-"Suéltame Ryuzaki"- se quejaba sujetando las manos del pelinegro entre las suyas.

–Si quieres hacerla de ramera que así sea- lo levantó de un brusco jalón. Un fuerte quejido se escapo de los labios de Light.

-¿Qué rayos dices?- Light apretó sus ojos con fuerza. –"Tú eres un maldito mentiroso, te vi con Matt"- le espetó con lagrimas en los ojos, maldiciendo interiormente su debilidad en ese momento. Cuantas ganas tenía de darle un bien merecido golpe y sin embargo su cuerpo no lo dejaba.

-Ah- Ryuzaki lo soltó del agarre provocando que Light cayera de rodillas al suelo. –Ya veo- sonrió de medio lado. –Así que estas celoso- observó neutral al castaño el cual respiraba agitadamente con sus mejillas teñidas de rojo.

No obtuvo respuesta. ¿Cómo podía preguntarle semejante idiotez?, por supuesto que estaba celoso. Maldito el día que perdió sus recuerdos, de no ser por ello podría saber con exactitud el porqué Ryuzaki se comportaba de dicha forma con él.

-En ese caso- Ryuzaki sacó su celular del bolsillo de su pantalón para hacer una rápida llamada. Light no comprendió bien las palabras, ya que el pelinegro le dio la espalda. –Tenias muchas ganas de ir al cuartel ¿No es así?- dijo levantándolo con fuerza del suelo. El castaño frunció el entrecejo a causa del dolor. –Entonces vamos- Light ponía resistencia al caminar pero Ryuzaki lo jalaba con fuerza de la mano.

Poco a poco se dejo llevar, su cuerpo lo estaba resintiendo a cada paso, de nada le serviría poner resistencia alguna, estaba exhausto y sobretodo cansado.

Cansado de las mentiras, de las falsas acusaciones de las cuales no era capaz de desmentir dadas las circunstancias y su fallida memoria.

-"¿Por qué demonios lo trajiste?"- cuestionó Mello furioso al ver como Ryuzaki le ponía nuevamente las esposas a Light, el castaño ya no oponía resistencia alguna, estaba cansado, adolorido y enfermo. –Si dijiste que él era…- guardo silencio al percatarse de sus palabras.

Near corrió al lado de Light, se veía en muy mal estado, ¿Por qué L no cedía de una buena vez con eso?

-Light- le llamó dando suaves palmadas en las mejillas del castaño, pero apenas tuvo contacto con su piel se dio cuenta. –Tiene fiebre- dijo colocando su mano en la frente de Light.

-"L basta"- Mello se levantó de su asiento pero entonces escucho un conocido ruido. Se acercó a la ventana y efectivamente, era Matt el cual había llegado en su motocicleta. –"Para ya con esto"- Ryuzaki término de esposar al castaño.

-Nuevamente te lo hago saber- habló con seriedad. –No es de tu incumbencia.

-¡Claro que lo es!- Mello dio un fuerte golpe en la pared.

Ryuzaki tomó asiento frente al monitor de la pantalla de su computadora.

-"Dame el café"- ordenó con frialdad al castaño sin retirar la vista del monitor. Light respiraba agitadamente, sentía como la fiebre aumentaba minuto a minuto.

-No…soy- decía entrecortadamente respirando con dificultad. Mello observaba con rabia a L, mientras que Near buscaba en el cajón de uno de los muebles el botiquín de primeros auxilios. –Tu sirviente- Ryuzaki frunció el ceño y alzó su brazo para después tirar con fuerza de las esposas, haciendo que el castaño perdiera el equilibrio y cayera al piso.

-No lo volveré a repetir- le amenazó alzando nuevamente su brazo.

-"Maldición L ya para con todo esto"- exigía el rubio con sus puños cerrados. Ryuzaki lo observó desafiante.

-Si tanto te molesta te puedes ir- pusó su dedo pulgar en su boca. –Pensándolo mejor vete, estas despedido.

-¡¿Qué?!- Near se abstuvo de buscar el medicamento, no podía ser cierto lo que acababa de escuchar.

Mello sonrió de medio lado y acto seguido se encogió de hombros.

