Capítulo 4: Con El Agua Hasta El Cuello
Penny P.O.V.
Desperté de pronto, dando un salto, exclamando sin darme cuenta.
Penny:-¡Bolt, cuidado, tiene un…—mirando alrededor, confundida, comprendí tras un rato que había estado teniendo una… ¿pesadilla? Bueno, no sabría decir si era correcto llamarles así, pues simplemente podría decir que eran sueños. Recuerdos, mejor dicho. Sip, definitivamente eran imágenes de cosas que había vivido con el cachorrito, mientras fuimos parte del programa aquel. No me gustaba mucho la idea de exponer a Bolt a situaciones así, y sus reacciones varias veces me hicieron pensar que él podría creer que las locuras que llevábamos a cabo en el show eran reales. Después de todo, los productores siempre me decían que ese era el "gancho comercial" –expresión que nunca me gustó- y que era, en el fondo, el motivo por el que sólo yo podía trabajar con Bolt. Porque él siempre creería que todo era real. –Y sería una locura si lo fuera, ¿no?... ¿No? –Revisé la habitación con la mirada, curiosa al no recibir la tan típica lamida en plena cara de Bolt. Supongo que era su forma de decir "¡Buenos días!". Y bueno, ¿el motivo por el cual no me saludó? Estaba durmiendo. ¿Por qué estaba durmiendo? Porque el reloj sobre mi escritorio, me indicaba que eran no más de las 05:00 AM.-
Suspiré largamente, estirando los brazos hacia arriba para no despertar a Bolt, bostezando luego. 05:00 AM. A esa hora no tenía mucho que hacer, por lo que simplemente me giré con cuidado, hasta quedar sentada sobre la cama. A lo lejos, me parecía escuchar una extraña música, de esas que solían tener los programas de los ´70, más o menos –que por cierto, conozco bien gracias a mamá-.
Penny:-Bien, vamos a ver con qué matamos el tiempo… -me dije en voz alta, sonriendo. Quizás sería bueno ver TV, en caso de encontrar algún programa divertido… en especial el Animal Planet. Mi programa favorito de madrugada. Y es que, cada vez que el insomnio me atacaba, la pasaba muy bien viendo uno que otro documental hasta que mamá se levantara. –Espero que den alguno de monitos… -cautelosamente, bajé de la cama, buscando en la oscuridad, algo contrastada con un poco de luz que entraba por la ventana, mis pantuflas. –Juraría que las dejé por aquí… a ver… mmm… -me incliné a un costado de la cama, metiendo el brazo debajo para buscar mejor. Tras un rato, de tocar quien sabe cuántas cosas debajo de la cama –"necesito hacer aseo más seguido"-, encontré el par que buscaba, jalándolas, para luego calzarlas en mis pies. –Perfecto. Ahora sólo queda lo más difícil. –Me volteé hacia la puerta, mas apenas me propuse avanzar hacia ella, un crujido llenó toda la habitación. Quedé paralizada allí mismo. –Pero, ¿qué…? –Levanté un pie, quitándome la pantufla, de la cual cayeron al piso numerosos trozos de galletas. Los miré un momento, riendo un poco. –Ay, Rhino, tú no cambias. –Sonriente, limpié los restos del comestible y luego volví a calzarme las pantuflas, yendo ya hacia la puerta. No sabría decir desde cuándo exactamente, pero Rhino había adquirido la extraña –y hay que admitirlo, a veces molesta- costumbre de guardar cosas de comer en mis pantuflas. Imagino que serían para la noche o algo, y esta conducta era uno de los varios indicios que me decían que mi hámster nunca bajaría de peso. –Aunque quizás me gusta así. Es más esponjoso. –Me hallé diciendo, una vez más, en voz alta.-
Con cuidado, limpié mis pantuflas sin dejar de sonreír, dirigiéndome a la puerta una vez hube recogido los trozos de galleta. Apenas llegué junto a las escaleras, un extraño ruido proveniente de abajo llamó mi atención. Pero no sólo me hallé curiosa ante tal ruido, sino también algo asustada. ¿Se habría metido un ladrón? Si era así, ¿qué debía hacer? ¿Avisarle a mamá? ¿Llamar a la policía?
