Gracias por los reviews, me alegra que hayan sobrevivido a las comilonas de mi monstruo .w.

Ely dijo que la cosa se iba a poner color de hormiga y así será. Así que por recomendación de la autora: "aleje por favor todos los elementos dañinos, cortopunzantes o no, de su cercanía. Llame a su entidad de salud en caso de necesitar asistencia médica, gracias." XD


Proyecto Phantom
Capítulo 4: El cambio.


Esa semana no había dormido bien realmente, conciliar el sueño por una noche al menos me dio la esperanza de poder morir tranquilamente. Sin embargo, algo rozó mi rostro, no era el usual goteo de agua de invierno o el rasposo ardor del traje de mis alimentadores, era un contacto cálido. Me sorprendí mucho, sobre todo cuando una esencia de flores se apoderó del ambiente, ¡yo quería dormir!, al menos morir durmiendo, ¿por qué, lo que sea que fuese, no quería dejarme en paz?

Levanté la mirada para increpar a mi perturbador. Cualquier cosa me esperaba menos encontrarme a Samantha frente a frente, observándome con precaución. Había olvidado en cierta medida su aspecto, pero si hubo algo que hizo reacción en mi cabeza fue verla con el cabello hasta la cintura, le sentaba muy bien.

-¿Cómo pueden hacerte esto?- tenía la voz quebrada -¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-N-no lo s-se- dije con dificultad, tenía un buen rato de no hablar aunque usualmente le hablaba al viento o cantaba para no perder la costumbre.

-Voy a matar a mi padre por esto.

-N-no es su culpa. E-esto pasó por mí.

-¿El accidente?- preguntó haciendo cavilaciones –De cualquier manera, esta no es forma de tratar a nadie.

-Tu padre pensó que era lo mejor para mí

-Él no sabe qué es lo mejor para nadie. Veré si te puedo sacar de aquí.

-No puedes. Vlad es el único que tiene la llave de los grilletes, y solo hasta que se asegure de que todo está bien conmigo me dejará libre.

-¿Cuánto tiempo más necesita para comprobarlo?

-¿Cuánto tiempo ha pasado?

-¿En verdad no lo sabes?- suspiró con pesar –Dos años desde el incidente en el laboratorio.

-Vaya, ha sido bastante.

-¿Y por qué parece no importarte?

-Estando aquí mucho tiempo las cosas pierden sentido.

Creo que se molestó conmigo, aparentemente ella era alguien que disfrutaba la libertad –a su manera-. De cualquier forma, continuó visitándome periódicamente, creo que estaba empeñada en no dejarme morir y aunque su intervención en mis planes en un principio me molestó, luego se convirtió en una necesidad. Logró devolverme las ganas de salir de ese estado.

-¿En realidad no recuerdas tu nombre?- me preguntó una noche –No puede ser posible.

-Créeme, no puedo recordar nada que sea anterior a mi vida fantasma, lo único que sé es que me llamo Phantom, todos me conocieron así, todos lo asumieron así.

-Tienes cara de Daniel.

-¿Disculpa?- en ocasiones ella hacía comentarios que desviaban los temas

-Digo, si yo fuese tu madre te habría llamado así, Daniel…o Danny, sí, Danny me gusta más.

-¿Qué fijación tienes por los diminutivos?

-¿Fijación?, yo no tengo fijación alguna.

-No recuerdas el "Samantha, pero llámame Sam si no quieres meterte en problemas", fue lo que respondiste cuando te pregunté cómo debía llamarte.

-Bien, bien…supongo que es cuestión de acortar distancia entre las personas, no creo que eso sea algo negativo.

-De ninguna manera.

-Danny Phantom- rió con desdén.

-¿Cómo dices?

-Danny Phantom, suena como a nombre de superhéroe.

