los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM con sus respectivos creadores. Unicamente la trama es mía.
Editado: 09.01.14
Yuxtaposición de soledades
Reconstrucción
Capítulo 4: Pilares
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Marcus sonrió al ver la expresión de confusión en el rostro femenino. Según tenían dicho nada descolocaba a Ingrid Hunnigan, cualidad que garantizaba su experiencia profesional en su campo de trabajo. Tenderle aquellos archivos lo había logrado instantáneamente, era de esperarse. Introducir un miembro que no pertenecía a la B.S.A.A llamaba mucha la atención, lo notaba en su semblante contrario pero no tenía mucha importancia. El agente ya se encontraba en Roma con Barry Burton, solo bastaba esperar el evento, la catástrofe que tanto estaban esperando para atacar a Chris Redfield. Las órdenes habían sido claras, despistar a los miembros del cuartel general sería demasiado fácil.
-¿Quién autorizó el traslado?- la castaña releyó los papeles que trasladaban a Sherry Birkin de último momento a un convoy en base, comandado por el jefe de reconocimiento especializado. No tenía sentido no ser convocados a una segunda reunión para aclararlo
-Los superiores, es una agente experimentada de nuestra compañía, eso lo sabes Hunnigan-Hunnigan se gustó los lente, era cierto. Sherry Birkin a su joven edad les había demostrado sus dotes laborales, inclusive Leon le tenía buenos aires cuando este no elogiaba nunca, al menos no desde lo ocurrido con el virus anterior, suponía que aquel encuentro en China había dejado mayor índice de endurecimiento hacia su persona, lo cual, volvía muy irritante al agente aunque no era tiempo para eso, tenía un gran peso tras su espalda con aquella información que Marcus recién se dignaba a darles después de la partida hacia Roma.
Regrsó su atención al monitor y tecleó una vez más sin dar inicio a la torre de control, estaba comenzando a preocuparse por las señales. El satélite desviaba las ondas de los intercomunicadores y rastreadores por lo cual se volvía entrecortada la comunicación a larga distancia. Lo confirmaba cada vez más al no recibir notificación del primer grupo enviado hasta su destino. Se había confirmado el éxito de ingreso a Roma, solo faltaba Chris Redfield y Leon para reportarse.
Solo esperaba, que la señal no se cortara. Perdería tiempo valioso si lo hicieran
Y perderlo, a esas alturas sería demasiado catastrófico.
había que seguir intentando.
-No... ellos estarán bien
-Demonios- Carlos gruñó tomando las muestras satelitales una vez más. Ahora que estaban en pleno punto de contacto las coordenadas se perdían totalmente, tenían un equipo élite desaparecido, el principal se encontraba fuera de actividad antes de llegar a Roma, quizás hubieran sido interceptados como el agente Kennedy en España. Los jóvenes a cargo les habían informado de una emboscada al pisar territorio español desviándolos de Leon, enfrentándose a unas criaturas como ogros. Ingrid las conocía, lo sabía por su rostro contorsionado.
Todo estaba empeorando, demasiado rápido para su gusto. Tendría que tomar medidas drásticas si las cosas seguían como estaba, partiría con permiso de Ingrid hacia Roma para buscar el equipo de Chris, solo faltaban ellos para su comunicación. Necesitaban hallarlos, Jill estaba con ellos, le debía por haberlo ayudado a salir con vida de ese infierno, quizá ya fuera hora de hacer lo mismo mientras no fuera demasiado tarde.
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Cerró los ojos intentando recuperar el nivel cardíaco habitual al igual que la respiración. Aún escuchaba los sonidos de dolor, el tronar de huesos, los gritos histéricos pidiendo ayuda. Todo eso carcomía su sentido común, su mente le traicionaba imaginándose los peores escenarios donde Barry podía estar y, por el silencio incómodo Chris al igual que Rebecca hacían esas conclusiones.
¿Por qué los habían atacado?
