NdT: Aquí está el cuarto y penúltimo capítulo de este AU (snif, snif ya se termina)
Un millón de gracias nuevamente a mi primera beta: Kristy SR por corregir varias cosas :3

Este capítulo al igual que el anterior tiene un fanArt para una escena, el link es el siguiente:

dogsunderfoot (punto) livejournal (punto) com /pics/catalog/261/3161

Disclaimer: Harry Potter y todos los personajes, lugares, objetos, ideas y material relacionado son propiedad de JK Rowling y sus diversas entidades editoras. Ni el autor, ni los artistas de alguna manera están recibiendo una ganancia monetaria por esta publicación.


—Eso estuvo increíble —dijo Sirius, poniendo su tenedor cuidadosamente en el ahora plato vacío.

Molly Weasley sonrío, con las mejillas redondas ruborizándose por el cumplido.

—Oh, señor Black, no fue nada.

—Te dije que me llames Sirius; y créeme, esta ha sido la mejor comida que he tenido en meses.

—Considerando como cocina, Molly, está diciéndote la verdad —señaló Remus.

—¿Te gustaría otro pedazo de pastel, querido? —preguntó Molly, mirando el plato vacío de Remus.

—No, he comido un montón, gracias.

—Remus…

—No, Molly, de verdad. Y no me sermonees con que necesito engordar.

La mujer quizá tuvo la intención de hacer eso, pero se distrajo por la repentina exclamación que soltó Ron cuando uno de los gemelos le robó su pedazo de pastel.

—¿Percy te contó las buenas noticias, Remus? —preguntó Arthur, hablando en voz alta para hacerse escuchar por encima del sonido de su esposa que regañaba a su hijo—. Ha ganado un concurso por un artículo que escribió. Todos los estudiantes de periodismo de segundo y tercer año fueron invitados a concursar, y su historia fue escogida como la ganadora.

—¡Bien hecho!

La sonrisa de Remus era cálida cuando miró a Percy al otro lado de la mesa.

—¿Cuál fue el tema la historia?

Sirius se preguntó si era el único que podía ver que Percy se veía notoriamente incómodo cuando Remus se dirigió a él.

—En realidad, no es gran cosa. No pensé que tuviera posibilidad de ganar.

—Escribió acerca de cómo el presupuesto del departamento de inglés había sido reducido para favorecer el financiamiento del atletismo —respondió Arthur—. Estaba pensando ponerlo en el periódico, pero no me gustaría que lo vieran como favoritismo.

—Papá, no lo puedes publicar —protestó Percy—. No es nada importante.

—Es impresionante —comentó Remus—. Y no es favoritismo si se trata de algo bien escrito. ¿Qué tipo de premio ganaste?

—Ganó mil dólares —respondió Molly asombrada—. Casi no puedo creer que una pequeña historia pueda valer tanto.

Percy se removió en su asiento.

—Papá, mamá, realmente no es gran cosa.

El gemelo que no robó el pedazo de pastel dijo con desdén:

—Todo es la gran cosa para ti, Percy. No sé por qué no quieres que papá publique tu historia en la primera plana.

—Deja de molestar a tu hermano —riñó Molly al gemelo—. Solamente está siendo humilde.

—Realmente no es tan bueno —murmuró Percy, su rostro estaba casi tan rojo como su cabello.

—Debe de serlo si ganaste —insistió Remus—. Te lo mereces.

—Mil dólares no es poca cosa —intervino Arthur.

Sirius se echó hacia atrás, dejando que su mano descansara en la parte posterior de la silla de Remus.

—Honestamente, amigo, siéntete orgulloso de lo que has logrado.

—Ya escuchaste —dijo Molly poniéndose de pie y empezando recoger los platos vacíos—. Ginny, ayúdame a limpiar…

De pronto, hubo un alboroto cuando los gemelos y Ron trataron de desaparecer por las escaleras para evitar ser llamados a lavar los platos; y Arthur, poco después, invitó a Sirius y a Remus irse hacia el patio para comenzar una larga conversación. Sirius fue el único que captó como Percy miraba a Remus. Su mirada estaba llena de arrepentimiento y no pudo evitar preguntarse la causa de ello.

No fue hasta que estaban preparándose para irse, cuando alguien dijo algo que ocasionó que Remus volteara su cabeza rápidamente para mirar sobre su hombro. Había algo en la manera que lo hizo que Sirius recordara la foto en la revista, y frunció el ceño. No estaría ahí con un plato de restos de asado en sus manos, discutiendo con los gemelos sobre el significado de la palabra fútbol, si no hubiera sido por ese artículo. Aún así, se preguntaba quién fue el que fotografió a Remus sin que éste lo supiera.

Supongo que debería de agradecerle por ayudarme a encontrar a Remus, aunque estoy seguro de que esa no era su intención. Probablemente consiguió unos cuantos dólares por dejar al autor o editor de ese artículo saber dónde estaba. Espero que haya valido la pena. En esta ciudad, unos cuantos cientos de dólares serían muy apreciados.

De pronto, una idea cruzó la mente de Sirius.

Por supuesto, puede que a esa persona le hayan pagado unos mil dólares...

—¿Dónde está Percy? —preguntó a los gemelos—. Me gustaría despedirme de él.

—¿Percy? ¿Por qué perder tu tiempo en él? —se burló Fred.

—Seguramente está practicando el discurso de agradecimiento para su Premio Pulitzer —bromeó George.

