Capítulo 4.

No abrió los ojos cuando sintió que una brisa movía sus cabellos. Sabía que aún quedaba algo que hacer antes de que pudiera avanzar.

Respiro profundo y abrió los ojos. Estaba en San Mungo. Una parte de ella sabía que acabarían allí, pues allí nacieron y era el único lugar que habían compartido por igual. La única cosa en la que ambas estaban iguales y no había ventajas.

-¿Qué haces aquí?- pregunto una voz atrás de ella y debió respirar profundo para encararla. Dio la vuelta y allí estaba una copia de sí misma, de la misma altura, mismo color de ojos y cabello, misma nariz y misma ropa. Era como verse en un espejo. No compartían la misma madre, pero aun así parecían gemelas.

-No lo sé- mintió. Y los ojos de Sol se llenaron de lágrimas como reflejo de los suyos. No necesitaban palabras, eran tan iguales y eso les enfermaba.

-Lo sabes igual que yo- dijo dio un paso hacia delante.

-Sí, lose- y al igual que ella dio un paso. Sol dio otro mirándola a los ojos. Y Lily hizo lo mismo.

-¿Por qué me odios Luna?-otro paso.

-¿no lo sabes Sol?- dijo escupiendo su nombre pero dio otro paso. Sol sonrió con su rostro lleno de lágrimas.- ¡¿Lo sabes?!- otro paso y sol asiente. Están muy cerca una de la otra y a la vez tan lejos.

-Lo siento, pero yo no pedí nacer- otro paso.

-Lose, yo tampoco- otro paso.

-¿me perdonas?- murmuro- no quiero morir sintiéndome así- dijo Sol y las lágrimas cayeron con más fuerza mientas que su mano se aferraba a su corazón. Lily solo asintió.

- Tú debes hacer lo mismo-dijo y camino un paso. Ya era tiempo de dejar ir al rencor. Era tiempo de perdonar.

-Te perdono- dijo y tapo su rostro con sus manos. No avanzo el paso que le quedaba para llegar hasta Lily y ella lo avanzo. Y la abrazo. Ambas lloraban y dejaban ir al rencor, dejaban al dolor y al odio que las había retenido desde que nacieron.

A su alrededor todo se volvió negro y ambas lo notaron. Se soltaron con los ojos húmedos y las manos entrelazadas. Estaban llenas de miedo.

El color volvió y ambas vieron los últimos minutos que tuvieron antes de morir. Un duelo en el que reflejaron todo su odio. Ninguna lanzo un hechizo capaz de matar solo de herir. Su intención había sido torturar a la otra no matarla, pero algo había salido mal. El hechizo que ambas largaron al mismo tiempo las hizo desangrarse y ambas cayeron a solo centímetros de la otra. Las dos observaron como la sangre escapaba de sus cuerpos al igual que su vida y cuando ya todo había acabado observaron llegar a sus primos, que desesperados trataron de reanimarlas. Pero nada funciono ya era tarde.

Lily sonrió con tristeza al ver a sus hermanos y a su prima Rose llorar. Soltó la mano de Sol que estaba petrificada en el lugar y se acercó a Rose y la abrazo aunque ella no pudiera sentirlo Lily estaba con ella.

Rose dejo de llorar al sentir ese tacto frio y miro atrás de ella justo a tiempo para ver a Lily regresar al lado de Sol y tomarla de la mano para desaparecer. Aun con los ojos llorosos Rose pudo ver como los labios de su prima se movían y pudo adivinar lo que dijo.

Lo siento. Los amo.