Penny:-Mejor revisaré primero… -murmuré pensativa, no queriendo despertar a mamá por algo que quizás sólo eran ruidos de la calle. Así, me aventuré a bajar lentamente y con delicadeza, intentando que mis pasos se oyeran lo menos posible, en caso de cualquier cosa. Tragué un poco de saliva, al oír un horrible crujido de la tabla que estaba pisando. "Tranquila, no es nada. No hay nadie allí abajo, y si lo hay, no lo oyó" -me dije a mí misma, intentando sacar fuerzas. Mordiéndome el labio, bajé un escalón más, el que emitió un crujido aún más audible y prolongado que el anterior. -¡Rayos! –grité asustada, cuando de pronto, vi reflejos de luz en el piso de la salita. El televisor estaba encendido. El corazón, que me daba tumbos alocadamente, pareció detenerse un instante, para luego latir tranquilo, haciéndome exhalar un largo suspiro de alivio. –Estoy viendo demasiadas películas… -me estiré un poco una vez hube llegado abajo, yendo a la cocina, sin apagar el televisor aún. Irónicamente, estaban pasando una película de ladrones que entraban a una casa. –Qué extraño… mamá no suele quedarse hasta tarde con la televisión. –Me encogí de hombros, abriendo el refrigerador, sacando maquinalmente una botella de leche cultivada. Ni siquiera miré lo que hacía, pues la película estaba ya en el clímax, y ciertamente, me estaba interesando, pues la señora que –supuse- era la protagonista, se quedaba encerrada en una habitación de pánico. Estaba con la boca abierta mientras la escena transcurría, sacando también del refrigerador una sesta de fruta, aún sin mirar dentro, para luego cerrar. Fui a sentarme al sofá frente al televisor, cruzándome de piernas mientras seguía viendo la película, divertida, y ya a ese punto, intrigada. Sonriente, bebí un poco de la leche cultivada directo de la botella, lo que mamá consideraba a veces como algo poco elegante… de hecho, el recordarlo me hizo sentir bastante rebelde.-
Seguí viendo la película por espacio de unos 20 minutos, tras los cuales me sentí algo hambrienta. Para no levantarme del sofá, tomé la sesta de fruta que había sacado del refrigerador, sólo cayendo en cuenta entonces, que se sentía más pesada de lo habitual. "No recuerdo que hayamos comprado tanta fruta…", me dije con extrañeza, abriéndola. Lo que vi, me dejó los pelos de punta: entre las manzanas, peras y uvas, algo se movía, algo negro y cubierto por unos trapos.
Penny:-¡Mamá! –Exclamé aterrada y sorprendida, lanzando la sesta a un lado por impulso. Todo el interior de esta se derramó escandalosamente, rodando fuera aquella cosa. Tenía una cáscara de plátano en la cabeza. Y, cuando noté que se levantaba, tambaleándose, no pude evitar un segundo grito. -¡MAMÁ!
Mamá de Penny.-¡Ya voy, hija! –Gritó, corriendo sumamente rápido a mi lado, casi tropezándose. Llevaba en las manos un bate de béisbol de goma, de esos que rechinan cuando golpeas algo. -¿Qué es? ¿Estás bien? –Me miró estupefacta, claramente sorprendida de lo rápido que se había levantado-
Penny:-Sí, yo… había algo en-…¿Mittens?...-Abrí mucho los ojos, atónita ante lo que veía, cuando aquella "cosa" que había salido de la sesta, se quitó los trapos que traía, cayendo al piso. -¡Mittens!
Rhino P.O.V.
Dormía plácidamente bajo el sofá, cuando de pronto un grito de Penny me despertó. Para mi sorpresa,
Rhino:-¡Ay, no, otra vez me quedé dormido en la mejor parte! –Dije levantándome, notando que había estado babeando un rato antes de caer dormido. –Juraría que Cálico está poniendo pastillas de dormir en mi comida… ¡ah, sí será cobarde! ¡Sabe que no puede conmigo despierto, y con mi dosis completa de la caja mágica! –Empecé a dar saltos, lanzando patadas, cuando un segundo grito me hizo caer de espaldas, mirando aturdido hacia el centro de la salita. –Pero, ¿qué es eso?... –intrigado, miraba atentamente algo que se movía muy lento, y temblando- Wow… quizás… ¿podrá ser?... ¡Sí!
Todo era tan claro entonces… como iluminándome, recordé que durante la noche había visto algo antes de dormir… ¡un capítulo de la serie de Bolt! En él, los secuaces de Cálico se encargaban de enviar muchos gatos entrenados a luchar contra Bolt, y aquel, que se sacudía, quitándose las vendas –de camuflaje, claro-, había tenido la muy mala idea de venir a enfrentar a Súper Rhino justo en su hogar. ¡Ya vería!
