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ESTABLECIENDO PERIMETRO

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En el frío del espacio, donde el sol ilumina con una vigésima parte de su luz y calor, dos naves pintadas de un chocante color verde estaban trazando amplios círculos en su ruta.

A pesar de no poder verse en la distancia y la oscuridad, las dos trabajaban conjuntamente de acuerdo a planes detallados.

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Desde que se pusieron en marcha hace una semana, Macross volaba en dirección al sol a la máxima velocidad calculada para esta parte del sistema solar. A esa velocidad el polvo cósmico seguía siendo imperceptible, pero era mejor no apostar tanto con algo tan inseguro. Esa era la velocidad limite con la cual se podía frenar la nave varias veces y mantener el suficiente combustible.

El Capitán Gloval ordenó que los radares fueran apagados, salvo el radar de corto alcance para navegación. Como comandante de submarinos había aprendido que en un medio donde los sonidos eran lo que delataba era mejor mantener silencio. En el espacio las naves no eran visibles por la distancia y solo los radares permitían captarlas. Pero el radar tenía una distancia limite desde la cual la señal reflejada regresaba y sus emisiones podían ser captadas desde mas lejos. Alguien fuera del alcance podía saber donde estaba uno sin que uno lo descubriera.

Esa era la razón por la que Gloval había bajado el CIC a mirar los datos que aparecían en una pantalla.

En la jerga naval se llamaba búsqueda activa o "búsqueda Yankee" y consistía en utilizar emisiones activas para localizar submarinos. Una búsqueda pasiva consistía en escuchar para encontrar al enemigo. El mayor temor de un submarinista era enfrentarse a una búsqueda Yankee, porque solo significaba que el enemigo tenia una idea de donde se encontraba uno.

"Los tenemos localizados desde hace varias horas y vemos que trabajan siguiendo dos franjas paralelas de búsqueda separadas por 6.400 kilómetros, trazando círculos de 6.400 kilómetros de diámetro. Si eso lo limita sus radares significaría que tienen un alcance de 3.200 kilómetros y en total pueden rastrear un espacio de 25.600 por 6.400 kilómetros sin que se les escape un solo centímetro," explicó el Teniente Comandante Bennett mientras en la pantalla se proyectaba lo que decía. "Nosotros estamos aquí, a 10 mil kilómetros de sus sensores."

"Pero si lo hacen sabrán que sabemos que están allí," comentó Misa.

"Si. Es una táctica muy obvia que se hacia solo para el doble objetivo de localizar a un submarino desprevenido..." empezó a decir Gloval.

"... o para arrearlo donde los pudieran cazar," completó Misa. Años de escuchar las historias navales de su padre daban sus frutos.

"Podrían haber entonces otras naves esperando que las que hacen la búsqueda activa encuentren algo," dijo Bennett. "A su velocidad actual pueden cubrir tramos de 100 mil kilómetros en un día. Algo pequeño en la escala espacial, pero demasiado grande para ser una simple casualidad."

"¿Sensores de masa?" preguntó el Mayor Clarke, oficial al mando de las operaciones de la torre.

"Nunca logramos que el nuestro funcionara. Pero si están realizando una búsqueda activa es que el sensor solo detecta las perturbaciones y no de una manera muy precisa."

"Mantengan la vigilancia y apaguemos el radar de baja potencia, pudiera ser que lo están detectando aun que su señal es muy débil," ordeno Gloval.

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Era como en el mar, donde uno estaba oculto en la oscuridad.

De nada servia asomarse a la ventana porque no había nada que ver salvo el cielo estrellado. Todo se reducía a lo que detectaban los radares. La pantalla táctica del CIC mostraba algo distinto de las ultimas tres horas. Había tres líneas de búsqueda adicionales, lo que significaba que los extraterrestres, luego de casi tres semanas de búsqueda, estaban a punto de dar con ellos.

Era espantosa las cifras del volumen de espacio que estaba bajo vigilancia del enemigo, y angustiante el pequeño espacio libre que dejaban. Gloval decidió sacrificar velocidad por maniobrabilidad, por lo que ahora estaba maniobrando la nave para poder evadir la vigilancia.

