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Love at Last

(Enamorada al Fin...)

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Capitulo 3

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*—Sakura:

¿Qué vestido debería escoger?

Sakura miró hacia los vestidos de gala que había seleccionado. El primero era un vestido rojo intenso, como si fuera una túnica griega, largo y de una tela suave. El segundo era de color blanco con encaje dorado y el estilo era parecido al anterior, tenía una amplia falda media transparente que se abría por toda la pierna izquierda hasta la cadera revelando una corta falda. Le gustaba, si pero el tercer vestido también le encanta, este era de un tono pastel cremoso que iba cambiando de tonalidad después de las caderas a un tono rosa pastel. Este último vestido pegaba más en Hinata ya que era demasiado rescatado.

Umm… Sakura se acarició la barbilla y miró hacia el probador, Hinata estaba dentro de él midiéndose un vestido azul oscuro. En ese momento, su amiga salió con el vestido puesto. Sakura la miró de arriba abajo mientras Hinata le modelaba el vestido. Le asentaba bien, pero estaba segura de que uno de los que había seleccionado le quedaría mejor…

—¿Qué tal me queda?—preguntó Hinata con una sonrisa, estaba muy emocionada por esto. Ella era la que había estado más emocionada por ir de compras, había dicho que quería comprar un vestido especial para la noche y además para lucirlo delante de Naruto.

Sakura sonrió.

—Te queda bien…—dijo observándola. El vestido tenía un poco la espalda libre y parte de los costados, la falda era amplia y hasta el suelo.

—Entonces lo comprare…—dijo y se metió al probador para quitarse el vestido.

Sakura sonrió y se giró hacia los tres que había seleccionado. Tenía que decidirse. Lo pensó mucho pero al final se decidió por el rojo intenso. Hinata salió vestida con su ropa de antes y con el vestido en el brazo. La dependienta se acercó para tomar el vestido y marcharse hacia la caja. Hinata se giró hacia ella.

—¿Te has decidido?—preguntó Hinata.

—El rojo—dijo Sakura señalándolo.

Hinata le dio una mirada y negó con la cabeza.

—No, no creo que te verás bien…—dijo Hinata—Con ese vestido.

A Hinata no le gustaba mucho el rojo pero a Sakura si le encantaba.

—Estoy segura de que me veré bien con este vestido.

—Pero es que me gusta.

—Entonces no me preguntes.

Sakura arqueó las cejas. Hinata había cambiado un poco. Últimamente, Hinata hablaba mucho más y era más suelta, esto tenía que deberse a que había perdido ya un poco la timidez con Naruto, quien era el alma de la fiesta. Bueno, tomó el vestido rojo de todas formas, este le pegaba a su rosado cabello. Se acercaron a la caja para pagarlos. Unos minutos después, luego de que anduvieron por el centro comercial comprando todo lo que faltaba para la noche de mañana, estaban sentadas en un café tomando un par de frappes. Sakura veía de mala gana a su amiga, no se podía salir mucho con esta ya que se la pasaba en su móvil chateando con Naruto, como si estos dos no se vieran lo suficiente.

Sakura rodó los ojos y buscó su móvil. Tenía que inscribir una cita para las dos mañana en el spa temprano. Le escribió rápido a una de las chicas que trabajaban en el local de la cual se había hecho muy amiga. Cuando terminó, se dispuso a mirar por el lugar. Debería comprar algunas cosas más, pero ya tenía los zapatos, los cuales eran de color plateado, una pequeña bolsa y otras cositas necesarias, era una derrochadora de dinero, pero ella sudaba ese dinero…

Sakura soltó una risita y Hinata la miró. Esta negó con la cabeza y volvió su atención al móvil. Bueno, no exactamente. Se la pasaba el día sentada detrás de un escritorio pero no era fácil aguantarse a su malhumorado jefe, aguantar sus acosos y sus cambios de humor. Aunque… Hoy había estado tan diferente. No entendía porque se molestaba pensando en ese imbécil, en unos meses le diría adiós y nunca se volverían a ver, no le importaba que este tuviese negocios con su padre, ella haría todo lo posible para no cruzarse con él. Sasuke Uchiha era un maldito error. ¿Qué mierda había estado pensando cuando se acostó con él? Aún seguía preguntándoselo.