A partir de ese momento ella me llamó por el nombre que me puso, Danny, no sonaba como algo que yo hubiese escogido pero si esa era una manera de hacerla feliz, bien podía hacerlo. Masters definitivamente no dejó que ella saliera de la casa, de cualquier forma, si ella huía él la encontraría nuevamente, y compartir tiempo conmigo parecía hacerle bien. De alguna manera nos conectamos de una forma sorprendentemente estrecha, se preocupaba tanto por mí que no verla durante el día llegó a ser incómodo.

Aunque diría que más que conexión, por ella sentía una fascinación, cosa que comenzó cuando por accidente descubrí que tenía una habilidad especial que solo funcionaba con ella: telepatía.

-Tengo 17- respondió a mi indirecta –Aunque todos dicen que siempre he parecido una adulta, son unos idiotas si me lo preguntan.

-¿Te desagrada la idea de crecer?

-No diría que se trata de eso exactamente, pero sí, básicamente.

-No entiendo tu fobia a la edad- me expliqué –Es algo natural, se supone que sepas vivir con eso.

-Claro, tú eres un fantasma, tú nunca morirías.

-¿Qué?

-Yo no dije nada- respondió alarmada.

-Claro que sí- repliqué –Dijiste que como yo era un fantasma no podía morir.

-Yo no dije eso, lo…pensé- reflexionó como si hubiese descubierto algo -¿puedes leer las mentes?

-No que yo sepa.

-Pero no creo que exista otra explicación.

-De acuerdo, piensa algo más.

-Quiero ir a estudiar a Londres, quiero ir a estudiar a Londres.

-Londres- manifesté y ella asintió –Aunque preferiría que no te fueras- pensé para mí

-¿Cómo que no me vaya?- preguntó molesta –Tú eres mi amigo, se supone que si eso me hace feliz tú debes desearlo para mí.

-¿Me escuchaste?

-¿Cómo no hacerlo?, ¡casi gritaste!

-Sam…lo pensé- nos reímos un rato

-¿Telepatía eh?, eso sí que es interesante.

-¿Qué ser un híbrido no lo es?

-No para mí, soy hija de uno.

Luego, la mayoría de nuestras conversaciones se dieron mentalmente, intenté hacer lo mismo con las personas que bajaban ocasionalmente a dejarme comida pero no funcionó, al parecer era cuestión de una sola persona. Pasaron quizá unos 3 meses en esa rutina.

-Discúlpame Danny, no he podido encontrar la llave.

-Sam, ya te he dicho que no te preocupes, eso es algo que no te corresponde.

-¡Claro que sí!, te prometí que te sacaría de este lugar.

-Tu padre te mataría si rompes las reglas.

-Eso mejor que mantenerme en arresto domiciliario.

Esa noche en particular estaba deprimida, había pasado semanas buscando la llave que me sacaría del encierro pero no había tenido éxito. El simple hecho de que lo estuviese intentando arduamente ya hacía que me sintiera en deuda con ella. Pasamos varios minutos en silencio, cada vez que eso sucedía yo la contemplaba detenidamente.

Un pito débil desplazó mis pensamientos.

-No puede ser. Alerta 6.- dijo examinando su reloj que ahora titilaba, no supe de qué estaba hablando.

-¿Sucede algo?

-La alerta 6 es para intrusos de alto nivel, algo malo está pasando arriba, Danny.

-¿Vas a subir?

-No se…creo que estoy más segura aquí abajo.

Error, nadie estaba seguro en ningún lado. Eso lo supe cuando Vlad en su forma fantasma atravesó el muro –no precisamente con sus poderes- y calló semi-inconsciente en el suelo.

-¡Papá!- exclamó Sam angustiada

-No te acerques.- le indicó buscando algo en su bolsillo –Libera a Phantom- arrojó la llave

-Pero…

-¡Hazlo!

Nadie pudo moverse un milímetro antes de que otro fantasma apareciera, imponente, enorme, el cabello blanco flameando cual signo de poder, tomó a Vlad por el cuello y lo sujetó contra la pared con fuerza.

