¿Quién quiere un poco de drama?
La nuestra es una tonta y ridícula comedia romántica
Capitulo 4:
La caída del dragón
Las palabras de Aurora aún retumbaban en los oídos de ambos chicos mientras, éstos se internaban entre las espesas matas de arbustos y la sombra de los arboles, caminaban en silencio, en un horrendo e incomodo silencio echándose miradas asesinas de reojo el uno al otro. Era natural después de todo que Jia Lóng culpase a Emil por semejante castigo "Ir juntos por madera" y desde luego, Emil culpaba a Jia Lóng por que, después de todo él había empezado. Pero, ni Chen, ni Aurora – Y al parecer mucho menos Tino – se tomaron la molestia de escuchar la versión de los hechos. Tal vez, y solo tal vez, fastidiados de verles pelear.
En aquel momento sólo el crujir de las ramas caídas era lo que rompía el silencio entre los dos muchachos, de pronto y fastidiado por el pesado ambiente y dispuesto a terminar lo más pronto posible, Jia Lóng empezó a caminar mas deprisa, dejando atrás a Emil. No es que realmente lo quisiese perder de vista, el solo quería, realmente quería, terminar con ese asunto lo más pronto posible, siguiendo el camino indicado. Aunque claro, no contaba con la más que evidente torpeza de quien hasta hace unos segundos iba a su lado.
– ¡Espérame! – Escuchó la quejumbrosa y nasal voz de Emil y de inmediato se detuvo.
– Apresúrate, no quiero que si llueve nos agarre dentro del bosque. – Le respondió lánguidamente, como lo hacía la mayoría de las veces.
Emil entonces apresuró el paso para igualarse y seguir caminando a su lado, aunque de nuevo y eventualmente, iba quedando atrás. "Esto es lo que me gano por hacer nula actividad física" pensó. Aun así, sintió que el paso apresurado de su… ¿Acompañante? Era ridículamente rápido. – ¡Espérame! – volvió a repetir y de nuevo Jia Lóng se detuvo y suspiró frustrado.
– ¿No puedes caminar mas rápido?
–No. ¿Qué tu no puedes caminar mas lento?
– No quiero. Como que, en serio, no quiero prolongar este adorable paseo.
–Mira – Emil bufó frustrado – a mí tampoco me hace gracia venir contigo y también quiero volver rápido, ¡pero no puedo seguirte el paso!
– Ouch – fue la respuesta del chico asiático quien lo miró levemente frunciendo el cejo – No me refería a ti ¿sabes? Solo que, en serio, no quiero que nos alcance la lluvia en medio del bosque. Pero, como que, si no quieres estar en el mismo espacio que yo, pues será mejor que empieces a caminar mas rápido. – Respondió avanzando de nuevo sin dedicarle una nueva mirada a Emil quien se quedó viéndole la espalda unos segundos antes de reanudar su paso.
¿Que había sido eso? ¿Lo había herido con semejante comentario? ¿Desde cuando Jia Lóng se mostraba mínimamente afectado por sus palabras? Emil bufó desesperado, ¿desde cuando le importaba lo que Jia Lóng pensara? Posiblemente, el otro se estaría haciendo el pesado, el ofendido, y tercamente sólo para hacerse la victima y poner a Emil en el papel del chico grosero, una vez mas.
– Si no te apresuras, te voy a dejar atrás – de pronto, la voz del otro muchacho sacó a Emil de sus pensamientos. – No estoy bromeando.
Por supuesto que no lo hacía, por alguna razón, escuchar a Emil quejarse de él, lo había fastidiado en demasía. Quizás, en determinado momento había considerado las palabras de Tino, de Yao, del mundo en tratar de figurar al chico detrás de él, como un chico amable, pero, al dirigir su vista a Emil pudo sentir que no había nada más lejos de la realidad. Aquella prepotencia, altanería y facilidad de enojo de quien era su prometido, le sacaban de sus casillas, era como, si no quejarse le costase demasiado. Jia Lóng soltó un quejido y continuó su camino.
–Bien – Emil protestó, él no podía seguir el paso de Jia Lóng, no sólo por su escasa actividad física derivada de su debilidad, sino por que al parecer, lo hacia a propósito, avanzaba rápido a propósito. – hagamos esto mas fácil ¿Quieres? Vete por tu lado, déjame en paz, y yo me voy por el mio, dejándote en paz.