A la velocidad máxima podría pasar al enemigo en tres horas, pero las naves mayores estaban esperando cualquier confirmación de las pequeñas para lanzar el ataque. Gloval regresó unos años en el pasado, recordando cuando era comandante del submarino Marco Polo y se encontraba tras la caza de submarinos en el Pacifico alrededor de la isla de Ataria Sur. Recordó cuando estaba en ese duelo entre submarino, donde cualquier sonido podía delatar la presencia del otro.

Siempre que explicaba su trabajo decía que era como si dos personas se encontraran en una habitación en completa oscuridad y armados con pistolas, escuchando cualquier sonido de la otra persona. El único aviso seguro del ataque seria cuando el arma hiciera el sonido del disparo.

La peor parte era la evasión, cuando los helicópteros de búsqueda antisubmarina lanzaban sus boyas pasivas, micrófonos que solo esperaban el sonido del paso del submarino. Era algo que destruía los nervios de las tripulaciones.

Ahora, instintivamente trataba de mantenerse en silencio, a pesar de que sabia que en el espacio los sonidos no se transmitían. Envidiaba la tranquilidad de las personas en el pequeño pueblo que se construía en las entrañas de la nave, donde solo se preocupaban por nimiedades. Él tenia que velar por la seguridad de 56.000 personas, y eso era mas que suficiente para destrozarle los nervios a cualquiera.

Cambiando ligeramente la trayectoria intentaba evadir los radares, tratando de buscar los puntos ciegos del rastreo, donde se cruzaban las ondas de los radares causando frecuencias armónicas que se veían en forma de ecos falsos en las pantallas... o lo que fuera que utilizaban los extraterrestres.

"¡Señor, dos naves justo delante!" exclamó Vanessa sin molestarse en dar cifras.

Estaban tan cerca que se podía ver el brillo de una luz en forma de ojo en la parte delantera de ambas naves. Desgraciadamente la estimación de Bennett era correcta y había naves en estado pasivo esperando que algo apareciera.

"¡Que las baterías abran fuego!" ordenó Gloval.

En la parte exterior de la nave varias torretas de doble cañón se movieron de su posición y puntaron en dirección a las naves que se aproximaban. Los pulsos de láser eran breves dando la ilusión de ser disparos de artillería. Pero los dos vehículos enemigos pudieron evadir los disparos limpiamente.

"Que despeguen nuestros aviones," ordenó Gloval al ver la poca efectividad de los disparos.

En menos de un minuto los VF en alerta son lanzados desde las cubiertas de vuelo, para partir en un total de doce. La mitad del escuadrón Skull y la mitad del escuadrón Ghost aceleraron en dirección a las naves.

"Aquí líder Skull," dijo Roy Focker en la radio. "Ivan, encárgate con tus hombres del de la derecha y yo del otro."

"Enterado," dijo el Comandante Karpov. "¡Bien vamos para allá!"

Los Valkyries que habían despegado casi juntos ahora se dispersaron en cuatro tríos de ataque, dividiéndose luego en dos tríos para cada nave que se aproximaba.

Al acercarse los VF fueron recibidos por el fuego de cañones de partículas, cuyos disparos eran diferentes al de los láseres, lanzando lo que parecían balas incandescentes. Focker se movía de lado a lado para evitar los disparos, y trataba de ver si había un punto vulnerable en la superficie de la nave. Al estar un poco mas cerca apuntó directamente hacia el par de cañones montados en la proa el lado derecho y abrió fuego. Algunos disparos dieron en el casco antes de finalmente dar contra el cañón mas hacia arriba.

Focker quedó sorprendido cuando de repente se alzó una explosión en esa parte, sacudiendo a la nave y haciendo que se ladeara ligeramente hacia al derecha. La explosión fue breve como todas en el espacio, mientras los otros dos cañones continuaban disparando. El otro trío de Valkyries dieron la vuelta para atacar por la popa de la nave, lanzando sus mísiles contra los incandescentes motores.

Una salva de mísiles partió justo cuando los VF dispararon los suyos, y tuvieron tiempo suficiente para esquivar la primera acometida. Los mísiles perdieron a los VF, que repentinamente soltaron una estela de bengalas y chaff (señuelos), llenando el entorno con fragmentos de aluminio que quedaron flotando y creando docenas de nuevos blancos entre los cuales deberían elegir los mísiles. Perdieron los verdaderos blancos y empezaron a cazar fantasmas mientras los VF se alejaban.

