En cuanto acaba el himno, los Agentes de la Paz les dirigen al ayuntamiento donde les meten en salas separadas, es el lugar más lujoso en el que Rose ha estado desde hace mucho tiempo. Espera un rato y por la puerta aparecen Victoire y sus abuelos.

- ¡Mi niña!- exclamaba la vieja Weasley.

- Rose, estamos orgullosos de ti.- dijo su abuelo abrazándola, Rose se mordía el labio para no llorar.

- Escucharme.- dijo ella, le temblaba la voz.- Veáis lo que veáis por la tele, estaré bien.- era una tontería decir eso, ¡cómo iba a estar bien si tenía a veintitrés personas dispuestas a matarla!

- Rose tu puedes.- le dijo Victoire abrazándola.- ¿sabes cómo voy a poner al bebé si es una niña?- ella negó.- ¡Pues Rose!- sonrieron mientras se abrazaban.

- ¡Os quiero!- gritó mientras los Agentes de la Paz se los llevaban, después Albus y Hugo entraron por la puerta. Su hermano se tiró a sus brazos, ella casi no podía contener tantas emociones.

- Eres fuerte, ¡a lo mejor puedes ganar!- dijo el chico llorando.

- A lo mejor...- mintió, había chicos y chicas mucho mejor preparados y alimentados que ella, chicos que la sacarían varios cuerpos y cabezas.

- Hugo tiene razón.- añadió Albus.- ¡Eres buena cazadora!

- ¡Cazadora de animales Albus!- gritó ella.

- ¿Hay tanta diferencia entre humanos y animales?- la verdad es que no la había, los tres se quedaron callados.- Scorpius no te atacará, me lo ha prometido.- dijo Albus.

- No necesito que hagas promesas con mortífagos, se cuidarme por mi misma.- dijo Rose indignada, no quería nada que la relacionase con Malfoy.

- Rosie te quiero.- dijo su hermano despidiéndose.

- Toma.- dijo Albus sacándose una cosa del bolsillo y poniéndosela en la mano, era un broche en forma de rayo.- era el símbolo de mi padre, de tu padrino, ¿la llevarás?- Rose asintió colocándosela en el vestido, los Agentes de la Paz entraron para llevarse a Hugo y Albus, después ella se quedó sola, el corazón le latía a mil por hora, tenía miedo de lo que iba a venir. Los mortífagos la condujeron a un coche, iba con Effie y Scorpius, y les llevaban a la estación para coger un tren que les conduciría al Capitolio. En cuanto salieron del coche miles de cámaras y flashes les apuntaban, todo sería trasmitido, entre tanto barullo consiguieron meterse en el tren, ella nunca había viajado en tren puesto que estaba prohibido a no ser que tuvieras permiso. Se sintió un poco mareada al principio, Effie la llevó a su lujoso cuarto donde tenía baño, cama y vestidor y la dijo que tardarían más o menos un día en llegar a su destino. Se quitó la ropa y se dio un baño, pensó que tendría unas horas de descanso, luego se vistió y Effie la fue a recoger para cenar. Caminó por el pasillo, le recordó al expreso de Hogwarts, pero su destino nada tenía que ver con el colegio, en la mesa las esperaban Scorpius y un hombre que no conocía de nada.

- Rose, te presento a Haymitch.- el hombre la dio la mano, parecía un viejo fanfarrón.- el será vuestro mentor en los Juegos.- los tributos tenían un mentor, uno por cada distrito, los mentores eran gente del Capitolio expertas en los Juegos pero ese barrigudo parecía no tener nada de experto. Rose cenó hasta hartarse, nunca en mucho tiempo había tenido tanta comida en el plato.