Soltó un bufido, algo molesta. Odiaba cuando su mente se hacia la dura y comenzaba a pensar sobre Sasuke. ¿Por qué mierda era esto? A ella no le importaba y lo que le pasase a ese imbécil, no era de su incumbencia. Además, mañana seria el día en que conocería a ese hombre especial que Dios le tenía preparado, porque ella sabía que El Grandísimo le tenía ese regalo por ser tan buena chica.

—¿Sakura?

Sakura miró a Hinata.

—Naruto está cerca de aquí…—dijo Hinata dándole una mirada rápida al móvil y escribiendo algo para después mirarla—Vamos hacia allá.

—¿Por qué no puedes estar tranquila conmigo algún día sin que estés pensando en Naruto?—preguntó Sakura cruzándose de brazos. Cada vez que se juntaba Hinata siempre tenía que saltar con que tenía que irse a ver a Naruto o si no hablar con este.

Hinata se ruborizo e hizo un puchero.

—Nos vimos esta mañana nada más—murmuró ella avergonzada—Naruto tomó su almuerzo con y yo…—ella bajo la cabeza y se ruborizó—Lo extraño.

—Deberían casarse…—dijo Sakura.

—Muy pronto…—dijo Hinata sonriendo feliz.

Sakura rodó los ojos. Ellos no podían estar mucho separados, aunque vivían juntos, Sakura estaba segura de que una vez que diesen ese paso ya no había manera de que se unieran más, ah bueno, teniendo un hijo era posible pero Hinata no debía de ser tan tonta como para tener un hijo tan joven. Había primero que disfrutar los primeros años de matrimonio. Ella haría eso cuando le llegase el tiempo.

—Cuando te cases no habrá nadie que te vea otra vez…—murmuró Sakura resoplando.

—Exagerada.

—Te odio—dijo Sakura y miró hacia la mano izquierda. El diamante en su dedo anular brillo como si estuviese burlándose de Sakura. Esta chasqueó la lengua y quiso sacarle el dedo mayor a aquel anillo, pero se vería algo infantil. De todos modos, muy pronto tendría uno, porque de una vez que conquistase chico especial que le tocaba, ella iba a lanzar su soga y amarrar a ese hombre.

—Yo también te quiero, Sakura-san—dijo Hinata moviendo una mano y tomando la que Sakura tenía posada sobre la mesa.

—Como digas…—murmuró Sakura poniendo los ojos en blanco una vez más.

—Vamos al lugar—dijo Hinata poniéndose de pie y guardando su móvil en uno de los bolsillos de su pantalón corto. Se inclinó para recoger las bolsas de compras.

Sakura hizo lo mismo y recogió las bolsas del suelo, se las caló como pudo al brazo, ya que tenía su bolsa personal, y aun no se había terminado el frappe. Salieron del lugar hasta el estacionamiento subterráneo y unos minutos después, se dirigían por la avenida hacia el lugar que Hinata había dicho que Naruto estaba con Neji.

Llegaron al lugar donde estaba Naruto, entraron y lo buscaron con la mirada, bueno, Hinata lo buscó con la mirada. Sakura solo se mantuvo persiguiéndola. Se acercaron a una mesa y Sakura salió de detrás de su amiga para después quedarse estática en el lugar.

¿Era una broma?

Sakura le lanzó rayos a Hinata con la mirada. La malvada sabia de esto. Bufo molesta. Antes quizás hubiese estado emocionada al ver a tantos hombres tan guapos reunidos en una mesa, porque eso no había que quitárselos, estos cinco tipos alrededor de aquella mesa estaban para comérselos pero ahora era diferente. Sakura murmuró una maldición mirando a uno de aquellos cinco hombres en específico, este era su jefe quien se le había quedado mirando y cuando vio que ella lo miraba también, desvió la mirada.

¡Qué imbécil! Ahora la ignoraba. ¿Qué se creía? Sakura bufo molesta y se acercó a la mesa. No le iba a prestar atención.

—Hola chicos…—saludó Sakura muy melosa.

Se acercó primero a Neji y le plantó un beso en la mejilla, ella no acostumbraba hacer esto, lo hacía con Naruto pero con Neji era diferente y no sabía porque lo hizo. Se alejó de este e hizo lo mismo con Sai, después con Kiba, quien había sido el jefe de Hinata y al final con Naruto, con el cual duro más para molestar a Hinata y que además le dio un rápido abrazo. Este olía delicioso y otra vez pensó que Hinata era tan suertuda de tenerlo.