Rhino:-¡Ajá, te voy a dejar respirando por el estómago, malvado gato! ¡Nyyeeaaahhh! –chillé, corriendo contra el invasor, listo para golpearle con todas mis fuerzas en la panza. Cerré los ojos justo cuando iba en el aire, dispuesto a lanzar fuera de la casa al malvado animal con un solo golpe. ¡Y lo habría hecho!... Si hubiera acertado, eso sí. Mi carrera se terminó de pronto, cuando caí sobre la alfombra, sorprendido, pero nada intimidado. –Ah, veo que eres rápido, ¿eh? ¡Pues rápido te voy a hacer papilla! –Me incorporé con un mortal hacia atrás, completamente ágil y liviano como el aire. -¡Ahora, ven aquí y te—
Penny:-Oh no… pobre, pobre Mittens… -murmuró, con el gato entre sus brazos.-
Rhino:-¿Mittens?... ¡Siempre supe que era una espía del tipo del ojo verde! –Me excusé, cruzándome de patas, ciertamente algo intrigado.-
Mamá de Penny:-Pero, ¿qué le pasó?... Cielos, ¡mira su pelo! –Exclamó sorprendida, lanzando ambos brazos al aire-
Penny:-Estaba dentro del refrigerador, mamá… dentro de un canasto de frutas… -la gata temblaba entre sus brazos, y sólo entonces comprendí que algo andaba realmente mal. Eso, o ella era una muy buena actriz. De cualquier modo, algo curioso estaba pasando, y Bolt no tardó en unirse al pequeño espectáculo que se había montado.-
Bolt: Bajó las escaleras corriendo, notoriamente preocupado. -¡Rhino! ¿Qué pasa? ¿Penny está bien? ¿Es un ladrón? ¿Es—
Rhino:-Es sólo la gata, Bolt. Se quedó encerrada en el refrigerador, al parecer… Penny cree que desde anoche, y-… -"Un momento. ¿Anoche? Juraría haber escuchado algo mientras veía la película, pero justo cuando iba a levantarme a revisar qué era, pasaron por la caja mágica un comercial de la nueva temporada de la serie de Bolt, y un nuevo código. Cada comercial tenía un código, y te regalaban el DVD de la temporada si mostrabas todos los códigos. Nunca antes había reclamado el premio, pero esta vez, estaba decidido a—
Mittens:-¡Achís! ¡Achís! –Sus estornudos me sacaron de mis pensamientos, mientras se estremecía en brazos de Penny. -¡R-Rhino! ¡Juro que esta me las vas a…*a-achis!* a pagar, roedor! –Me miró con el ceño fruncido, estornudando una y otra vez.-
Rhino:-¿Yo? Pero, ¿por qué? ¡Si yo no hice nada! –Protesté dando saltos, mirando a Bolt para buscar su apoyo. Para mi sorpresa, ya estaba sobre la mesa incluso, hablándole despacio a la gata.-
Bolt:-Tranquila, Mittens, tranquila… todo estará bien, ¿sí? Aquí estoy contigo… -mirándola a los ojos, tomó su pata, mientras ella asentía levemente. Me mordí el labio, incómodo ante toda la situación. Y por lo mismo, me decidí a ayudar en lo que pudiera.-
Rhino:-¡Vuelvo en un momento! –Grité cuando ya iba en carrera hacia las escaleras, aunque cayendo rendido antes de llegar al cuarto escalón. -¡Uff, uff!... ¡Cielos! En momentos como este desearía no ser tan rellenito… ¡esas galletas tienen la culpa! Las dejaré de comer hoy mismo… -tomando aire, me lancé a subir el resto de los escalones hasta llegar al segundo piso, donde, para mi no-sorpresa, Scott seguía durmiendo plácidamente sobre el colchón. Sin detenerme a mirarlo mucho rato, me metí debajo de la cama, buscando una manta, un pañuelo, o al menos una servilleta para ayudar a la gata a pasar el enfriamiento. Al poco rato de buscar hallé una que me pareció adecuada; un trozo de lana con flores bordadas. Lo tomé con tanta rapidez como pude, y ya me disponía a abandonar la habitación, cuando un aroma llamó mi atención. Me giré lentamente, mirando un empaque de galletas a medio comer en una esquina de la habitación y bajo la cama.-
"No, Rhino, dijiste que estabas muy pasado de peso. ¡Eso es una bomba de… ¿cómo dijo Chris que se llamaban?... Calarías, o algo así… ¡una bomba de calarías!... Bueno, sí, pero Chris no está aquí ahora, ¿o sí?... pues, sólo una no me hará daño…"
Tras devorar todo el paquete, me levanté, lamiendo la crema de mi pelo, sonriente. Me di la vuelta, para dirigirme ya fuera, y con la manta, cuando me percaté de que Scott se había levantado mientras yo me daba mi festín de calarías. No le di mucha importancia, y salí con rapidez. Desde el segundo piso no veía a nadie en la sala, por lo que, curioso, apresuré aún más la marcha, bajando las escaleras casi corriendo. No podía ver a nadie en la cocina, tampoco.
