FEMININDAD

Silencio. Siempre he considerado que la falta de ruido sirve para lograr encontrar la calma. El silencio después de que tus hijos caigan rendidos en la cama tras un largo día o el silencio que agradeces después de un extenuante día de trabajo, son dos claros ejemplos. Esos silencios que te dan vida son los que yo había conocido hasta el momento, el silencio que ahora tengo es todo lo contrario. Sentado en el sofá, con las luces apagadas y solamente con el sonido de algunos lejanos gemidos amortiguados provenientes de la habitación de mi mejor amiga, siento como si me estuviera ahogando. El silencio casi total que me rodea está lleno de tensión, una sensación de límite que lo único que consigue es que cada nuevo minuto que pasa y que cada nuevo gemido que escucho se me revuelva más el estómago. No se cuanto tiempo paso sentado casi sin respirar en el sofá, tampoco noto el cansancio que hasta entrar en casa después de una larga jornada repartiendo cartas me embargaba. Ahora mismo lo único que se es que el silencio de mi alrededor me está asfixiando poco a poco, que los gemidos de mi amiga me están matando lentamente y que mi mente está llena de pensamientos y recuerdos. Con mis ojos verdes desenfocados y perdido en mis pensamientos, intentando digerir la imagen que he visto y que jamás pensé encontrarme, es como me encuentra Hermione.

— Harry, Harry— me susurra mi mejor amiga cerca de la oreja mientras me mueve con suavidad el hombro— ¿Qué haces despierto?— me pregunta— ¿Te encuentras bien?

Ante la segunda pregunta de mi mayor pilar niego con la cabeza. No me veo con fuerzas de hablar con ella, no puedo ni mirarla después de lo que he visto por la puerta entreabierta de su habitación poco después de llegar a casa. Las imágenes de ella, de su piel, de su cuerpo y de sus muecas de placer no me permiten mirarla a los ojos como lo llevo haciendo desde el primer minuto que la vi en aquel Expreso de Hogwarts hace ya tantos años. Ahora mismo lo único que desearía poder hacer es borrar de mi mente las imágenes y los sonidos que se han grabado en mi memoria y que me atormentan y me excitan a partes iguales. De repente la sensación de asfixia crece, la vergüenza consigue que note como se me acelera aun más el corazón, como los oídos se me taponan y como la mirada se me desenfoca. Supongo que mi mejor amiga se ha dado cuenta de que estoy a punto de desmayarme porque me agarra la cara con fuerza entre sus manos. Lentamente logro que mis ojos se enfoquen en sus labios, que lean lo que está diciendo y mis oídos no logran escuchar. 'Respira, Harry, respira'. Hago caso a lo que mis ojos están leyendo de esos labios femeninos que de repente ya no están diciendo nada sino que están besando y perfilando un cuerpo, una piel que bajo sus atenciones se eriza. Se que es inútil luchar, que debo dejarme ir y dejar que el negro que cada vez rodea más mi mente me termine engullendo por completo, y al final eso es lo que hago.

— Harry, despierta.

La voz suave de mi mejor amiga penetra en mi colapsada y desorientada mente, como lo hacen los rayos de Sol entre las negras nubes en un día de tormenta, de forma muy tenue y leve. La voz que escucho en la lejanía viene acompañada de una sensación de frescura y de cosquilleo, algo que no entiendo hasta que empiezo a salir del negro que me rodea. La voz de Hermione más cerca, el cosquilleo de mi piel debido a otra piel que me está perfilando la nariz y los labios, y la sensación de frescura que se filtra especialmente por la cicatriz de mi frente. Con gran dificultad, porque los párpados me pesan en exceso, abro los ojos y fijo mi mirada en el techo del salón. Tras unos segundos me doy cuenta que estoy tumbado en el sofá, que después de mi desvanecimiento Hermione debe de haberme estirado. Con cuidado giro lentamente mi cara hasta que mis ojos se encuentran con los preocupados de mi mejor amiga. La palma de la mano de Hermione ahora acuna mi mejilla izquierda, lo hace con tanto cuidado y con tanto cariño que no puedo evitar emocionarme. Las lágrimas se agolpan, lágrimas que escuecen en mis ojos pero que logro controlar para evitar derramar.

— Harry, ¿qué pasa?— pregunta la, actualmente, mujer más importante de mi vida mientras me ayuda a incorporarme en el sofá.