–Ya – Jia Lóng le miró con sus ojos estoicos – Esta bien entonces, con tal de dejar de escuchar tus quejas todo el camino.
Emil hubiese podido protestar, salir de la fase de tan solo fruncir el cejo y mirar fijamente a Jia Lóng con las mejillas levemente infladas y el color escarlata denotando su frustración en las mejillas, como en ese momento y atestar una nueva colección de palabras hirientes, sin embargo prefirió quedarse callado y dar la vuelta para tomar un sendero, el de la izquierda.
–Bien entonces, adiós.
– Bien.
– ¡Bien! – dijo y caminó a paso firme sobre el sendero sin molestarse a mirar hacia atrás, dejando a un muy consternado Jia Lóng.
– ¿Por qué?... ¿Porque demonios me interesa lo que digas? – Preguntó para si mismo una vez estuvo a solas y empezó a andar por el sendero de la derecha.
– Empiezo a creer que nuestros esfuerzos son en vano – Chen comentaba con un gesto resignado a la par que calibraba la tetera y servirse una pequeña taza de té. – Creí que el plan de iba a funcionar…
–Traerlos, dejarlos pasar un poco de tiempo, juntos, para que se conociesen… – Aurora respondió también triste por la situación.
–No – intervino Yao, quién recién entraba a la habitación seguido de los demás quienes se posicionaban en la sala de la cabaña– El plan en sí, era que tenían que trabajar en conjunto.
–Ah~ quizás, quizás, si es que son capaces de quitarse el orgullo de encima – Lukas respondió entrando a la cocina por una taza de café – No desesperen, quien sabe… quizás incluso, JiaLóng descubra que Emil no es tan dejado y…Emil pueda ver algo bueno…en ese muchacho…– suspiró a eso ultimo. –…quizás.
– ¿Estas insinuando que Jia Lóng no tiene nada bueno? – Yao insistió inquisitivo.
– ¿Yo?, yo nunca dije nada de eso…~
– ¡Cual sea! Esperemos que se ayuden mutuamente, ¿van acompañándose no? – Mikkel rompió la tensión y todos le voltearon a ver.
– De hecho, ya deberían haber regresado. ¿No creen? – Tino preguntó, nervioso, jugando con sus manos y los demás asintieron, de pronto, la puerta se abrió de golpe y todos voltearon expectantes, esperando por ver a los dos chicos y sin embargo, sólo había uno.
– ¡Jia Lóng! ¿Dónde estaban? Se han tardado… –Chen fue la primera en hablar, pero fue disminuyendo su voz al ver que sólo había llegado su hijo.
– ¿Huh? Emil se fue por su lado. – Respondió levemente frunciendo el cejo - ¿No ha…llegado? – la respuesta que obtuvo fue la vista de los presentes negando levemente con la cabeza.
–Creímos que estarían juntos… – Respondió su madre.
– ¿Y como, qué les ha hecho suponer eso…? – suspiró. Demonios, ¿Dónde te metiste?
–Esperémosle, de seguro, no tarda en llegar – Yao aseveró y los demás parecieron calmarse un poco. Menos Lukas, quien frunció el cejo levemente.
– ¿En que punto se separaron?
Jia Lóng arqueó una ceja y le miró confirmando todas sus sospechas. ¿Es que acaso todo es su plan maestro? , suspiró cansinamente antes de responder. – A mitad del bosque, donde se divide. –Ante aquella respuesta Lukas se quedó pensativo.
– Oye Luke, no es ahí dónde… – Mikkel había empezado una pregunta pero había sido brutalmente callado por Lukas y un codazo.
–No, no fue ahí. – Fue la simple respuesta de Lukas y Jia Lóng le miró con intriga.
– Esperemos por Emil entonces…
Claro que Emil no apareció en los siguientes diez minutos, ni siquiera en los veinte que siguieron a esos primeros diez, todos empezaron a impacientarse, pero el sol en el exterior les decía que aún el chico no se encontraría en grandes problemas. Ir a buscarlo, por el contrario, si sería un gran problema, pues existía la posibilidad de perderse. De pronto se escuchó un trueno, símbolo de la lluvia que estaba por caer. Esto no puede estar pasando pensó más de uno, pero ninguno de los presentes se atrevió a vociferarlo.
– Maldición, esto no puede estar pasando…. – Excepto, claro, Jia Lóng. – fue exactamente lo que quería que no pasara, y se lo dije. – susurró a su hermano mayor.
