Llevaba alrededor de una hora huyendo de Will, necesitaba encontrar a Jessie lo más pronto posible y pedirle cuentas, ¿cómo podía aparecerse así después de tanto tiempo, sin avisar y encima para trabajar en Estrella Roja EC?. Aunque pensándolo bien, eso quizá haría más fáciles las cosas, gracias a su regreso era seguro que Sugar no se marcharía a Inglaterra. Por otro lado, volvía a tener a su mayor rival cerca, en fin, un paso a la vez. Lo más importante era mantener a Sugar pisando suelo estadounidense.

Una vez más, iba tan absorta en sus pensamientos que sintió su cuerpo chocar y casi caer de espaldas, cuando levantó la vista, se encontró con la misma chica que había estado conversando con Jessie anteriormente.

R-Creo que encontrarnos siempre de esta manera puede ser nocivo para la salud. –Rachel que sí había reconocido a Quinn, la miraba mostrando una de sus sonrisas ensayadas.

Q-¡Eres tu! Ahora te recuerdo, eres la que chocó conmigo en aquel pasillo. Mira, no entiendo cómo lograste entrar a esta recepción, tampoco me importa, pero no te metas en mi camino.

R-En serio eres tan descortés, deberías intentar sonreír de vez en cuando, ¿no crees?

Q-Para tener que usar máscaras y sonrisas falsas, prefiero quedarme como estoy.

Rachel por un momento pareció sorprendida, era la primera vez que alguien veía más allá de su aparente calma y cordialidad.

R-Creo que necesitas relajarte. –se acercó de forma seductora a la rubia, que contra todo pronóstico, en lugar de enojarse, simplemente se sonrojó.

Q-Tu-tu… ¡idiota! Esto es acoso sexual, ¡te demandaré!... ¿Quién eres y por qué estabas con Jessie? –soltaba la rubia, ante una cada vez más divertida Rachel

R-Vaya, ¿por qué lo preguntas? No me digas que sientes celos.

Q-¡Deja ya de hacer eso!

R-¿Qué cosa?

Q-De hablar como si fuéramos conocidas o algo por el estilo, seguramente eres una de esas que se le lanzan encima a los famosos sólo por interés. Pero no conmigo, Quinn Fabray no cae en esas tretas baratas.

R-¿Quién? –la genuina expresión de desconcierto en la castaña, hizo bajar el orgullo de Quinn en un gran porcentaje, pues en verdad la chica no tenía idea de quién era.

Q-Quinn Fabray –repitió suavemente -¿qué no has escuchado hablar de mí? –preguntaba algo dolida, a Rachel le pareció muy chistosa, sin embargo, prefirió no reír.

R-Soy Rachel Berry y lo siento, pero no, tu nombre no me resulta conocido.

Quinn estaba a punto de las lágrimas, era la primera persona que no la reconocía.

-Es como una niña pequeña –pensaba la castaña.


No demasiado lejos, se encontraban el nuevo director y la organizadora de aquel evento, enfrascados en una conversación que nada tenía que ver con el trabajo o la recepción. La pelirroja no quiso esperar un minuto más sin confesarle a Jessie todo lo que sentía por él desde que ella tenía 11 años y lo vio por primera vez en aquél parque.

J-Lo siento Sugar, no puedo corresponder a tus sentimientos. Sabes bien que Quinn es mi amiga, no podría hacerle eso.

S-¿Qué tiene que ver Quinn en esto?

J-¿Acaso no te has dado cuenta? Quinn te ama como a nadie en el mundo. No podría estar contigo si ella siente eso por ti, no quisiera lastimarla.

S-¡Es por ella! Es eso lo que te ha impedido corresponderme durante todo este tiempo.

La pelirroja estaba bastante enojada, apartando a Jessie de su camino, se dirigió hasta Quinn que seguía discutiendo con Rachel. Al darse cuenta del error que había cometido, el moreno corrió tras Sugae tratando de impedir el desastre. Pero ya era tarde, el daño estaba hecho.

S-¡Es tu culpa Fabray! nunca pensé que fueses una perra egoísta. –Al escuchar estas palabras el corazón de Quinn se contraía de dolor. –Es por ti que Jessie no puede quererme, porque tú supuestamente estás enamorada de mí, ¿me amas?, ¡¿es eso cierto Quinn?! ¡Porque sabes bien que a mi no me van las mujeres!, no soy una rarita. –cada palabra era un puñal que se le clavaba dentro del pecho y la hacía querer morir.

No le habría importado vivir sin el amor de Sugar, siempre que pudiera estar a su lado, pero ser odiada por la mujer que amaba era más de lo que podía soportar. No sabe cómo pudo contener las lágrimas y armarse de valor.

