Naruto © Masashi Kishimoto
Los OC NO me pertenecen, yo solo los he tomado prestados sin fines de lucro alguno.
NO AL PLAGIO DE HISTORIAS.
ESTA HISTORIA ME PERTENECE Y CUALQUIER PUBLICACIÓN EN OTRA PÁGINA
ESTÁ PROHIBIDA SIN MI CONSENTIMIENTO PREVIO.
El capítulo más largo hasta ahora.
Les prometí que lo pondría ayer, lo siento.
¡Disfruten y gracias por leer!
— ¿Qué harás cuando lo veas, Sakura…?
—Falta mucho para eso, Tsunade-sama.
—No lo creo… Ahora quiero enfocarme en la crianza de mi hija que pronto se graduará de la academia…
—No te confíes.
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Odiaba quedarse haciendo papeleo hasta tarde. ¿Acaso no sabían que él una esposa y dos pequeñas gemelas esperándolo en casa para jugar? No tenía tiempo para estar encerrado en la oficina.
Justo cuando ordenando un poco el gran escritorio movió unos papeles y para su sorpresa, o más bien su desgracia, había un sobre que tenía el kanji de fuego "火" en el frente. Su curiosidad lo llevó a abrirlo y una perfecta caligrafía empezó a ser leída.
"Hokage de Konogakure no Sato: Uzumaki Naruto,
Se le invita a asistir a la tercera prueba del examen de selección chūnin que se realizará en el estadio central de Iwagakure no Sato, siendo posible es llevar un acompañante y dos escoltas por seguridad.
Esperando que nos pueda acompañar para la nivelación de nuestros ninjas en pelea y estrategia.
Se despide la Tsuchikage de Iwagakure no Sato, Ryōtenbin no Kurotsuchi."
La mismísima loca de Kurotsuchi le enviaba eso. Sí, aquella mujer se había convertido en la cabeza de esa aldea desde que Ōnoki había pasado a otra vida.
¡Debía ir! Su hijo participaría en ese examen junto con su grupo y no lo perdería por nada del mundo. Incluso, llevaría a su esposa para que apreciara el poder de su hijo. Incluso…
— ¡Shikamaru-chan! —llamó alegremente a su mano derecha.
—Mande, Hokage-sama. —dijo el recién llegado quien hizo una pequeña reverencia al hablarle a su superior.
—Acabo de leer la invitación para la tercera prueba de los exámenes chūnin. En mi ausencia, tú serás él que se encargue de todo…—Shikamaru se sorprendió un poco por lo dicho, pero solo asintió a la orden—Por cierto, dile a Sasuke-teme y a Kakashi-sensei que se preparen… Ellos serán mis escoltas.
La sonrisa zorruna que se formó en su rostro le dio un mal augurio a Shikamaru. Naruto planeaba algo porque ese problemático Hokage no era de observar. Pensó la razón de su decisión y llegó a una conclusión.
Naruto quería ver a su hijo. Naruto quería que Sasuke viera a su propio hijo y…
No podía ser.
—Naruto, ¡tú! —exclamó sorprendido.
El rubio solo soltó una carcajada al ver la expresión en el rostro del castaño y no dijo una sola palabra.
Había veces en que dar un empujón a cosas inevitables no era pecado y él ya lo había dado desde que formó el grupo genin.
La bomba estaba a punto de estallar.
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—Deja de llorar, Daisuke…
—Pero, pero… ¡Yo quería superar a mi padre en ese jutsu al hacerlo antes de los ocho!
—El Gōkakyū no Jutsu es una técnica que poco a poco aprenderás. No eres un inútil ni nada por el estilo…—Suigetsu sonrió, mientras el niño comenzaba a llorar más.
— ¡No sabes nada, tío Suigetsu! ¡Esa no es la actitud de un gran ninja!
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El gran día había llegado y el orden de las batallas ya estaba establecido. Esta vez serían 8 batallas en total. Solo un grupo genin completo estaría participando y el orden del grupo empezaría con Minato, luego Karura y por último Daisuke.