Se alejó de ellos y se quedó de pie entre Naruto y Kiba. Vio por el rabillo del ojo que Sasuke la observaba. ¿Acaso estaba esperando su beso también? Que no jodiese.

—¿Cómo estas Sakura?—preguntó Neji quien parecía algo nervioso, quizás por la acción anterior. Sakura estaba segura de que le iría con el cuento a su esposa y luego esta vendría a molestar a Sakura con sus estúpidos celos. Como si a Sakura algún día le gustaría estar con Neji. Solo Tenten aguantaba a este imbécil. Neji estaba cortado por el mismo patrón que el de Sasuke.

—Bien—le dijo a Neji con una sonrisa.

—Sakura-chan…—la saludó Naruto con entusiasmo.

—¡No me hables!—le exclamó Sakura—Estoy brava contigo.

—¿Que hice?

—Supe algo que me tenías oculto…—dijo esto último dándole un ligero golpe a Naruto por la cabeza—¿Por qué no me habían dicho que se habían reunido con sus primos?

Naruto abrió la boca para después mirar hacia su novia quien tan solo se encogió de hombros. Naruto murmuró algo que sonó como una mala palabra y levantó la mirada hacia ella.

—Lo siento pero esto era entre nosotros, nada de mujeres…—se excusó Naruto encogiéndose de hombros.

Sakura arrugó los labios y bufo molesta. Lo mismo que había dicho Hinata antes. Bueno, no importaba.

—Está bien…—dijo ella. Ahora quería irse de allí—¿Nos vamos?—preguntó a Hinata.

—¿Por qué no se sientan un poco?—preguntó Kiba poniéndose de pie y cediéndole su asiento a ella, que para su desgracia estaba al lado de Sasuke. Sakura entrecerró los ojos y bufo molesta. Estaba segura de que lo había hecho a propósito.

—No hace falta, ya nos vamos…—murmuró Sakura con una sonrisa falsa.

—Es aun temprano…—dijo Hinata mientras se acercaba a su novio al fin y lo besaba. Naruto le cedió su lugar a su novia y buscó otra silla para él. La colocó al lado de Hinata y estos dos tortolos se fundieron en un beso, sin importarles quienes le rodeaban. Últimamente las cosas entre las pareja eran de esa manera, habían perdido el pudor. Quien diría que vería a la tímida Hinata comerse a su novio en público, algunas cosas cambiaban.

Sakura miró de mala manera a Hinata. Más tarde tendría una conversación con ella. Tomó a mala gana el lugar de Kiba y no miro hacia Sasuke, Kiba se sentó a su lado y ella que había pensado que se sentaría entre Sasuke y ella, pero al parecer estaba haciendo de celestino el muy maldito.

—Sakura…—escuchó que su jefe la llamaba.

Aquí empezábamos… Y ella que pensó que se había librado de Sasuke por este fin de semana, ya que aunque sabía que él estaría en la fiesta de mañana, trataría de evitarlo lo más que podía, pero tenía mala suerte. Sakura miró hacia el techo y luego con una expresión de falsedad miró hacia su jefe.

—¿Si, señor…?—preguntó Sakura ladeando la cabeza. Estaba segura de que todos en aquella mesa se dieron cuenta de su tono falso pero que le importaba a ella, solo quería largarse de allí.

—¿Podemos hablar?—preguntó mirándola a los ojos. Sus ojos negros se entrecerraron mientras agregaba—En privado—dijo en voz baja.

No, no quería hablar con él en privado, lo único que deseaba era irse de allí y seguir soñando sobre el encuentro de mañana… Espera. Sakura sonrió maliciosamente. Podía hacer una escenita con él, así le daba vergüenza y dejaba de molestarla de una vez por todas. Sakura se puso de pie.

—Si, como desee—murmuró sonriendo.

Sasuke sonrió y parecía feliz. Él también se puso de pie y comenzó a caminar hacia algún lugar en aquel restaurant. Sakura lo siguió a regañadientes. Fueron hacia un área libre de aquel restaurant. Consiguieron une mesa para dos vacía y tomaron asiento en esta. Sakura cruzó las piernas por debajo de la mesa y fijo la mirada en su jefe.

—¿Qué desea señor?—preguntó Sakura.

—Enserio deja de llamarme señor…—murmuró Sasuke poniendo sus ojos en los de ella, su ceño se frunció—Me molesta y me hace sentir viejo.