Rhino:-¿Hola? ¡Mittens! ¡Tengo algo para ti, gatita, gatita, gatita! –Grité con un vozarrón, pero aún así no tuve respuesta. –Oye, si es una broma, no es nada—
Penny:-¡En el camino lo vemos! ¡Vamos ya, por favor! –Oí su voz, lo que en un principio me calmó… aunque no por mucho, pues pronto noté que provenía de afuera. Alarmado, y sin comprender qué pasaba, corrí hacia el sofá, trepando con cierto esfuerzo (¡rayos, como pesaba!) para poder mirar por la ventana.-
Penny, su mamá, Bolt, Mittens y Scott estaban en el auto, y tan pronto como Penny terminó su frase, su madre encendió lo encendió. Bolt iba junto a Mittens, lamiéndole la cabeza y abrazándola, con una mirada de preocupación. En el otro asiento, Scott miraba sorprendido su reflejo, ladrándole.
Rhino:-¡Hey! ¡¿Dónde…?!... Oh, la dejarán en el auto para que tome calor, ¿verdad? Jeje, claro, claro, yo ya había pensado en eso, pero—
Mamá de Penny:-Bien, vamos a la veterinaria de por aquí cerca… y esperemos que tengan abierto tan temprano. –Miró a Penny, que asintió.-
Penny:-Esperemos que sí… -suspiró largamente, girándose, acariciando la cabeza de la gata. –Un momento, ¿dónde está Rhino?
Mittens:-Haciendo alguna inutilidad seguro… -estornudó nuevamente, estremeciéndose. –Cuando le ponga mis patas encima…
Bolt:-Descansa, amor. Ya tendrás tiempo de pensar en eso luego… -la abrazaba, intentando darle calor.-
Penny:-Ya, ¡vamos, mamá! Rhino tendrá que quedarse de hombre de la casa…
Scott:-¡Deja de mirarme! –Corrió junto a Bolt, asustado de que su reflejo le "hablara", acurrucándose en su costado.-
Yo miré todo en silencio, mientras una emoción empezaba a recorrerme entero. Había podido escuchar por la ventana que estaba abierta, pero no quise interferir. Después de todo, la mamá de Penny lo dijo, ¿no? Yo era "El Hombre de Casa"… y de pronto tuve la certeza de que, si yo probaba ser apto para ese cargo, Mittens habría de perdonarme –y es que, al irse la modorra, fui recordando todo lo que pasó ayer, incluso (aunque no tan claramente) pudiendo recordar que, en algún momento, Mittens y yo habíamos conversado durante la noche-.
Rhino: Contemplé con una sonrisa mientras el auto ya iba calle arriba, perdiéndose al doblar la esquina. Me sentí como Penny, cuando Bolt fue secuestrado en ese capítulo, y ella debía rescatarlo… como el primer hombre que cosechó una pizza, y como el primer hombre que conoció las patatas fritas. Una mezcla de bienestar, orgullo y responsabilidad. ¡Mis héroes! -¡Y ya verán qué bien lo hago! –Exclamé enérgicamente, dando saltos sobre el sofá. Y todo eso duró… unos segundos, cuando de pronto —Espera, ¿qué se supone que tiene que hacer un "Hombre de Casa"? –Me pregunté en voz alta, intrigado.-
-Treinta minutos más tarde-
X:-Bien, podemos hacer esto a la antigua, o a mi manera. ¿Disparas tú o disparo yo?
X2:-¡Si disparas le disparo!