Reinó el caos por un momento cuando los gemelos y Ron llamaron a Percy a todo pulmón. Pero no fue hasta que Molly gritó:

—¡Ven a ver que es lo que quieren tus hermanos antes de que te tire por la ventana hacia ellos!

Cuando Percy finalmente salió con vergüenza de la casa.

—Quería felicitarte una vez más por ganar ese concurso —dijo Sirius.

—Gracias —murmuró Percy, tomando la mano extendida de Sirius y agitándola con poco entusiasmo.

—Realmente es algo grandioso.

Remus sonrió al muchacho, pero su frente se arrugó ligeramente de preocupación por el poco entusiasmo de Percy.

—Espero poder leerlo.

—Es una pena que tu padre no publicara tu historia en vez de la de Remus —dijo Sirius—. A él no le hubiera importado esperar una o dos semanas para que su historia se publicara. No si era por el artículo de un joven prometedor como tú.

Percy tragó saliva.

—Estoy seguro de que mi padre tomó la decisión correcta. La historia del Sr. Lupin es increíble.

—Bueno, por supuesto que lo es —gruñó Sirius—. Pero sabes porque es tan buena, ¿no es así?

El rostro de Percy palideció y sus ojos se abrieron tras los cristales de sus gafas.

—Remus escribe tan bien como un autor de best-sellers, ¿verdad?

Detrás de él, Sirius sintió a Remus tensarse, pero no se atrevió a voltear para ver a su amigo.

—Quizá debiste escribir algo de ficción, algo sobre un escritor que desapareció del mundo literario y apareció un día en una pequeña ciudad.

—Sirius... —advirtió Remus en un siseo.

Sirius le hizo un gesto con la mano.

—Solamente estoy tomándole el pelo, Lunático. Estoy seguro que el artículo de Percy estuvo maravillosamente escrito. Después de todo, ganó un concurso, ¿no es así?

Su voz se llenó de dureza y enojo.

—No es como si le hubieran pagado mil dólares por revelar el paradero de una persona que sólo buscaba desesperadamente tener una vida íntima y tranquila.

—¿Cómo te enter...? —dijo Percy negando con la cabeza.

—Tengo una cantidad razonable de inteligencia y sospecho por instinto ¡Maldito mentiroso! —explotó Sirius—. Hay unos cuantos periodistas ahí afuera dispuestos a dar uno de sus testículos por un buen artículo. Y entonces te diste cuenta que la respuesta a "La gran desaparición de R. J. Wolfe" estaba justo debajo de tu nariz...

—¡Mierda! —escupió Remus.

—¿De qué estás culpando a mi hijo? —exigió saber Arthur.

—...una gran familia y la necesidad de ser notado y respetado, todo lo que necesitaste fue darle una foto a la revista.

Sirius se acercó a Percy, quien dio unos pasos hacia atrás para alejarse del hombre.

—Al carajo su derecho a la privacidad. ¿Qué mierda te importaba si otros periodistas hubieran venido a preguntarle o a acosarle hasta la muerte sobre que ha estado haciendo o que es lo que ha estado escribiendo? ¡Eres un jodido Judas Iscariote... por mil dólares!

—¿Qué es lo que hiciste, Percy? —preguntó Arthur en voz baja sonando como si ya supiera la respuesta.

—Vendió a Remus —respondió Sirius cortantemente—. Y te diré una cosa, jovencito...

Su dedo tocó el pecho de Percy.

—Si esa foto no me hubiera ayudado a encontrar a Remus, te estaría golpeando repetidamente la cara con mis puños ahora mismo por lo que has hecho.

—Sirius, detente.

El hombre de cabellos negros se volvió hacia su amigo.

—Este es el imbécil que tomó la foto o les dijo donde podían encontrarte, Remus.

—Entiendo eso, pero... detente.

Remus puso una mano en el hombro de Sirius y apretó con fuerza, casi causándole dolor.

—Arthur, yo... no sé qué decir. Esto es...

—Lo hablaremos mañana —dijo Arthur, con los ojos fijos en la cabeza agachada de Percy—. Lo siento, Remus. No sabía.

—Sí, bueno... —Remus dejó su comentario sin terminar—. Gracias por la cena, Molly. Vamos, Sirius.

El regreso a casa se hizo en silencio, Sirius trató hablar una vez sobre el tema diciendo:

—Él no tenía derecho a...

Pero Remus lo interrumpió con un extraño y gentil tono diciendo:

—Ya pasó, Sirius. No importa.

Sin embargo, la calma del editor solamente pudo ser mantenida por un momento. Cuando Remus estuvo abriendo a tientas la puerta principal con la llave, Sirius explotó:

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo con todo esto?

—Porque no estoy seguro si estoy molesto.

—Remus, te tomaron una foto y la publicaron en una revista sin tu consentimiento. Pudiste haber tenido a tu alrededor toda clase de basura mediática...

—Pero no sucedió —dijo Remus firmemente, empujando la puerta.

—Pero...

—Sirius, estás aquí. No estarías aquí sino fuera por esa foto.

—Lo sé, pero...

Remus se giró, y Sirius de pronto se dio cuenta de lo cerca que estaban, quedándose sin aliento ante la proximidad de sus brillantes ojos azules.

—No supe lo mucho que te extrañaba hasta que esto sucedió. Si el precio que tengo que pagar es una horrible foto en una revista...

Remus se detuvo; y luego, para sorpresa y confusión de Sirius, puso la mano en su hombro; acariciando suavemente su cuello con el pulgar

—...me parece un pequeño precio a pagar.