-Así que aquí te escondías- le dijo con ironía –No pensaste que luego de tu redada yo me quedaría de brazos cruzados, ¿o sí?

-Sam- dijo Masters con dificultad –¡hazlo ahora!

Ella obedeció, buscó la llave en el suelo y abrió los grilletes. Nunca había pensado en cómo sería ese momento, fue…extraño.

-¿Estás bien?

-Sí, aunque me duelen un poco las muñecas.

-Hermoso- anunció el intruso –así que ella es tu pequeña hija, es más linda de lo que todos comentan.- eso me sacó de quicio.

-No te atrevas a tocarla- impuso Vlad con voz ronca –Deshazte de mí pero a mi hija déjala fuera de esto.

-Si tú lo quieres- dejó planteado su deseo, no fui capaz de observar, y tampoco quería hacerlo. Pero el grito desgarrador proveniente de Vlad me estremeció como nunca nada lo había hecho.

-¡¡No!!- gritó Sam en medio del llanto, fue todo lo que necesité para comprender lo que había sucedido.


¿Cómo habíamos llegado a eso?, ¿en qué momento mi vida se fue a pique dejándome completamente sola a la merced de un mundo que era doblemente peligroso para mí? Me nublé, ver a mi padre siendo asesinado por un fantasma cuyo rostro no puedo recordar me arrebató la consciencia, sentí las lágrimas rodando por mis mejillas, sentí el impacto del suelo cuando caí de rodillas, pero no pude pensar ni hacer nada más.

Un hueco pareció abrirse en medio de mi pecho, era una sensación dolorosa que parecía arder si intentaba respirar, eso empeoró mi estado de abstracción, solo era consciente de mi propia persona el resto pareció desaparecer en el tiempo.

-Y ahora que él ya no está…- una voz se coló por mi cerebro, no supe de qué se trataba hasta que el fantasma se posó frente a mí y la realidad colapsó contra mi cabeza –Es tu turno- me dijo, supe que compartiría entonces el destino de mi padre, cerré los ojos y esperé lo peor.

Pero nada pasó. Abrí los ojos quedadamente para adivinar de qué se trataba: una figura se interpuso entre el fantasma y yo.

-¡Aléjate de ella!- gritó Danny, fue cuando me hice consciente de su presencia –Tendrás que pasar sobre mí para llegar a ella.

-Vine por los Masters, niño, no tengo intenciones de ponerte en medio, pero no dudes en que lo haré si es necesario.

-Bien.

-¿¡Qué estás haciendo!?- pregunté alarmada, lo último que necesitábamos era otro cuerpo.

-Lo que se supone que haga, Sam- y luego pensó para mí: -No permitiré que te haga daño, nunca me lo perdonaría.

Me…estaba protegiendo, dispuesto a entregar lo que fuera por mantenerme a salvo, ¿era mi impresión o realmente yo me había convertido en su soporte existencial?, de cualquier forma, el pánico me invadió cuando vi sus intenciones de pelear reflejadas en sus manos listas para atacar formando rayos de ectoplasma.

-Híbrido.- escupió el invasor –Muy bien niño, tú y yo nos veremos de nuevo, esto no termina aquí.- El fantasma desapareció.

Digiriendo lo que el intruso dijo, mi atención volvió a fijarse en mi padre, arrojado en una esquina del sótano. Corrí a su lado, para mí –no sé si grata- sorpresa, aún tenía un débil hilo de vida. Nunca le había visto en un estado de fragilidad, jamás, ni siquiera cuando murió mi madre y ahora era lo único que reflejaba; me miró con dulzura y yo tomé una de sus manos entre las mías.

-No quería dejarte tan pronto, querida- me dijo –Lo lamento mucho.

-Papá, ¿qué debo hacer ahora?

-Ser fuerte, nunca rendirte y continuar lo que yo empecé.