-Y pensar que te admiraba- fueron sus últimas palabras antes de salir de la habitación. El albino salió detrás de él.

-Obedece Kira- Light apoyo su rodilla en el suelo e hizo un esfuerzo sobrehumano por levantarse.

-No…soy…un asesino- ¿Qué de cierto había en esas palabras?, ni el mismo lo sabía, con trabajo recordaba una parte de su vida y los escasos recuerdos que acudían a su mente eran de infinita tristeza.

Estaba atrapado en un lugar donde la palabra amor carecía completamente de sentido y el dolor se intensificaba cada vez más.

-"Kira, Kira, Kira, Kira"- repetía el pelinegro una y otra vez. Las facciones de Light se tensaron, estiró su brazo con dificultad para alcanzar la humeante taza de café sobre la pequeña mesa de al lado, acto seguido la entregó a Ryuzaki.

El pelinegro dio un sorbo y después arrojó el caliente líquido en el rostro de Light.

-kkjj- el castaño mordió con fuerza su labio inferior para evitar llorar, no lo haría, no enfrente de Ryuzaki. Definitivamente no le daría el gusto de dejar que lo viera sufrir.

En ese momento Matt entró en la habitación

-Hola- saludó quitándose los googles. El castaño forzó la mirada hacia el marco de la puerta en el cual yacía recargado el pelirrojo.

Ryuzaki hizó una seña de que se acercara, el pelirrojo lo dudo un momento al ver a Light esposado y de rodillas a su lado, pero finalmente opto por entrar. El pelinegro se puso de pie.

Light cerró sus ojos con fuerza, un fuerte dolor en su pecho se acrecentaba a cada momento.

-Esto- decía Elle rodeando el cuello de Matt con ambos brazos. –Es amor- cerró sus ojos y procedió a besar con ternura al pelirrojo, el cual se dejaba llevar por las sensaciones del momento.

-¡¿Por qué?!- gritó Light golpeando el suelo con sus puños cerrados. Ryuzaki lo miró de reojo y se separo del beso. –"¿Por qué me lastimas así?"- cuestionó con su voz quebrada nuevamente las lagrimas brotaban de sus tristes ojos.

-¿Lastimar?- Ryuzaki dio un fuerte golpe en la espalda del castaño con su pie, haciéndolo caer de nueva cuenta al piso, posteriormente colocó su pie en la espalda de Light para evitar que se levantara.

-"Esto es lastimar"- estiró su brazo para tomar unas copias al lado de la computadora y las arrojó frente al castaño. Matt observaba neutral a Light.

Light tomó las copias y empezó a hojearlas para ver de qué se trataba.

-¿Qué…es…esto?- preguntó forzosamente, comenzaba a ver borroso.

-Lee la última página- Light obedeció y leyó el nombre escrito sobre la hoja.

-W…watari- Ryuzaki le arrebató las copias y le dio un fuerte golpe en la mejilla con su puño cerrado. Light llevo instintivamente su mano a su adolorido rostro.

-"Asesinaste a la única persona que era importante para mí, a la única que se encargo de cuidarme y protegerme cuando apenas era un niño huérfano y solitario…la única en quien confiaba, y eso no es todo"- hojeó las copias hasta la última página en la parte inferior, sin mostrarla al castaño. –Trataste de matarme a mi- Matt se dirigió a una de las sillas y sacó su consola portátil de su chaqueta para empezar a jugar. –"Te ganaste mi confianza para que te revelara mi verdadero nombre, fui un estúpido por creerte"

El castaño frunció el ceño, evitando alzar la vista. Eso no era posible, debía ser otra de las tantas mentiras de Ryuzaki.

-"Así que no me vengas con que no recuerdas nada"- lo sujetó con fuerza del cuello de la camisa para verlo a los ojos. Light harto de escuchar tantas tonterías lo escupió en el rostro, recibiendo a cambio otro golpe en la mejilla de parte del pelinegro.

-Eres un maldito bastardo- vocifero sobando su mejilla. –¡Te odio Elle Lawliet!- de inmediato cubrió su boca con ambas manos. ¿Por qué había dicho eso?