X3:-¡No me dispares, por favor! ¡Si lo haces, la bomba va a volar por los aires a los dos!
X:-¡Voy a tomar ese riesgo!
X2:-¡Yo no, idiota!
X3:-¡La bomba—
X4:-¡Si no se callan les disparo a los tres!
X5:-¡Dispárale a uno de ellos y vas a ver lo que te hago!
Rhino:-¡Cielos, cuanto grito!... ¡Excelente! –Exclamé sonriente, mirando la película que pasaban por la caja mágica… no entendía mucho, pero al menos tenía acción. Mucha acción. Y muchos gritos. –"Intestinos de Guerra"… ¡Excelente!
Reí un poco, mientras estaba sentado en el sofá… bueno, acostado en el sofá, comiendo galletas con crema. Y a pesar de que me estaba divirtiendo bastante, había una pequeña molestia que se hacía presente cada cierto rato. No sabría decir qué era, pero a veces sentía como un piquete tras la cabeza.
Rhino:-Bah, debe ser una picadura o algo así… a ver qué más hay… -busqué el control remoto para cambiar el canal… aunque me sentí infeliz cuando noté que estaba fuera de alcance. A unos centímetros de mí, parecía burlarse. –Si me levantara podría tomarlo… pero eso sería rendirme… Súper Rhino no se rinde, ¿no?... –Moviendo como podía mi cuerpo, me arrastré un poco, estirando una de mis patas traseras… y estirándola… y estirándola… ¡Cuánto esfuerzo me estaba tomando! –Rayos… si Scott estuviera aquí me lo daría… -con extremo esfuerzo, conseguí alcanzar al fin un botón del control al menos, pero precisamente el que necesitaba. Y con mis dedos, lo presioné, cambiando el canal. ¡Oh, la gloria! -¡Sí! ¡Jaja, así se hace!
Caja Mágica:-El día de hoy tendremos *click* ¡Marco Antonio, mi chico, que estás loco de la cabeza! *click* ¡Slap Chop! ¡Chop, chop, chop, chop! *click* ¡Oh, hola Mark! *click* ¡Me estás destrozando, Lisa! *click* ¿Quiere usted ser el hombre de la casa, y que su familia esté orgullosa de- *click*
Rhino:-…Espera, ¿qué? –Abrí mucho los ojos, devolviendo el canal.-
Caja Mágica:-¡Así es, estos son los pasos a seguir si quiere ser un auténtico Hombre de la Casa! ¡Quédese en sintonía para—
Rhino:-¡Rayos! –Exclamé dando un salto, girando a un lado, cayendo al piso e incluso rebotando contra este, sentándome mareado en la alfombra. -¡El Hombre de la Casa, lo había olvidado! ¡Gracias, Caja Mágica! –Iba a correr afuera ahora que recién había recordado lo que tenía que hacer, recordando enseguida también que, de hecho, no sabía qué hacer. Con cuidado, pero a la vez con entusiasmo, trepé de nuevo al sofá, subiendo el volumen. –Oh, gran maestro… cuéntame tus secretos… -me incliné frente al hombre, ansioso.-
Caja Mágica:-Y como ya dije, todo gran hombre de casa cuida bien de cómo luce el jardín. Porque amigo, cómo se ve desde la calle dice mucho de nosotros, ¿no crees? ¡No todo es carpintería y arreglos de luz; también tenemos que ocuparnos de que, si tienes césped, y seguramente lo tienes, hay que regarlo y cuidarlo bastante!
Rhino:-Ajá, ajá… sigue, ¡sigue! –Tomando nota de lo que iba diciendo, centraba toda mi atención en la caja, y el hombre de sombrero que en ella estaba.-
Caja Mágica:-¡Vamos con lo básico, viejo! Primero, el riego. Para asegurarnos de que el césped luzca bien, hay que regarlo con mucha agua, y ojalá todos los días. ¿Cómo? Este es un tutorial a prueba de tontos, así que vamos a ir paso a paso. Se toma la manguera así… -el tipo extendió su mano, sacando de un extraño artefacto redondo, una manguera de goma, verde oscuro.-
Rhino:-¡Wow, wow, despacio, amigo! –Alcé las patas, sorprendido por la complejidad de lo que veía. Claramente, ser el hombre de la casa iba siendo más difícil de lo que parecía.-
Caja Mágica:-Se toma la manguera, y antes de regar directamente las plantas, regulamos la intensidad del chorro. ¡No queremos romper nuestro propio jardín, claro!
