Capítulo Cuatro

El Impulso

3 meses después.

Se dirigió al comité, repasando mentalmente las nuevas asignaciones, suprimiendo de paso la extraña energía que se estaba posesionando de su cuerpo, haciendo que su aliento se entrecortase y un inevitable mal genio cruzara por sus facciones por un segundo. Salió del ascensor, y antes de ingresar al comité paso inconscientemente su mano por su cabello. Costumbres. Cruzo la puerta con su habitual calma y saludo.

- buenos días - su mirada se paseo por la sala enfrentando lo inevitable, el jefe de estrategias, el jefe de operaciones especiales, él... él.

- antes de que comencemos- dijo Operations sacándola de su vergonzoso ensimismamiento - quiero que conozcas oficialmente a Marco Finn - le vio pasar la mano por su cabello y por una milésima de segundo, se perdió en ese gesto. La ausencia de escapatoria.

-hola- le dijo una voz americana, y ella se dio cuenta de que nunca había oído su voz. Le agrado. Era curioso como el cerebro podía distraerte con las cosas más inusuales.

- buenos días – la saludo una voz francesa. Desquiciante para ella. Curioso para el resto. Latidos.

- buenos días –Operations se sentó- en cuanto a Madrid...

Se movió un momento en su asiento tratando de poner su mejor cara de atención, mientras por dentro trataba de no enfocarse en las largas piernas frente a ella, las cuales podía ver casi en detalle a través de la mesa de vidrio. Indolente.

Desvió la vista de su panel por un segundo para encontrarse bajo su microscopio. Sensación olvidada o más bien suprimida tras años de suturas, colándose entre sus poros con una fuerza que ella inocentemente creyó dejaría de sentir…llevaba tres meses así…no supo porque se sintió tan molesta. En realidad si lo supo pero no quiso pensar, porque si lo hacia, se daría cuenta que era la vergüenza de la debilidad…no estaba lista…Emma aun creía que estaba bajo su control. Emma era joven.

Michael Siguió en su pequeño mundo privado mientras los otros detallaban las asignaciones, parecía estarse divirtiendo ahí penso Emma con un deje de celos, le había parecido ver cierto deje de…. Operations le solicito la opinión dos veces, las dos veces ella respondió mas lento que de costumbre. Michael sonrió levemente en su interior. La reunión finalizo. Emma se levanto con un extraño mal humor.

- Michael- Operations lo llamo, Emma iba a salir pero fue llamada también, permaneció en silencio tras Operations. Él le hizo una pregunta a Michael.

- eso me temo- respondió lento y curiosamente su mirada se perdió en aquellos ojos. Le pareció ver un deje de timidez en ella pero Operations hizo otra pregunta (Operations podía ser muy aburrido algunas veces), y cuando volvió a fijar su vista en ella, no había nada allí y entonces, sintió el impulso.

Dos días después. Reunión de clausura. Misión Buenos aires.

El impulso. Cruzo sus piernas, se obligo a mirar directamente a sus colegas, contó ovejas, cerdos, elefantes y cerillas, dejo de preguntarse acerca del porque de esa ultima elección, cuando levanto sus ojos del panel para encontrarse con un par de ojos prendados en su boca, en sus piernas. Suprimió la urgencia de abrir sus labios. No hizo caso del impulso de cerrar sus piernas. No había nada de gracioso penso, pero si lo había.

El impulso. Estaba torturándolo, por decirlo de una forma… de cualquier forma. No sonrío. Camino en su oficina y miro por la ventana para ver solo a Jasón y a una nueva recluta coqueteando. Se sentó con las manos sobre la mesa y paso veinte minutos viendo sus dedos. Una risa seca se atoro en su pecho mientras recordaba algo que se le olvido enseguida. De pronto dejo de recordar. Se levanto y fue a sus cuarteles.