No lo entendía. Se suponía que eran un equipo de rastreo, algo con lo cual obtener información antes de pisar el terreno a investigar, quien fuera la persona culpable, no tenía piedad hacia un grupo de jóvenes.
casi sentía el ardor de las llamas que posiblemente Barry habría sufrido, era una bomba elaborada por el padre de Jill, por lo tanto no habían posibilidades de buscarlo con vida entre los escombros, además, no estaban lo suficientemente cerca para burcar su cuerpo.
Jill respiró profundamente, en aquel lapso de tiempo les habían informado por Marcus el improvisto de reorganización incluyendo a una agente del D.S.O, el cual era el mismo convoy que Barry comandaba en la cuidad. Nunca tuvieron contacto hasta el recién ataque, lo que significaba una cruel realidad.
Su compañero intentaba manejar la situación antes de caer, el castaño nunca huía sin intentar dejar protegidos a quienes estaban de su lado, lo había comprobado con los años juntos. Hizo todo por protegerlos antes de llamarlos en radio, él quería hablarlos una última vez para desdirse…
Sintió unos toques suaves alrededor de su hombro izquierdo y no necesitaba esforzarse lo suficiente para saber quién era. Rebecca sería sin duda la más afectada en aquello, lo confirmaba al ver su rostro melancólico. Miró hacia el frente encontrando su objetivo; Chris Redfield estaba demasiado tenso, aferrando la pistola básica hasta contraerse la mano e intentaba aplacar su ira con respiraciones pausadas sin éxito.
Acabar con algo importante para el enemigo era crucial, básico para destruir, una vieja táctica infalible. Lo habían aprendido también con el pasar de los años, la persona tras del atentando también debía saberlo, conocerlos parcialmente. Los jóvenes integrantes eran el motivo de Chris para seguir luchando e incluir a Burton en la lista había dado un punto mayor de colisión. Quien fuera definitivamente estaba al tanto de ellos, sus vidas y voluntades.
¿Quién podría ser? ¿Cómo tenían sus informaciones personales?
-Tenemos que ver si hay sobrevivientes- murmuró con pesadez, alguien debía ser el valiente. Aún tenía una vaga esperanza de que estuvieran algunos de pie, después de todo eran un equipo élite escogido por su castaño amigo, no se rendirían tan fácilmente. Esperaba que fuera así.
Encontrar al agente del D.S.O era prioritario. Según Marcus era Sherry Birkin la persona en cuestión y aquella mujer era importante para Claire, teniéndola ahí había una posibilidad de encontrar sobrevivientes, solo quedaba encontrar al único sujeto que se encargaría de echarle una mano en esa ciudad, no le tenía confianza alguna a él, pero quizá pudiera ayudarlos, le debía a la B.S.A.A., y aun no lo hablaría personalmente, al menos hasta lograr tener una imagen fuera de lo que representada, todos sabía lo difícil que era para su persona. Sacó del bolsillo trasero un viejo papel arrugado con el número tendiéndoselo a la castaña.
Rebecca aferró el papel entre sus manos, sin parpadear al reconocer de quien pertenecía. Hacía más de dos años que monitoreaban al sujeto en cuestión ya que mantenía un perfil peligroso, llamarlo era significado de que la situación lo ameritaba. Chris seguía sin decir palabra alguna, por lo tanto aprobada las acciones de Jill y lo haría. Marcó los números escritos sintiendo el nerviosismo sintiéndose tonta. Esperó unos segundos hasta escuchar la voz irritada masculina.
-¿Jake Muller?
-¿Quién diablos quieres?- arrugó el ceño ante su respuesta. Había olvídalo lo arrogante y despiadado que podía ser ese mercenario; seguía sin entender cómo podían tenerlo en contacto de emergencia cuando Leon Kennedy se adaptada mejor a los perfiles, tal vez, que estuviera en otro lado del mundo junto a Claire fuera motivo, o su nula convivencia con Chris después de atentado. No le agradaba del todo mas no tenían otra opción.
