Capitulo cuatro:Demasiada junta contigo me está afectando.
Su mirada, sus ojos, su sonrisa, eran tan reales, era como estar viéndola frente a frente... y ahora... estaba viéndola.
― ¿G-Ginny? - La voz de Harry parecía no provenir de su boca. Camino a tropezones hacia donde se encontraban ambas jóvenes y volvió a preguntar aunque la respuesta era obvia.
― Harry... – no, no era su Ginny. La voz de la joven se oía lejana, como de ultratumba. Pero su apariencia era la misma, más corpórea que cualquier fantasma, pero más transparente que cualquier cuerpo. La misma que vio caer meses atrás en manos de Lucius Malfoy.
― ¿Puedes verla? - Los ojos de Luna se abrieron como platos, pero fue ignorada por Harry quien continuaba hipnotizado con la imagen de la pelirroja.
― No, no puede ser – el joven negó con la cabeza con torpeza, su respiración comenzó agitarse, todo le daba vueltas y mientras caminaba hacia ellas caía una y otra vez al suelo. Estaba en shock y no podía salir de él. Antes que pudiera reaccionar escuchó una vez más la voz de Ginny.
― ¡Luna haz algo!
― Mmmm...Stupefy!
.
― ... y entonces chocó con un árbol y se desmayó por el golpe, la verdad no tiene mucho sentido teniendo en cuenta que derrotó a Voldemot, pero bueno...
Harry despertó justo para oír la explicación de Luna, con respecto a su accidente.
― ¡Harry!, ¿Estás bien? - preguntó Hermione acercándose a la cama donde descansaba el pelinegro.
― ¿Qué paso?
― Viejo, te caíste de un árbol. ¿Qué hacías en un árbol?
― Y-yo... no... – comenzó a balbucear el pelinegro, mientras algunas imágenes llegaban a su cabeza. Miró a Luna acusadoramente recibiendo una leve negación de cabeza – Luna...
― Sí, Luna te encontró - respondió la castaña de forma maternal.
Harry alzó una ceja suspicaz. La rubia le debía un par de explicaciones y no iba a esperar para tenerlas.
― Sí, sí... estaba en un árbol – respondió el joven quitándole importancia al asunto, a la vez agregó con impaciencia a sus dos mejores amigos - ¿Pueden dejarme a solas con Luna?
― E-eh... claro – Hermione no sabía cómo tomar aquella petición y se llevó a Ron a regañadientes.
― Bien – dijo Harry apenas la joven pareja cerró la puerta.
― Bien – repitió la rubia.
― Luna, se supone que debes explicarme que fue lo que pasó - continuó hablando el joven al ver que la muchacha no tenía intenciones de continuar con la charla.
― ¿Quieres la verdad o la mentira?
― La verdad – respondió el pelinegro, la respuesta era obvia.
― Oh bueno... pero no la creerás de todos modos.
― Pruébame.
― Es que no lo entiendo tampoco...
― Luna.
― Bien, bien. Hace un par de semanas... de hecho cuando regresamos a clases porque había muchos Flooput en las cerezas y ellos son...
― ¡Luna! - Harry había perdido la paciencia notoriamente.
― Harry, deberías calmarte no te hace bien. Acabas de tener muchas impresiones.
― Solo quiero que me expliques que fue lo que vi...
― No lo sé. Comencé a visitar el Jardín Secreto hace un par de semanas, y bueno... recordé a Ginny. Las conversaciones que teníamos en ese lugar, y lo bien que me hacía su amistad. Y desee que estuviera aquí, por mí... para que no estuviera sola en Hogwarts... Ginny era mi mejor amiga, bueno, la única que tenía – Harry escuchaba sin mucha atención, aquella respuesta no iba hacia donde él esperaba - También pedí por ti, para que pudieras salir adelante... y de pronto una luz, como la de un Patronus me encegueció... y apareció.
― Eso no tiene sentido...
― Pero eso fue lo que pasó... tú la viste. Y realmente no entiendo por qué, ni cómo - Al ver que Harry continuaba en silencio la joven agregó - Hace un par de días llevé a Hermione para que la viera, y no pudo verla.
― ¿No apareció?
― Sí, yo la veía, la escuchaba pero Hermione... nada - Harry comenzó a negar frenéticamente con la cabeza y antes de que la rubia terminara de hablar dijo con voz firme.
― No, Luna esto es tu culpa.
― ¿Qué?
― Luna, demasiada junta contigo me está afectando.
― Pero Harry tú la viste y...
― No, no es imposible - le cortó - no se convirtió en fantasma.
― Oh no lo es – como si eso fuera obvio.
― ¿No?
― No puede salir del Jardín... es como una especie de encantamiento que solo tiene efecto en aquel lugar.
― Y... ¿Siempre está ahí?
― Sí, es extraño Harry... la verdad ella quería explicármelo pero estaba tan feliz por verla que no me importan las razones.
― ¿Por qué no me lo dijiste antes?
― Porque no me lo creerías, me dirías que estoy loca y todo eso que me dicen siempre – alegó la joven con cansancio - ¿Quieres ir a verla? - agregó más alegre.
