espero que les guste y... y.... ya no se que mas T0T asi que los dejo que lean!!!
digimon no es de mi pertenencia pero ¿qué le vamos a hacer?- ¬¬U
una cosa más... esto es... KouKou!!!! para que despues no me demanden por traumas psicologicos!!!!!! asi que si no te gusta ese genero mejor sal y "tu no has visto nada".... O0O
Capitulo 4: mordidas
Por la mañana Kouji se despertó un poco tarde, al parecer no había nadie en la casa solo vio una nota a un lado de su almohada.
Era de Koichi que decía permaneciera en cama hasta que regresara de la escuela, el se haría cargo de arreglar las cosas con sus padres y los profesores… solo debía dedicarse a descansar.
Como toda persona, la curiosidad invadió a Kouji quien salió de su cuarto además de que quería saber donde estaba, no recordaba nada que no fuera la habitación donde durmió; con cuidado bajo las escaleras pero no encontró nada, la casa era normal como cualquier otra, algunas fotografías de Koichi y su madre llamaron su atención, algo dentro de él no andaba bien puesto que se sintió mareado.
-¿Qué me pasa?- poniendo si mano derecha sobre su cabeza.
- Kouji…- la voz sonó tétrica y alejada.
- ¿Quién eres?
- eso no importa… necesito de tu poder Kouji Minamoto.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- he estado contigo desde hace años…- rio macabramente- pronto estarás conmigo Kouji.
- ¿Quién demonios eres? ¡Responde!
- ¿Kouji?- pregunto Koichi preocupado.
- ¿Koichi?- sonrió un poco para después desmayarse.
Kouji no habría los ojos y ya habían pasado tres horas desde que Koichi llego, su cara estaba preocupada, Kiba regresaría hasta la noche y los hermanos… quien sabe donde estaban, de vez en cuando se perdían, no regresaban hasta dos días después…
Su teléfono lo saco de sus pensamientos, era Alaniss.
-hola mini hermano- dijo alegremente.
- ¿Qué pasa?- desanimado.
- ¿te pasa algo?- preocupada- ¿o a Kouji- kun?
- ¿kun?- alzando una ceja.
- ah sí lo siento… je, je, je. Bueno deja eso ¿Qué pasa? Te escucho desanimado.
- parece que… algo malo le pasa a Kouji, cuando llegue se desmayo, además tiene fiebre.
- tal vez sean los efectos de que bebiste su sangre, ¿Kiba no está?
- ya sabes que siempre se pierde por las mañanas y tardes.
- tienes razón, lo había olvidado- rio.
- ¿Qué pasa? Llamaste para que…-lo hizo en forma de recibir respuesta.
- ah, es que quería saber como seguía tu hermano, y también… infórmate algunas cosas que descubrimos con Alan.
- hola Koichi, ¡Kouji que onda!- desde el otro lado.
- cállate- golpeándolo.
- Koichi me golpea, auxilio.
- no lo escuches…- molesta- bueno te mandare la información a la computadora.
- de acuerdo.
- nos vemos, espero que Kouji se mejore.
- claro.
- adiós Koichi, Kouji- grito Alan nuevamente.
Koichi rio levemente, esos dos no parecían hermanos, solo unos chicos que se la pasaban peleando por tonterías, eso nunca pasaba con Kouji ¿sería que no eran buenos hermanos? O ¿eran muy buenos hermanos? Recordaba cada día que pasaba con Kouji y no se le venía a la mente alguna pelea.
En ese momento Kouji abrió los ojos.
-¿Cómo te sientes?
- ¿Koichi?- sentándose- sí, eso creo.
- ¿tienes hambre? Preparare algo.
- no te preocupes, no tengo hambre.
- Kouji… disculparme pero…
- ¿pero qué?
- nada…- sonrió.
Kouji tampoco dijo nada sobre la voz que le llamaba puesto que no volvió a escucharla en lo que restaba del día.