Una vez sentado en el sofá, apoyada mi espalda sobre el respaldo, le hago un gesto a Hermione para que se siente a mi lado. Antes de colocarse a mi lado me quita la compresa empapada en agua fría que había colocado en mi frente, al instante dejo de sentir la frescura que me había logrado hacer abandonar la negrura que me había asfixiado. Ya sin la compresa de agua fría en mi frente y mi mejor amiga sentada a mi lado, lo único que puedo hacer durante unos segundos es disfrutar. Paso mi brazo por los hombros de Hermione y ella se acomoda junto a mi cuerpo, deslizando uno de sus brazos por mi torso y la mano de su otro brazo agarrando una de mis manos. El silencio que ahora nos rodea es un silencio cómodo, un silencio que ambos estamos contentos de poder compartir. Con cuidado y con mucho cariño beso la parte superior de la cabeza de Hermione, la beso en el pelo un par de veces más y ella se relaja. Suspiro un par de veces antes de armarme de valor y susurrar mi respuesta a la pregunta que me había sido formulada.

— Te he visto antes— confieso escuetamente, intentando que la privilegiada mente de la persona más inteligente que conozco comprenda lo que le estoy intentando decir. Como veo que Hermione no entiende a que me refiero, porque no emite ningún sonido de comprensión o pronuncia alguna palabra de incomprensión ante lo que le estoy intentando decir, se que debo seguir hablando— Te he visto antes con Pansy, Hermione. Os he visto en tu habitación, en tu cama. Os he visto a las dos juntas.

Giro mi cabeza para mirar a mi mejor amiga, parece que por fin a su extraordinaria mente ha llegado la información que ha salido de mis labios. Después de unos instantes de todavía más silencio ella se muerde el labio levemente. Hermione, esa la chica que durante años suspiró por Ronald Weasley, acaba de cambiar espectacularmente ante mis ojos. La fragilidad a la vez la seguridad con la que sus ojos me están mirando, me sorprenden. Ante la mirada que me están transmitiendo sus preciosos y expresivos ojos se que ella me necesita en estos momentos a su lado, como yo la llevo necesitando a mi lado toda mi vida. Con cariño le beso la frente y la acerco un poco más a mi cuerpo. Ella se deja abrazar, posa su cabeza en mi pecho y se que escucha los rítmicos latidos de mi corazón.

— ¿Cómo ha pasado Hermione?— pregunto acariciando el brazo de mi amiga incondicional— ¿Cómo has acabado en tu cama con Pansy Parkinson?

— No se como explicártelo, Harry— empieza diciendo titubeante la mujer que tengo entre mis brazos, la mujer que parece una niña frágil y la cual parece que pueda desaparecer si parpadeo— Ha surgido, es algo que ninguna de las dos había planeado. Simplemente se que no me arrepiento de nada de lo que ha pasado, se que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Porque aunque no entienda el porque o el como ha pasado lo que ha pasado, lo que sí que se es que lo quiero repetir una y mil veces más con ella. Una simple vez me ha servido para darme cuenta que quiero ser adicta a su piel, que necesito besar esos carnosos labios cada día, que mis manos reclaman delinear las curvas de su femenino y maduro cuerpo, que mis ojos desean ver como su cuerpo reacciona al mío y como su piel se eriza bajo mi toque. No se como explicarte lo que he sentido Harry, ni se decirte el porque he mantenido relaciones sexuales con Pansy, pero lo que si que te puedo asegurar es que no va a ser la última vez que pase. Esta noche las dos hemos descubierto una faceta nuestra completamente desconocida.

Afirmo en silencio, se que nuestra conversación todavía no ha terminado y que ahora es mi turno. Se que Hermione necesita descansar durante unos minutos mientras yo hablo, mientras yo opino al respecto de un tema del que todavía no tengo demasiado clara mi opinión. El shock de encontrármelas a ambas desnudas entre las sábanas es algo que no me ha dejado analizar la imagen completa de toda la escena. No me he planteado lo que significa para ambas esta faceta oculta que han descubierto, no me he planteado lo que puede significar con respecto a mis hijos y a los hijos de Pansy, no me he planteado tampoco lo que puede llegar a pensar Severus Snape. Ante este último pensamiento se me corta la respiración durante un instante, el pensar que Snape pueda decir algo en contra de mi mejor amiga hace que me hierva la sangre. En los más de tres meses que han pasado desde que nos reencontramos mi relación con él ha mejorado mucho, ahora casi puedo afirmar que somos amigos, pero eso no quita que todavía no confíe plenamente en él.