Sirius se quedó sin habla, cosa que ocurría pocas veces en su vida. Sus labios se abrieron para decir algo, pero cuando no pudo decir ni una palabra, la cerró de nuevo.

Una sonrisa se formó en los labios de Remus.

—El verte así, sin decir nada, parece ser lo mejor de todo esto.

Se dio la vuelta bruscamente, cogió el plato de restos de asado de las manos de Sirius, y se dirigió hacia la cocina.


—¿A qué diablos está jugando?

Hubo un suspiro.

—No estoy seguro, Sirius.

—Me está dando todas estas señales… ¿Acaso sabe lo que me está haciendo? Terminé masturbándome…

—¡No quiero escuchar nada de eso! —gruñó James.

—¿Qué es lo que se supone que debo pensar, Cornamenta?

—¿Por qué no se lo preguntas?

—¿Para qué me eche de su casa y se aleje nuevamente de nosotros? Oh, sí, esa es una brillante idea.

—¿Puedes sonar más sarcástico? Entonces, espera hasta que estés listo para subir al avión.

—Voy a terminar haciendo una escena en el aeropuerto.

—Estoy seguro que la gente que trabaja en el aeropuerto ha visto cosas más extrañas.


Lily se quedó mirando a James con tanta incredulidad que éste se inquietó.

—¿Qué?

—Tu mejor amigo te pide consejo, ¿y la única cosa que se te ocurre decir es que se lo pregunte a Remus en el aeropuerto?

—¿Qué otra cosa podía decirle? No sé más que Sirius sobre qué es lo que está sucediendo ahora en la cabeza de Remus.

Lily rodó sus ojos y volvió a fijar su atención a las zanahorias que había estado cortando para la ensalada.

—Tú tampoco lo sabes —dijo James en todo acusador—. Así que no pretendas que lo haces.

Su esposa suspiró y puso el cuchillo a un lado con tanta deliberación que se preguntó si a ella se le había ocurrido lanzárselo.

—James, cuando Sirius estaba teniendo su gran crisis de identidad sexual en 1985, ¿quién fue la primera persona que lo aceptó sin reservas y de inmediato?

—Remus dijo que sólo fue porque pensaba que el buen sentido de la moda de Sirius podría serle útil.

—Cuando Sirius terminó con el horrible de Andrew, ¿quién se sentó con él dos noches seguidas mientras lloraba a lágrima viva?

—Remus, pero eso sólo fue porque Sirius lo mantuvo despierto. No tenía otra opción.

—Cuando Sirius iba a clubes gay, ¿quién fue con él más a menudo?

—Bueno, ahora estás empezando a hacer que Remus suene como un perrito faldero porque Sirius lo arrastrase con él a regañadientes.

—Cuando Alice le devolvió el anillo de compromiso a Sirius, ¿a dónde fue él?

—Fue donde Remus y Dora. Lily…

—Y cuando Dora echó a Sirius al día siguiente, ¿qué sucedió?

James suspiró.

—Ella y Remus tuvieron esa jodida y terrible pelea donde Remus la amenazó con mudarse nuevamente con Sirius. ¿Estás segura de que no eres la abogada de la familia?

—¿Qué sucedió cuando Sirius le dijo a Remus que lo amaba? —presionó Lily.

—Según Sirius, Remus le dijo que lo hizo en el momento más inoportuno, teniendo en cuenta que fue una semana antes de la boda.

—Espera. ¿Sirius se declaró una semana antes de la boda?

—Estaba borracho…

—¿Pudo haber elegido un peor momento?

—Pudo haberlo hecho la noche antes de la boda.

—Me dijo que estaba desesperado.

—Fue un idiota. Aun así, Remus no le dio un puñetazo por haberlo hecho, ¿no es así?

—Nooo…

— Entonces, ahí lo tienes.

—¿Qué es lo que tengo exactamente?

—James, Remus no sólo le dejo el ojo negro por haberse declarado, sino que le dijo que lo hizo en el momento inadecuado. Ha apoyado y alentado a Sirius hasta el punto de estar dispuesto a arriesgar su matrimonio por ese idiota. ¿Y aun así no sabe cómo se siente Remus? ¿Tú tampoco lo ves?

Lily miró con atención a James.

—¿Ustedes dos son realmente tan estúpidos?

James parpadeó.

—No estarás diciendo que…

—¿Me vas a decir que nunca has visto como lo mira Remus? —preguntó suavemente Lily—. ¡Cielo santo, James!

—Lily, ¡Remus no es gay!

—No, yo diría que es bisexual.

—¡En su vida nunca ha salido con otro hombre!

—Por lo que sabes, no —dijo Lily sarcásticamente.

—Hubiera sabido… Sirius lo hubiera sabido.

Lily puso las manos en sus caderas.

—¿No crees que es posible que Remus no haya salido con ningún hombre porque estaba esperando que uno en especial se fijase en él?

—Quieres decir…

La boca de James se trabó en silencio por un rato, intentado buscar las palabras para completar la oración.

—¿Estás diciendo que…?

—Estoy diciendo lo que estoy diciendo. Depende de Sirius mover el culo antes de que sea demasiado tarde.


Sirius tocó la puerta.

—¡Vamos, Remus! ¡Aún necesito darme una ducha o vamos a llegar tarde al aeropuerto!

—Un minuto más —dijo la voz detrás de la puerta—. ¡No, espera!