– Deberías ir a buscarlo – la voz de Lukas se hizo presente – después de todo, tu lo dejaste solo.
–Yo no lo deje solo- estableció en su defensa – Él se fue por su lado.
Lukas sonrió sarcásticamente y después se encargó de dar una mordida a una arenosa galleta de mantequilla glaseada. – Tu ibas con él, y sabes por donde se fue… creo que no hay persona mas indicada para buscarle que tú~
Aquello era parte de su venganza, ¿cierto? Jia Lóng resopló frustrado cuando los presientes asintieron, como si Lukas acabase de dar con la verdad de la vida. "Tiene un punto" dijeron todos asintiendo de nuevo.
– Además~ – Lukas sonrió ladina e irónicamente mirando a Jia Lóng – Tu eres su prometido…
–Lukas tiene razón – Yao atestó antes de que su hermano menor pudiera replicar. – Siento que deberías ir a buscarlo antes de que llegue la lluvia.
El chico suspiró derrotado por la incesante mirada de todos en la habitación así que fue a la habitación, se colocó su sudadera de panda y salió dispuesto a ir a buscar a Emil para terminar pronto con todo eso. – Iré entonces, espero no tardar mas le vale no haberse ido lejos- dijo antes de salir.
–Uhm – Mikkel se quedó pensando y minutos después, habló – ¿Qué no, Emil le tiene miedo a los relámpagos?
–Oh… que cosas – fue la respuesta de Lukas y los demás se miraron los unos a los otros alarmados.
Genial, pensó Emil, el camino se había acabado en una especie de ladera donde sobresalía una especie de protuberancia en la montaña, al acercarse, pudo detectar que era una cueva. Suspiró. – He tomado el camino equivocado, desde luego que sería así, estúpida mala suerte. – dijo para si mismo subiendo un poco. Quizás desde un punto más alto podría figurarse por dónde salir y regresar. No debería estar muy lejos, después de todo caminaba lento. Rechinó los tienes.
–Es un idiota, un idiota idiota, idiota – repitió varias veces. – Si yo camino lento, él camina muy rápido… ¡Ni siquiera tiene sentido! Ugh – se quejó. – ¡Nadie camina así!
Su queja quedó inconclusa cuando un relámpago iluminó la zona de manera breve con un resplandor violáceo y segundos más tarde, se escuchó el trueno. Emil contó los segundos y determinó, que, para su mala suerte, el centro de la tormenta estaba a escasos kilómetros de ahí. Un escalofrío le recorrió la espalda, no es que tuviera miedo…mentía, si tenía miedo, pero era un miedo que se había negado a abandonarlo desde que era pequeño, el sonido del cielo enfierecido siempre le había ocasionado un cuestionable miedo, quizás, debido a que era el sonido de la destrucción. Emil tragó saliva levemente y se dispuso entonces a resguardarse de la lluvia en la pequeña cueva frente a él, y por mucho que le frustró, tuvo que admitirlo: Jia Lóng tenía razón.
Apenas se metió en la cueva, la lluvia se desató con más fuerza empapando todo a su paso, pronto, el ruido y la intensidad del agua hizo que el exterior de la cueva resultase imposible de ver. El chico tragó saliva, era inútil mentalizarse, se había perdido, llovía con fuerza, no podría regresar en un tiempo y para colmo, se encontraba solo y tan sólo acompañado por el sonido de los truenos, el de la furiosa e incesante lluvia y el de su propia respiración. Tomó asiento y se recargó levemente sobre la pared de aquél sitio, de pronto varias varas gruesas de madera se desacomodaron. Probablemente alguien había usado ese sitio como refugio anteriormente, después de todo era un sitio muy visitado y aquella cueva justo parecía construida para ese propósito. Emil suspiró abrazándose a sus rodillas, para colmo, había oscurecido.
Estando en aquella condición lo que menos quería era, sinceramente, escuchar más ruidos, él sabía que no había animales salvajes cerca, pero siempre existía esa posibilidad ¿Cierto? Un ruido llamó su atención y cerró los ojos con fuerza, quizás, si no se movía, lo que sea que estuviese allá afuera no lo atacaría.
– ¡Emil! – una voz conocida llamó su nombre – ¡Emil! Si me oyes, ¡grita!