-Rebecca Chambers, líder del departamento bioquímico de la B.S.A.A.- lo escuchó gruñir sonoramente e hizo una mueca con los labios, odiaba a los hombre engreídos de sobremanera, a pesar de haberse casado con uno de carácter similar. No le daría la importancia necesaria, solo lo estaban buscando para una búsqueda rápida, después que hiciera cualquier cosa.- Escucha Muller, por lo que hemos escuchado te encuentras no muy lejos de nuestro segundo objetivo. Necesitamos que vayas a Roma y localices nuestro equipo de rastreo interceptado, no ha de estar muy lejos, quizá hayan sobrevivientes…
-Hey, para. Quien quiera que seas de ese estúpido cuartel… no son nadie para darme órdenes- Chris al fondo abrió los ojos en señal de fastidio. Ese tipo lo estaba cabreando de sobremanera, ya tenían suficiente con soportar la eliminación de un nuevo equipo por idioteces, Jake tendría que adaptarse, quisiera o no. La situación por más que odiaba necesitaba su ayuda. Arrebató el móvil ante la mirada nerviosa de la bioquímica.
-Deja de hacerte el idiota, Muller. Sherry Birkin estaba en ese maldito convoy- tiró el móvil al suelo. Estaba demasiado furioso consigo mismo para seguir escuchando esa voz de superioridad, no lo soportaría, escuchó un ligero ruido, chirriante provenir desde fuera y se acercó a la ventana, encontrando un misil hasta su posición con velocidad.
No habría forma de evitarlo. Jaló fuertemente ambas manos femeninas tirándolas hacia el suelo, perdiendo la estabilidad del helicóptero.
El impacto sería inminente. Los tres no escaparían de eso.
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Posó sus orbes marrones en los alrededores. Desde su yet tenía una buena vista del incidente que había provocado horas atrás. Las llamas cubrían sin piedad esa extensión de Roma reduciendo a cenizas esa ciudad, también le había informado el éxito del misil enviado para Chris Redfield, todo estaba saliendo perfectamente. Su proyecto era excitante, desde sus inicios cinco atrás y no se había equivocado en la elección de las personas que representaban un campo importante para la ciencia en experimentación, tenía un experto en criogenia avanzada y el último mantenía un nivel de experimentación con un virus de alto impacto para el mundo; pasar años tras su búsqueda había dado los resultados esperados después del lapso de inactividad. Sus creaciones eran casi perfectas.
Y ver las criaturas que causaron todo el infierno en el pasado era aún mejor. Darían incentivo al mejor virus jamás visto, inmune a la toxicidad alta del virus C, más alto que el Verónica, con máximo nivel de mutación que virus T, o los embriones del G.
Primero tenían que hallar al segundo cuerpo adaptador. El primero se encontraba en fase de prueba, esperando su recuperación a cargo del especialista, su nuevo cuerpo adaptador mantenía un perfil alto de anticuerpos humanos capaces de ser inmune a un parásito tan peligroso, visto solo una vez en Raccoon City. El equipo de búsqueda había sido enviado hacia el lugar, solo bastaba esperar los resultados mientras el segundo aliado se encargaba de la búsqueda del tercero proveniente del cuerpo con mayor índice de toxinas en su cuerpo sin sufrir daño alguno.
Por ahora. Encontrar al miembro resistente al Uroboros era lo primordial, ya les dejaría el resto. La cacería de adaptadores estaba comenzando.
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Jake aparcó la motocicleta, sintiendo de lleno el inmenso calor proveniente del fuego que ocupaba cada vez mayor terreno en la cuidad. A lo lejos escuchaba los gritos de histeria por los civiles intentado ponerse a salvo de los infectados que corrían tras ellos, Cubrió sus oídos con las manos, sentía el dolor en incrustarse en el cráneo. Uno de los efectos provocados por el virus C era tener los canales auditivos sensibles. A esas alturas de recorrido debía encontrar el famoso convoy militar de búsqueda. Sacó el localizador, ser vigilado por la estúpida B.S.A.A y el D.S.O tenía resultados para su tonta búsqueda ya que Birkin era quien lo resguardaba en sus visitas periódicas para el control de su sangre. Encontraba muy estúpido que lo siguieran haciendo pero daban pasta continuamente. Ya era su problema si querían gastarse los fondos del cuartel.