Los tres estaban entrando al estadio y pudieron notar, desde la puerta en la que se encontraban, que el lugar estaba completamente lleno con gente civil como con ninjas de todas partes.
—Estoy… un poco nerviosa—comentó Karura.
— ¡Tranquila, Karura-chan! —animó su rubio compañero—Para pasado mañana ya seremos chūnin. ¡Yei!
—Bueno, eso cierto. ¡Ya quiero ver la cara de mis padres cuando me vean en el combate! —dijo mientras su rostro se iluminaba de emoción.
— ¡Por cierto! Mi oyaji me dijo que lo saludáramos antes de los combates. —anunció Minato.
Los tres comenzaron a buscar entre la multitud el lugar donde se encontraran los Kage de las Naciones Ninja y los encontraron en una especie de palco especial donde habían 10 sillas en pares separadas por un metro aproximadamente y el kanji de cada país sobre ellos.
Primero se encontraba el viejo Raikage A acompañado por su hermano menor Bee a su izquierda, la hermosa Mizukage Terumī Mei con un desconocido acompañante, la Tsuchikage Kurotsuchi junto a su padre Kitsuchi, los campos del Kazekage y su acompañante —que aún no habían llegado— y por último el Hokage Naranja junto a su esposa Hinata. Todos elegantemente vestidos con su trajes blancos de Kage y su acompañantes con hermosos yukata.
Así como 10 ninjas ANBU con la respectiva máscara de su aldea y una capucha negra para ocultar su identidad, al igual que su chacra para no ser detectados por ninjas rastreadores.
Los tres genin comenzaron a avanzar entre la multitud para llegar al lugar donde se encontraban los imponentes ninjas.
Todo estaba perfectamente acomodado y organizado y el gran evento que estaba por ocurrir marcaría la vida de los shinobi en juego.
En aquel examen se matarían dos pájaros de un solo tiro.
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—Ya era hora de que decidieras volver a Konoha.
—Primero debía prepararme, Jūgo.
—Tal vez duraste más de lo que debías, Sasuke-san…
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Se había retrasado y con ello, había retrasado a Gaara y eso ¡era imperdonable! Iban casi corriendo por el pasillo subterráneo que los llevaría al palco donde se encontraban los demás Kage y ella iba muriendo de pena.
Quería verse realmente despampanante y elegante para verse digna de ser la esposa del Kazekage, pero al mismo porque ella era conocida en las Naciones Ninja y quería que viera que ella además de ser una fuerte kunoichi, también era una hermosa mujer y madre.
Por esas razones llevaba puesto un yukata de color vino, mismo que usaban su esposo y su hija, que tenía flores de cerezo estampadas a lo largo de la prenda con un obi exactamente en su cintura de color rosa oscuro del mismo tono que ha utilizado desde niña . Su cabello estaba recogido en una media coleta que terminaba con un moño a su lado izquierdo, dejando caer la otra mitad de su largo cabello suelto hasta sus caderas.
Al llegar a las puertas su esposo la tomó de la mano antes de abrirlas y la mirada de amor que le dio a Sakura la hizo temblar.
—Te ves exageradamente bella, Sakura.
Contempló a su esposo como ya lo había hecho incontables veces y de nuevo la respuesta era la misma: jodidamente despampanante. Su varonil rostro con ese kanji en su frente, su hermoso cabello rojo, sus claros ojos jade pastel y aroma.
¿Por qué no se había enamorado desde un principio de él…?
—Tú también te ves muy guapo, Gaara-kun—sonrió y se acercó a besar los labios del hombre. Aquel beso no fue para nada tímido. Fue apasionado.
Los escoltas se incomodaron. Esas personas eran poderosas hasta en un beso.
Cuando terminaron el beso, se tomaron de las manos y procedieron al palco donde había una vista completa de todo el estado y la arena de combate. Al llegar vieron que ya todos estaban presentes allí y al llegar a sus asientos pudieron ver a los demás Kage.