Era un grito apenas perceptible por la intensidad de la lluvia y Emil no pudo evitar alzar la mirada con sorpresa. Claro, le habrían buscado pero… ¿él? En la lluvia, seguramente lo mandaron. Supuso.
– ¡Aquí! – respondió saliendo brevemente de la cueva y metiéndose pronto para evitar empaparse, Jia Lóng alcanzó a verlo y avanzó hasta él, entrando al refugio, estaba empapado de pies a cabeza y con la ropa llena de barro.
–Finalmente te encuentro, ¿Tenías que alejarte tanto?
Emil se le quedó viendo, difícilmente podía distinguirle debido a la escasez de la luz, pero lo suficiente para darse cuenta de su condición; voluntariamente o no, Jia Lóng le había ido a buscar, se había empapado y ensuciado para encontrarle y, le había encontrado.
– Quítate tu playera y sudadera – Emil ordenó asertivamente y Jia Lóng no pudo evitar hacer un ruido de incredulidad.
– ¿Eh? Y, como que… ¿Por qué?
–Por que estas empapado, y te vas a enfermar si no te cambias.
–…Entonces es mas sano quedarme semi desnudo, ¿Esa es tu lógica? – respondió sin embargo, como respuesta lo que recibió fue una prenda seca y cálida en su cara, Jia Lóng, adivinó correctamente, que se trataba del abrigo de Emil.
– Ponte eso, así no te dará frio.
–Espera…– preguntó sorprendido, por alguna razón, parecía incluso haberse olvidado de respirar. Tomó el abrigo con ambas manos. – ¿Y tu? Póntelo de nuevo, te vas a enfriar.
–Yo no estoy empapado, aún tengo mi ropa seca, y estoy usando doble camiseta…
Jia Lóng suspiró y colocó el abrigo sobre Emil –a quien a había buscado a tientas- y entonces procedió a quitarse la sudadera de panda y la camiseta roja , arrojando ambas piezas al suelo antes de tomar el abrigo y colocárselo encima, en efecto, el calor de dicha prenda era reconfortante, sintió alivio al sentirlo y sonrió levemente. Vaya, que sorpresa pensó.
–Entonces, alcanzaste a refugiarte antes de que se soltara la lluvia.
–Si… ¿Los demás salieron también…?
–No… sólo yo, me mandaron y no sé por qué, pero me temo que esto también fue idea de tu hermano.
– Uhm…Le…le tienes mucha mala fe ¿sabías?
Jia Lóng rio entre dientes sentándose en el suelo, sus manos tocaron los maderos. – ¿Madera? – preguntó levemente.
–Ya estaba ahí.
–Está seca, sirve.
– huh… ¿para?
Jia Lóng rodó los ojos aun sabiendo que Emil no podía verle bien. – En serio… Fuego. ¿Para que más?
–Mmh a menos que sepas hacer fuego, yo no sé esas cosas.
–No, desde luego que no sabes.
– ¿Tu sabes? – Emil preguntó ligeramente esperanzado dejando de lado el sarcasmo y tomando asiento a su lado, guiado por la voz del muchacho.
–No.
Emil se dio un golpe en la frente al oír esa respuesta y suspiró pesadamente. – Ugh…–
–Pero tengo mis métodos – Contestó el asiático y sacó un encendedor de su bolsillo interior – Genial… no se mojó – y entonces, ante la mirada atónita de Emil, se puso a prender fuego a los maderos.
–…Un… ¿Un encendedor?
–Yup…
– ¿Por qué tienes algo así?
–… ¿Nos estoy salvando de estar a oscuras y con frio y tu te preguntas algo así? – Por fin los maderos quedaron encendidos en una pequeña fogata, Jia Lóng dirigió su mirada hacia Emil, siendo iluminado por el rojizo resplandor del fuego.
–Uh huh – Fue la respuesta del rubio quien se acercó al fuego extendiendo sus manos, un relámpago se vislumbró y de nuevo, segundos mas tarde el trueno se hizo presente, Emil se encogió levemente cerrando los ojos. Agarrando valor, segundos después, miró a los alrededores, se puso de pie y tomando una larga vara que yacía en la tierra, extendió la sudadera de panda para que se secase.
– ¿Qué haces?
– Que…se seque un poco… – Respondió logrando colocar otra vara para sostenerla.
Jia Lóng suspiró y se colocó mas cerca del fuego para calentarse un poco también, Emil entonces se sentó a su lado, un tanto cerca de él, pero desde luego, la fogata no era muy amplia y tenían que aprovecharla.