Las condiciones eran deplorables. Había cuerpos destazados irreconocibles, lo cual sugería una emboscada. Por los informes dados antes de partir sabía que era un equipo élite donde Sherry era parte Que los hubieran acabado era significado de problemas o eran muy idiotas
¿Quién podía haber acabado con un convoy grande en tan poco tiempo?
-Esto parece un infierno- susurró a la nada, posando su atención en los infectados que lucían diferentes. Los rostros se encontraban intactos, sin indicios de podrición u órganos descubiertos salvo sus ojos y caminar. No tenían parecido alguno a las criaturas relacionadas con el virus C en China. Esas eran diferentes. Introdujo el número del PDA de la agente, esperandola señal del localidor. Escuchó un sonido proveniente del aire y alzó la vista encontrando un yet antiguo el cual no conocía. Una figura femenina salió de las sombras haciéndose visible. Portaba una su mano izquierda un maletín antiguo.
-Veo que aún hay personas de pie- siseó la castaña con burla. Jake frunció el ceño con pesadez. Ya tenía suficiente con ser niñera de Birkin como para que tuviera que enfrentarse nuevamente a cualquier imprevisto, en especial aquella mujer que no conocía. Empuñó su arma amenazando con disparar sin tenerle piedad. Escuchó a la mujer reír con suficiencia, su voz era aguda, lastimaba sus odios.-Veo que tienes agallas para enfrentarte niño…
Jake disparó, rozando el hombro femenino y hizo un nuevo disparo a la altura de la pierna desinteresadamente. No consentiría tonterías de personas extrañas, aquella mujer lo estaba sacando de sus casillas con rapidez. Miró al cielo contemplando la obscuridad del ambiente. Los gruñidos se hacían cada vez mayores, más personas habían sigo contagiadas por esas extrañas criaturas.
La mujer no se movió, aun al sentir el costilleodel rozar de la bala sobre su cuello. Sus ojos castaños contemplaron con insana curiosidad al individuo frente suyo. Parecía ser una persona joven comparado con su propia edad y sus ojos azules le prometían el infierno si se acercaba lo suficiente. Aquel chico era interesante, desde la primera vez que lo había visto, el nuevo corte en su mejilla le hacía suponer que era mercenario. Habría crecido desde la última vez que lo había visto, en fotografías viejas del anterior atentado, todo lo paneado años atrás al parecer se había cumplido como estaba estipulado.
Sus adaptadores entraban al terreno de caza perfectamente. Y, le sonrió al hombre mostrando los dientes blancos, brulonamente.
-No tengo mucho tiempo… pero ¿qué te trae por aquí?- Jake gruñó ante el tono sarcástico de la mujer. Se estaba jactando, haciéndose superior, al parecer no lo conocía lo suficiente. Apretó los puños con fuerza, tornándolos blancos.
-Mira, ¿qué demonios estás buscando? Tienes algo de implicada en esto, así que habla de una maldita vez- La mujer negó con la vabeza alejandoce varios pasoa hacia trás, el hombre era inteligente. Los años trabajando en él bebían otorgarle ese poder, aunque no entendía del todo su motivo de estancia en Roma, según recordaba, el paradero de Jake Muller era un misterio a lo largo de los años.
La búsqueda de los cuatro adaptadores sería más fácil de lo que pensaba.
-Busco al anticuerpo del virus G- no tenía sentido mentirle. El joven había llamado su atención. Los ojos azules fríos. Sin duda bien heredados.