Los mísiles de los Valkyries impactaron, causando que la explosión se extendiera desde los motores hacia la parte delantera, completando la destrucción del vehículo. Dos mil toneladas de metal se dispersaron en medio de la breve bola de fuego que se extinguió rápidamente en el vacío.

El otro vehículo enemigo simplemente aceleró, solo recibiendo los disparos de munición de los Valkyries del escuadrón Ghost.

"¡Por él!" exclamó Karpov lanzando su VF a toda velocidad contra la nave.

Moviéndose al doble de velocidad que los demás Valkyries Karpov logró ponerse delante de la nave extraterrestre, y se dio la vuelta para quedar de espalda a su trayectoria de vuelo y empezar a disparar todos sus mísiles hacia la nave. El vehículo extraterrestre disparó sus mísiles, diferentes a los que había disparado su compañera. Cuando terminó de descargar sus armas recibió el impacto de los mísiles y empezó a estallar parcialmente, destruyéndose solo la parte delantera del casco, quedando como un enorme escarabajo al que le hubiera estallado la cabeza y el pecho.

Los mísiles pasaron junto a los VF que intentaron derribarlos a tiros, pero ninguno logró darle. Los mísiles aceleraron hacia Macross que empezó a disparar con todas las torretas de láser que tenían línea de tiro. Milagrosamente uno fue derribado, seguido de otro. Si los extraterrestres tenían algo parecido a armas nucleares era la hora de saberlo. De los doce mísiles cinco continuaron en vuelo y todos dieron contra el casco de la nave un poco por debajo de puente. Los mísiles detonaron en superficie de hipercarbono de la nave, y uno de no estalló sino que golpeó el casco a cuatro kilómetros por segundo, logrando perforarla.

Del agujero empezó a escaparse el aire hacia el vacío, pero la estructura de capas de la nave como la corteza de una cebolla se cerro para sellar el agujero y evitar la fuga de mas atmósfera. El enorme misil de siete metros de largo perforo por sobre el techo de la ciudadela y atravesó con la poca velocidad que había conservado para terminar de romper con su inercia el suelo y quedar incrustado en la cubierta, afortunadamente sin estallar.

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La ciudad estaba tomando forma. Realmente se estaban construyendo tres áreas urbanas dentro de la nave. Dos sectores de viviendas y un sector laboral/comercial. Debido a su gran tamaño el SDF-1 Macross tenia muchos espacios sin utilizar. Quienes hayan sido sus anteriores propietarios necesitaban mucho espacio libre, y la reducida escala humana facilitaba que estos pudieran disponer de mas espacio útil. Muchas áreas estaba desiertas debido a que se tenia planeado que Macross sirviera también como transporte masivo de materiales entre planetas, debido a su capacidad de aterrizar y despegar de planetas.

Los dos distritos de viviendas se encontraban en las piernas de la nave. Espacios separados en niveles de 17 metros de altura cada uno, y que debido a la naturaleza modular de la construcción, se poda desmontar paredes y suelos para liberar espacio. Quitando paneles se podían dejar espacios abiertos en forma de atrio, dejando un espacio semejante a un gran centro comercial, y en esos espacio como terrazas elevada se instalaron casa prefabricadas.

Debido a su naturaleza prefabricada muchas edificaciones fueron literalmente arrastradas dentro de la nave y colocadas en sus lugares. La ligereza e los materiales permitía que un grupo de Valkyries y Destroid pudieran colocarlas en sus lugares. La maquinaria para fabricar planchas de material fue recuperada por lo que fue posible construir nuevas edificaciones. Y así en un espacio de 3 semanas se logró pasar del deprimente campo de refugiados a algo que se parecía a una ciudad.

El tercer sector urbano se encontraba en lo que seria el vientre de la nave, donde se reunieron las edificaciones comerciales. Se había trabajado lo mas rápido posible para hacer que las 50.000 personas abordo pudieran llevar una vida mas o menos parecida a la que tenían en la isla.