–Entonces… ¿Crees que fue mi hermano?
–yup, y también fue su idea la de mandarme a buscarte. No debiste de haberte ido ¿Sabes? Si te hubiese pasado algo, me hubieran linchado, lo sé.
–pfft. No necesito que me estés cuidando, créeme.
–Al parecer, si.
–No.
–Emil…
Ante el llamado de su nombre, el aludido se quedó callado y tan sólo volteó a ver a su interlocutor. – ¿No tenías miedo?
Le miró con sorpresa, ¿Por qué preguntaba eso? , Emil suspiró levemente antes de regresar la mirada al fuego. –…si… – admitió levemente. – ¿Cómo lo supiste?...
–Lo supuse…
– ¿Por qué?...
–Por los relámpagos y truenos, te encogiste cuando sonó uno. Afortunadamente no hay tantos en esta tormenta ¿No crees?
–ajá…– respondió levemente.
–Espero que se pase pronto y podamos salir de aquí.
–si…
Emil se sentía vulnerable al haber revelado ese miedo, temía que se burlara de él por un miedo tan infantil. Después de todo, Jia Lóng utilizaría esa información en su contra, o era lo mas lógico de pensar. Un nuevo estruendo se hizo presente y de nuevo, Emil se encogió tan solo para quedarse sorprendido cuando sintió cómo, el otro chico pasaba, protectoramente, un brazo por su hombro. – ¡que…!–
–No pasa nada – Le dijo Jia Lóng. – No pasa nada…
Emil no se soltó de ese agarre. – Gracias… Jia Long. – Le respondió, pronunciar su nombre era muy complicado y sonaba realmente terrible con ese acento.
El aludido sonrió ladinamente. – Es... ShiāLón. La "g" del final no se pronuncia tan fuerte, es sólo para terminar el sonido. El sonido del principio es suave y aunque su transcripción se escribe separado "Jia Lóng", se pronuncia junto, sin pausas… Dilo de nuevo.
–"Shia Luun"
–De nuevo…
–"Xialun"
–Casi…
Emil tragó saliva nerviosamente. – "ShiáLón."
–Mejor, mucho mejor. – Jia Lóng sonrió levemente y Emil le miró con sorpresa de ver una expresión diferente a la siempre lánguida y estoica expresión en su rostro. Emil le devolvió la sonrisa.
– ¿Qué significa?
–Digamos que significa "Dragón"
–Wow… – Emil sonrió y después soltó una risa suave. – ¡Que estereotípico!
Jia Lóng le miró también con sorpresa. Vaya, así que también sabes hacer otras expresiones. Pensó sonriendo levemente.
–…se detuvo– comentó el asiático, después de un rato. – Será mejor que empecemos a movernos.
Emil asintió poniéndose de pie y tomando la sudadera de panda, colocándosela. – Vámonos entonces.
–Espera… Ponte tu abrigo, dame la sudadera.
Emil negó con la cabeza – Aún está muy húmeda y tu no tienes nada debajo de ese abrigo, y como ves, yo tengo dos abajo, no pasa nada. Vámonos. – Insistió.
–No es necesario que la traigas, te va a mojar mas de lo que te cubra…
–Es una sudadera de panda. ¿Cada cuando ves una así? …no la podemos dejar aquí.
Le miró con sorpresa y rio entre dientes asintiendo. – Un punto, vámonos entonces.
Acto seguido ambos salieron de la cueva caminando por el resbaladizo fango que se había formado en la periferia de su refugio, iban agarrándose de las ramas cercanas para evitar caer, dieron la vuelta a la ladera guiados por una cinta plástica color azul y por la escasa luz de luna.
– ¿Si puedes ver esta cinta? Es obra de tu hermano, la usó para trazar este camino y poder volver.
– ¿Eeeh!?
–yup, posiblemente, su intención era perderme a mí y no a ti…creo.
–Pareces conocerlo más que yo…
–No es eso. Es sólo que supongo, que pensamos igual en muchas cosas.
–Eso es aterrador… con un solo Luke era suficiente…
Jia Lóng rio entre dientes. – Pero yo soy mejor, y ya me vengaré.
– ¿Vengarte? – Emil preguntó al llegar a la orilla de la ladera.
–Si, por su culpa terminamos en esta situación llena de lodo.
– Cuenta conmigo entonces.