-¿¡Y cómo sabes que lo voy a hacer bien!?- repliqué con rabia y llanto –Yo no soy como tú, nunca podré llegar a ser como tú.

-Y no tienes por qué serlo. Sam, tú eres perfecta tal cual eres, por eso sé podrás hacerlo.- Su voz comenzó a debilitarse.

-No quiero estar sola- susurré intentando contener las lágrimas

-Yo…me quedaré con ella, Vlad- Danny habló con firmeza –Causé mucho daño y de algún modo he de recompensarlo.

-Queda en tus manos, Phantom- asintió con debilidad –Así como la protegiste hoy.

-Hasta que me quede vida- prometió.

-Sam- me miró por última vez y dijo: -Te quiero mucho.

-¡¡Papá!! ¡No!, por favor, no…- consumida por el llanto solo fui consciente de que Danny me sujetó por los hombros y me aseguró que jamás estaría sola.


Había hecho una promesa que a pesar de sonar común, estaba más allá de mi propia trascendencia: era encontrarle un sentido a mi existencia, era llenar ese hueco del porqué seguir viviendo, una promesa que se hacía aún más importante por el hecho de haberla hecho a un hombre en su lecho de muerte.

No tenía idea de que alguien pudiese llorar tanto, Sam literalmente se deshizo en mis brazos y no fue capaz de levantarse hasta que se llevaron el cuerpo de su padre. Fue entonces que pude arreglarme decentemente, consciente de la magnitud del funeral que seguramente se llevaría a cabo entonces, sin autopsias, sin preguntas obvias ni respuestas mordaces. Solo hasta que tuve tiempo de estar solo me di cuenta de lo mucho que la muerte de Vlad pesaba en mí, fue la primera persona que me mostró compasión, independientemente de los motivos, porque era él quien podía entender la complejidad y desgracia de mi situación, realmente llegué a lamentar el no poder haber ganado mi lucha interna, de ser así quizá las cosas serían diferentes; tal vez la forma de recompensar aquello era protegiendo lo que él consideraba más valioso: su hija, fuera o no parte de mis intenciones.

El funeral fue un escenario de silencio absoluto, nunca tuve una idea clara de cuán grande era la organización hasta ese día, no pude contar la cantidad de personas presentes: científicos, oficinistas, combatientes…todo un ejército de personas, lamentando la partida de su jefe y –por no exagerar- el mejor entre todos.

Lo más preocupante en esa situación era Sam, su rostro y gestos eran de inexpresividad absoluta, no apartó la vista de la tumba hasta que los generales superiores hicieron la entrega simbólica y oficial de la organización. Ese ejército de personas saludaron a la nueva líder, una chica de 17 años encargada de un grupo especializado en la búsqueda y destrucción de entidades fantasmales.

-Pueden retirarse.- Dijo con voz seca y potente.

-Señor, sí señor.- Me impresionó que todos lo dijeran al unísono.

Mientras todos se retiraban, ella permaneció ahí, inmóvil, con la vista fija en la lápida y yo me quedé con ella, así sería mi vida ahora.

-Tú no me dejarás, ¿verdad, Danny?- preguntó sin mirarme, yo me acerqué por su espalda y le abracé con fuerza.

-Me quedaré contigo el tiempo que haga falta- tomó mis manos entre las suyas y nos quedamos un buen rato contemplando la tumba, en silencio.

Continuará.


¡Bom, bom, BOM! Una galleta virtual al que me pregunte lo que quiero que preugunten. No les diré lo que es :3 Oh, pero si les digo que no es fácil y que no es evidente.

¡Ah por favor! Ustedes estaban esperando la muerte del frutiloop desde el primer capítulo, aquí la única que lo quiso fui yo ¬w¬
Pero ni crean que se desharán de él - los perseguirá hasta la muerte...mwahaha XD

Los quiero mucho .w. vamos para los 20 reviews con apenas 4 capítulos, eso significa mucho para mí. Dios los bendiga.

¡Abrazos!