― Y-yo... no lo sé.
― Bueno, podrías descansar un poco... ya sabes dónde está – Luna tomó sus cosas y se alejó saltando, pero antes de salir por la puerta agregó – y también sabes dónde estoy yo, si me necesitas – su voz sonaba dulce pero madura, Harry se sintió apoyado y sonrió agradecido – bueno, en realidad no sabes así que te lo diré, estaré en el observatorio tengo clases de astronomía, y luego mmm creo que iré a dormir, pero mañana estaré en el comedor y luego...
- Luna, luna – le cortó Harry - ya entendí, gracias.
― Ah y otra cosa, te recomiendo que no digas lo de, bueno ya tu sabes... si Hermione no puede verla, dudo que alguien más pueda y bueno... no creo que quieras que te digan que estás loco... aunque no es tan malo.
― Honestamente Luna, a estas alturas no podría importarme menos lo que piensa la gente de mí.
― Bueno, es tu decisión pero si te envían a San Mungo no creo tener mucha credibilidad para decir que no estás loco.
― Descuida no diré nada - dijo el joven con una sonrisa.
Harry se tendió nuevamente en la camilla de la enfermería y repaso los eventos recientes.
No estaba loco. Correcto. Pero había visto lo que parecía ser un fantasma de Ginny, que probablemente solo él - y Luna, que de paso veía cosas que nadie más veía - podían ver.
No estaba loco. ¿Correcto?
Sin pensarlo dos veces se levantó de la cama y se fue hacia el jardín.
Loco o no, tenía que hablar con ella.
― ¿Ginny? - le llamó en susurro - ¿Ginny?
Pero la pelirroja de sus sueños no aparecía.
― Creo que sí estoy loco - dijo el joven en un susurro desesperado - me estoy volviendo loco por volver a verla... - Harry se sentó en una roca enorme y plana y dejó fluir sus sentimientos, una lágrima rodó por su mejilla, el joven permitió que esta siguiera su camino hasta la hierba. De todas formas nadie le vería ahí.
Y tal y como Luna le había explicado minutos antes, una luz - similar a un patronus - lo segó.
― Qué dem... - intentó decir, pero la imagen de Ginny lo dejó estupefacto - Ginny.
La joven sonrió y asintió.
― ¿Pero cómo?
― La piedra de la resurrección.
― ¿Cómo? - Harry no entendía, él había dejado la piedra perdida en el bosque. ¿Qué hacía tan cerca de Hogwarts?
― Unos animales silvestres la trajeron para acá - respondió la joven, como leyendo la mente del muchacho.
― ¿Dónde está? Yo no lo activé, ¿Cómo apareces? ¿Estás bien?¿Dónde estás?
Ginny sonrió ante las numerosas preguntas del joven y respondió con calma.
― - Hay preguntas que no son necesarias Harry, pero puedo decirte que la piedra esta aquí - dijo señalando los pies del pelinegro.
En efecto la pequeña piedra yacía en el suelo, mimetizada a la perfección con la hierba.
― Tus lágrimas cayeron sobre la piedra y eso me hace aparecer sin que la tomes en tus manos.
― Entonces... ¿Luna?
― Sí, ella estaba llorando la primera vez que nos vimos.
― ¿Y las siguientes?
― Bueno, siempre cuando viene aquí es porque está muy triste, esa roca se ha vuelto su lugar de desahogo... la verdad se siente muy sola.
― No lo parece.
― Oh, ella trata de no causar problemas.
― Ginny... no puedo creer que estés aquí - respondió el joven con una sonrisa.
― No Harry, no lo estoy.
― Pero...
― Harry, estoy muerta. No voy a volver – A Harry le sorprendió la dureza con que Ginny hablaba de su muerte, por lo que le cortó rápidamente.
― No me digas eso Ginny, yo...
― Harry por favor, es la verdad, no puedes seguir así.
― Esto no es justo sabes…
― No, no lo es. Pero no lo hagas más injusto.
― ¿Qué?
― Tú estás haciendo las cosas más difíciles de lo que deberías. Yo estoy muerta… tú no.
― Como si fuera tan sencillo, que quieres ¿Qué corra por los pasillos irradiando felicidad? Lo siento, no puedo.
― Solo quiero que vivas Harry, que sonrías…
― ¿Por qué Hermione no pudo verte? – Harry cambió de tema rápidamente.
― Harry – Ginny dio un notorio suspiro y respondió – la piedra se activó por las lágrimas de Luna, por ello solo Luna podía verme. Cuando tú me viste el otro día fue porque Luna y tú son las personas que más me anhelan consigo y que aún no han podido superar mi muerte. No así mis padres, mis hermanos, o Hermione. Todos tienen razones para continuar su vida, o para consolarse de alguna manera…
― Entiendo…
― Harry, por favor prométeme que lo intentarás.
― No, quiero quedarme aquí, contigo. Siempre, es la única forma en la que puedo seguir.
― Harry…
― Solo dime que me quieres y estaré bien.
― Siempre te amaré Harry, por eso quiero que seas feliz.
― Ahora lo soy.
