¡Un momento! Ahí está de nuevo. Esa sensación de preocupación que no debe de estar. Juro que no logro entender porque me siento así, pero no me gusta, es incómodo.

-¡Vamos, Karamatsu! -me reprende Chibita al no ver movimiento de mi parte.

Pasó saliva e intento auto convencerme de que debo de ser igual de indiferente con él cómo lo soy con los demás. Avanzo hasta su mesa y ahí está de nuevo, esa presión en mi pecho por temor a que sepa quién soy.

-P- Puedo tomar su orden - digo y desvío la mirada. Estoy nervioso. Jodidamente nervioso.

Ambos voltean y el chico de esta mañana me ha reconocido. Ha dado un grito y un brinco, tomándome de las manos. Todos nos miran y deseo que la tierra me trague.

-¡Mira Ichimatsu! - él me toma por los hombros y me acerca hasta Ichimatsu. Su rostro, su rostro esta tan cerca del mío -, él es el chico del que te hable - me aleja de él y ahora estoy -contra el rostro del chico de ojos verdes - ¿Verdad que sus ojos son hermosos?

-¡Cállate ya, Choromatsu! - Las manos de Choromatsu aún sostienen mi rostro, pero soy capaz de girarme y verlo de reojo. Creo que no me equivoco con él. Es uno más de ellos.

-¡Vamos, míralo! - me abraza, me está abrazando. Al parecer no conoce lo que es el espacio personal - si no fuera gay, seguro me caso con él.

Algo dentro de mí hizo Crack. El parecía tan amable y divertido para ser verdad. Ya veo. Una nueva táctica: Ser amable y después burlarte. Quito su mano de mis hombros y con una mirada fría vuelvo a pedir su orden. Choromatsu nota mi cambio y deja de reír, se sienta e incrédulo me mira.

-¿Estas bien? - pregunta Ichimatsu.

Claro, como no le funciono a tu amigo, ahora vas tú.

No necesito más de eso, no necesitan fingir que les importo, sólo búrlense, no diré nada al final.

-Si no tomarán nada, me retiro - guardo mi libreta en mi mandil y doy la vuelta.

Entro en los vestidores y siento una lagrima rodar por mi mejilla. No tenía por qué gritar a todos los clientes que soy gay, suficiente tengo con que toda la escuela lo sepa. Estoy llorando, que es lo peor. Realmente creí que intentaba ser mi amigo. Nadie quiere ser amigo de un perdedor.

Me burlo de mí por haber tenido un poco de esperanza.

-¡Oye, Karamatsu! - escuchó llamar a Hanako**, mi compañera de trabajo y alumna de la preparatoria en la que estoy también. Ella está en segundo año y ella es quien me ha confirmado que ya Osomatsu se ha encargo de informar a todos mi situación.

Limpio rápidamente mis lágrimas.

-Estoy bien - talló mis ojos y retomo la compostura.

-El Chico de verde Te está buscando.

-No me importa. Dile que me he ido.

-En verdad parece no entender que hizo mal -Hanako se pone frente a mí y me sorprendo
cuando con su pulgar acaricia mi mejilla - lloraste -ríe - hace mucho que no lo haces...

-¿es por el chico de ojos verdes? o... ¿Por quién lo acompaña?

-¡No digas esas cosas! - me pongo a la defensiva y yo tampoco entiendo muy bien el por qué lo hago.

Hanako suelta una risita y da unas palmadas en mi espalda. - Puedes irte yo cubriré tu lugar, le diré a Chibita que te ha dado diarrea y has tenido que irte.

Hanako no es mi amiga, sólo es amable. Lo es con todo el mundo, incluso con los que le caen mal, así que yo no estoy seguro si le caigo bien o mal. Me conformo con que no me moleste cómo lo hacen los demás. Le tomo la palabra y salgo por la puerta trasera.