—Pero es mi jefe.

—¿Y que si lo soy? Te he dado el derecho de tutearme, además…—una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios—Aquella vez nunca me llamaste jefe mientras empujaba dentro de ti—dijo esto en voz baja.

Sakura sintió el calor subir hasta sus mejillas. ¿Cuándo dejaría aquello? Tosió algo incomoda y fue directo al grano.

—¿Qué es lo que quieres, Sasuke?—preguntó directamente.

Sasuke sonrió.

—Así me gusta.

—¡Habla de una buena vez!—exigió Sakura entrecerrando los ojos. Ya estaba cansada de tantos rodeos y de este molestándola. Tenía que deshacerse de él, estaba afectando su paz mental.

Sasuke soltó una risita y Sakura quiso estampar su puño contra su hermosa cara, pero se contuvo. Quería armar una escena pero no una escena que metiese a la seguridad del lugar. Se quedaron observándose mutuamente, Sakura sentía el enojo creciendo en su interior, odiaba cuando una persona decía algo y luego no quería hablar, y era eso lo que estaba haciendo Sasuke. Este se mantenía de brazos cruzados frente a ella, observándola fijamente. ¿Qué mierda era lo que quería con ella?

—¿Qué es lo que quieres?—volvió a preguntar algo cansada. Estaba hastiada de sus juegos.

—Tú sabes perfectamente lo que quiero—dijo Sasuke con una mirada ardiente, como si estuviese decidido a conseguirla. Lástima para Sasuke que ella ya tenía en mente el hombre de su vida y Sasuke no era ese.

—Es una lástima para ti, Sasuke—le dijo Sakura sonriendo y Sasuke frunció el ceño—Esas son cosas que solo pasan una vez en la vida…—se acercó un poco hacia el—Las cosas buenas solo se repiten una sola vez—murmuró y se alejó sonriendo con burla.

Sasuke se quedó mirándola un rato en silencio hasta que soltó una risotada.

—Puedes creerte eso—dijo él—Puedes seguir con eso en la cabeza por un tiempo pero tú y yo sabemos que no durara mucho antes de que vuelvas a mi otra vez—dijo con una sonrisa maliciosa—O se te olvida lo mucho que te moleste para que te acostaras conmigo hasta que sucumbiste a mis encantos—Sasuke movió la cabeza—No duro demasiado.

Sakura apretó los puños y sintió la ira crecer más. Tenía que controlarse. Sakura comenzó a exhalar e inhalar para tranquilizarse. A la mierda su control. Sakura explotó.

—¡Quiero que me dejes de una maldita vez en paz!—exclamó Sakura poniéndose de pie rápidamente y haciendo que la silla detrás de ella se volcara, llamando la atención de algunas personas que estaban cerca.

—Sakura…—murmuró Sasuke extendiendo una mano hacia ella, quizás para tratar de calmarla pero Sakura golpeó esa mano.

—¡Estoy harta de ti y de tus acosos!—exclamó y las personas que estaban más cerca comenzaron a murmurar entre ellas. ¡Que se jodan!—¿Sabes que puedo demandarte por acoso?—le dijo y la cara de Sasuke se ensombreció. Si, él obvio que lo sabía—Lo sabes muy bien—murmuró Sakura sonriendo maliciosamente y vio como Sasuke tragaba nervioso—Así que si no dejas de molestarme te la veras con mi abogado que para tu desgracia será tu padre—le dijo Sakura atacándolo por donde más le dolía.

Sasuke abrió la boca sorprendido pero después la cerró. Sakura sabía la relación entre Sasuke y su padre, esta no era muy buena y sabía que cualquier mención de este era como si le clavase un puñal en el corazón. Sonrió feliz al darse cuenta de que lo tenía agarrado literalmente de las bolas.

—Espero que te quede claro—dijo Sakura colocándose derecha—Seguiré trabajando para ti por lo que queda del contrato pero nuestra relación será completamente profesional—lo miró a la cara y agregó:—Además, solo es cuestión de tiempo para que tenga una pareja así que es mejor que te vayas olvidando de mí.

Sasuke lo único que deseaba era tenerla en su cama otra vez, como todo maniático sexual que era, pero él se podía joder. No iba a tener nunca más. Ella tenía planes y él no entraba ninguno en ellos.

—Adiós, jefe—destacó esta última palabra y Sasuke desvió la mirada.