Las palabras del Redfield punzaban en su cabeza de Jake. Años atrás, Sherry le había mencionado algo sobre el virus G. No quedaba muestra alguna. La descontaminación supuesta de la tal Raccoon City debía haber eliminado las muestras existentes según ella. No entendía por qué quería buscar una muestra viva de él.
-Debo encontrar el cuerpo. Nos veremos más tarde- observó a la mujer desaparecer entre las sombras y sentía el punzar de su sien con fuerza. Maldecía a Chris Redfield por hacerlo entrar a lo que fuera aquello. Pero ahora entendía con claridad. La mujer no estaba buscando una muestra, ella quería el cuerpo de alguien con ese virus, buscaban lo mismo.
Debía haberla matado cuando podía
.-Sherry es su objetivo… demonios…
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Jill parpadeó repetidas veces, intentando enfocar su visión hacia un punto, sin éxito. Los ojos le ardían en consecuencia a la explosión. Sentía el dolor extenderse por su columna y costillas al haber caído boca abajo, tendría tal vez un pómulo inflamado. Se apoyó contra el metal a su lado logrando estabilidad. Su visión no era del todo efectiva pero al menos tenía un ochenta de ella. No había indicios de Chris o Rebecca en los alrededores pero con aquel porcentaje eso le bastaría para buscarlos antes del anochecer. Tanteó su chaleco buscando los rastreadores del PDA. Debía admitir los buenos aportes del D.S.O al incluirlos, facilitaban las búsquedas y era perfecto. Pero había algo que no encajaba del todo. Una bomba no tenía tanta intensidad para derribar un helicóptero elite; debía haber algo más en todo eso. Debía ser un arma con más sentido de impacto
Un misil era la mejor opción para un daño tan grande.
Una figura se posicionó al frente. Su cuerpo se tensó al verlo. Lo reconocía muy bien el sonido perturbador que salía de sus labios. Esa arma biológica tenía un parecido a las criaturas con el virus de las plagas como decía el informe Kennedy, e inclusive Chris. Iguales al pasado. La misma apariencia, color, deseo de sangre. También se los había inyectado a los pobladores cuando era controlada.
Las plagas.
Le recordaba tanto África…. Y a Wesker
Tragó en seco.
Quizás el fuera el culpable del atentado aunque era ilógico. Wesker se encontraba muerto desde lo ocurrido en África, no podía ser él quien estuviera detrás. No recordaba nada sobre alguna teoría del rubio o indicios de que estuviera vivo. Pero eso no confirmaba el por qué estaban dichas criaturas ahí, cuando los último ejemplares habían sido eliminados y las muestras se encontraban resguardadas del mundo.
¿Estaría vivo? ¿Acaso Sheva podría ser?
Pocas personas sabían de su existencia, el cuartel lo mantenía en secreto máximo. Sheva alomar también era candidata por la información que compartieron aquella misión.
¿Cómo habían llegado las plagas hasta ahí? ¿Quién los manejaba?
Deslizó los dedos hasta el borde del pantalón, tomando su arma. Apuntó con Rapidez y disparó, sintiendo la sangre impregnársele en su rostro pálido. Respiró, con rapidez aumentado severamente el dolor de costilla. Necesitaba pensar con claridad. Ahora que Barry no estaba necesitaba ser el pilar que mantendría los controles psicológicos de sus compañeros.
Y si moría, era por seguro que nadie lo logaría.
Caminó con dificultad tomando entre sus manos el PDA polvoriento. Según los datos los otros se encontraban a una distancia no lejana del primer localizador. Llegó hasta el primer objetivo. Chris se encontraba bien, con algunos daños en su rostro pero no eran nada de qué preocuparse. Las heridas menores se verían después. Lo importante sería la herida del brazo, estaba demasiado abierta y sangrante.
-¿Estás bien?- Chris frunció el ceño. No necesitaba ayuda de nadie, ni de Valentine por aquellos momentos. Estaba enojado, furioso. Les habían tendido y habían caído como novatos al estar distraídos por la muerte de Barry.