La puerta se abrió de golpe y Sirius dio un paso involuntario hacia atrás por la sorpresa. Dio un paso nuevamente, pero esta vez hacia adelante, asombrado. Su cuerpo respondió casi inmediatamente ante lo que veían sus ojos.

—Te afeitaste.

Oh, joder. Se ve bien. Y no lleva camisa. ¿Sabe lo que me está haciendo? ¿Le importa? Oh, Dios. No toques, Black. No te avergüences a ti mismo…

Remus se frotó tímidamente un lado de su barbilla.

—Pensé que ya era hora, ten.

Le entregó un par de tijeras y sostuvo la mojada cola de cabello sobre su nuca.

—Puedes asegurarte de que quede derecho.

Se adentró en el baño, sin querer ver si Sirius lo siguió.

Sin embargo, él no tenía intención de no seguirle.

—Remus, no soy un peluquero.

—Solías recortármelo todo el tiempo. Antes…

La última palabra la agregó con retraso, implicando muchas cosas que ninguno de los dos quería hablar.

—Pero eso era un recorte rápido. Esto es algo completamente distinto —protestó Sirius.

—¿Qué tan difícil puede ser? Córtalo aquí y luego iguala los extremos.

El hombre de cabellos negros alzó su mano para tocar la parte posterior de su propio cabello, el cual estaba casi sobre sus hombros.

Remus vio el movimiento y sonrió, aunque no dijo nada. Bajó el asiento del inodoro y se sentó, volteándose ligeramente.

—Dicen que si se hace rápido no duele tanto, ¿no es así?

—¿Estás seguro? —preguntó Sirius, abriendo y cerrando las tijeras con un chasquido.

Su mirada parecía lejos de allí cuando respondió:

—Ya es hora.

Sirius se inclinó hacia adelante y acarició suavemente la cola de color castaño varias veces.

—Pero, ¿estás seguro?

Los ojos azules se aclararon y brillaron risueñamente.

—Canuto, ¿te hubiera dado algo afilado y potencialmente peligroso si no lo estuviera?

—Buen punto.

Sirius miró el cabello, tratando de elegir donde sería mejor cortarlo.

Esto está terriblemente mal, pedirme que haga esto es como preguntarme: "¿Cómo puedo verme mejor para ti, Sirius?" Dios, Remus, ¿sabes lo que quiero hacer contigo ahora mismo?

Le tomó sólo un preciso y decisivo corte, y luego Sirius colocó cuidadosamente el pedazo recortado en las manos de Remus junto con la goma que lo había mantenido recogido.

—Estaba más largo de lo que pensaba.

Sirius se mordió la lengua para evitar hacer una inapropiada insinuación sexual. En cambio, dejó que sus dedos se deslizaran a través de los ahora cortos mechones, peinándolos con sus dedos. Cuando su cabello castaño se enroscaba ligeramente en su nuca y la forma se acomodaba en sus orejas, le hacía recordar exactamente cuando Remus se pasaba horas inclinado en una mesa, escribiendo furiosamente. Ahora, aliviados del peso, los mechones ya estaban empezando a curvarse en suaves ondas.

Respirando profundamente, Sirius intentó usar un poco de humor para estabilizarse.

—Si malogro esto, quiero que me prometas que no me vas a cortar en pedazos con estas tijeras y enterrar todas las partes de mi cuerpo en algún lugar del bosque.

—No, no hay posibilidad de que haga eso —dijo Remus con una media sonrisa—. Canuto te desenterraría y te traería de vuelta, pieza por pieza. Apenas estaría preparado para verte entero. Verte en pedazos llenos de sangre y masticados puede que sea demasiado para mí.

Se rieron juntos, y Sirius pensó que eso había calmado sus nervios. Sin embargo, fue bastante evidente que había estado equivocado. Sus dedos estaban constantemente acariciando la suave piel del cuello y hombro de Remus. Su nariz estaba llena del olor de la loción para después del afeitado… algo picante y almizclado que aumentaba la presencia del otro hombre. Y luego estaba la gran cercanía del cuerpo alto y delgado, ligeramente musculoso y perlado de gotas de agua…

¿Ve como tiembla mi mano? ¿Puede escuchar como late mi corazón dentro de mi pecho? ¿Puede sentir lo excitado que estoy?

Cuando intentó recortar el cabello que descendía sobre la frente del otro hombre en un manejable flequillo, la vista de sus brillantes ojos azules mirándole con confianza, hizo que las cosas se retorcieran dolorosamente dentro de Sirius.

—Me temo que voy a estropear el resto —dijo con voz ronca, sosteniendo las tijeras por las cuchillas para que Remus pudiera agarrar las asas—. Te he hecho parecer a un erizo con alopecia.

Remus sonrió.

—No harías eso.

Su voz fue suave y llena de confianza.

Su seguridad atravesó cada nervio de su cuerpo, haciéndole sentir un hormigueo como si hubiera sido electrocutado.

Lo sabe. Lo sabe. Sabe que aún lo quiero. ¿Se lo confieso? ¿Debería dejar que hablara primero? ¿Qué carajos debería hacer?

Antes de que Sirius decidiera que es lo que iba a decir, Remus se puso de pie, presionándose contra Sirius levemente. El hombre de cabellos negros apenas pudo contener un gemido cuando sintió los pantalones de Remus sobre su dura erección, la cual estaba apenas cubierta por un pijama de algodón y una bata de seda.