El alcalde de la ciudad y el Capitán Gloval hicieron una rueda de prensa ante varios periodistas, que fue transmitida por los altavoces. Se hicieron preguntas como la distribución de alimentos, el tiempo de viaje a la Tierra, lo que se sabia del enemigo... una de las preguntas que surgió fue que haría la gente, que si la economía siguiese marchando, y si se siguiesen pagando impuestos. Hubo sugerencias sobre tratar de dialogar con el enemigo o que quizás todo fuera parte de un gran malentendido.

Gloval dejaba que el alcalde se encargara de las preguntas civiles pero en la parte militar trataba de dar respuestas simple y breves. Ya había tenido sus encuentros con la prensa, incluso con algunos de estos mismos periodistas. Es que en la nave había de todo, y los periodistas no podían faltar.

El cuerpo de Marines hacia las veces de policía, y por suerte se había podido mantener la paz publica a pesar de esas miles de personas reunidas. La gente se sentía muy identificada con la isla y con la nave, y eso ayudo mucho a la integración. Como a cualquier grupo civil había que prometerle i darle para que se mantuvieran contentos, y al explicar con palabras simples y precisas las cosas se podía tener su apoyo.

Muchos civiles trabajaban en los invernáculos produciendo comida, en el área de transporte de suministros y el área industrial. Muchas personas continuaron con sus anteriores empleos, como el área bancaria, administrativa, salud y educación. Las escuelas volvieron a abrir, para disgusto de los niños.

Gloval pasaba mucho tiempo en el puente y en su habitación. Su habitación era espaciosa, ya que reunía su oficina y dormitorio completo. Antes de abordar a Macross había estado aquí varias veces, organizando sus cosas y dando un ultimo vistazo a todo. Había asistido a la ceremonia de bautismo en enero pasado.

Su trabajo de Capitán de Navío le había expuesto muchas cosas. Pero el silencio repentino, las miradas sigilosas de la tripulación seguían siendo iguales, en el fondo del mar como en el vacío del espacio.

Eso le incomodaba mucho.

Casi no ha tenido tiempo para si mismo en estos días. El poco tiempo libre que tenia lo dedicaba a dormir. Pero a veces no podía dormir y se quedaba acostado mirando hacia el techo, y pensar en que haría el día siguiente.

Había tratado de leer un libro o escribir algo. Ni siquiera a tenido animo para sentarse frente a su computador para anotar en su bitácora. Solo había logrado hacer resúmenes escuetos, faltos de detalles.

A veces no escribía y solo se quedaba mirando una fotografía de su esposa.

Ningún Capitán de Navío esta destinado a ser feliz en su vida matrimonia. Su matrimonio estaba lleno de por prolongadas ausencias y gozosos regresos, que hacían su amor aun más precioso de lo que podía haber sido. Se amaban mucho, pero eso no era suficiente para ella y al final todo había terminado.

Ese era el resultado de las decisiones que había tomado durante la cúspide de su carrera, primero como comandante del Marco Polo, luego como comandante en las pruebas del destructor espacial Goddard y ahora en el SDF-1 Macross.

Estaba sentado ante su escritorio cuando sonó el teléfono.

"Gloval..."

"Siento mucho molestarle, señor... pero le necesitamos en el puente."

"Voy para allá."

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Estaba seguro que se mantenían en la zona... pero ¿dónde? Después de destruir a las dos naves no había tenido contacto directo con mas naves enemigas. Poco mas de una semana de relativa calma recompensaron sus maniobras evasivas. Las naves de reconocimiento seguían volando cerca, seguramente con varias mas realizando vigilancia pasiva. Él había tenido que maniobrar cuatro veces para evadirlos.

A pesar de solo haber cinco personas en el puente junto al Capitán, solo eran la punta visible de una montaña de personas que trabajaba para el comando de la nave. Las "chicas del puente" como eran conocidas, se encargaban de darle al Capitán Gloval un resumen de todos los datos que llegaban desde las estaciones mas abajo en la torre. Allí abajo un grupo de personas estaba ante sus consolas recopilando información que terminaba donde era necesaria. En total casi un centenar de personas encargadas del comando directo de la nave y sus funciones, como si fueran el cerebro de un enorme ser viviente.

La enorme burbuja de cristal de dos metros de espesor separaba a esas personas del espacio exterior. Era un cristal ultra-resistente, que podía soportar el impacto directo de granadas de calibre de hasta 450 mm. Incluso si llegaba a ser roto en alguna parte su estructura podía mantener la integridad de la burbuja.