Q-Yo… yo… yo te amo… Rachel. –y ante las caras de asombro de los ahí presentes, sobretodo de Sugar y Jessie, Quinn se dio media vuelta y juntó sus labios con los de la mujer que minutos antes amenazaba con demandar por acoso sexual. Montones de flashes comenzaron a sentirse, todos los periodistas ahí presentes se acercaban en manada soltando preguntas.

Quinn Fabray, a quien no se le había conocido pareja, de ningún género, ahora proclamaba a los cuatro vientos que su corazón pertenecía a aquella desconocida. Sería la noticia de la que hablarían durante semanas en todo Estados Unidos, la prensa se vendería como pan caliente al día siguiente y las revistas del corazón empezarían a especular sobre la pareja.

Una vez bajó la marea y los de seguridad lograron calmar a los periodistas, Quinn tomó de la mano a Rachel, que hasta entonces había permanecido en absoluto silencio, y apartándose de la multitud la Rubia fue la primera en hablar.

Q-Escucha bien, este es el trato. Escuché cuando le decías al maldito de Jessie que necesitabas un empleo y un lugar para vivir estos seis meses. Te ofrezco un trato que nos conviene a ambas. Te dejaré vivir conmigo en mi departamento, te pagaré un sueldo que te alcanzará para que puedas estar aquí y vivir holgadamente; siempre que finjas ante el mundo que eres mi novia, luego de esos seis meses anunciamos la ruptura de nuestra relación y no nos volvemos a ver nunca.

R-Parece un buen trato, pero creo que debemos colocar algunas condiciones, no te parece Quinnie.

Q-¡¿Por qué usas mi nombre y además lo dices de esa manera?!

R-Tal parece que Quinn no desea que "su novia" le llame por su nombre y además le grita. –adoptando una pose trágica.

Q-Bien.-Dijo con fastidio.-puedes llamarme por mi nombre. ¿Qué otra cosa quieres?

R-Veamos, necesito un piano para poder hacer mis composiciones.

Q-Hecho.

R-Otra cosa, ¿hasta dónde llegará esa mentira? –esto lo decía usando un tono seductor y acercándose peligrosamente a los labios de la rubia. La cual se apartó hasta quedar de espaldas a la pared y roja hasta las orejas.

Q-Tu… ¡idiota!, ¡seremos compañeras de piso, nada más!

R-¡Oh! –usando un tono afligido –pero si fuiste la primera en besarme.

Q-¡Eso fue un impulso del momento!, no te volveré a besar de esa forma.

R-Eres una mezquina, pero acepto el trato, ¿cuándo me mudo?... espera, ¿dónde vives?

Q-Estos serán los seis meses más largos de mi vida –pensaba, ante la sonriente castaña.


Después de finalizada la recepción, todos los invitados fueron abandonando el lugar. Jessie, a quien aún no le habían asignado un vehículo oficial, decidió tomar un taxi que Sugar se empeñó en compartir. Era lógico que la pareja del momento, ahora que había salido a la luz, se fuese junta. Esto tomó por sorpresa a Quinn que de mala gana tuvo que aceptar llevarse a Rachel, mientras veía con honda tristeza cómo Jessie abría la puerta del taxi para que la pelirroja entrase en él.

Lo que unas horas antes habría sido el momento perfecto para que Sugar soltara sus redes sobre el hombre que iba a su lado, hundido en sus pensamientos, resultó ser un viaje silencioso y tenso.

-¿Por qué me sentí así? –Pensaba. – ¿Dónde habrá conocido a esa chica?, no entiendo qué le vio, no parece ser el tipo de Quinn. Bueno, no es como si Quinn tuviese un "tipo", nunca le había conocido una novia. Es lo de menos, no tiene por qué importarme. Aunque le debo una disculpa, no entiendo por qué Jessie inventó esa excusa, pero al menos quedó claro que tengo el camino libre para conquistar su corazón.

A su lado el hombre miraba por la ventanilla intentando aclarar su mente.

-Esto no puede ser verdad. Por un momento pensé que era alguna estrategia de Quinn para evitar las arremetidas de Sugar, pero Rachel correspondió a su beso. No entiendo nada, ni siquiera por qué me preocupo tanto por esa chica, apenas la conozco.

El taxi dejó a Sugar frente a su casa y ambos se despidieron de forma cortés, no era el mejor momento para continuar su conversación. Ya habría suficiente tiempo, después de todo, esto apenas estaba empezando.


Gracias por los reviews, motivan.