—Remus —tragó saliva, incapaz de interpretar la expresión de la cara recién afeitada de Remus.

Si no lo sabe, juraría que…

—Mejor salgo para que te puedas duchar —interrumpió Remus, limpiándose los mechones sueltos de cabello que estaban encima de sus hombros y brazos, y alejándose de Sirius—. ¿Quieres que limpie esto ahora o después?

Sirius debió de haber dicho "después" porque Remus asintió y se fue. No obstante, en el momento que la puerta se cerró, Sirius empezó a golpearse repetidamente en la frente con la palma de su mano, murmurando:

—¡Idiota!

Por cada golpe que se daba.


—¿Tienes tu billete? ¿Qué hay de tu pasaporte?

—Sí, mamá, tengo todo aquí.

Sirius dio unas palmadas a su maletín y sonrió descaradamente a Remus.

—En el camino tuvimos que dar la vuelta y regresar por tu billete. Creo que tengo derecho a hacer estas preguntas cuantas veces considere necesarias.

Ambos rieron, y luego Sirius preguntó:

—¿Qué haré en Nueva York sin tus cuidados?

—Acabarás en el bar del aeropuerto, bebiendo grandes cantidades de alcohol y perdiendo tu vuelo por completo.

—¿No te arrepientes de no venir conmigo?

Remus negó con el cabeza, divertido.

—Será mejor que te muevas. Van a llamar a tu vuelo muy pronto y aún tienes que ir hasta la terminal y tratar de convencerles de que no eres un terrorista.

—¡Lunático! ¡Me has herido completamente!

Sus sonrisas se desvanecieron lentamente mientras estaban allí, mirándose el uno al otro.

—Regresa a casa, Remus —dijo Sirius impulsivamente—. Te extrañamos.

Remus miró sus botas.

—Aún no he terminado aquí.

—Entonces, ven de visita. No has visto a Katie desde que tenía tres años y a Harry le gustaría verte de nuevo.

—Yo no… aún no. Puede que pronto. Eso es lo que puedo prometer.

—Vas a tener que venir de todos modos, para que puedas salir de aquel contrato con Snell —dijo Sirius medio en broma.

—Hay abogados y agentes para hacer ese tipo de cosa. Con correos electrónicos y faxes podría estar en el interior de Australia y hacerlo todo.

—Di y Julia te quieren conocer.

—Quizás. Déjame pensarlo. Ni siquiera sé si terminaré la maldita serie.

—¿Por qué no? —preguntó Sirius, desconcertado—. Lo has tenido todo escrito en tu cabeza desde hace años. Es sólo cuestión de plasmarlo en papel.

—Ha cambiado… he cambiado —dijo Remus encogiéndose de hombros—. Ninguno de nosotros somos los mismos.

—No me digas que el nuevo interés amoroso de Jasper tiene a toda la serie alborotada —bromeó Sirius.

Remus se tensó.

—¿Qué te hace pensar eso?

Sintiendo que había dicho algo malo, Sirius trató de sonar tan indiferente como fuera posible.

—Sólo fue un comentario. Me dijiste que Jasper y Sara no iban a estar juntos después de todo, y que eso cambiaría todo el quinto libro. Ese fue el único cambio que mencionaste, pero al parecer es uno grande.

Remus respiró profundamente y soltó el aire lentamente.

—Lo siento, es que no sé qué es lo que estoy haciendo con esto. Puede que sea una mierda de idea. Dame algo de tiempo. De todas formas, me tomará un tiempo recuperarme de tu visita.

—Eres un idiota.

Sirius se acercó y puso su brazo alrededor del cuello de Remus, atrayéndolo hacia un fuerte abrazo

—Cuídate mucho, Lunático.

Tomó un rato, pero su amigo finalmente puso sus brazos alrededor de Sirius con la misma firmeza.

—No le hagas pasar a las azafatas un mal momento.

Sirius sintió escalofríos al sentir su suave y cálido aliento en la parte posterior de su cuello.

—¿Yo?

De mala gana, se libró de su abrazo.

—Soy el arquetipo del viajero perfecto.

—No lo creo —se burló Remus con una media sonrisa.

—Me ofendes.

—Lárgate de aquí, perro.

Y sorprendiendo a Sirius completamente, lo atrajo en un abrazo con un solo brazo y besó con rapidez la parte superior de su cabeza.

—Envíame un email cuando llegues a casa, así sabré que no te tiraron al Atlántico.

Y con eso, Remus se apartó y empujó a Sirius hacia la dirección en la que tenía que ir.

Sirius se volvió para decir algo, no estaba seguro de que, pero ya era muy tarde. Remus ya se había alejado con las manos metidas en los bolsillos de sus vaqueros.

Oh, no. No me queda ni una duda acerca de esto.


Re: ¿Te tiraron al Atlántico?
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

No sucedió. Sin embargo, pensé en lanzarme.
Gracias por todo. Lo pasé de maravilla.
Sirius.


Re: Re: ¿Te tiraron al Atlántico?
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Es increíble que no te tirasen… pero es más un milagro que no permitiesen que lo hicieran.
¿El Club de las Alturas no significa nada para ti?
Canuto, el perro, te extraña. Está buscando más hamburguesas.
Fue bueno verte.
Remus.


Re: Club de las Alturas
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

El Club de las Alturas está sobrevalorado. Esos baños diminutos ya son lo suficiente malos como para tener sexo ahí, además ¿sabías que no están hechos a prueba de sonidos?
S.