Barry… también había muerto por su culpa. Debían seguir su camino, encontrar la información. Vengar a Burton. Todo eso entraba en el paquete, quisiera Jill o no. Tomó su P.D.A buscando el tercer aparato perteneciente a Rebecca.
-Vamos Jill… no tenemos tiempo que perder- la rubia asintió comenzando el trayecto. Rodearon la parcela que unía el edificio encontrándolo que buscaban. Pero había algo extraño
Estaban las armas, PDA. El localizador.
Sin embargo Rebecca no estaba por ningún lado. Un rastro de sangre se apreciaba no muy lejos, de una cantidad considerable. Chris Redfield tenía una protuberante herida que le pasaba desapercibida, sangraba a un buen ritmo alarmente y, en una cuidad donde la plaga seguía el olor a sangre fresca no debía mantenerse expuesta. Pero si él estaba así, Rebecca...
-Chris, déjame ver esa herida- pidió. Necesitaba distraerse, quitarse de la mente los escenarios de una segunda muerta, Rebecca estaría bien, se los había demostrado durante muchos años. Observó a Chris tenderle el brazo y examinó la herida con detenimiento; eran muy profunda y agradecía que fuera la plaga quien los esperaba, si fuera un virus la infección sería inmediata al contacto del aire como el virus T Chris ya estuviera muerto. Aun así sangrada de sobremanera, se quitó la camisa de magas rompiéndola en trozos largos, haciendo un improvisado torniquete.
Sintió el frio viento, al igual que Italia la temperatura bajaba conforme las horas transitaban. Su cuerpo vibró al no tener nada con lo cual resguarse. Chris se quitó el chaleco protector colocándoselo inmediatamente. La oleada de calor invadió sus sentidos mientras la colonia masculina se desprendía rejalandola por breves instantes.
-Lo necesitarás Jill, no queremos que te vuelvas débil. Ya sabes lo que opino de eso.- asintió. Lo sabía muy bien, siempre vivía para recordárselo, una de las debilidades que nunca perdonaría era referente a su manía de llegar tarde y otras más. Todo era un fastidio a ojos del castaño.
-Gracias, Chris- Se sincerió la mentía. Estaba agradecida de alguna manera, a pesar del suceso que los había distanciado dos años atrás seguía ahí como su apoyo moral. Lo miró a los ojos, los tenía de un color claro, similar al color miel con toques azules, un color poco peculiar, como todo el.
Barry había sido su pilar, ejemplo. Todos en los años conviviendo con él lo sabían. Piers Nivans también lo había notado cuando estaba con vida y ahora que se encontraba posiblemente muerto sin inclusive haberlo ayudado los rompía a ambos y ahora que Rebecca estaba desaparecida se incrustaba un problema más para ellos.
-Jill...
Acortó la distancia, encarando al hombre. Podía ver las ansias de venganza. Acarició el corto cabello masculino. Tenía una cierta prioridad para hacerlo. Desde su regreso de China lo había descubierto al igual que después del problema ocurrido dos años atrás durante su primera discusión. No servía de nada la acción pero él necesitaba apoyo. Y se lo daría, Chris se acercó un poco más, furioso.
-Oh- escuchó el sutil tono de impresión a sus espaldas. Se volvió encontrando la mirada curiosa de unos ojos color azul claro. Rebecca estaba ahí, intentando sonreír, ignorando los cortes profundos en su cuerpo y el uniforme ensangrentado. No entendía de todo su sonrisa, pero ella estaba bien, poca importancia tenía aquel detalle.
Jill Corrió, tomándola en brazos antes de caer al suelo. Estaba demasiado débil necesitaban regresar hacia la base en Italia. Miró a Chris asentir en silencio comprendiendo las palabras mudas. Agradecía que lo comprendiera. Volverían a casa, con el dolor de una muerte tras sus espaldas. Un convoy élite acabado en cuestión de horas y la búsqueda de Sherry Birkin para los miembros del D.S.O
Pero regresarían. Mejor preparados para lo que se avecinara. Los tres serían, como los únicos posibles sobrevivientes de los S.T.A.R.S.