Pero si, era cierto, jamas dejaba de sorprenderse a sí mismo. El impulso, el impulso lo estaba matando, cerro sus ojos y la única imagen que conjuro fue la de ella. Llevaba días conjurándola. Apareciéndosele en cada sueño. Acosándolo. Martirizándolo. Y él nunca se había considerado ni destacado por ser masoquista. ¿Que hay acerca de ella?. Antes había estado con muchas mujeres, sonrió con ironía…no buenos momentos ahí. Solo el engaño y desde hace años, la profanación tres metros mas abajo…no era el momento de pensar en eso. Claro que sabía lo que había con ella, era el impulso, era el ansia. Jamás, jamás había visto a alguien como ella, era hermosa, la más hermosa, *¿hablando de grados de impresión Michael? *, (esta vez sonrío un poco y eso lo divirtió aun más) pero sobre todo, y en esto debía haber algo genético (no supo porque eligió la palabra) estaba la energía, la esencia que le hacia reaccionar como si fuera un maldito adolescente de catorce años. La misma genética que hacia que cada vez que entrara a un lugar, todas las cabezas voltearan. Presencia. Intensidad. Delicadeza. Distinción. Sexo. Desquiciante el considerar que el revolcón no era suficiente. Desquiciante que la situación sea cual fuere rehusara a ser algo mas que eso. Era el impulso, y lo estaba llevando a la insanidad. ¿Pero estaba hablado de la distinción, no era así?. Trastornado. Toda su química trastornada por unos ojos celeste violeta. Aun cuando él recordaba haber sentido algo parecido antes…el dolor de la comparación lo congelo por un momento... no, la urgencia no era la misma, nunca así... y no con alguien como ella.

Había una guerra en la sección, una guerra que se llevaba desarrollando hacia tres meses desde que volvió de la misión. No palabras, no mas tacto que el roce imprevisto, no mas miradas que los breves segundos que duraban sus intercambios verbales. Y si, entonces quiso creer que era la emoción de la caza, la emoción de la huida, de cerrar cada pequeño camino que ella pudiera encontrar, de aniquilar la resistencia y luego vería a esos hermosos ojos celeste violetas (porque de ese color serian en ese instante), y le devolvería la mirada. Y ella no vería nada. Si, había una guerra en la sección. No quiso preguntarse porque le interesaba esa caza en particular. Tuvo ganas de un café y un croissant.

Recordó su voz, y sintió como si la abstinencia fuera dolorosa. El impulso. Toda suavidad y etérea. El impulso. Se levanto y se dirigió a Com. Es como si ella estuviera llena de algo que él hubiera estado esperando para abrazar... y esta vez, su pensamiento si le sorprendió. La rodeo estudiándola con descaro... para ser él …y ella se acomodo la falda. Se dio por satisfecho y se fue. A Michael le encantaba cazar.

Com. Seis días después. 10 PM.

El impulso. Se acostaba pero no se tapaba. Por alguna razón recordó sin miedo la necesidad de cuando era niña de ser acunada, de ser tapada con las cobijas. Después de un tiempo, cuando su piel ya no la lastimaba, se tapaba con la cobija y trataba de dejar su mente en cero. Ya no resultaba. Ya no. Ahora solo oía su respiración acelerándose, su vientre contrayéndose y la imagen de algo parecido a una pantera cazándola entre las sombras, siempre entre las sombras.

No quería esconderse debajo de la colcha porque le daba miedo salir de ahí por la mañana. Infantil. Le daba miedo salir por la mañana porque había un cazador afuera de su puerta. ¿Estúpido?. A veces en la noche su mano iba mas debajo de la cintura. Aterradoramente aburrido. Culpable… Aburrido.

Cinco días antes había estado apunto de morir en Belgrado. Cinco días antes ella había alterado el perfil de la misión para salvarlo. Nadie lo noto. Excepto él claro. Fue su error, debió dejarlo morir debió dejarlo ir. Debió borrar la tentación que hacia que su pequeña caja se tambaleara ahora.

Y hay iba, ahí estaba y era posible que la imposibilidad de responder a la agresión apropiadamente la hiciera enfurecer, y era posible que las ganas de dejar de sentir fueran tan fuertes que tuviera que afirmar sus manos hasta que estas dejaron de temblar.

Y un día, Emma lo supo. Mas bien dicho lo acepto. No por eso menos doloroso o vergonzoso. Para Michael era el impulso. Para ella, esconder sus manos hasta que dejaran de temblar. Estaba el impulso. Estaba la caza. Estaba el orgullo y la sanidad mental. Y estaba la tristeza por la debilidad opresiva de sus propias mano bajo la sabana.

Michael estaba excitado. Michael adoraba la caza. Michael tenia los ojos cerrados.

Misión Santa Marta. Quince días después.

- necesitamos cinco operativos en el sector 6.

- ya están en posición - se movió a su posición al extremo de la playa y observo como la reunión se llevaba a cabo. No sintió nada mas que sus pasos atrás de ella.

