Bueno, pues he aquí el tercer encuentro entre nuestras chicas. ¿Qué pasará? ¿Le volverá a tirar Lexa una copa a Clarke? ¿La rubia conseguirá arreglar la situación?

Leed y lo descubriréis.

¡Disfrutad!


LEXA (tras 3ª Fiesta)

No es una noche de frío, pero su piel, aún empapada por la copa de Lincoln, se pone de gallina al sentir el frescor amplificado por esa misma humedad.

Tiene frío, por lo que se abraza a si misma, andando por las calles en dirección a casa.

Le dan igual las fiestas.

Le dan igual Lincoln y Anya.

Está frustrada, cabreada por cómo ha ido la noche.

Sólo quería pasar su noche entre apuntes. No deseaba ponerse un disfraz, no deseaba ir de fiesta en fiesta para que la manoseasen, ni correr de un tío al que le acababa de partir el labio. No quería ligar con nadie, ni que una rubia la engañara para darle el teléfono.

Tan sólo había querido una noche de tranquilidad, y lo que ha conseguido es una noche llena de incomodidad, de sentirse estúpida y estar rodeada de gente borracha, cuando ella sólo se ha bebido dos.

Al menos ha conseguido escaparse.

Ha conseguido perder a Lincoln y a esa… rubia vestida de poli… no recuerda su nombre y tampoco es que le importe tanto como para sacar la falsa multa, que no sabe por qué guarda aún junto a su carnet de identidad, y ver su nombre.

Un coche, con la música tan alta como para compartirla con medio barrio, pasa a su lado, y ella lo observa pasar.

No es la música la que llama su atención, es el coche. El modelo del coche.

El mismo y del mismo color que el de Costia.

Lo observa alejarse, preguntándose si será el de su ex novia. Si será el mismo coche en el que viajaron más de 1500 kilómetros para ver a los padres de ella, el mismo en que le dijo a Costia "te quiero" por primera vez.

El mismo en que descubrió a Costia besándose con otra chica. El mismo en que consiguió que Costia le confesara que el único motivo por el que empezó a salir con Lexa fue porque esta era, y es, la mejor estudiante de su curso y, al verse Costia con notas demasiado bajas como para que no le quitaran su beca, empezó a salir con Lexa para poder tener clases gratis y mantener la beca.

El mismo coche que abandonó hace año y medio, sin mirar atrás, decidiendo centrarse en su carrera, y sólo en su carrera.

No va a volver a dejar que nadie juegue con ella.

Nadie.

- ¡Hey!

Sigue andando, aún con frío.

- ¡Hey, tú!

No reconoce la voz, por lo que no debe ir con ella.

Al fin y al cabo, hay más gente en la…

- ¡Tú! ¡La morena vestida de boxeadora!

Vale, sí va con ella.

Se para, con el ceño fruncido, y se gira, rezando porque la dejen en paz y pueda llegar a casa.

Pero no parece que vaya a ser tan fácil.

Es el tío vestido de capitán Garfio, acompañado de dos amigos, y con la nariz vendada.

Mierda.

- Joder, eres tú de verdad. ¡Me has roto la nariz, zorra! ¡Te vas a enterar!

No desea problemas. Sabe que puede con ellos pero no desea problemas.

Por eso, sale corriendo.

Y corre, escuchando los gritos de los tres que la persiguen.

Corre, metiéndose por un callejón, entre dos edificios, y saltando para subirse a unas escaleras de incendio y, haciéndose pequeña contra una de las ventanas.

Les oye entrar en el callejón.

- Pero, ¿qué..? –dice uno.

- Dónde coño se ha metido –oye a otro.

- No puede haber ido muy lejos –termina otro.

Vuelve a oír sus pasos alejándose.

Y espera.

Cuenta hasta treinta, antes de sacar el móvil de su escondite en una de sus botas, llamando rápidamente a Anya. No piensa seguir su camino sola. No con esos buscándola.

- El teléfono marcado no está dispo…

Cuelga.

Mierda.

Lincoln.

Un tono.

Dos.

Tres tonos.

- ¡Hola! Soy Lincoln, en este momento no puedo atenderte. ¡Deja un…

Cuelga.

Vuelve a intentarlo.

Un tono.

Dos tonos.

Tres.

- ¡Hola! Soy Lincoln, en est…

Cuelga.

¡Maldita sea!

Qué hacer. A quién llamar.

Y se le ocurre una idea.

No le gusta, pero parece ser la única opción.

Por lo que saca el maldito papel de su sujetador deportivo y llama a… Clarke, se llama Clarke.

.

.

.

.

CLARKE (2ª Fiesta)

Está preocupada.

No sabe nada de la morena desde que le tiró la copa.

