Los tibios rayos del sol bañaban delicadamente la superficie verdosa de las montañas, perfilando su contorno, penetrando poco a poco entre los majestuosos pinos, dirigiéndose de forma pasiva hasta el suelo natural de ese majestuoso paisaje, en su camino podían mirarse pequeñas e inestables particular de polvo que se negaban a desaparecer de su línea, eran tímidas, producían un aura divina, casi perfecta y reflexiva que podría hacer meditar hasta la mente más turbia. Los pájaros cantaban armoniosas melodías mientras el viento fresco del bosque peinaba la silueta de las montañas con el mismo sigilo y armonía que aquellos cálidos rayos, era un ambiente encantador.
Recibiendo la calidez del sol con los ojos cerrados Cinder arrugó la nariz, olfateando el aroma a jabón sobre su acicalada piel, alguna que otra gota de agua caía de sus cabellos recién lavados, la ducha de agua fresca en la mañana le había refrescado el alma de los oscuros recuerdos de la noche anterior, se durmió en el regazo de Tessa mientras lloraba después de confesarse con ella, no había pasado mucho tiempo antes de que la castaña la llevara a ducharse y a tomar el sol del alba en las afueras de la cabaña. Los suaves sonidos del viento meciendo los pinos le hacían descansar. A su lado el leve golpeteo de las sabanas siendo acariciadas por la brisa la distrajeron, no muy lejos de allí, estaba la joven castaña terminando de tender el resto de ropa.
Cinder le observo por un buen rato, cada vez que posaba su mirada sobre ella le venía una sensación extraña en el estómago, como un cosquilleo o un revoloteo, no estaba segura de que se trataba, pero parecía ser una sensación… ¿agradable?... ¿incomoda?... ¿Inútil?... quizás más agradable que otra cosa, viniendo de Tessa debería ser algo bueno, todo sobre ella era bueno, esa chica era pura bondad…bondad…esa cosa que Cinder no lograba entender, ni siquiera recordaba si alguna vez lo fue. La oscuridad la invadió de nuevo su interior con aquellos pensamientos ¿Era así como se sentía el remordimiento? porque si era así, era doloroso… la hacía querer morirse, la hacía desear no hacer ninguna de las cosas que hiso…la hacía desear no ser quien es, a veces incluso deseaba nunca a ver existido.
— Hey — el curso de sus pensamientos fue interrumpido por la delicada voz de Tessa — ¿Está todo bien? —
— Si —
— Tus ojos pueden hablar Cinder — Tessa le miro con atención — Más de lo que tu boca puede decirme —
La aludida lo pensó por unos minutos, le había confiado toda su vida a esa chica, además que, literalmente ella tuvo su vida en sus manos, Tessa parecía leerla como un libro abierto y no se asustaba de su contenido, no había razones para mentirle u ocultarle algo.
— Es… es solo que todo esto me parece una basura —
— ¿Qué cosa? —
— Todos estos sentimientos que estoy teniendo… es tan…. asquerosamente desolador y es que realmente no lo comprendo, quiero que se detenga, pero sé que no va a ser así y eso…eso es muy desesperante —
— Es normal —
— ¿Normal? — pregunto con algo de enojo
— Más de lo que crees, es solo que no estas acostumbrada a sentir… a sentir arrepentimiento — la castaña le sonrió con cierta ternura, como si estuviera orgullosa de eso — Es un paso enorme —
— Eso es una tontería — quito la mirada avergonzada
Tessa sonrió observando las montañas que le rodeaban — La naturaleza siempre es una entrada para despejar el alma — rodeo la silla de Cinder para retirarse — Preparare huevos y tostadas para desayunar —
— A ti tampoco te entiendo — Cinder le miro de pies a cabeza, analítica
— ¿A qué te refieres? —
— No te entiendo, anoche te conté todo sobre mi, sabes quién soy, lo que hecho y lo que puedo hacer, soy una persona horrible, he asesinado y dañado a tantas personas como no tienes idea, soy un monstruo Tessa, no me mires como si no lo fuera —
Por un breve segundo Tessa le miro desconcertada, sabía que Cinder estaba muy vulnerable por el cargo de conciencia y sabía que muy en el fondo la pelinegra buscaba ser castigada como un medio para aliviar aquello que le asechaba. La castaña se arrodillo ante Cinder rodeando sus manos mientras le miraba con atención.
