Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island, representando al Macbreed en la misma con 370 palabras.

Danganronpa au. Situado en el cuarto capítulo de la primera entrega (Happy Trigger Havoc). Para los no informados del juego: están encerrados en una academia con hotel incluido, forzados a matar y no ser descubiertos para graduarse y salir de allí. Sin embargo Monokuma solía dejar incentivos para, valga la redundancia, incentivarlos a matarse entre sí. Plus, ya que no van a saber, en el hotel había unos baños de esos típicos japoneses.

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Trust.

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Abre los ojos cuando siente que lo llaman, moviendo las sabanas para despejar su campo de visión, mechones verdes siendo lo primero en llamar su atención.

—Tienes que empezar a cerrar la puerta o van a acabar matándote —Freed rueda los ojos ante la adormilada expresión de confusión y se mueve, dándole la espalda a la cámara. Vacila por un segundo mientras Macbeth intenta despabilarse, buscando las palabras—. Quieres… ¿Quieres acompañarme a los baños?

Freed dudo por un segundo si lo acompañaría o seguiría durmiendo, más no tardo en decirle que le diera un momento. Salió minutos después, aun acomodando su cabello, y cruzaron juntos el corto tramo de pasillo rojo, desde la segunda puerta del lado de la escalera, pasando por el espacio de cerámicos blancos y grises hasta la pequeña plataforma sobre la que se erguía la puerta de uno de los pocos lugares sin cámaras.

—Esto no puede seguir así —hablo finalmente Freed, una vez que el aroma a madera y el calor húmedo que se colaba los envolvió—. Tenemos que salir de aquí.

—Entonces vas a ir contra la mente maestra.

Asintió, una sonrisa se haciéndose presente. No tenía necesidad de decirlo para que él supiera lo que pensaba.

—Pero necesito tu ayuda. Estoy seguro de que juntos podemos lograrlo.

—¿Por qué yo? —lo sabía. Pero lo necesitaba, quería oírlo decir aquello.

—Porque eres el único en quien confió—respondió, apartando la mirada unos segundos—. Sin embargo, las puertas que permanecen cerradas son un problema.

—No lo creo.

—¿Qué quieres decir?

—Puedo abrir una puerta sin romperla —se encogió de hombros—. Probablemente haya una llave maestra en la oficina. Podría funcionar.

—¿Seguro?

—Solo distrae a Happy por un rato. No tenemos tiempo que perder, el siguiente incentivo podría ser en cualquier momento.

Freed lo acompaño hasta la plataforma, viéndolo marcharse, sabiendo que si no salía bien, quizá sería la última vez que lo viese con vida. Lo vio detenerse con el picaporte en la mano y voltear, y lo que le dijo apaciguo la inquietud que sentía. Le aseguro que todo saldría bien.

Respiro profundo una vez el chirrido metálico se hubo desvanecido. Tenía trabajo que hacer también y no sería bonito.