- ¿Qué os parece si vemos las demás cosechas?- dijo Haymitch, parecía enfadado, claro, nadie querría ser mentor de su Distrito, el distrito doce siempre tenía una participación discreta en los juegos, lo máximo que había llegado era a mantener a un chico vivó cuando solo quedaban ocho más. Haymitch puso el video, Scorpius y Rose vieron la repetición de su cosecha, como Rose se interponía entre Lucy y el escenario, vieron la cara del alcalde cuando su hijo era elegido.- Rose sonrió.- También vieron las demás cosechas, lo que más le asustó a Rose fue ver a los enormes tributos del distrito tres y cuatro, eran chicos grandísimos que la aplastarían en menos que se dice quiddich. Le conmocionó ver a un chico cojo del distrito diez y a una niña de no más de once años del distrito once. Pero no debía sentir compasión por ellos, muy pronto los tendría que matar.

- ¡Y chimpón!- dijo Effie cuando terminaron de ver los videos.- Ahora a la cama, ¡mañana será un día muy largo!- Scorpius y Rose se levantaron y sin hablarse fueron cada uno a su habitación, Rose se echó en la cama, quería disfrutar de sus últimas semanas con vida.

- ¡Despierta, dormilona!- se asustó al oír la voz de Effie, normalmente era su abuela la que la llamaba para ir al colegio.- Ya casi hemos llegado al Capitolio, vístete y date un baño.

Rose se despierta, había soñado, mejor dicho, había tenido una pesadilla donde todos los tributos eran parte de su familia y la querían matar. Puso el agua bien caliente, en su casa no tenían a menos de que la hirvieran. Después de bañarse se vistió y fue a desayunar. Haymitch y Scorpius la esperaban. Se sentó en silencio y este perduró el resto del desayuno, estaba harta, Haymitch se supone que les tenía que dar consejos, ¡él era su última esperanza! Él tenía que conseguirles patrocinadores fuera de la arena para que les pudieran dar algún regalo con el que sobrevivir allí dentro.

- ¡No nos piensas dar ningún consejo!- Rose se sorprendió de que esas palabras salieran de la boca de Scorpius, ¡ella pensaba lo mismo!

- ¿Quieres un consejo?- dijo Haymitch.- continúa vivo.

- ¡Malfoy tiene razón!- dijo Rose clavando el cuchillo en la mesa.- ¡Eres nuestro mentor!

- ¡Vaya!- dijo Haymitch sorprendido.- ¡El primer año que veo dos tributos con ganas de luchar!- se levantó de su asiento y dio vueltas alrededor de la mesa mirando a los dos tributos.- perecéis en buena forma y, en cuanto los estilistas os cojan seréis muy atractivos.- se sentó.- está bien, haré un trato con vosotros.- Rose y Scorpius atendían.- os diré todo lo que necesitáis saber para permanecer vivos en la arena si prometéis hacerme caso en todo lo que diga.- Rose y Scorpius se miraron, Scorpius se encogió de hombros.

- ¿Por qué no?

- Y tu preciosa, ¿Qué me dices?- le preguntó Haymitch, Rose se lo pensó, no le caía nada bien ese tipo pero él era su única ayuda.

- Está bien.

- Lo primero, ¿qué estrategia vais a seguir?- preguntó él, Rose y Scorpius se encogieron de hombros.- ¿Vais a ser aliados? ¡¿Sois amigos en el Distrito doce o algo?!- Rose y Scorpius se miraron. ¿Qué si era amiga de Malfoy? ¡Ja! Desde que nació, su padre la había criado con la idea de que los Malfoy eran unos canallas y lo comprobó la primera vez que fue a Hogwarts, donde el rubito le robó a su mejor amigo, su primo Albus; además ahora en el colegio del distrito doce Malfoy era tan inteligente como ella cosa que le daba cien patadas en el estómago.

- ¡Noooo!- dijeron los dos a la vez.

- Está bien, buscar aliados en la arena es difícil, ya que tarde o temprano les matareis o... Ellos os matarán a vosotros.- Haymitch siguió hablando hasta que alguien le interrumpió.

- ¡Chicos hemos llegado!- exclamó Effie, Rose y Scorpius se levantaron rápidamente a mirar por la ventana y ver con sus propios ojos la cuidad que solo habían visto por la televisión. Era una ciudad llena de rascacielos y muchas luces por todos lados, parecía del futuro.- ¡Bienvenidos al Capitolio!