Sakura sonrió y colocó la silla que había volcado antes en su lugar. Le dio una mirada a su jefe otra vez y se marchó. Cuando entró de nuevo al restaurant, se acercó a Hinata y esta entendió que había pasado algo sin Sakura haberle dicho nada. Se despidieron de los chicos y se marcharon. En el camino a casa de Sakura, Hinata se mantuvo en silencio, sin preguntarle nada.

Le agradecía porque ahora mismo no tenía ganas de hablar. Estaba enfadada y confundida. Enfadada porque Sasuke aun no dejaba de joderla, pero estaba segura de que con esto último el entendería que entre ellos dos no podía haber nada y algo confundida porque las últimas acciones de Sasuke eran extrañas. ¿Qué mierda pasaba con ese imbécil?

Umm… Sakura se acarició la barbilla y miró por la ventanilla del auto de Hinata. ¿Acaso Naruto le había dicho algo? Tenía que haber sido eso, Naruto de seguro le había dicho a Sasuke de que ella estaba detrás de uno de sus primos y por eso él actuaba de esa manera. Soltó una risotada y se sintió mirada por Hinata después, pero esta no objetó nada.

Bueno, le interesaba un comino. Sasuke podía ir y joderse.

Solo esperaba el día de mañana para decirle adiós a todo.

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*—Sasuke:

Vaya…

Sasuke soltó un suspiro mientras veía a la mujer que amaba irse y dejarlo con el corazón medio roto.

Lo había hecho de nuevo.

Bajo la cabeza, derrotado. Había actuado como un imbécil una vez más. Él solo había tratado de hablar tranquilamente con ella, ser sincero y confesarle lo que sentía pero lo arruinó, como siempre. Se llevó una mano a la frente y se la golpeo. Era el más grande imbécil de todos. Cuando pensaba que Kiba o Naruto lo eran más que él, estaba equivocado, él era el epítome de la estupidez.

Bueno, tenía que reunir su mierda y seguir con su vida. No había más nada que hacer. Sakura le había dejado en claro que no volviese a molestarla más, y si él lo seguía haciendo iba demandarlo por acoso. Su chica era inteligente, él nunca pensó que ella pensaría aquello, incluso le atacó donde más le dolía y no fueron sus bolas. Que ella fuese a contratar a su padre como abogado si él seguía molestándola fue completamente un golpe bajo para él. Su orgullo estaba algo herido.

Soltó un suspiro y miró por el lugar. Había tantas parejas en ese sitio. Lo odiaba. Se puso de pie y se marchó hacia donde había estado antes. Cuando se acercó a la mesa donde estaban sus amigos, se percató de que las dos chicas se habían ido. Bueno, era mejor que se fueran a tener que mirar a Sakura luego de lo que paso, aunque bueno, tenía que enfrentarse a ella el lunes.

Tomó asiento en el lugar de antes, las dos sillas que habían sido agregadas habían sido ya retiradas. Miró hacia sus amigos, ellos lo miraban con una expresión curiosa. Querían saber lo que había sucedido, bueno, no les iba a decir. Él estaba cayendo ya en el pozo de la vergüenza y no quería que estos imbéciles lo supieran.

—¿Qué miran?—preguntó Sasuke enfadándose.

—¿Qué fue lo que hiciste amigo?—preguntó Kiba a su lado palmeándole la espalda con cuidado.

Sasuke arrugó los labios.

—Nada.

—¿Nada?—preguntó Naruto y se rio mientras estrellaba la mano sobre la mesa—Esa mujer se veía como un fiera cuando se acercó para llevarse a Hinata-chan. Parecía que fuera a matar a alguien y no era a ninguno de nosotros—Naruto volvió a reírse.

Sasuke desvió la mirada.

—Déjalo en paz, Naruto—escuchó que le decía Neji al rubio.

Naruto levantó las manos y dejo de molestarlo.

—Mira…—comenzó a decir Naruto y Sasuke lo miró con el ceño fruncido para que guardara silencio. No quería escuchar nada.

No estaba muy feliz, era posible que este imbécil fuera quien estuviese armando la reunión de Sakura con alguno de sus primos. Apretó los puños y deseó golpear al creador de sus desgracias pero se contuvo después, a pesar de que Naruto tenía un poco la culpa, no era completamente suya, era también de él. Sasuke había actuado como un imbécil desde el comienzo y cada vez que trataba arreglar las cosas, lo liaba. Era Sasuke quien no sabía cómo manejar el asunto entre su secretaria y él.