Rhino:-¡Ya lo tengo! –Sonriente, apagué la caja mágica de inmediato, lanzándome fuera a la carrera. Si de verdad ser un hombre de casa era como decía el tipo aquel, no tenía tiempo que perder, y ya había entendido cómo se regaba. Bueno, más o menos. ¿Qué tan difícil podía ser, después de todo?-
Dar con la famosa manguera me tomó unos cinco minutos, pero ya tenía (casi) claro cómo utilizarla, de modo que empecé a desenredarla con cuidado. Pesaba más de lo que esperaba, pero no importaba si me cansaba. Sería por una buena causa… y además, le probaría a Mittens que no sólo hacía "inutizilidades"… era así, ¿no?
Rhino:-Bien, terminemos con esto, ¿sí?... –dejé la manguera apuntando al césped, apoyándola sobre una piedrita.- Tengo otras cosas que hacer, creo. Así que, échame una mano. Empieza a regar, ¿sí? –Seguí mirando la manguera, que no hacía nada. –Vaya, qué extraño… ¿cómo hizo el tipo de la caja, otra vez? –Puse mi pata sobre mi mentón, pensativo. –A ver… dijo algo de… mmm… ¡oh, sí! ¡Había que girar algo! –Emocionado, seguí el largo de la manguera, hasta dar con la primera cosa que pensé que podía girarse. La llave, que estaba clavada en el piso. Tenía que ser eso, ¿no? –Jejeje, ya te tengo. Ahora, ¡vamos a regar! –tomé con firmeza la llave, empezando a girarla con todas mis fuerzas. No sentí que pasara nada. Quizás había hecho algo mal… -Pero, ¿qué podría ser? –Curioso, me giré, cuando de pronto un chorro de agua brotó de la manguera. Y no sólo uno, sino que mantuvo allí, dejando salir más y más agua. -¡Sí! ¡Lo conseguí! ¡Jajaja, sabía que no podría conmigo! –Casi en éxtasis, viendo como brotaba el agua, me aparté para que no me mojara. –Entonces, cuando ya esté listo, se corta el agua. Bueno, eso fue fácil… -me giré, dirigiéndome a la casa, a ver la caja mágica. Pocas veces en mi vida me había sentido tan triunfal.-
Y esa sensación de gran calidez y satisfacción personal se quedó conmigo durante varias horas. Horas que pasé frente a la caja mágica, viendo películas, pues el programa del sabio hombre de la casa había terminado. Curiosamente, parecía haber durado apenas unos minutos, pero por suerte para mí, alcancé a ver lo más importante de él. Y sólo una vez que no encontré nada relativamente entretenido (¡es como si a veces se pusieran de acuerdo para dar sólo cosas aburridas en todos los canales!), me levanté, teniendo en mente ir a revisar qué tan bien había quedado el césped. Pero una vez hube llegado a la cocina, grande fue mi sorpresa, al comprobar que todo el piso estaba mojado.
Rhino:-¿Okey?... –Ladeé la cabeza, confundido, saliendo por la puerta para perros una vez más, en dirección al patio.-
Pero no pude llegar allí. Incluso, apenas salí, me detuve, palideciendo al ver lo que había sucedido. Y caminando de espaldas, volví a entrar, escalando sobre la mesita del teléfono con lentitud, sintiendo el agua bajo mis patas.
-Mientras tanto, en la casa de al lado…-
Chris P.O.V.
Estaba sentado frente a la computadora, respondiendo a unos comentarios de odio en una página de videos online. A pesar de lo extraño que suene, me divertía mucho haciéndolo, y aún más me divertía la idea de que la otra persona no sabía quién estaba respondiéndole.
Bobby:-Realmente no entiendo por qué te divierte tanto usarla, Chris. –Dijo echado sobre la alfombra, acomodando las piezas de ajedrez, pues yo acababa de ganarle (y el perdedor, claro, tenía que ordenar el tablero). –Yo me siento cinco minutos ahí y me da dolor de cabeza, ¿sabes?