- el área oeste esta cubierta, - le informo como si ella fuera su superior. Volteo a mirar el mar. Él se paro a su lado. Le gustaba mirar el mar junto a ella, pero ni siquiera el mar podía arrebatar de su nariz el olor de su esencia…la memoria de su presencia en un café se difumino ante este nuevo recuerdo. Vio como el cabello se le alborotaba levemente. Su cabello parecía ser la única cosa que no podía controlar. Michael decidió jugar- estas fuera de la clausura de la misión.

-¿por qué?.

- estarás en otra para el mes próximo - ella casi alza una ceja ante eso. Michael se pregunto que le estaba pasando para hacer algo tan prosaico.

- debo ir al punto B.

- no - ella lo miro de frente esta vez y se arrepintió. Memorias de las 1130 AM, tomando café con croissant, memorias de miradas en los pasillos, de una niña pidiéndole ayuda y un "no" resonándole hasta el alma, derritiéndole las entrañas con voz sedosa y haciéndole creer que detrás de cada maldad, de cada deseo, de cada pared construida a través de los años, estaba la verdad y la verdad era la estaba condenando.

Debía ser doloroso, penso una voz que le hablaba desde lejos, es mas era posible que el deseo de atrapar algo de su esencia entre las manos haya sido tan doloroso, que hasta tuviera ganas de llorar, pero se haya conformado con solo verlo frente de ese maldito mar que estaba tan cerca de él.

-¿que sucede?- ronroneo.

-nada- respondió la chica del café y el croissant y Michael sintió que el impulso crecía. Pero no sintió lo otro, en realidad, lo que no quiso fue sentir la fuerza, porque aun dentro de ese estado de hiperconciencia en el que vivía, había humanidad y con eso la negación. Y con la humanidad venia el ansia. ¿Alborozo?.

Si, a Michael le encantaba cazar.

El Centro

- la estadística.

- de un 86%, subió a un 97%.

Prior tenia razón - dijo el hombre sumido en un cuasi ensimismamiento.

- Sí señor.

- manténgala ahí - la mujer al otro lado de la sala desvío la vista no sin ver antes el profundo dolor en sus profundos ojos azules.

- puede que haya un incremento de interacción emocional- *"interacción emocional", ¿así le llamaban ahora? *, se pregunto el hombre - y al parecer esa es la llave para que ella se enfoque.

- no sigas con esto.

- entonces tendremos ver si mantenemos la conexión o no.

- Sí.

- es todo, puedes retirarte.

- ¿no sabes lo que haces? - le dijo incrédula -¿cómo puedes hacerle eso…es…

- eso no incumbe a la presente situación. Se estaba dejando morir, dejando mutilar por Madeleine. Ya es hora de que despierte y sé de cuenta de quien es, de lo que es.

-¿y si no lo hace?, ¿y si lo hace y no le gusta lo que es?…¿y si no es lo que tu piensas que debe ser?. ¡¡¡No puedes controlar al mundo, no puedes hacer esto, la destruirás!!!!.

- ¿no pareces tener fe en ella? …¿O estas preocupada por otra cosa?.

- sabes que renuncie a todo hace años…para evitar algo como esto…esta no es la forma, la destruirás, ¿no lo ves?.

- esto es más grande que tu o yo e incluso que ella. Debe aprender a tomar las decisiones.

-¿por qué?.

- porque nadie mas puede - ella se retiro y el hombre que había salido volvió a entrar-…la conexión emocional de la que hablas…¿podemos forzarla? - preguntó retóricamente.

- claro…. Pero hay que tener cuidado ella es perceptiva…- el interlocutor sonrío con tristeza ante eso.

- prosigue con el plan…

- tal vez sea muy pronto.

- No…ya hemos esperado demasiado. Mis colegas desean ver resultados.

El hombre salió de la habitación. Sí, demasiado tiempo. Si solo pudiera hacer que ella despertara de una vez…¿y para que?, ¿Para ver que su vida solo era una línea recta que conducía siempre hacia el dolor? …Tal vez estaba viejo, sonrío…no, debía subsanar su error. Había pasado años planificando esto, su entrada a la sección, su entrenamiento, las pruebas, todo. ¿Y si ella no era lo suficientemente fuerte?. Tendría que serlo, porque de otro modo la mujer que había salido de la sala tendría razón y él la había condenado al traerla a la sección, y él no podía permitirse eso. No podía condenarla de nuevo. No a su hija. Todos tenían un papel en ese inmenso jardín. Todos. Si solo pudiera hacerla ver el jardín completo…sin destruirla en el proceso…si solo no lo hubiera conocido.