— Anoche me hiciste un promesa Cinder, prometiste que no te opondrías a la decisión que yo tomara después de escuchar tu historia, anoche mismo tome esa decisión — le apretó las manos entre las suyas —Te acepto tal y como eres, aun con tu pasado, he decidido no ver un monstruo, he decidido verte a ti, a Cinder, ahora por favor cumple tu promesa , no te opongas a mi decisión —
La observo aturdida, en silencio, contemplando esa sonrisa tan sincera que solía cargar pero que ahora le iluminaba el rostro junto con los rayos de la mañana, parecía una especie de ángel, parpadeo perpleja, sentía un escozor en los ojos, la pelinegra ni siquiera había notado las lágrimas brotando de su cara, Tessa las limpio con delicadeza para luego levantarse tranquilamente.
— Se me apetecen unas tortitas — estiro los brazos — Te espero adentro — se adentrándose en la cabaña dejando atrás a una Cinder demasiado emocional.
Cinder ya podía caminar con la ayuda de un bastón, sus músculos ya se iban recuperando, incluso se había puesto algo osada, seguía a la castaña a todas partes, no decía mucho pero le seguía como si fuera un perro de compañía, nadie le hubiera creído tal cosa, normalmente era Cinder a quien seguían pero ahora, era ella la fiel seguidora de Tessa y a esta no parecía molestarle su compañía.
La pelinegra se había dado cuenta que ella se dedicaba a la jardinería y la agricultura, tenía una huerta y un jardín detrás de la cabaña en la que ocupaba buena parte de su tiempo, era curioso que una enfermera de profesión optara por hacer agronomía. Los ojos de la castaña estaban ensimismados en su lectura, una pila de libros a su lado y una agenda repleta de apuntes y dibujos eran pruebas de que estaba estudiando alguna cosa en particular, Cinder estaba muy curiosa pretendía estar sentada en el sofá mientras Tessa se encontraba en la mesa con sus lecturas, pero la realidad era que la pelinegra estaba intrigada con ella, no sabía mucho de la mujer que le salvo la vida y la acogió en su hogar.
Finalmente, vencida por la curiosidad, tomo asiento en la mesa donde se encontraba esta, Tessa levanto la vista para encontrarse con la mirada entrecerrada de Cinder, tenía la costumbre de mirarla sin pestañear, costumbre que tenía para intimidar a las personas, pero a Tessa aquello le parecía gracioso, Cinder parecía más una niña malcriada que una mercenaria.
— ¿Quieres algo de comer o beber? —
— No —
— ¿Te duele o molesta algo? —
— No —
— ¿Qué sucede entonces? —
— Solo quiero….hablar —
— Ok… eso es bueno, está muy bien, hablar es bueno — cerro el libro en sus manos haciéndolo a un lado
Cinder se sintió nerviosa, antes esas cosas no le eran difíciles, podía preguntar, mantener conversaciones sobre la vida de otras personas, pero todo lo hacía con fines específicos, esas conversaciones siempre tenían alguna obscura motivación, pero en ese momento, solo era curiosidad por Tessa, no había manipulaciones o fines malignos en ella, era diferente.
— ¿Qué estás leyendo? — señalo sin saber cómo empezar
— Oh… ¿esto? … es un libro, sobre unas plantas, las prímula aurícula… son muy bellas pero algo difíciles de mantener, me gustaría poder cultivar algunas —
— ¿Te gusta la jardinería y todo eso? —
— Si, bastante — mostro su blanca dentadura en una sonrisa
— ¿Pero no eres enfermera?... ¿Ahora prefieres la agricultura? —
— Si — respondió mirándola con cierta profundidad, Cinder la observo con fisgoneo, sabia pocas cosas sobre ella, y realmente quería saber más, tenía una genuina curiosidad por Tessa
— Sabes… yo no sé mucho sobre ti, pero tú sabes todo sobre mi, eso no parece muy justo —
Tessa se rio realmente divertida por la molestia fingida de la pelinegra — Vamos pregúntame, te contare lo que quieras—
— Bien. — Cinder se cruzó de brazos
— Bien. — Tessa replico riendo entre dientes
Cinder se aclaró la garganta para proseguir — ¿Vives sola en una cabaña en medio de las montañas? —
— Si — se rasco la cabeza con algo de duda — Aunque en este momento, me estas acompañando— señalo
— Pero… ¿Siempre has estado sola aquí? —
— No …no siempre — Tessa relajo su rostro — Estaba casada —