Chris:-Es cosa de costumbre, hermano. Y créeme, cuando encuentras algo que te interesa, es casi imposible no profundizar en el tema. –Le sonreí, indicándole que estaba en un foro de anatomía. –Es una herramienta muy útil si quieres- –de pronto sonó el teléfono, por lo que bajé de la silla de la computadora de un salto, llegando con otro sobre una del comedor. Miré el teléfono, pero antes de contestar, me asomé a mirar por la ventana. Era protocolo.-
Le había enseñado a Bolt a comunicarnos por teléfono, siempre que no hubiera nadie en su casa ni en la mía. El sistema era simple: uno llamaba a la casa de al lado, mirando por la ventana para ver quien contestaba (su teléfono estaba en una mesa junto a una ventana, también). Si llamábamos y contestaba alguna de nuestras personas, simplemente colgábamos. Y es que desde nuestro regreso, tanto Penny y su madre, como Rob y Juliette, no nos dejaban salir tan a menudo como antes. Y por lo mismo, se me ocurrió el sistema de llamadas, para ver cuándo podíamos ausentarnos.
De modo que, una vez comprobé (algo sorprendido, claro) que Rhino era quien llamaba, contesté.
Chris:-Hola, Rhino. ¿Cómo estás, amigo? –Sonreí, mirando el televisor, que estaba encendido. Estaban transmitiendo un debate presidencial, que Bobby y yo habíamos querido oír.-
Rhino:-¡Chris! Eh… hola, estoy bien… oye, ¿crees que podrías venir un momento? Tuve un pequeño problema con agua en casa… -se oía algo nervioso, lo que me llamó la atención.-
Chris:-¿Con agua, dices?... Pues, claro, no estoy ocupado. Voy enseguida. –Colgué, pues si bien siempre había sido cuidadoso con lo que hacía mientras mis personas no estaban (incluso borraba los mensajes de voz para que no nos descubrieran), siempre fue más de mi agrado hablar en persona que por teléfono. –Bobby, iré a ayudar a Rhino con algo, ¿sí? Dijo que tuvo un problema con agua. ¿Quieres acompañarme?
Bobby:-Gracias, Chris, pero ya me comprometí con Esmeralda para verla hoy. De hecho, ya casi voy saliendo… -me sonrió algo apenado, encogiéndose de hombros.-
Chris: Reí suavemente. –Descuida, yo también iré a ver a Jean uno de estos días. ¡Volveré enseguida! –Con cierto apuro, bajé las escaleras, en busca de algo que ayudara a Rhino.-
-Diez minutos más tarde-
Ya me hallaba frente a la casa de Bolt, esperando a que Rhino apareciera. Y lo hizo tras un rato, aunque para mi sorpresa, estaba bastante empapado (desde la ventana, no se podía apreciar eso). También se veía inquieto.
Rhino:-¡Hey, gracias por venir! Es que… hice algo y no salió tan bien… bueno, no salió bien… bueno, quiero decir que… ejem… -tragó saliva, mientras yo lo miraba confundido. -…¿Trajiste eso?...
Chris: Miré la pequeña esponja que traía en el hocico, asintiendo. –Pues, sí… ¿por qué?
Rhino: Me miró largamente, riendo nervioso. –Porque no creo que sea suficiente… -me señaló que pasara, por lo que empujé con la cabeza la porción de la reja que usábamos como entrada y salida secreta, pasando al jardín delantero ya. –Por aquí está el problema. –Me indicó que lo siguiera, andando a paso irregular.-
Chris:-Bueno, Rhino, dije que iba a ayudarte, y…—
Por la impresión, quedé con la boca abierta, por lo que la esponja cayó al piso, rebotando casi en cámara lenta, como un efecto dramático.
Chris:-¿Q-Qué…? ¿Cómo…? ¿Cuándo? ¿Por qué?... –miré estupefacto a Rhino, quien rió nervioso, encogiéndose de hombros.-
Rhino:-Quería regar el césped un poco… y bueno, encendí la manguera y luego—
Chris:-Rhino, antes de que sigas… dime que no dejaste la manguera corriendo, ¿o sí? –Lo miré bajando las orejas, ajustando mis anteojos-
Rhino:-¿Corriendo? –Preguntó intrigado, mirándome inquisitivamente.-
Chris:-Esto estuvo así por horas, ¿no?... La próxima vez, Rhino, tienes que vigilar la manguera… y tienes que *apagarla* cuando termines… cielos… -subí sobre el "muro" que separa el patio trasero del resto de la casa, mirando pálido el desastre que había causado Rhino.-
Estaba todo inundado. Completamente inundado. Sólo las ventanas prevenían que el agua entrase a la casa, y aún así parte de esta se estaba filtrando por el muro, que técnicamente era de goma, y sólo servía como una separación decorativa. El nivel del agua llegaba a una tercia parte de la altura de los muros que separaban la casa de las vecinas, y se veía que varias estructuras de madera que sostenían la parcela del patio no iban a aguantar mucho más bajo el agua.