Porque los pilares no debían derrumbarse.
.-Tranquila Rebecca, todo va a…- escuchó un disparo al fondo. Varias personas enmascaradas se acercaban hasta su posición amenazando con dispararle a la castaña sobre el suelo. Miró de reojo a Chris sacar su AK 47 con sigilo y sacó de entre sus bolsillos una granada.
Eran demasiados, no tenían idea de donde habían salido o cuánto tiempo llevaba ahí entre la obscuridad, debían ser muy buenos para no haberlos sentido. Tras ellos unas criaturas que parecían seguir sus órdenes, probando su grado de avance.
Estaban en serios problemas.
-¿Quiénes son ustedes?- preguntó el castaño apuntando con su arma. Estaban en clara ventaja numérica, Jill tenía en brazos a Rebecca que estaba inconsciente y no podría moverse para huir de manera rápida. Tendrían que enfrentarse uno a uno contra ellos. Parecían ser unos siete. Esperó en silencio la respuesta del individuo alto con máscara en el rostro.
No tenía tiempo para esperar.
Disparó con rapidez, tomando ventaja. Arrastró a Jill lejos. Necesitaba ponerlas en un lugar seguro mientras Chambers recobraba en sentido. Los estaban buscando por algo importante, algo querían.
Las balas retumbando tras su espalda lo confirmaban cada vez más. Podía sentir el olor a pólvora colarse entre sus pulmones irritándole la tráquea. Tanteó entre sus bolsillos encontrando una granada aturdidora lanzándola, lastimando la visión del enemigo. Llegaron hasta la base del viejo edificio, no los encontrarían ahí fácilmente. Entraron a la antigua compañía, estaba en penumbras pero no estaban para quejarse.
-Esto estuvo cerca-murmuró Jill, mientras depositaba el cuerpo inconsciente al suelo. El dolor había aumentado en consecuencia a la improvisada carrera. Apoyó su cabeza en el hombro masculino sintiendo su tensión instantánea.
-esto se parece un poco a los viejos tiempos- Chris miró a través del obscuro paisaje. Tenía razón, todo parecía un Dejavú. Una vez despistados los individuos tendrían que moverse con rapidez y encontrar un medio para irse de ahí. Sintió algo extraño incrustarse en su costado izquierdo del muslo.
Al parecer se encontraban en algún cuarto de archivos en esa compañía
-Parece una especie de vidrio- presionó con fuerza, intentando quebrarlo sin éxito- Es resistente…
-creo que hay más que solo un trazo de vidrio Chris…- se giró. Jill apuntaba hacia lo profundo del lugar.
Abrió los ojos en señal de sorpresa.
Contenedores. Todos con cuerpos dentro los cuales se removían violentamente. Lo que fuera saldría dentro de unos momentos y nuevamente no estaban en condiciones para enfrentarlos.
Estaban en serios problemas
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¡Hola! ¿Cómo están? yo aquí con el cuarto capítulo de esta historia. De verdad me alegra ver que la están tomando bien. Este capítulo ha dado mucho, sobre todo al saber que son 4 personas (menos el uno que ya tiene en sus manos) quienes serán buscadas ¿alguien puede decirme quiénes son? Yo sé que saben xD son dos villanos incluidos en este capítulo,
¿Qué pasará con Chris, Jill y Rebecca? ¿Lograrán salir de ahí? ¿Carlos llegará a tiempo? ¿Quieren Sherry/Jake? ¿qué ocasionó que Jill peleara con Chris dos años artás?
Todo eso se responderá hasta el siguiente capítulo n.n
Ahora bien ¿qué les pareció este?
Espero sus respuestas, críticas y/o amenazas de muerte
Un saludo.
Fatty Rose Malfoy
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