Matt salió de la habitación anticipando lo siguiente.

Pudo verlo, el intenso odio que reflejaban los oscuros ojos de Ryuzaki. Enseguida palideció, su cuerpo se estremeció frenéticamente, sentía el miedo recorrerlo de pies a cabeza al sentir aquella fría mirada posarse en su persona.

-R…Ryuzaki- abrió lentamente sus ojos pero la oscuridad que lo rodeaba le impedía ver con claridad en donde se encontraba. –"Ryuzaki"- se levantó con las pocas energías que su frágil cuerpo almacenaba, sentía sus mejillas arder y el dolor en su cuerpo se había incrementado. –"Déjame salir"- finalmente se dio cuenta en donde se encontraba, solo una vez Ryuzaki lo había encerrado en ese oscuro lugar, se trataba del pequeño cuarto que yacía en el sótano de la mansión del pelinegro.

-Maldición- se dejó caer al piso abrazando sus rodillas, como odiaba ese lugar, si algo le aterraba más que ver a Ryuzaki enojado, era eso…la oscuridad y el detective lo sabía a la perfección.

Y es que cuando la oscuridad lo cubría podía sentirlo, era una sensación escalofriante como si se tratara de otra persona intentando dominarle, una segunda presencia aguardando en su interior, ¿De qué se trataba?...tal vez si pudiera recordar su pasado lo entendería.

-¡Déjame salir!- gritó golpeando con su pie la puerta, desesperado, agobiado, débil. –"Lo prometiste"- las lágrimas comenzaron a brotar de sus bellos ojos marrones.

Solo una vez Ryuzaki lo había encerrado en ese lugar, lo recordaba a la perfección, fue el día después de que se mudara con él y todo por pedirle que abandonara el cuartel.

Pero… ¿Realmente había hecho mal en decírselo?...lo único que él deseaba era pasar más tiempo a su lado, tal vez el estrés que implicaba liderar las decenas de casos que se presentaban semana a semana lo ponían de mal humor, quizás era esa la causa de su hostil comportamiento y la frialdad que ahora presentaba.

No obtuvo respuesta, a cambio de eso fue llevado a ese oscuro lugar en el que ahora se encontraba, lo había encerrado durante casi un día.

Ese día había tomado la decisión de abandonarlo y sin embargo Ryuzaki le prometió que no volvería a suceder, que estaba alterado e injustamente descargo su enfado en él, y como siempre le creyó…que estúpido es no poder elegir a quien amar y cuando dejar de hacerlo.

-Por favor- dijo en un hilo de voz con la esperanza de obtener respuesta.

El sonido de unas llaves se escuchó en el exterior, la perilla de la puerta giró y en ese momento un rayo de luz iluminó su rostro.

-¿Por qué?- fue lo único que sus labios articularon al ver al pelinegro con su serio semblante de siempre, claramente no estaba arrepentido, ¿Qué no se daba cuenta del inmenso daño que le estaba ocasionando?

-No tengo tiempo para preguntas estúpidas- Ryuzaki lo sujetó con fuerza de la camisa y lo arrojó contra el escritorio de una de las esquinas del cuarto.

-"kjjj"- el impacto aturdió a Light de momento dejándolo sin aire por el fuerte golpe en su estomago.

El pelinegro se encaminó decidido a él y se bajo la bragueta del pantalón.

-Si quieres comportarte como una ramera entonces ejerce como una- dijo con frialdad retirando los pantalones del castaño.

Light respiraba con dificultad, se reprendía mentalmente por no haber parado aquello cuando tuvo la oportunidad. El buscaba protección y cariño, obteniendo a cambio humillación y golpes. Un agonizante trato que día a día le hacía aborrecer cada vez más su patética existencia, sin recuerdos…sin amor.

Se apoyó con ambos codos para incorporarse cuando sintió como sus bóxers eran arrancados con fuerza, pero Ryuzaki sujetó ambas manos de Light con una sola.

-Por favor- pedía con su respiración agitada, se sentía a desfallecer, ya no contenía las lagrimas, simplemente…no podía.

-Te…amo- articulo forzosamente, deseando que Ryuzaki cediera de continuar aquello.