Bufo molesto y desvió la mirada. De todos modos no deseaba escuchar lo que Naruto tenía que decir. Quizás iba a decirle que se olvidase de Sakura o alguna otra mierda que tenía que ver con renunciar a Sakura. No, no iba a renunciar a ella tan fácil, lucharía otra vez y una vez más, hasta poder tenerla.

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*—Sakura:

Se observó en el espejo de cuerpo entero por enésima vez. Es que estaba tan preciosa que aún no se lo creía. El vestido rojo le asentaba como una segunda piel, tan brillante e intenso. Había recogido su cabello en un elegante mono a lo alto de su cabello, dejando algunos mechones rizados caer y su maquillaje estaba al punto. Había optado por un tono rosáceo para sus labios y sombras oscuras para sus ojos, los cuales destacaban gracias a esta. Estaba despampanante.

Sakura dio una vuelta y miró hacia Hinata que estaba frente al tocador dándose los últimos toques. Hinata le había pedido que pasara el día en el piso que compartía con Naruto. Habían comido juntas, bromearon, cotillearon y vieron televisión. Hubiesen invitado a Ino o a Tenten pero estas estaban demasiado ocupadas con sus maridos. Había sido una mañana y tarde agradable, y lo fue más porque Naruto pasó el día fuera del piso porque si no Hinata hubiese estado solo pendiente a su novio.

Tocaron la puerta. Y hablando del diablo…

—Pase…—dijo Sakura hacia la puerta. Estaban en la habitación principal que Naruto y Hinata compartían, ellas habían hecho de la habitación su centro de belleza. Sakura le hizo el cabello a Hinata y le hubiese hecho el maquillaje pero esta se negó, diciendo que solo quería algo fresco. Sakura la dejó tranquila porque lo que tenía en mente para su hermana no era nada fresco, había pensado en algo sensual.

La puerta se abrió mostrando la figura de Naruto. Este tenía un traje oscuro hecho completamente a su medida, el cual destacaba sus anchos hombros y su increíble físico. Dios, el hombre sabia como vestir y… Sakura aspiro el aire, vaya… Algo que sumaba muchos puntos era que un hombre oliese bien y Naruto definitivamente olía muy bien.

Mierda. El tipo era demasiado para sus ojos. Sakura apartó la mirada pero volvió a mirarlo para ver como este se acercaba a su novia por detrás y la abrazaba con cuidado. Hinata ladeo la cabeza hacia él y Naruto le susurró algo para después besarla lentamente. Esto era genial. Sakura observó como ellos se daban amor mutuamente antes de separarse y Hinata seguir con lo suyo.

Naruto se giró hacia ella.

—Vaya, Sakura-chan…—dijo pasando la mirada por su cuerpo—Estás asombrosa.

Si, ella lo sabía. Sakura sonrió.

—Gracias—le agradeció—Tú también—le dijo Sakura pero pensó que él estaba más que asombroso. En verdad Naruto era como un Dios.

—Siempre lo estoy—murmuró Naruto levantando el mentón.

Ese baboso pero tenía razón, en verdad que Hinata era una chica suertuda, mira que conseguir su primer novio y que este fuese un tipo como Naruto no era algo que le pasaba a cualquiera. Bueno, ella también tendría su guapo novio, obvio no sería el primero, ya que había arrasado con muchos chicos en su adolescencia.

Hinata al fin terminó de arreglarse. Su cabello estaba suelto sobre sus hombros desnudos cayendo por su espalda en ondas, estaba maquillada con un maquillaje ligero, así como esta había querido, su vestido se abría a la mitad de este en una amplia falda. Se veía estupenda, estaba orgullosa de Hinata. Tomaron sus bolsos pequeños para la ocasión, Sakura tenía su móvil, un poco de dinero, algunas mentas para el aliento y preservativos por si acaso, si, era algo atrevida pero era mejor prevenir que lamentar. Salieron de la habitación y luego del apartamento.

En el ascensor, Naruto se mantuvo detrás de Hinata abrazándola y susurrándole cosas al odio, ya más tarde Sakura exigiría saber lo que este le había dicho a la pelinegra. El ascensor se detuvo en el primer piso y no en el subterráneo. Salieron por la puerta frontal del edificio donde Naruto vivía, cuando salieron Sakura abrió la boca sorprendida.