Re: Baños de avión insonoros
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

¿O debería ser el asunto: "La falta de insonorización en los baños de avión"?
En todo caso, no quiero saber cómo lo descubriste.
R.


—¿Y no me llamaste para decirme lo que dijo Lily? —explotó Sirius, su incredulidad hizo que su voz se elevara una octava y algo más.

James se encogió de hombros.

—Pensé que serías capaz de leerlo lo suficientemente bien para saber si estaba interesado o no en ti.

—James —dijo Sirius firmemente—. ¿Recibiste o no una llamada mía preguntándote si tenías alguna idea de que significaba el comportamiento de Remus?

—Sirius —respondió James de la misma manera—, Nunca has tenido ningún problema en determinar si alguien está interesado en ti. Debería de haber sido incluso más que obvio porque era Remus.

—¡Pero no lo fue! —exclamó Sirius—. Maldición, Cornamenta, nunca me di cuenta de que estaba interesado en mí antes, ¿cómo diablos iba a saber si lo estaba ahora?

James se echó hacia atrás en su silla.

—No lo sé. Quise llamarte. Tenía el jodido teléfono en mi mano. Pero empecé a preocuparme de que quizás mi llamada haría las cosas incluso más incomodas si te decía lo que Lily me dijo… y podría haber sido que Remus no sintiera lo mismo que tú.

Sirius pensó cuidadosamente las palabras de su mejor amigo.

—Tienes razón —dijo finalmente con un suspiro—. Puede que las cosas se hubieran puesto peor si empezaba a ver señales donde no las había. Pero aun así, hubiera sido bueno saberlo porque quizás podría haberle preguntado sobre ello.

La expresión James denotaba desconfianza.

—¿Le hubieras preguntado?

—Probablemente no —admitió Sirius—. Pero me hace sentir mejor pensar que sí.

—Entonces, ¿qué harás ahora?

Sirius pasó sus dedos por su cabello y luego cruzó las manos sobre la mesa.

—No tengo idea.


Re: Pastel
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Lunático,
Estoy hambriento y no dejo de pensar en el pastel de manzana de Molly Weasley. ¿Cómo se puede enviar un pastel de manzana desde los Estados Unidos a Inglaterra?
Yo.


Re: Re: Pastel
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Canuto,
¿Cómo enviarías un pastel de manzana a través del océano Atlántico? Simple. No lo haces.
Tendrás que rogarle a Molly que te haga uno en tu próxima visita.
Por cierto, compré una cafetera.
Yo.


Re: Aburrido
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Estoy aburrido, Lunático. Si estuvieras aquí te arrastraría a un pub. O sólo para divertirnos podríamos ir a uno de esos clubes gay como solíamos hacer. ¿Recuerdas ese al que fuimos que tenía un DJ fabuloso que pensó que éramos novios? Fue clausurado después de varias violaciones a los códigos de salud y prevención de incendios. Como si no nos hubiéramos dado cuenta después de nuestra primera visita. Los cables no deberían sobresalir de las paredes, y aún me estremezco al pensar que es lo que había en mi bebida esa noche para que se viera como se veía. Gracias por impedir que lo beba.
Te daría un beso por ello, pero como no estás aquí…
Canuto.


Re: Re: Aburrido
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Estamos demasiado viejos para ir a pubs o discotecas. Estamos en el punto en que ya deberíamos haber encontrado un bar donde tuviéramos "nuestra" mesa, y el camarero supiera nuestras bebidas, y la camarera supiera "nuestra" comida favorita.
Que conste que me besaste esa noche por evitar que tomaras esa bebida…
en los labios con la lengua.
Lunático.


Re: Re: Re: Aburrido

De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Y te gustó.


Re: Re: Re: Re: Aburrido
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

No me escuchaste quejarme, ¿verdad? Sin embargo, desearía que hubieras usado una pastilla de menta antes de hacerlo.


Re: Propuesta de negocio
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Estimado Sr. Lupin,

En este momento, usted debe de haber recibido un paquete que fue enviado por nosotros. Para verificarlo, se trata de un paquete que contiene las condiciones relativas a nuestro interés por publicar su siguiente novela. Tengo entendido que usted tiene una larga y fructífera relación con la editorial Snell, pero me gustaría reiterarle que la editorial Vernon-Gray cuenta con uno de los mejores, si no es el mejor, editores en el Reino Unido.
Ciertamente, él es uno de los más apuestos y encantadores.
Siéntase libre de contactar con nosotros por cualquier pregunta que pueda tener.
Atentamente,
Sirius Black

P.D: ¿Qué te pareció mi formalidad? Vamos, Lunático. Has estado sentado encima de los malditos contratos por un mes ya. ¿Has contactado con tu agente? ¿O con Snell? Tienes que lanzarme un hueso aquí, de otra forma, las chicas me pondrán en un avión y me enviarán hacia donde estás. Y honestamente, no quieres saber lo que quieren que haga para que te convenza de firmar para ellas… digo, para nosotros. Y obviamente, me gustaría probar tu nueva cafetera. Y quizás Molly me prepare otro pastel de manzana. Eso es más que suficiente para mí. Llamaré a la aerolínea esta tarde.
Yo.