Chris:-Hay que filtrarla hacia otra parte, Rhino… mmm… -pensativo, miré los alrededores. –Tengo algo en mente. Quizás, si—
Súbitamente, un estallido me interrumpió. Y es que, a unos centímetros del agua solamente, estaba el interruptor del suministro eléctrico, que había tenido una subida de voltaje, probablemente producto de los electrodomésticos que Rhino había estado usando. Al notarlo, de pronto me sentí ya muy, muy preocupado.
Rhino:-¿Qué fue eso?... Oh, por favor, dime que no fue la caja mágica… -dijo angustiado ante la idea, mordiéndose las uñas-
Chris:-No, fue el suministro… Rhino, tenemos que filtrar el agua ya… -murmuré lo más serio posible, intentando que Rhino no percibiera mi enorme preocupación, para no contagiarlo de ella. Por suerte, pareció resultar.
Rhino:-Oh, sí, sí, claro… es para que no se moje más la casa, ¿verdad?
Chris:-Sí, Rhino, por eso mismo. Imagino que no quieres que Mittens la vea así, ¿verdad? –Al oír eso, reaccionó de inmediato, sacudiendo la cabeza en señal de negativa. Le sonreí levemente- De acuerdo, pongámonos a la obra entonces.
Rhino:-¡Sí, señor! Iré a por unas toallas… -dijo emocionado, corriendo dentro. Para él, seguramente oír que teníamos poco tiempo significaba vivir una aventura al estilo de la serie de Bolt, o sea, desactivar una bomba, escapar de un laberinto, etc. Mientras que, para mí, la situación podía terminar muy mal si no actuábamos rápidamente.-
Chris:-No podemos filtrar agua electrificada… -Dije en voz alta, y mi voz sonó aún más grave de lo que habría querido. Dirigí la mirada hacia el agua, mordiéndome el labio levemente. La distancia entre el líquido y el interruptor se hacía cada vez más corta.-…Este problema acaba de hacerse aún peor... –y, como para resaltar mis palabras, una nueva subida de voltaje hizo caer algunas chispas en el agua.-
-Chapter´s End-
¡Hola a todos, amigos!... Aquí estoy de nuevo, con un nuevo capítulo de esta historia… tras… bueno, un buen par de meses… ciertamente ha sido mucho tiempo, y así me lo ha parecido. Pero a quienes aún leen este fic, siento que merecen una explicación. Y es que, estos meses había estado preparándome para rendir un muy importante examen de mi país, con el que se evalúa el ingreso a la universidad. Entran materias de cuatro años seguidos, por lo que, se podrán imaginar, no es muy fácil… con esfuerzo y sacrificios, aprobé ese examen, y ahora que estoy fuera de clases, seguiré este fic regularmente . Quiero agradecer a todos quienes me han apoyado con sus comentarios y opiniones, y a aquellos que me han alentado a seguir en la página pese a mis graves retrasos. A quienes he hecho esperar, les pido disculpas, y a quienes siguen aquí para leer mi fic, les agradezco de todo corazón. Esperen más actualizaciones muy pronto, pues me siento inspirado, y, en cierto sentido, en deuda con mis lectores. Por último, quiero mencionar que éste será un fic largo (si todo va acorde a como lo planeo, eso sería 43 capítulos en total), y si bien en este capítulo no aparecen mucho Bolt y Mittens, eso es porque el siguiente transcurre al mismo tiempo que este, pero enfocado en ellos. ¿Qué habrá pasado, que han transcurrido horas y aún no vuelven? ¡Lean el siguiente capítulo, y lo descubrirán!
Se despide deseándoles lo mejor, Xixh4n-Cris.
PD: Un cordial saludo a mis amigos más cercanos, por estar siempre conmigo.
PD2: ¿Te gustó este capítulo? ¿Qué te gustaría ver en el siguiente? ¡Siéntete libre de contarme en un review, aún si no tienes una cuenta en la página! Toda opinión me es importante, y es que es su apoyo el que incentiva a muchos a seguir adelante.