Koichi y Kouji fueron al sótano para ver la información que Alaniss había mandado; ahí las coas de Kiba esperaban a que algún día las sacaran a la luz de nuevo, había muchas cajas selladas y otras abiertas, en su mayoría de ropa… en un estante de metal había una fotografía llena de polvo, al acercarse Kouji distinguió a Kiba, tendría unos 16 años y a su lado un joven de cabello negro, piel acanelada y ojos ámbar, un poco menos alto que Kiba, tal vez sería Xian…
-¿te pasa algo Kouji?
- ¿eh?- apartando su vista de la fotografía- no, no me pasa nada.
- bueno, si deseas comer algo puedes tomarlo con confianza- sonrió.
- claro, gracias- sin expresión alguna.
Koichi se dedico a buscar los datos que Alaniss le había mandado, todo el cuarto era invadido por el sonido de las teclas presionadas por los dedos del mayor, Kouji sumido en sus pensamientos perdió su mirada en la espalda de su gemelo quien parecía muy concentrado en la información… de la nada un libro de pasta dura y color carmesí cayó al suelo, levantando un poco de polvo, ambos chicos se asustaron un poco, el menor fue y tomo el libro.
-vaya hace años que no veía ese libro- sonrió Koichi desde su lugar.
- ¿es tuyo?
- algo así… ¿Por qué no lo lees? Tal vez te parezca algo cursi pero es bueno.
- si tu lo dices…- sin perder de vista el libro.
- ¿te pasa algo?- preocupado.
- no, ¿por qué lo preguntas?- mirando de reojo a su gemelo.
- desde que despertaste… no, desde que llegue estas así… raro.
- no es nada, ya te lo había dicho- serio.
Koichi suspiro y se levanto para dirigirse hacia donde estaba Kouji.
-Kouji… no puedes engañarme… somos hermanos se cuando algo malo te está pasando.
- entonces deberías saber que no me pasa nada…- viendo a Koichi.
- eso no…- tropezando con una caja.
Kouji alcanzo a su hermano antes de que cayera al suelo pero aun así terminaron ambos en el piso, Koichi se levanto un poco y se encontró con la mirada de su hermano menor. Se quedaron viéndose por unos segundos, hasta que algo en el interior del mayor se movió.
-no de nuevo- pensó para sí mismo- ¿Por qué? Siempre que estoy cerca de Kouji… su sangre me llama, no puedo hacerlo de nuevo, mucho menos ahora que no está Kiba…
-¿Koichi?- viendo con confusión a su hermano.
- lo siento mucho Kouji…- acercándose al rostro de Kouji.
- ¿Qué haces?
- perdóname- dirigiéndose al cuello del menor.
Kouji no pudo decir nada pues los colmillos y los fríos labios de su hermano estaban en posición de su cuello. Kouji entre cerró los ojos a causa del leve dolor que recibía.
-la sangre de Kouji…- escuchando que su hermano se quejaba.
Koichi se separo del cuello de Kouji, que tenía la cara pálida.
-lo lamento Kouji…- su rostro entristeció- de nuevo.
Ambos se pararon y se quedaron en silencio unos minutos, Kouji no apartaba su mano del lugar donde Koichi lo había mordido por segunda vez.
-las dos veces que he bebido de su sangre he podido sentir los latidos de su corazón… pero es la primera vez que esto me pasa ¿Por qué?- se preguntaba Koichi.
- Koichi…- apretando el libro.
- si quieres puedo acompañarte a casa- viendo el suelo.
- no… quería preguntarte ¿puedo quedarme contigo? No deseo regresar a casa.
Koichi alzo la mirada sorprendido, nunca se le ocurrió que Kouji le pediría semejante cosa, parpadeo varias veces, para después sonreír sinceramente y con alegría.
-claro, no sabes- abrazando a Kouji- no sabes cuanto me alegra que quieras quedarte aquí.
Kouji sonrió y respondía al abrazo pero algo no estaba bien dentro del menor…
…Continuara…
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