Y SI…
Ren se apoya en la pared mientras observa a Kyoko cacharrear en la cocina. Ella se mueve con esa seguridad de quien sabe dónde está cada cosa y una sonrisa suave —tierna incluso, y siempre adorable—, agracia su perfil.
Y arropado por el confort de la experiencia tantas veces repetida, Ren sueña despierto con una escena parecida en la cocina de su casa juntos. Kyoko cocinaría mientras él iría poniendo la mesa, y un pequeño, quizás dos, aferrado a sus faldas.
Ren siempre cierra los ojos y pone una mano sobre el hueco abierto en el pecho, allí donde vive el anhelo de un futuro, el sueño de un hogar…
¿Y si fuera valiente…? ¿Y si se atreviera…?
No la merece, eso está claro, pero…
¿Y si...?
—Mogami-san… —le dice, y cuando sus ojos dorados se clavan en los suyos, su corazón salta al abismo de la incertidumbre. Suspira—. Tengo mucho que contarte…
No es un salto de fe, no. Es amor tan solo.
