Título: Avaricia.

Paring: NejiHina.

Categoría: One-Shot.

Género: Romance.

Disclaimer: Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.

Resumen: Podía haber muchas cosas en este mundo que Neji deseaba poseer, pero nada anhelaba más en el mundo, que tener a su prima gimiendo de placer bajo su cuerpo…


Avaricia

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Porque el hombre siempre está expuesto a desear más de lo que ya tiene…

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Por definición, la codicia se puede entender como un fuerte y desmesurado deseo por poseer algo, con tal intensidad que incluso puede llegar a sobrepasa los límites de lo ordinario o lo permitido. Comúnmente, dicho deseo puede ser por dinero, riquezas o poder.

Pero para Hyuuga Neji, su codicia puede ir mucho más allá de los simples bienes materiales. Porque él codicia algo más. Y su deseo es tan peligroso, que puede incluso llevarlo a cometer otros pecados mucho más... placenteros.

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El viento fresco de la noche le dio de lleno en el rostro, despeinándolo ligeramente. Aquello no le importó en lo más mínimo. En esos momentos, otro pensamiento ocupaba su mente...

Observó a Hinata como todas las noches, desde el árbol frente a su ventana, durmiendo apaciblemente en su habitación. En ese momento, agradeció el intenso calor de aquella noche de verano. Su prima apenas llevaba puesto un delicado camisón de dormir, y sobre ella pendía una delgada sábana que pronto vería caer en el suelo, tal y como lo hacía todas las noches.

Si, ella era su deseo, su pasión. Lo único que anhelaba poseer en este mundo.

Continuó observándola, deleitándose con cada uno de sus suaves y sensuales movimientos. Sus piernas se movían delicadamente por toda la extensión de su cama, su rostro fino y delicado lucía sonriente, recostado sobre sus blandas almohadas blancas, y sus pechos abultados resaltando sobre el contorno de sus sábanas trasparentes, rebotando en forma suave y armoniosa con cada movimiento de su cuerpo. Simplemente… excitante.

Verla de aquella forma, durante todas las noches, le daba, en cierto modo, algo de satisfacción. Sin embargo, aquello ya no era suficiente. Tenerla siempre a su lado, entrenando día a día con él, conversando con él, viviendo con él... y durmiendo tan cerca de él, ya no le bastaba. La deseaba, como nunca antes había deseado algo en su vida.

Si. La deseaba de una forma insana, casi enfermiza. Y la quería solo para él.

Cada vez que la observaba, no hacía más que imaginársela atrapada bajo su cuerpo, presionando sus pechos contra su torso, disfrutando de cada una de sus caricias, rogando por un beso suyo. Suplicando que la hiciera suya. ¡O si! ansiaba tanto verla en aquella posición, que ya no podía esperar más. Ver a la tan tímida y recatada heredera del clan Hyuuga rogando por un poco de placer, debía ser lo más delicioso del mundo.

Y él lo deseaba tanto...

Porque sí. La codiciaba, y mucho.

Y muy pronto, esa misma noche, la haría suya...

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Un extraño ruido proveniente del exterior llamó la atención de Hinata.

Preocupada, la Hyuuga se levantó y, colocándose la bata para cubrir su cuerpo, se acercó a la ventana para asomarse e inspeccionar el lugar. El viento fresco de la noche movió coquetamente sus largos cabellos azulados y pronto jugueteó con la prenda de seda sobre ella, haciéndola flotar en un suave vaivén. Se veía tan sensual...

No encontró nada.

Suspiró aliviada y cerró las ventanas con fuerza, para luego quitarse la bata y girarse a su cama. De pronto, se encontró con una sombra en medio de su habitación.

Una sombra que pudo identificar a la perfección.

La débil luz de la luna iluminaba apenas parte de su cuerpo, alto y bien esculpido. Sus largos cabellos castaños caían suaves y delicados sobre sus hombros, y sobre su rostro, débilmente iluminado por las estrellas, demostraba tanto fuerza como decisión, pasión y deseo. Mucho deseo...

Tragó saliva y suspiró en un intento de calmar su creciente nerviosismo. No, ese no era momento de ponerse nerviosa, era momento de dejarse llevar, y disfrutar...

Porque él al fin estaba ahí, con ella.

Y esa noche, sus sueños se convertirían en realidad.

Porque eso era lo que tanto había anhelado, por tanto tiempo. Lo que más codiciaba en el mundo. Que su primo aparecerse en su habitación en medio de la noche, que la tomara en sus brazos y se sometiera a todos sus deseos, ese había sido su más atrevido sueño erótico por mucho tiempo. Pero jamás se le ocurrió que, aquel sueño obsesivo y casi enfermizo, pudiera algún día convertirse en realidad.

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Con temor, avanzó lentamente hacia su primo, y estiró las manos hacia él, buscando asegurarse que no fuera una imagen creada por su mente. No lo era. El Neji que estaba en esos momentos frente a ella, era un Neji de carne y hueso, completamente real.

Uno bastante excitado...

De pronto, su primo la cogió de las manos, y sin siquiera decir una palabra, la arrojó con rudeza contra la cama, presionando su notoria erección contra su cuerpo. Ella gimió. Si, esa noche iba a tener al poderoso genio de su clan solo para ella; al valiente y tan codiciado shinobi, sometido bajo su mando. Al hombre que se escondía bajo aquella mascara de frialdad y seriedad, complaciendo todos sus deseos.

Porque ese era su deseo. Que él la hiciera suya.

Y que le diera todo el placer que solo él podría darle...

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-Fin-

Comentario de la autora: Cada vez más hot, pero sin llegar a lo que todos quieren. Si lo hago, ya no me quedaría nada para la lujuria…

Como siempre, abierta a críticas y comentarios.