Re: Re: Propuesta de negocio
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Estimado Sr. Black,
Recuerde que la paciencia es una virtud.
Sinceramente suyo,
R. J. Lupin

Canuto,
No puedo escribir tan rápido, estúpido cabrón. ¿Cuánto crees que toma escribir un libro completo?
¿Y eres uno de los más apuestos y encantadores editores? ¿Dónde está "engreído" o "arrogante" o "vanidoso" en esa lista de atributos?
Y esas amenazas que las señoritas te pidieron que me hagas ¿involucran violencia o sexo?
Yo nuevamente.


Re: Re: Re: Propuesta de negocio
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Tienes ya escrita la mitad de ese libro, lo sé.
Estás deseando que sea sexo, ¿no es así?


Re: Re: Re: Re: Propuesta de negocio
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Estúpido egocéntrico.
Sólo crees saberlo.
Violencia, sexo… Hay dolor en ambos sentidos, ¿y quién sabe? Podría ser capaz de usar la violencia al mismo tiempo que tenemos sexo.


Re: Re: Re: Re: Re: Propuesta de negocio
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Creo que me asustaste.


Re: Asustarte
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Esa fue mi intención. Ahora déjame en paz para poder terminar algo del trabajo. ¡Si quieres el maldito libro, vas a tener que dejarme terminar la maldita cosa!


Re: Propuesta de libro
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

Sr. Black,

Hace tres semanas expresaron su interés en publicar mi nuevo libro. He presentado recientemente una reseña general y capítulos de muestra de mi último trabajo a mi editorial actual, pero no encontraron interés en ellos. He cumplido con mis obligaciones expresadas en el contrato de ofrecerles mi trabajo a ellos primero. Ahora que lo han rechazado rotundamente, me preguntaba si ustedes estarían interesados en él. Es el cuarto libro de una serie que comencé hace varios años. Los primeros tres libros tuvieron buena acogida, pero la dirección de la cuarta entrega puede que sea considerada muy controversial. Si aún están interesados, puedo enviar la reseña general, los dos primeros capítulos y el capítulo más polémico.

Espero su respuesta.

Atentamente,

R. J. Lupin

P.D: ¿Recuerdas que te dije sobre el cambio en la vida amorosa de Jasper? La gente de Snell está completamente enojada conmigo por ello. Están más que felices de desprenderse de mí por una tarifa, y estoy más que dispuesto a pagarla. Me pregunto si "tu" Di y Julia estarán interesadas en esto. Creo que puede enfadar a muchas personas… especialmente a las que pensaron que Jasper y Sara eran el uno para el otro. Creo que Jasper es más feliz ahora, no teniendo que negar las cosas que sentía todo el tiempo.


Re: Re: Propuesta de libro
De: Sirius Black
Para: R. J. Lupin

Sr. Lupin,

Estamos muy interesados en su libro. Por favor envíe todo lo que haya preparado y nosotros lo revisaremos. La editorial Vernon-Gray no es ajena a publicar libros con contenido controversial. Tal vez recuerda usted la tormenta de fuego que tuvimos sobre el libro "El novio de mi hijastra." Conociendo el contenido y la calidad de su trabajo como lo hago, estoy seguro de que sea cual sea el contenido controversial al que usted se refiere no está cambiado por simple capricho, sino por un cambio que surgió directamente de los mismos personajes del libro.

Suyo,

Sirius Black.

P.D: ¿Qué demonios le has hecho a Jasper? ¿Podrías decirme de quien mierda se enamora? ¡Vamos, Lunático! ¡Dime de qué tengo que preparar a las chicas!


Re: Re: Re: Propuesta de libro
De: R. J. Lupin
Para: Sirius Black

He adjuntado la reseña general y los capítulos. Puedes imprimirlos en vez de que te los envíe por correo. Me ahorrará ser acosado por ti durante el tiempo que demore el servicio postal.

Espero que te guste, Canuto.


Sirius descargó los adjuntos y leyó la reseña general por un momento. Remus había sido súper cuidadoso, o furtivamente evasivo, en escoger palabras que no vinculasen a Jasper con un nombre en particular de una manera romántica.

El maldito Jasper parece estar saliendo con su mejor amigo, Terry, más que con todas las posibles chicas con las que puede estar… ¿Por qué hay cuatro capítulos en los que Terry trata de enfrentarse al nuevo amor de Jasper? No será la hermana de Terry, sea-cual-sea-su-nombre, ¿verdad? Pensé que Jasper la consideraba una hermana…

Por un momento, Sirius pensó imprimir todo antes de leerlo, pero las palabras negras en la pantalla eran demasiado tentadoras.

Hojeó los dos primeros capítulos, dándose cuenta de que eran el resumen de las cosas que habían sucedido en los tres primeros libros. Sin embargo, el tercer capítulo que Remus envió, era en realidad el décimo capítulo del libro. Sirius leyó la reseña general.

"Capítulo diez: Jasper se reconcilia con su pasado y decide a quien le pertenecen sus sentimientos."

—En este mismo instante debe de estar sentado en su ordenador riéndose de mí —murmuró Sirius abriendo el archivo.

La ruptura de Jasper y Sara fue tan confusa y emocional como ninguna que Sirius haya leído o experimentado. Se estremeció cuando reconoció las palabras que Remus le había contado que le había dicho Dora.

Esto ha debido de doler escribirlo. Duele leerlo. ¿Por qué se haría esto?

Las acusaciones de Sara de que Jasper tenía un amante sorprendieron a Sirius un poco, hasta que se dio cuenta de que era lo mismo que Andrew y Alice le habían dicho cuando rompieron con él. Las mismas palabras que Andrew le dijo estaban en las de Sara: "¡Incluso cuando estás conmigo, no estás aquí en realidad! ¿Quién es ella?"