Todos los que día a día han venido a trabajar a este lugar ya habían tomado la oscuridad salpicada de estrellas como algo común. Desde hace casi tres semanas han estado viviendo esto día a día, pero hoy, exactamente a 20 días de su apartida de la Tierra, él cielo había tomado un aspecto diferente.

Los breves destellos de las naves extraterrestres al completar sus saltos hiperespaciales se podían notar a la distancia. Solo cuando se extinguía el destello era cuando los instrumentos los captaban, como si durante ese corto periodo de tiempo no fueran parte del universo físico, como si fueran fantasmas que solo eran visibles.

"¡Contactos! A tres cuatro nueve. Mas de dos docenas de contactos grandes."

La pantalla en la consola de la Teniente Vanessa Laird mostraba los contactos aparecidos literalmente detrás de ellos, y un par de pantallas grandes en el centro de información de combate (CIC) mostraba la misma información.

"Entonces ya nos encontraron... " exclamó Gloval.

En pocos segundos se impartieron órdenes para maniobrar la nave para girarla y mantener la parte superior de la nave fuera del posible eje de ataque enemigo, mientras las baterías de cañones empezaban a elevarse y apuntar hacia las naves que se aproxima, a pesar de que aun se encuentran fuera de rango.

"Armas lista y en posición," informó la Teniente Hayase.

Durante unos minutos las naves enemigas se empezaron a mover, pero repentinamente una de ellas se adelantó y acelero casi al doble de velocidad que las demás.

"Nuevos contactos," exclamó Vanessa.

"¿Qué?" exclamó a su vez Gloval.

"Misma marcación. Contactos numerosos, cuento dos ocho cero contactos. Se mueven ligeramente más rápido que las naves grandes," informó Vanessa.

"Están casi..." empezó a decir Claudia.

"Un momento nada mas..." interrumpió Gloval, alzando la mano como si pidiera atención.

En la pantalla los pequeños puntos se acercaban, pareciera que poco a poco a la línea amarilla que demarcaba el alcance de las armas. Habían avanzado mucho, y estaban demasiado cerca para intentar un ataque nuclear, por no decir que no podían hacer ningún disparo de su cañón principal, que podría vaporizar a la mayor parte de esas naves...

Gloval veía como las naves pequeñas se aproximaban delante de las naves grandes.

"¡Fuego!" exclamo Gloval, e inmediatamente su orden inicio el disparo casi simultaneo de mas de 60 cañones láser. Solo cuando el destello de las armas alcanzó el puente fue cuando Bruno Gloval se dio cuenta que había tenido la mano levantada y que la había bajado, cual Capitán de la antigüedad al iniciar el cañoneo bajando su sable.

El primer bombardeo duró un minuto, y podía ver en la pantalla como la cifra de 280 caía dramáticamente hasta alcanzar solo un centenar que continuaba avanzando.

"Continúan avanzando, distancia de cinco cero kilómetros."

Cien naves enemigas, casi el mismo numero que había atacado la Isla de Ataria hace un mes...

"Teniente, prepare un contraataque de inmediato," exclamó Gloval luego de meditarlo. "¡Que despeguen los Valkyries de inmediato!"

"Entendido señor," dijo Misa mientras levantaba el micrófono de su consola. "Ataque enemigo. Ataque enemigo. Esto no es un simulacro. Repito, todo el personal a sus estaciones. Esto no es un simulacro."

En los hangares internos del SDF-1 y en el recién habilitado

Prometheus

los Valkyries eran preparados para lanzarlos.

Como Comandante de Escuadrón, la Mayor Nikolayev era la primera en partir, y le hizo una señal al oficial de lanzamiento y al apoyar la cabeza del respaldo sintió la fuerte aceleración que la hundía contra su asiento.

"Aquí líder Ángel, ¿estamos todos?" preguntó la rusa una vez en el exterior y alejándose del SDF-1, nivelándose para que los demás de su escuadrón se unieran a ella.

"502 aquí," exclamó la voz del Capitán Engel en la radio.

"503," era el Capitán Sergei Orlov.

"504," la voz de la una de las extranjeras del escuadrón, Teniente Hikari Takeda.

