!
Y se larga. Dejándome con esa última frase dando vueltas por mi cabeza.
Sigo con mi camino hacia la Sala Común aún con las palabras de Luna ocupando mis pensamientos. "Lágrimas de Fénix". Se me acercan Seamus y Dean y les saludo.
-Hola Hermione, contigo queríamos hablar, Lavander y Parvati nos han contado que tienes que hablar con Ron. Él está como loco, lleva toda la tarde hablando solo y paseándose por la habitación de los chicos. Nosotros si fuéramos tu iríamos ahora mismo, pero claro haz lo que tu quieras eh!
Y se van tal y como han venido.
Con todo lo sucedido en la biblioteca y la posterior conversa con Luna ya me había olvidado de Ron, y que le digo a él ahora?
En este momento Ronald baja por las escaleras y al verme casi se echa a correr, como temiendo que me vaya de un momento a otro.
-Hermione! – me llama.
-Ron, sí, vamos a otro lugar para hablar por favor. – le digo recordando las palabras de Seamus y Dean.
-Eh, de acuerdo.
El retrato se aparta y salimos en busca de un aula vacía que encontramos en uno de los pasillos más próximos.
-Eh, Hermione… quería decir que… lo del otro día… y tu… - empieza cuando llegamos.
-Ron – le corto – Tranquilo, lo del otro dí ya pasó. No es ningún secreto que siempre me has gustado, pero últimamente prefiero concentrarme en cosas más importantes, ya sabes estamos en último año y toda cada día es más complicado. Quiero que sepas que te valoro muchísimo, pero como a amigo, y que de ningún modo es mi intención herirte.
La sorpresa se plasma, mezclada con una pizca de dolor y desilusión, en su rostro.
-Hay otro? – pregunta, acusadoramente.
Los ojos grises aparecen en mi mente pero los aparto rápidamente antes de contestar.
-No, Ron, no hay ningún otro y si algún día lo hay te prometo que serás el primero en saberlo.
Le dedico una calurosa sonrisa y me voy caminando tranquilamente de vuelta a la Sala Común.
Cuando vuelvo a entrar me encuentro con una histérica Lavander Brown que nada más entrar ya empieza a gritarme.
-Que le has hecho a mi Ro-Ro? Porqué estaba hoy tan nervioso? Ya le dije yo que no se acercara demasiado a ti, pero claro no me hizo caso y vino contigo. – y, mirándome con furia a los ojos, sentencia: - Si vuelves a acercarte a él me las vas a pagar!
Y Weasley entra por el retrato. Y a Lavander le falta tiempo para lanzarse en sus brazos y meterle la lengua hasta la garganta. Y él me esboza media sonrisa orgullosa antes de devolverle el beso con la misma pasión.
Esta noche, lejos de preocuparme o pensar en la nueva pareja de leones, los ojos hielo de Malfoy llenan mis sueños. Me duermo sonriendo, sabiendo que Luna tiene razón, dándome cuenta de que he visto algo en él y haciendo la promesa de que haré algo al respeto.
