Capitulo 3: El amor de una madre.

Después de haber acompañado a Terry a la tumba de Susana, Eleanore Baker se fue a descansar a su apartamento, muchas cosas habían pasado en esos ultimos diez meses, y le preocupaba la tristeza de su querido hijo; era tan desdichado y ella se sentía tan inútil al no poder ayudarle, en su impotencia decidió escribirle al padre de este, el Duque era de quien menos quería saber, pero estaba desesperada por ayudar a su hijo.

Un par de semanas después recibió una carta, Richard estaba igual de preocupado, y le ofrecio a Eleonor enviar a su hijo por una temporada a Escocia, ella podía ir con él, el Duque se encargaría de que nadie les molestase mientras estuvieran en aquel lugar. Eleanore pensó aquella era una idea maravillosa, el aire del campo, la navidad frente a la chimenea, eso podría ayudar un poco al abatido corazón de su hijo.

Empezo a planear todo, Terry renego un poco con la idea del viaje, después de todo aquella maldita epidemia continuaba cobrando vidas por doquier, y los ensayos del teatro darían inicio en unas cuantas semanas, pero ella le endulzo con sus artimañas de madre y al final, incluso le había convencido de mudarse con ella, el apartamento era grande y ella se sentía sola.

Pocas semanas después nuestro heroe de ojos azules cual océano triste estaba empacando sus cosas, sus pertenencias eran pocas, unas cuantas cajas de libros, sus ropajes, algunos muebles y todos los libretos de las obras en las que un día estuvo. Eleanore le ayudaba entusiasmada

-Terry hijo, porque no te adelantas, yo me encargo de terminar aquí- Sugirio la dama

-Como quieras madre, y gracias por todo otra vez-

-Oh hijo mio, soy yo quien debe agradecerte, me hace tan feliz que hayas decidido vivir a mi lado-

Terry regreso unos cuantos pasos y abrazo a su madre, ella era dulce y tierna, siempre pendiente de su bienestar, le había compensado con creces aquellos años de ausencia y estar a su lado era sin duda lo mejor en su vida. El viaje sin embargo aún no le emocionaba, Escocia era hermoso, el aire fresco y demas cosas le agradaban, pero tenía tantos recuerdos de ella en aquel lugar, que no estaba seguro de poder resistir mucho tiempo; sin embargo estaba dispuesto a complacer a su madre.

Eleanor continuo empacando las pocas cosas que aún estaban en el apartamento, asegurandose de dejar todo listo; estaba rebuscando en los muebles cuando encontró un pequeño grupo de cartas atadas con una cinta, estaban olvidadas en lo mas profundo de aquella gaveta, sus labios se tensaron al leer el nombre impreso en los sobres Candice White-Ardley, la mujer no sabía que hacer en aquel momento, su hijo las había dejado ahí a drede?, las había olvidado acaso?, ella noto como algunas estaban teñidas de amarillo por los años mientras que en una de ellas, la primera, se veía todavía lo fresco de la tinta.

Su curiosidad era grande, y por amor a su hijo se atrevió a guardarlas en su bolso sin decir palabra, esto guardaba algo importante y era su deber de madre el saberlo.


Noviembre finalizaba, Terry y su madre tenían todo listo para partir a Escocia, pero ella debía hacer algo antes de partir. Días atrás se había tomado el atrevimiento de abrir las cartas que encontró, de sus ojos brotaron lagrimas pesadas al leer las lineas que con tanto amor su hijo dedicaba a aquella joven, realmente le amaba, su dolor era grande, aquellos trozos de papel amarillento mostraban los años de dolor que Terry había sufrido, ella sabía de aquel dolor de amor, noches enteras paso escribiendole a Richard cartas que nunca entregó, tenia las mejillas empapadas, no era justo que la historia se repitiera de aquella manera, algo tenía que hacer y sabía exactamente que.