— No se que opinar, Hermione— confieso sinceramente— Tú sabes que yo te quiero profundamente, que siempre estaré apoyándote en todo lo que decidas hacer. Si tú eres feliz con Pansy debes saber que voy a apoyarte, voy a estar ahí para ti como tú llevas estando aquí para mi desde hace tanto que ya ni me acuerdo. Lo único que te pido es un poco de tiempo para asimilar lo que hoy he visto. Una cosa es que te apoye y otra que pueda olvidar las imágenes y los sonidos de los que he sido testigo.

— Gracias, Harry— me responde con una sonrisa enorme en sus labios, demostrando que mis palabras y mi apoyo la hacen realmente feliz— No sabes lo mucho que significa tu apoyo en este asunto, siento como si fuera a caer en el precipicio que hay bajo mis pies. Siento un vértigo que no había sentido jamás, siento cosas que no sabía ni que existían. Esta noche Pansy Parkinson me ha abierto un nuevo mundo de sensaciones que deberían de estar prohibidas. Sus ojos fríos desprenden tanto calor que consiguen incendiar mi interior, sus manos delineando mi cuerpo y merodando por mi piel es algo que no puedo empezar a describir. Esos dedos rozando mis pechos y pellizcando mis pezones, consiguiendo hacerme arder, es algo que jamás en mi vida ningún hombre había conseguido. Y si sus manos son prodigiosas en el arte de producir placer, su boca está a otro nivel. Harry, no se como lo ha hecho pero pensé que esos labios y esa lengua me iban a hacer enloquecer para siempre. Esos labios aprendiéndose mi cuerpo centímetro a centímetro y esa boca entre mis piernas han sido como rozar el nirvana— explica Hermione con una voz soñadora, voz que a mi me hace sonreír aunque a la vez también me hace querer taparme las orejas y dejar de escuchar datos tan explícitos de la vida sexual lésbica de mi mejor amiga— Nunca pensé que me acostaría con una mujer pero ahora se que he perdido muchos años de mi vida, que he estado equivocada durante toda mi vida. Lo que he compartido esta noche con Pansy me ha hecho darme cuenta de muchas cosas, me ha hecho reflexionar sobre sensaciones. Ahora me doy cuenta que siempre me han gustado las mujeres, Harry. Después de besar y de venerar el cuerpo femenino, de saborear la feminidad de una mujer, todo está claro en mi mente.

Hermione interrumpe abruptamente su discurso porque escucha pasos de pies descalzos aproximarse al salón. Tanto ella como yo dirigimos nuestras miradas hacia el pasillo de entrada al salón donde vemos aparecer a Lauren, una de las hijas de Pansy. La pequeña niña rubia arrastra los pies descalzos y se frota los ojos con sueño. Sin decir ni una palabra se acerca a nosotros y se sube encima de mi mejor amiga, a la que abraza. Hermione sonríe y le besa la frente mientras le acaricia el pelo. La niña se queda dormida en pocos minutos y mi mejor amiga se levanta con cuidado de mi lado mientras carga entre sus brazos a la pequeña, que como queda absolutamente claro, la adora. Bueno debo de decir que no solo la adora y la idolatra Lauren, a Hermione la adoran y la idolatran todas las niñas y mi hijo Elliot.

— Buenas noches, Harry— me dice la mujer que ha descubierto esta noche una gran parte de quien realmente es— Voy a dejar a Lauren en su saco de dormir, junto a las demás niñas que hay en la habitación de Abbie, y me vuelvo a la cama.

— Buenas noches, Hermione.

La visión de mi mejor amiga retirándose por el pasillo, el ver como su espalda y la parte posterior de sus piernas la van alejando de mi, me hace sonreír. No puedo evitar pensar, con un silencio muy placentero rodeándome, que la feminidad que a Hermione le ha abierto un nuevo mundo de posibilidades a mi también lo ha hecho. Porque el vivir rodeado de figuras femeninas, de mayor o menor edad, me está cambiando la vida. Esta noche es un claro ejemplo de ese cambio: no solo por la felicidad que Pansy le ha hecho alcanzar a mi mejor amiga, sino también porque mi hija ha organizado la primera fiesta del pijama de su vida con sus amigas y se que el resultado ha sido un auténtico éxito.