Jia Lóng sonrió a eso de manera irónica, pero internamente honesta. – Enemigo en común ¿huh?.
–Correcto.
–Bien.
De pronto, cuando intentaron seguir avanzando, la tierra reblandecida por causa de la lluvia se venció ante el peso de los dos chicos, el primero en resbalar fue Emil. De manera instintiva y haciendo uso de sus agudos reflejos, Jia Lóng le sujetó de la mano para que no cayera, sin embargo, esto sólo provocó que los dos cayeran rodando por la resbalosa ladera, en acto reflejo, el mayor, sujetó a Emil en un abrazo cubriéndole la cabeza mientras caían. Jia Lóng, a su vez se inclinó levemente hacia adelante. Él lo sabía, aquella protección lograría evitar que cualquiera de los dos sufriera un golpe en la cabeza si al dejar de caer chocaban con una roca podría ser fatal, en aquella posición, si había un golpe, sería absorbido por propios sus hombros y espalda, doliendo mucho, pero sin trágicas consecuencias.
Durante la caída, Emil cerró los ojos con fuerza, aún incluso al sentir cómo Jia Lóng lo tomaba entre sus brazos, intentó reclamar. "¡Te harás daño!" había intentado decir, pero la velocidad a la que iban rodando por la ladera era demasiada, además de que el otro chico le mantenía aferrado con fuerza. De pronto el movimiento cesó y para fortuna de los dos, el golpe no se dio contra una roca, sino se detuvieron al llegar a la falda de la ladera con lo que terminaron sobre tierra firme, húmeda, pero firme.
– ¿Estas bien? – Jia Lóng preguntó con dificultad, abriendo los brazos para que Emil saliera de su firme abrazo. El chico miró a los alrededores y pudo distinguir el claro donde pegaba la luz de la luna: La salida del bosque.
– ¡Si! – Respondió feliz – ¡Mira! Ya estamos cerca… –Jia Lóng asintió con un gesto de dolor sentándose para intentar ponerse de pie, Emil le observaba fijamente. –Es… ¿Estas bien? – preguntó al ver el gesto de dolor en el otro chico.
Sin embargo, Jia Lóng no pudo responder, dejándose caer sentado de nuevo, cerrando los ojos en dolor. –Mi pie…– se quejó – Creo que me he lastimado el pie.
Emil le miró alarmado y entonces se puso de pie y se agachó para ayudarle a levantarse. – Tenemos que apresurarnos a llegar entonces, recárgate en mí. Ya no estamos lejos, pero es urgente que te revisen.
–E… Espera…– Jia Lóng se detuvo sobre los hombros de Emil, alzando el pie derecho que era el que había resultado lesionado. Acto seguido intentó caminar solo, fallando en el intento.
– ¡No seas terco! – Le respondió Emil dándole la espalda – Yo te llevo…
Jia Lóng le miró con sorpresa y levemente aterrado. – ¿¡HUH!? Nope. No. No. No
– ¡No seas así! ¡Necio! – volteó a verle. – Entonces recárgate en mí…
Jia Lóng suspiró a eso último. – Vale – respondió lánguidamente dejando que Emil cruzara un brazo por su costado y cruzando él mismo el brazo por el hombro de Emil para caminar apoyando por el chico. De pronto, la amable voz de Tino sonó en su cabeza.
"Es un chico muy amable"
Quizás…quizás…pensó.
Avanzaron ambos, el tramo faltante hasta dar con la cabaña donde se encontraban los demás miembros de las familias, en cuanto llegaron fueron recibidos por todos los adultos que estaban preocupados, e incluso Lukas dejó salir un suspiro de alivio y se fue a acostar a la habitación seguido de Mikkel quien, le estaba confortando su preocupación.
–Metete a bañar – Dijo Yao a su hermano – para revisarte ese pie, y tú también Emil, metete a bañar apenas él salga de la ducha ¿De acuerdo? No querrán contraer un resfriado antes de la escuela.
Y eso hicieron, cuando Emil entró a la habitación ya habían vendado el pie de Jia Lóng quien yacía recostado en la cama de abajo, Emil se sentó en el borde de la cama y le miró levemente preocupado. – ¿Se te rompió? – preguntó sin tacto y Jia Lóng casi se atraganta.
–No… sólo se torció, pero estará bien, no es nada grave, espero.