— ¡Gaara! ¡Sakura-chan! —gritó muy feliz Naruto al ver a sus amigos arribar la estancia. El mismo rubio de siempre con su traje de Hokage y su hermosa esposa vestida con un yukata morado.
— ¡Naruto! —la pelirosa corrió a abrazar a su mejor amigo apenas lo vio. ¡Cuánto lo había extrañado!
— ¡Wow! Sí que estás hermosa, Sakura-chan—eligió el rubio. La pelirosa solo rio un poco y saludo a Hinata y a los demás presentes.
Desde las sombras alguien la miraba con total asombro y nostalgia.
— ¡Oyaji, Kā –chan! —un saludo alegre se oyó desde lejos siendo completamente reconocido. Al parecer se había adelantado un poco de sus compañeros.
—Oh Dios pero sí es… ¡Minato-chan! —dijo Sakura mientras el joven llegaba a abrazarla con familiaridad.
— ¡Tía Sakura!
— ¡Otō-san, okā-san! —Karura al verlos corrió velozmente hasta saltar hacia su padre, quien la recibió con un abrazo y un beso en su frente— Cuanto los extrañé…—sus lágrimas amenazaban con salir.
Sakura se unió al abrazo que su hija le estaba dando a su padre a su padre y se formó una hermosa imagen familiar que conmovió completamente a todos los presentes y todavía más a la única persona que estaba sufriendo en silencio.
Sasuke.
Se quebró completamente. El aceptar ser el escolta de Naruto había sido otra de su larga lista de malas decisiones, maldita sea, pero ver lo que alguna vez pudo tener...
Primer tiro.
Un poco atrás de la escena se encontraba Daisuke. Un poco alejado e incómodo por no poder encajar en el ambiente familiar que se estaba manifestando entre los presentes. Karura lo notó.
—Es cierto…—dijo mientras se separaba del abrazo familiar—Quiero presentarles al otro miembro de nuestro equipo… Él es Uchiha Daisuke.
Daisuke caminó hasta quedar al frente de Gaara y Sakura e hizo una reverencia con la elegancia digna de un Uchiha. Mientras ni el Kazekage ni su esposa lo podían creer.
Sakura comenzó a temblar. Incluso creyó que se desmayaría en ese momento… Sasuke había tenido un hijo, el cual era su viva imagen y eso trajo a la mente de la pelirosa todos los recuerdos que creía enterrados. Él no la esperó tampoco.
Segundo tiro.
—Mucho gusto, Kazekage-sama, Sakura-sama.
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— ¡Y algún día mi príncipe vendrá a rescatarme! —sonrió feliz al terminar de contar su cuento inventado. Su madre rio por su humor.
—Claro que sí, Karura-chan. Verás que encontraras a la persona que te rescate… Como tú y tu padre lo hicieron conmigo.
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Las tres batallas ya habían finalizado. Minato y Karura había tenido bastantes heridas, pero nada de gravedad. La peor parte fue para Daisuke que, aunque no fuera nada grave, se había quebrado un brazo.
Las demás batallas continuaron y la incomodidad de Sasuke se podía palpar en el aire. No podía moverse y no podía cruzar ni una sola palabra con ninguno de los presentes. Había esperado más de 16 años para tener a Sakura cerca y ahora que estaba junto a ella, no podía ni rozarla.
Malditos juegos de la vida.
Todos los pensamientos de Sakura estaban dando vueltas sobre Daisuke. Ella debía… Debía hablar con él… Esta sería una oportunidad única y lo sabía perfectamente.
Se levantó y miró a su esposo con una sonrisa.
—Iré revisar cómo se encuentran los chicos, Gaara-kun…
El pelirrojo asintió y continuó presenciando las batallas. Sakura se internó en los camerinos y preguntó por la habitación de los chicos a los ninjas que se encontraban vigilando las instalaciones.
