Capítulo 4.- Conociéndote mejor.
Shadow cargo a Tikal, con una mano sostuvo su espalda y con la otra sus piernas. Haciendo que esta se sonrojara.
-Sujétate fuerte… daremos un paseo.- Le guiño un ojo a la equidna, provocando que esta se enrojeciera más.
De repente, Shadow comenzó a correr o más bien… a patinar… a una velocidad impresionante. En el trayecto, Tikal no pudo evitar voltear a ver al erizo. Noto un gesto de dolor en la cara de este, como si algo le estuviese incomodando.
-Shadow… ¿te encuentras bien? ¿Peso mucho?
-No te preocupes, no eres tú. La verdad… te me haces muy liviana.
-¿Y porque me cargaste? Bien podría ir caminando.
-Porque así llegaremos más rápido, y… bueno… me gusta tenerte cerca de mí…- Dijo mientras le dedicaba una tierna mirada a la chica.
35 minutos después…
Llegaron a un edificio viejo, se veía triste y abandonado. Shadow subió las escaleras, llegaron hasta el techo del edificio y ahí bajo a Tikal. Aunque no lo crean, era lugar hermoso. Todo estaba cubierto de flores, y lo copos de nieve que caían hacían que ese lugar fuese el más bello de toda la ciudad.
-Ya llegamos.
-Es… hermoso… Pero, ¿por qué me trajiste aquí?
-Porque… hace años que no vengo a este lugar junto con alguien. Solía venir de venir de niño, traía a mis amigos, primos y… a… mis padres.
-Y… ¿qué paso?- Tomo la mano del erizo, haciéndolo caminar hacia una banca que yacía ahí y tomaron asiento.
-Cuando era niño… perdí a mis padres, no sé cómo… pero así fue. Decidí quedarme con mis tíos… ¡Hmm! No fue la mejor opción. Ahora vivo con mi abuelo… pero no creo que dure por mucho tiempo…
-¿Por qué lo dices?
-Tiene una rara enfermedad… que lentamente lo mata. Cuando me lo dijeron estaba destrozado. Volvería a quedarme solo… y perder al único familiar que me queda. Busque trabajo… pero ninguno ayudaba a pagar sus estudios y medicinas…
-Por eso decidiste robar.
-¿Cómo sabes que robo?
-Cuando saliste corriendo de mi habitación olvidaste tu saco.- Dijo soltando una risita.
-Con razón sentía que olvidaba algo.
-Pero no te preocupes. Lo tengo muy bien escondido.
-Gracias. Pero la verdad… odio lo que hago… si fuera por mí trabajaría en otro lugar… pero no puedo…
-Shadow…- Tikal recargo su cabeza en el hombro de Shadow y tomo su mano. -…no me interesa lo que hagas… siempre podrás contar conmigo.
-Por cierto… ¿cómo te llamas?
-S-Soy Tikal…- Dijo para después bostezar.
-¿Tienes sueño?
-Creo que si… un poco…- Tikal comenzó a cerrar los ojos lentamente, a medida de que se quedó dormida. Su cabeza se resbalo, y paso de estar en el hombro del erizo a estar en su pecho.
Shadow la miraba con ternura, algo que nunca había hecho en toda su vida. Acaricio su mejilla, una mejilla tan suave que no dejo de acariciar. Su cabello brillaba con la nieve que le caía. Era perfecta… nunca en su vida se había puesto así con alguna persona… ni con su propia familia. Tomo delicadamente la cabeza de Tikal, la recostó en sus piernas y miro hacia enfrente. Se tocó el pecho, su corazón se aceleraba cada vez mas. Volvió a mirar a la equidna, noto una tierna sonrisa en su rostro. Lo que hizo que el también sonriera y sonrojara. Le beso la frente, volvió a cargarla en brazos y la llevo a casa.
Al llegar, Shadow distinguió una figura roja en la entrada de la casa de Tikal. Se acercó un poco más, y noto que se trataba de un equidna rojo, el cual se veía molesto. Esto lo lleno de curiosidad y decidió despertar a Tikal.
-Tikal… despierta… Tikal…
-Hmm… ¿y-ya llegamos?
-Algo así. Me detuve algo lejos, hay alguien parado en la puerta de tu casa.
-¡Uhh! Es mi hermano, Knuckles.
-¡Qué bien!- Dijo después de un suspiro de alivio.
-Creíste que era mi novio, ¿verdad?
-¿Qué? No… claro que no…
-Bueno, quiero presentártelo.
-¿Estas… segura?- Pregunto nervioso.
-Tranquilo, yo estaré a tu lado.- Tomo su mano, la apretó, le sonrió y se acercaron al equidna.
-Knuckles…
-Tikal, ¿en dónde te habías metido? ¡Me preocupaste al no verte en casa!
-Lo lamento… salí con un amigo.
-De acuerdo, ahora entra a la casa.
-¡Espera! Quiero presentártelo. Shadow, él es Knuckles. Knuckles, es el Shadow.
-¡H-Hola!- Dijo nervioso el erizo.
-¡Más te vale que no hayas tocado a mi hermana!
-¿Qué? No, claro que no.
-¡Hmm! Vamos, Tikal.
-Ahora entro.- Knuckles entro a la casa. Tikal se acercó al oído de Shadow y le susurro. –Te estaré esperando en la parte trasera de la casa con tu saco… y algo más.
Tikal entro corriendo a la casa. Shadow no pudo evitar sonrojarse al oír las palabras de la equidna. ¿Qué era ese "algo más" que le menciono? No lo pensó dos veces, y como todo un experto se dirigió a la parte de atrás sin que nadie lo viera. Al llegar, Tikal ya lo esperaba. Se acercó nervioso, Tikal le entrego el saco y le volvió a susurrar al oído.
-¡Gracias por ayudarme con el bobo de Scourge!- Se alejó y quedo cara a cara con el erizo. Con ambas manos le tomo el rostro, cerró los ojos y lo beso. Este quedo impresionado, nunca pensó que lo fuese a besar… o a lo mejor sí. Cerró los ojos, dejándose llevar por el momento. Ambos se abrasaron y se acercaron más. Podían sentir como sus corazones se aceleraban. Un intenso ardor en las mejillas de ambos podía notarse fácilmente. Lo que empezó como un tierno beso, término siendo un beso apasionado.
Duro 15 minutos, al terminar, ambos se separaron. Tikal entro a la casa y Shadow se fue del lugar. Ya estando en diferentes lugares, no podían borrarse una sonrisa del rostro, una sonrisa de oreja a oreja la cual estaba acompañada por un intenso sonrojo. Que sin importar lo que hicieran, este no desaparecía…