Vaya… Una limosina.

La última vez que se subió a una limosina fue para el baile de graduación de su instituto. Ino, Tenten y Sakura disfrutaron mucho aquella noche, Hinata no había querido ir y se había quedado en su habitación. Había sido invitada por tantos chicos que ella decidió que se unieran todos, había pasado la noche bailando en brazos de cada uno de sus enamorados y al final terminó la noche en su habitación sola.

Soltó una risita mientras entraba al vehículo. Había sido una chica muy traviesa… Bueno, ella seguía siéndolo.

Una vez dentro la limosina se movió y comenzó su trayecto hacia el lugar donde se celebraba la fiesta. La fiesta era celebrada en uno de los hoteles que pertenecían a la familia de Naruto. Le gustaría celebrar algún día uno de sus cumpleaños con una gran fiesta.

Llegaron al lugar de la fiesta y Sakura se bajó de la limosina con ayuda del botones del hotel. Se quedó algo asombrada por el lugar. Lo que hacía el dinero. Sus padres tenían dinero pero no tanto como los Uzumaki o como la familia de Hinata. Demasiadas luces y personas de alto estatus. Sonrió feliz mientras se acercaba a la entrada junto a Naruto y Hinata.

Esta era su noche.

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*—Sasuke:

Había llegado la gran noche.

Sasuke inhaló el aire cargado de perfumes y el aroma de las flores que había en aquel lugar. La fiesta se celebraba en salón de eventos de un hotel que pertenecía a la familia de Naruto. Sasuke se había estado debatiendo entre ir y no ir, pero como él quería ver con sus propios ojos lo que iba a pasar esta noche, se había enfundado en un traje hecho a su medida y había partido a la gran fiesta.

Entró a lugar y se encontró con algunos conocidos mientras se adentraba al gran salón. Había una orquesta sobre un escenario al fondo del salón, frente a este una especie de pista de baile y a los extremos varias mesas. Sasuke se movió por el salón saludando y buscando a sus amigos.

Los encontró, en realidad los encontró a los tres de un tirón, Neji estaba con su esposa embarazada a su lado, Naruto con Hinata y Kiba solo pero además de ellos estaban Sai e Ino, por ultimo estaba Sakura…

Sasuke trago nervioso mientras se acercaba. Sakura estaba lejos pero lo suficientemente cerca como para verla detalladamente y se quedó completamente asombrado por esta. Llevaba un largo vestido rojo intenso con los hombros al descubierto y su cabello rosa claro estaba en un elegante moño. Dios, estaba fantástica.

Sasuke bajo la mirada y la desvió lejos de ella. Sakura estaba tan fantástica pero para él estaba prohibida, esta se lo había dejado claro el día anterior. Sasuke se llevó una mano al pecho mientras sentía su corazón contraerse. Dolía recordarlo. Nunca había sido rechazado de esa manera pero tenía que actuar normal, no darle ningún atisbo de que ella lo afectaba de la manera que lo hacía. Levantó la cabeza y decidido se acercó al grupo.

Mientras caminaba hacia el grupo vio como cuatro personas se agregaban al grupo. ¿Quiénes eran? Sasuke se detuvo no tan lejos y observó a los recién llegados. Había dos mujeres y dos hombres, uno de los hombres tenía un brazo pasado por detrás de la cintura de una de las mujeres, la cual estaba en un avanzado estado de gestación; la otra mujer era joven y el otro hombre estaba de brazos cruzados.

Oh… Estos eran los primos…

Sasuke observó al tipo que estaba al lado de lo que parecía ser su esposa. Era alto y tenía el cabello naranja; el otro hombre tenía el pelo rubio, la chica que no estaba embarazada, no tenía el cabello rubio o naranja, si no castaño. Sasuke dio otro paso hacia el grupo y vio como Sakura sonreía feliz al tipo que no estaba casado, ella estaba coqueteando con él.

Este tipo seria su desgracia.

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Bueno, muchas gracias por darle una oportunidad al Fanfic. Si, en verdad pensaba eliminarlo. Pero como me dieron ánimos para continuarlo pues este seguirá a pesar del mucho Ooc que tendrá. Pero les prometo que es una buena historia y les encantara mientras más adelante.

Denisetkm - Kisses :*

—Si hay algún error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)