"505," se reportó la Teniente Irina Kirbuk

"506 presente," dijo el joven Teniente Pavel Rudenko.

En pocos segundos se reportaron también 507, 509, 510 y 511...

508 y 512 estaban descansando en alguna parte del cálido mar o en el frío vacío del espacio.

"Vamos," ordenó Lena mientras empujaba la palanca de aceleración.

Nikolayev observaba los blancos moverse en la pantalla, directamente hacia ellos.

En sus cabinas tanto Takeda como Rudenko estiraron el brazo sin mirar, para ajustar los controles de lanzamiento y el HUD en posición táctica. Llevaban bajo cada ala un paquete en forma de caja que contenía 15 micro-mísiles UMM-7 de corto alcance, aparte de una carga de 6 mísiles polivalentes AMM-1 en total.

El enemigo estuvo al alcance y los Valkyries dispararon la carga de mísiles hasta lanzarlos todos. En otro escuadrón el proceso se repitió, y de repente estaban volando 120 micro-mísiles. Los mísiles no dejaron de acelerar mientras recorrían la distancia que separaba a los Valkyries de sus atacantes.

Los UMM-7 llevaban una pequeña carga explosiva, pero eran granadas de fragmentación. Los enemigos parecían poner más énfasis en la maniobrabilidad en combate que a la supervivencia de la nave. Una granada de fragmentación era más efectiva que una de alto explosivo, y cuando los micro-mísiles alcanzaron al grupo de Pods detonaron al tenerlos a unos metros de distancia. Los fragmentos de metal salieron disparados en todas direcciones. Algunos no sufrieron daños pero perdieron el control, como si su tripulante hubiera sido alcanzado; otros parecían sufrir mucho daño pero continuaban volando. Cuando uno explotaba alcanzaba a dañar al que estaba a su lado, magnificando los daños de las pequeñas granadas. Pero a un así seguían viajando mas de 50 Pods de combate.

A poco más de 1000 metros ya eran visibles, los Pods desaceleraron para poder empezar a disparar contra los Valkyries que también empezaron a frenar. Nikolayev escogió el cañón y disparó una breve ráfaga contra un Pod que venia de frente, que se convirtió en una gran y breve bola de fuego. La Mayor lanzó encantada un fuerte alarido, tiró de la palanca y fue contra el siguiente blanco. Se sentía segura porque tenia armas capaces de enfrentar al enemigo, y sonreía mientras seguía a su blanco.

De repente un Valkyrie cerca de ella explotó. Un disparo dio en la cabina y produjo la explosión de toda la nave. Ahora sabía que no solo disparaban con láser, ya que los láseres tendían a atravesar las cosas, mientras los disparos con munición física podían hacer explotar una nave. Era una manera muy cruda de aprender algo nuevo.

Ahora alertado de la presencia de la Mayor, el vehículo extraterrestre trató de evadirse, pero no tenía la menor oportunidad, ya que Nikolayev disparó uno de sus mísiles desde muy corta distancia y lo siguió con la vista hasta que explotó contra el Pod.

La nave extraterrestre que había traído a los combatientes empezó a abrir fuego contra el SDF-1, y por alguna razón sus disparos pasaban casi rozando el casco de la nave. Por desgracia VF y Pods por igual quedaron en la línea de fuego y algunos se convertían en breves explosiones.

Los Pods que no se veían atacados aprovecharon para atacar las torretas de láser, dañando muchos y causando la destrucción total de otras. Varios disparos dieron en el casco de la nave. Los impactos sacudieron la nave, y el propio Capitán Gloval estuvo a punto de caerse de su silla, pero su gorra se le cayo y termino a varios metros en el suelo.

No había terminado de acomodarse en su silla cuando las chicas empezaron a informarle de una gran cantidad de reportes de daño de todas las estaciones...

Eso era suficiente.

"No tenemos otro remedio," dijo Gloval poniéndose de pie. "¡Dispararemos el cañón principal!"

Esa era la solución de ultimo minuto, ya que durante la transposición se perdieron no solo los sistemas de salto hiperespacial, sino también parte de los sistemas de conexión del cañón principal. No había manera de llevar energía de los reactores hacia el cañón, a menos que literalmente se moviera el cañón un poco mas cerca de los reactores. Tan sencillo como suena, se debía cambiar la configuración geométrica de toda la nave, transformación modular como la llamaba el ingeniero jefe.