Había sabido la respuesta a la pregunta de Andrew, aunque en ese momento, prefirió ignorar lo que su corazón le decía. No quería admitir que extrañaba y anhelaba el tiempo que pasaba con Remus. No quería reconocer que Remus había sido el único por el cual su corazón sufría. Se lo había confesado a Alice, quien dijo que era obvio para alguien que conociera a los dos.

Entonces, ¿a quién quiere Jasper? ¿Por quién ha estado sufriendo su corazón? Con su corazón latiéndole, Sirius continuó leyendo.

No estoy muy seguro de que lo comprendas dijo Jasper, desviando la mirada de ella intencionalmente, dejando que sus ojos se fijaran en el papel del tapiz despegándose de la pared entre las dos ventanas—. No es otra mujer, Sara.

¡Oh, no me vengas con esa mierda! ¡No hay duda de que hay otra y tengo el derecho de saber quién es la puta!

No había manera de suavizar el golpe.

Es Terry.

Ella lo miró incrédulamente.

¿A qué te refieres con "Es Terry"? ¿Está haciendo él que rompas conmigo?

No, Sara Jasper rió amargamente—. Ni siquiera sabe que iba a tener esta discusión contigo. Es Terry a quien amo.

Jasper…

No podía parar ahora, incluso si hubiera querido.

Es Terry. Siempre fue Terry, pero traté de negarlo por años. Sin embargo, tú me amabas, y pensé que podrías ayudarme a olvidarme de él.

¿Es Terry? ¿Jasper está enamorado de Terry?

Sirius se levantó de un salto, empujando la silla lejos de su escritorio. Su mente estaba a toda velocidad, y sus pensamientos se llenaron con voces de su pasado.

James: "Siempre fue Remus, Sirius. Siempre ha sido sobre él."

Alice: "No puedo competir contra Remus. Ustedes dos son demasiado cercanos y han compartido muchísimo…"

Lily: "El hombre te miraba como si fueras un helado en un día caluroso, ¿y nunca te diste cuenta?"

La conversación que tuvo con Remus una semana antes de su boda:

Te amo, Remus.

Estás borracho.

No, no lo estoy. Bueno, puede que un poco. Pero es verdad… Te amo.

¡Dios, Sirius!

No te enojes…

No lo estoy, pero… ¡Me voy a casar en una semana! ¡Que mierda te hace pensar que quiero escuchar esto ahora! ¡Joder! ¡Este no es el momento más adecuado!

Sirius apretó el puente de su nariz con su pulgar e índice.

No fue un: "¡Estás demente!". Lily tenía razón. Debió golpearme por haberme confesado. En cambio, me gruñó por hacerlo una semana antes de la boda.

Podía escucharse diciéndole a Julia que Jasper era Remus, y en algún lugar de las profundidades de su mente recordó un comentario de Peter: "Sabes, Sirius. Terry es muy parecido a ti…"

Y sólo hace cuatro meses:

"—… me amas por ello."

"—Esa es una de las muchas razones por las cuales lo hago."

Suspiró y se volvió un poco para ver la pantalla del ordenador portátil.

La pregunta es: ¿tomo este capítulo como señal de que Remus está interesado en mí? ¿O sólo está siendo fiel al personaje? ¿Acepto todas sus burlas y comentarios como coqueteo? ¿Me atrevo? ¿Me atrevo a pensar y soñar que Remus me ama?

Habían aún más palabras que Sirius no había leído. Se forzó a sentarse y a calmar su agitación interna lo suficiente para terminar el capítulo.

Cuando terminó, continuó desplazándose ociosamente hacia al final de la página, sin esperar ver nada, pero esperando que haya alguna nota de Remus. Estaba sorprendido pero animado al ver tres líneas de letras en azul oscuro al final de la página.

Sirius, el arte algunas veces imita la vida. Me atrevo a decir que Jasper ahora es un hombre más feliz por seguir a su corazón. Espero poder decir lo mismo de mí. Tuyo, como siempre, Remus.

Sirius puso una mano sobre su boca. Su aliento era caliente y duro sobre su piel.

Puedo tener esto. Él quiere esto. Yo quiero esto.

Una sonrisa lentamente se extendió en su rostro.

Podemos tener esto juntos.

Con una mano, volvió a la reseña general del libro, con la otra cogió su teléfono y marcó unos números.

—Oye Di, tengo tres capítulos del libro de Remus. ¿Quieres que te los envíe por correo? ¿O quieres papeles en tu mano?


Una hora más tarde, Julia volteó lentamente la última página y miró a Diana.

—¿Estás pensando lo mismo que yo?

Di sonrió.

—¿Que la gente de Snell son idiotas por no publicar este libro?

—Bueno, eso es verdad, pero no es lo más obvio.

—Jasper es Remus, ¿verdad?

—Eso es lo que dijo Sirius.

—Es bastante obvio que Terry es Sirius.

—Incluso en la…

Julia rápidamente hojeó a través de los capítulos en frente de ella.

—…necesidad de comer barras de chocolate como desayuno.

Di rió.

—Y no olvidemos: "la risa que parece un ladrido."

—¿Podría ser el hombre más obvio?

—La pregunta es: ¿Sirius se ha dado cuenta?

El teléfono sonó y Julia asintió hacia él.

—Creo que nuestro Editor Ejecutivo quiere regresar a América.

—Si no lo hace, es un idiota dijo Diana.