Emil asintió. – ¿Dónde esta Mikkel? –preguntó mirando a los alrededores tan solo para descubrir, frustradamente, que se encontraba con Lukas en la cama de arriba roncando. ¡Creí que no cabías arriba! Pensó y suspiró exasperado. Espera…
Emil dirigió la vista a la cama de abajo y Jia Lóng le miró entendiendo la situación, le devolvió una mirada de sorpresa y ambos se quedaron en silencio con un leve sonrojo cruzando sus mejillas. No tenía sentido discutir, Mikkel no se iba a despertar, Lukas mucho menos y Jia Lóng no podía moverse de lugar. Emil suspiró y miró a su prometido. Ambos se miraron resignados y Emil se metió debajo de las sabanas.
–Lo hago por que no tengo otro remedio.
–Tranquilo – respondió de nuevo con su usual tono de voz – ni quien quiera hacerte algo.
–Idiota
–Gracias.
–Uh... – Emil se quedó callado sin saber que responder, sin saber si esa respuesta era sarcasmo o de verdad había cambiado el tema para agradecerle. ¿Pero por qué tendría que agradecerle?, decidió no responder, dándole la victoria a Jia Lóng, le dio la espalda y se acomodó para dormir, cerrando los ojos dejándose vencer por el sueño.
Jia Lóng se quedó en silencio y después de varios minutos giró sobre su flanco izquierdo, Emil seguía dándole la espalda, aunque justo en ese momento y en sueños se giró y quedaron encarados. Enrojeciendo intensamente, Jia Lóng retrocedió levemente y se acomodó boca arriba, mirándole de reojo. Un "De nada" hubiera estado bien… pensó cerrando los ojos, pero por alguna razón, la imagen de Emil se rehusaba a abandonar sus pensamientos. De nuevo, volteó a mirarlo, el chico reposaba sobre sus propios brazos, Jia Lóng podía verlo gracias a la tenue luz de la lámpara de noche, suspiró levemente. Realmente, ese chico tenía rasgos muy…lindos. Los ojos claros de un color peculiar, las pestañas largas, la nariz afilada, la cara redonda, los labios pálidos y delgados, y el exacto sonrojo en su pálida tez.
Si tan sólo no fueras tan berrinchudo, caprichoso e insoportable…pensó observándole detenidamente. Aquel día había visto su sonrisa, lo había oído reír, y tenía que admitirlo. Había sido una vista interesante. Posó sus ojos en aquellos pálidos labios. ¿Qué pasaría si…?
Se quedó pasmado con sus propios pensamientos y optó por girarse y darle la espalda. ¡¿Pero que estoy pensando?! Se talló la cara y decidió obligarse a dormir.
A la mañana siguiente, Lukas y Mikkel se despertaron dándose cuenta que, quizás, su maquiavélico plan no había salido como lo habían formulado, pero los resultados habían sido peculiarmente mejores.
–Mikkel – La voz de Lukas le llamó cuando, por fin se bajó de la cama de arriba. – Mira – señaló a quienes dormían en la cama de abajo, Mikkel colgó la cabeza desde la cama de arriba y sonrió ampliamente ante la escena frente a sus ojos.
Los dos chicos aún dormían, Jia Lóng con un pie fuera de la cama, boca arriba mientras Emil dormía de lado, echándole una pierna encima al otro chico, aunque el dato curioso de aquella escena, era que el brazo derecho del Jia Lóng, abrazaba ligeramente a Emil.
Lukas aprovechó para tomar una foto con su móvil. – Esto me va a valer oro – dijo sonriendo ladinamente antes de prepararse para desayunar y Mikkel no tardó en seguirlo, no sin antes dirigir una última mirada a los chicos y sonreír colocándoles la manta que se les había resbalado de encima.
–Luke nunca se equivoca… – dijo antes de salir.
Fin del capítulo 4
¡Gracias por tomarse la molestia de leer!
X) es tan cliché i'm sorry pero AMO los chichés en las historias de OTP y eso jajaja
y si! u dan ganas de darles sus zapes a este par por que son insufribles uwó jajaja.
AH! Me hacen felices sus comentarios, sus favoritos, sus follows todo!.
No me había tardado en actualizar. sorry. Mi computadora no está trabajando adecuadamente y se me estaban juntando también las traducciones de un comic, entonces he andado un poco atareada D: pero bueno. ^^ Puedo regresar a actualizar este fic, que realmente me hace feliz escribir.
¡be-sos!