Al llegar a la unidad médica lo primero que hizo fue preguntar cómo se encontraban los tres y las enfermeras le informaron que Minato y Karura ya habían sido sanados, pero Daisuke se encontraba en una habitación de la unidad.
Al entrar donde se encontraba Daisuke vio que estaba dormido. Eso le dio la oportunidad de apreciarlo mejor, dándose cuenta de que si antes pensaba que se parecía, ahora podía jurar de que era el Sasuke que siempre había amado desde niña y la imagen de ella cuidándolo una de las veces que él terminó en el hospital por heridas, inundó su cabeza.
—S-Sakura-sama…—llamó el pelinegro. Sakura se sobresaltó, pero trató de poner la mejor sonrisa que pudo.
—No hables. Te curaré…
Revisó el brazo del joven, hizo un par de sellos y comenzó a traspasar chakra a las células de sus huesos para que se comenzaran a regenerar más rápidamente. Daisuke se sorprendió porque el dolor disminuía de una manera demasiado eficaz y la calidez del chakra de esa mujer era embriagante.
—Sakura-sama—llamó un poco intimidado. Ella lo miró a los ojos y él miró el hermoso color verde… Casi del mismo color de los de Karura, pero menos brillantes.
—No te sobre esfuerces. ¿Qué pasa…?
— ¿Por qué usted… me mira de esa manera…?—todo el mundo se Sakura cayó—Usted me mira con dolor… como si mirarme…le doliera.
Ganas de salir corriendo de allí no le faltaron. ¿Qué le podía decir a ese niño? ¿Que verlo a él era ver y recordar a la persona de la que había estado enamorada toda su juventud y que estuvo esperando por mucho tiempo…? ¿Que estaba sorprendida de ver que Sasuke había seguido su vida con otra mujer?
Que a ella le hubiera encantado ser su madre…
Aquel joven no tenía la culpa en ningún sentido y jamás le podría decir lo que acababa de pasar por su mente.
—Discúlpame. Discúlpame por favor, Daisuke-kun. —el hilo de su voz alertaba que sus lágrimas querían salir.
— ¿Por qué se discu...
—Ya casi termino de curarte. Hiciste un magnífico trabajo en el enfrentamiento, Daisuke-kun. —dijo sonriendo con toda la calidez que pudo.
—Gracias. —un pequeño sonrojo cruzó por sus mejillas y Sakura se dio cuenta de que aquel joven no era completamente igual a Sasuke.
Daisuke era más cálido y libre de oscuridad.
—Tu padre está muy orgulloso de ti, aunque no siempre te lo diga… Porque tú eres su orgullo. —el pelinegro se sorprendió— Tú eres el orgullo Uchiha.
En ese instante Sakura terminó su curación y Daisuke, que seguía mirándola, sintió que lloraría al ver la hermosa sonrisa que esa mujer tenía.
Él nunca tuvo el cariño de una madre y nunca supo cómo se sentía eso… Hasta ese momento.
Le hubiera gustado que esa mujer hubiese sido su madre.
—Gracias por curarme y por esa palabras, Sakura-sama. Saludaré a mi padre de su parte.
Las lágrimas le ganaron y salieron disparadas de sus ojos. Se levantó, le hizo una pequeña reverencia al joven en forma de despedida y salió de esa habitación.
Al salir pudo ver a su hija recargada en la pared.
—Creo que tengo un par de dudas, okā-san…
La verdadera tempestad apenas se avecinaba y Karura quería saber qué historia tenía su madre con los Uchiha.
NOTA DE AUTOR:
Bueno...
Les dije que habría encuentro SasuSaku y ¡no les mentí! Deben de estar maldiciéndome por hacer tan jodidamente dramático, pero ¡vamos! De eso se trata esto, ¿no? JAJAJA
Incluso tuvimos GaaSaku ñe
¡Preparence para el proximo episodio!
¡GRACIAS POR LOS REVIEWS, ALERTAS Y SUSCRIPCIONES!
Me hacen muy feliz :'D
Au revoir~