Era una decisión difícil de tomar, ya que los cambios de estructura afectarían a la ciudad, que se encuentra en los espacio donde se moverán algunos subsistemas. Pero ya no había marcha aras. O se hacia o todos morirían.

Afuera Nikolayev se dio cuenta que los enemigos podían disparar incluso de espalda, y el extraterrestre se encargó de enseñárselo, pero por suerte -para Yelena y no para él- falló. Lena viró bruscamente cuando cambio su VF a modalidad Gerwalk moviendo su cañón para apuntar de lado. La descarga siguiente de su cañón provocó la explosión total de su enemigo.

Dentro del SDF-1 se producía un caos organizado. Para preparar el disparo del arma principal se reconfiguraba, moviendo estructuras y cerrando otras. Muchos edificios eran aplastados por enormes pilones que descendían o ascendían a medida que los componentes externos e internos cambiaban de lugar.

Los VF y Pod se encontraban a distancias demasiado cortas, lo que producía un anacrónico duelo aéreo con cañones y armas láser. A pesar de tener mejores armas, los Valkyries parecían no poder darse abasto para eliminar a todas las naves enemigas, porque parece que son mucho mas hábiles en el espacio que en la Tierra. Dos Pods cayeron, seguidos de un VF. Después, los cañones derribaron a dos Pods mas uno que recibió el impacto de un misil disparado por sorpresa.

Nikolayev miro hacia el SDF-1, cuya estructura se movía, los dos portaviones se balanceaban en una dirección poniendo a prueba su fortaleza estructural. En unos momentos la nave quedo con una estructura muy parecida a la de un Battroid pero a escala cien veces mayor...

Pero no podía darse el lujo de quedarse a detallarlo todo. Un misil errante causó la explosión de un Pod y de un VF juntos. La Mayor lo vio y gritó por la radio para que nadie disparara mísiles, y después disparó su cañón contra un Pod que pasó como un rayo frente a su nariz. Falló y viró para perseguirlo. Observó como el Pod se acercaba para abrir fuego contra un VF y lo alcanzaba en el motor izquierdo. La Mayor violó su propia orden y disparó un misil y lo siguió con la vista hasta comprobar que impactaba contra el Pod y la Mayor lanzó un grito de alegría mientras la nave se desintegraba.

Claudia LaSalle solamente presionó el botón rojo de su panel.

No se detuvo a pensar en las miles de cosas que sucedían cuando apretó el botón, ni en la cantidad de energía que canalizaría ese simple acto que ahora se acumulaba entre los cañones gemelos de la nave.

Un haz de partículas salió a miles de kilómetros por segundo para destruir a su paso a los Pods extraterrestres en su camino (los VF habían sido avisados con segundos de anticipación) El disparo se llevó por delante el vehículo extraterrestre más cercano y prosiguiendo su avance hasta entrar en el grupo principal de batalla, desintegrando a las que recibieron el impacto directo y causando daños y explosiones en las que se encontraban más cercanas.

"¡Naves enemigas destruidas!" exclamó Vanessa con alegría, y contagiándose a sus compañeras para llenar el puente con gritos de alegría.

Gloval se agachó para recoger su gorra y luego se paró en medio de la sala.

"Quiero un reporte de daños de todas las secciones. De inmediato," dijo en un tono grave.

Afuera, el combate había terminado, y la Mayor estaba empapada en sudor.

"Gennya, ¿dónde estas?" preguntó mirando a su alrededor. De pronto ya no había ni rastro de los enemigos.

El VF de Engel surgió de la oscuridad, encendiendo brevemente sus luces de posición para que ella lo captara.

"Aquí líder Ángel... repórtense todos."

"502."

"503."

"504."

"505."

"506."

"509."

"511."

"¿507 y 510?" preguntó con impaciencia la Mayor, deseando que esas voces se escucharan.

Hice siete derribos, pensó la Mayor. Por lo menos he cumplido con mi deber.

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Su escuadrón no fue el único en perder elementos...

O mejor dicho, fue el que menos perdió.

Bajas totales: 31 muertos. 13 heridos. 37 Valkyries destruidos.