Estaba pasmada, sintió un pinchazo en el pecho, esta no parecía ser como las otras sensaciones que experimentaba cuando se trataba de Tessa, esta sensación la lastimaba
— Ya veo… —
— Si — dijo con simpleza
— Pero….Entonces ¿Dónde está tu esposo?— no había visto ninguna foto de el en toda la cabaña ni señales de que alguien más estuviera ahí
— Yo no … —
— ¿Se separaron? Entonces por eso no tienes fotos de tu esposo ¿Eres divorciada? — Cinder la bombardeo de preguntas
— Viuda para ser exactos — respondió
— Oh... —
— Y era esposa…en realidad —
Las neuronas parecieron dejarle de funcionar con la última frase, abrió los ojos de forma exagerada dejando su carácter sigiloso a un lado. Apenas pudo conectar la lengua con el cerebro otra vez relajo su pose de siervo deslumbrado
— ¿Estabas casada con una mujer? —
— Así es —
— ¿Entonces ambas estaban casadas? — Tessa rio entre dientes, no todos los días se podía ver a una Cinder tan curiosa y desubicada
— Si, Cinder, ella estaba casada conmigo y yo estaba casada con ella, éramos un matrimonio—
— Demonios —
— Parece que eso te sorprende mucho — Tessa levanto una ceja con fingida ofensa
— No …no es eso, es… es que me ha tomado por sorpresa que seas —
— Cinder, si crees que me he aprovechado de ti mientras estabas —
— No, no, realmente no creo eso— Cinder entrecerró los ojos dedicándole una mirada de honestidad a la otra
— Bien — se calmó dedicándole una sonrisa
— Volviendo al tema, tú esposa… ¿cómo se llamaba? ¿murió? —
— Elizabeth, esa era su nombre… Y si, hace ya algún tiempo, al principio fue muy duro, así que para poder superarlo decidí quitar sus cosas, done la mayoría pero aún conservo guardadas algunas de sus cosas y fotos— el semblante de la castaña estaba calmado pero había cierta melancolía en el
La pelinegra sintió aprehensión, miro el rostro apacible de Tessa, era una mujer fuerte, estaba claro, pero presentía que perder al amor de su vida debía ser algo perturbador
— Lo lamento — Cinder dijo con verdadera sinceridad
— Gracias…realmente tuvimos una buena vida ¿sabes? — Tessa sonrió
— ¿Tenían mucho tiempo juntas? —
— Así es, nos conocimos antes de entrar en la escuela, incluso nos casamos antes de graduarnos, éramos muy jóvenes pero no me arrepiento. Ella se graduó en medicina y yo en enfermería, trabajamos en el hospital de la capital — se pasó una mano en medio de los cabellos — Era agotador, ves demasiadas cosas ahí, luego compramos esta cabaña, pensábamos retirarnos — otra suave sonrisa se le dibujo en el rostro — Amábamos la botánica así que habíamos decidido que nos dedicaríamos a eso …pero
— ¿Qué ocurrió? —
— Ya nos habíamos retirado, pero hubo un enfrentamiento, algunos cazadores pelearon contra los Grimm había demasiados heridos, necesitaban personal médico en la zona y nosotras estábamos disponibles — Cinder sintió el corazón encogerse con verdadera preocupación
— Tessa… ¿Qué paso? —podía escuchar la respiración pausada de la castaña
— Yo no quería que fuéramos, me parecía muy peligroso y además era nuestro retiro…pero al final decidimos ayudar, en realidad fue ella me convenció. Pero ese día me pidió quedarme en casa para que yo terminara de arreglarla, una oleada de Grimms ataco el campamento donde estaban, no hubo sobrevivientes —
Cinder toco su brazo recubierto de vendas, sabía que esa parte de monstruo estaba tan latente en ella como el resto de su cuerpo, se sentía como una basura, aunque no fuera de forma tan directa pero ella estaba ligada a todo eso, era tan culpable o incluso más que Salem y su ejército Grimms. Sentía asco de sí misma por ser parte de eso, el agarre de su brazo se apretó de forma dolorosa, enterró las uñas de su mano humana en aquella monstruosa parte…lo quería quitar… quería arrancárselo…quería despedazarse por completo… de pronto sintió como una tierna mano le tomo deteniendo su brusco agarre
— Elizabeth, ella realmente amaba hacer lo correcto, sin importar lo peligroso que esto fuera… aprendí tanto de ella que ahora amo hacer lo correcto — Le sonrió con una dulce mirada
— Yo… lo siento tanto —Cinder apenas pudo hablar por el nudo que se le hizo en la garganta
— Lo sé —Tessa tomo sus manos acunándolas cariñosamente — No eres parte de eso, no te preocupes más, vas a estar bien …