Era deprimente cuando las bajas eran superiores a los heridos, porque uno tenia que estar muy mal herido para morir. De repente se dio cuenta de que tenia la mentalidad de la guerra terrestre, porque morir en el espacio era lo más probable, porque en este ambiente uno no podía recibir una herida leve.

Pero habían logrado que las naves enemigas se retiraran, y se quedaron a una distancia de 10.000 kilómetros de la nave, mucho mas allá del rango de los mísiles de largo alcance. Al menos le dieron un buen susto a los enemigo, y avisarles que aun contaban con un arma contra la que ellos no podían hacer nada.

Durante varias horas los equipos de búsqueda y rescate salieron con la intención de intentar el rescate de algún sobreviviente. Dos afortunado fueron recogidos luego de pasar varias horas afuera. El resto de las salidas de los RC-4E Rabbit solo permitió que se pudiera dar un sitio de descanso final a aquellos que no lo habían logrado.

Durante horas Macross voló dentro de la nube de desechos de los cruceros enemigos, que a pesar de haber sido destruidos, sus ruinas continuaban volando a la misma velocidad, alcanzando a la nave y pasándola.

Las bajas civiles fueron espantosas: 2009 personas.

Yelena se sentía distante de esa cifra (que le pareció simbólica debido a la fecha), porque no había conocido a esas personas. Ese era uno de los efectos del pensamiento militar. Luego de que murieran cientos de miles en la guerra, un par de miles no parecía mucho, sobre todo en un negocio donde la muerte era la medida del producto. Pero no podía dejar de estremecerse al pensar que esa gente no había muerto a causa de las armas enemigas, sino debido a las propias acciones de la gente que los debía proteger.

Yelena trataba de controlarse durante el funeral de los dos pilotos de su escuadrón. A ellos si los había conocido, sabia mucho sobre sus vidas, sobre sus familias...

"Él te librara del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en la oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya."

El funeral fue breve y sencillo. Nadie quería que se pensara que la vida de esos pilotos era mucho mas valiosa que la de los civiles que habían muerto.

Cuando el improvisado capellán terminó de citar un pasaje del Libro de los Salmos, dos grupos de cuatro pilotos se acercaron a los dos ataúdes. Suavemente levantaron las banderas que los cubrían y las doblaron. Yelena tuvo que recibir las banderas al no haber nadie mas que las recibiera.

Se había decidido que si se recuperaban cuerpos estos no serian lanzados al espacio, como la costumbre marítima de entregar al mar los cuerpos de los fallecidos en buques. Pero tampoco había lugar para entierros en la nave, por lo que optó por cremarlos. Para algunos era una solución terrible y anticristiana, pero no encontró ninguna oposición, sobre todo en el personal euroasiático y asiático, donde era una costumbre muy extendida.

A pesar de que al menos tendría paz en su corazón al saber que podían descansar en un sitio diferente al frío silencio del espacio, se sintió muy triste porque las familias de esos dos pilotos aun estaban en la Tierra. Quizás pensando que sus hijos y esposos ya estaban muertos desde mucho antes.

Mientras estaba sola en su habitación, recordó por primera vez la Tierra en muchos días. Cualquier señal que se enviara desde el SDF-1 tardaría en llegar casi 5 horas hasta la Tierra.

Si es que la Tierra continuaba allí.

No sabía que había pasado allá. Quizás ellos solo fueran lo que quedaba de la humanidad y cuando llegaran a su planeta solo vería las ruinas de una civilización extinta.

La única forma de saberlo era llegando hasta allí. Fuera incluso que milagrosamente las fuerzas de la Tierra pudieran hacer frente exitosamente al enemigo. No lo sabía, lo único que podía hacer era esperar.

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Fin Capitulo 4


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Notas / divagaciones del autor:

Algunas cosas no transcurren exactamente como en la serie. Por ejemplo estoy introduciendo los transbordadores RC-4E Rabbit, que no aparecen en la serie de TV sino en la película Do You Remenber Love? mientras que los trajes de vuelo me los imagino siempre con el cuello cerrado y no abierto estilo camisa como se ve en la mayor parte de la serie.

En algunas partes, en este y los anteriores capítulos, he tratado de adaptar la tecnología al alcance del entendimiento de la tecnología actual. No solo decir "se debe a las plantas de Protocultura"