Intentó seguirla para disculparse pero la chica debe de ser medio ninja porque, nada, que no la encontró.

Eso, sumado a que el famoso MCA ha resultado ser Lincoln, amigo de la morena (el cual le ha chocado los cinco al saber que ella es la famosa "falsa policía" del número de teléfono), quien, al intentar llamar a su amiga, ha descubierto que se ha dejado el móvil en casa, por lo que no tienen forma de contactar con Lexa.

Por eso, y por su sentimiento de culpabilidad, está en el coche, dirigiéndose a la dirección que Lincoln le ha dado de su apartamento, siguiendo el camino más corto, buscándola.

Estas noches de fiesta hay mucho loco por las calles (su madre le ha contado muchas historias de urgencias en el hospital en noches así), y no desea que a la morena le pase algo por huir de una fiesta por ella.

Raven, la menos borracha de sus amigas, ni tan siquiera ha pestañeado cuando le ha dicho que iba a buscar a Lexa. Simplemente le ha dicho que vaya, que pase por la calle principal del campus por si acaso, y que se quedaba en la fiesta con los "tortolitos" (que ya habían empezado a darse el lote, tras decir Lincoln "no le pasará nada a Lexa, si intentan algo con ella, los destroza, fijo, esos abdominales que tiene son por algo") por si a la morena le da por volver.

Va lo más lenta posible, mirando a ambos lados de la calle por si la ve.

Pasa grupos de gente, algunas personas solitarias, pero ninguna es ella.

Y le pone nerviosa.

Tiene un mal presentimiento, y espera que no sea cierto.

Y justo cuando le adelanta un coche con la música a todo volumen, nota su móvil vibrarle en el bolsillo.

Lo saca, como puede, y ve un número que no conoce, pero espera saber quién es.

- ¿Sí? –responde, poniendo el altavoz.

Silencio.

- ¿Hola? –vuelve a intentar, parando el coche a un lado de la calle.

- Hey –responden, por fin, al otro lado –. ¿Clarke?

- Sí, soy yo. ¿Lexa?

No responde.

- ¿Va to…? –empieza a preguntar la rubia.

- Hay unos locos persiguiéndome –le corta la morena – y no… no sé dónde están ahora.

- ¿Dónde estás? Voy en coche. Te voy a buscar y te llevo dónde me digas. Tu amigo, Lincoln, me ha dado vuestra dirección. Te puedo llevar ahí y luego me vuelvo a la fiesta.

Vuelve a haber silencio.

- ¿Has bebido? –le pregunta Lexa.

- No, soy la conductora sobria de la noche.

La oye suspirar.

- Te mando mi ubicación –dice la morena, antes de que el teléfono de la rubia de un pitido.

Abre rápidamente el mensaje con la ubicación, dando gracias al ver que está a dos manzanas.

- En cinco minutos estoy ahí –le dice, arrancando el coche –. ¿Estás bien? Lincoln me comentó que podías partirle la cara a cualquiera.

Escucha a Lexa reír, como si intentara no hacerlo. Como si no debiera.

Y Clarke sonríe.

- Le has partido la cara a alguien y por eso tengo que ir a buscarte, ¿eh?

Vuelve a oírla reír.

- Se lo merecía.

- Estoy segura, ¿qué ha hecho? –pregunta Clarke, girando para entrar en la calle donde le aparece el punto de la ubicación de Lexa.

- Tocarme el culo.

Clarke se ríe, no puede evitarlo.

Se ríe porque la imagen que tenía de la morena (asustada al verla vestida de policía, con los ojos abiertos de par en par y dándole el carnet, indefensa), no tiene en absoluto nada que ver con la verdadera personalidad que Lexa le está demostrando tener.

Una imagen que le gusta cada vez más, la verdad.

- Estoy junto a la salida de un callejón –le indica a Lexa, parando el coche.

La línea del teléfono se corta, y Clarke espera, aprovechando para guardar el teléfono de la morena en sus contactos, por si acaso.

Y mira hacia el callejón al ver movimiento. Justo a tiempo de ver a Lexa bajar de unas escaleras de incendios lo suficientemente altas como para preguntarse cómo ha subido hasta ahí.

Quita el cierre automático de las puertas, dejando entrar a Lexa, quien cierra la puerta tras ella y se pone el cinturón.

Y se quedan en silencio.

Clarke mirando a Lexa, sonriente. Esta mirando al frente, esperando. Seguramente esperando a ponerse en marcha, pero la rubia no arranca el coche.

Por lo que Lexa termina devolviéndole la mirada, alzando una ceja.

- ¿A dónde, señorita? –le pregunta Clarke.

- ¿No te había dado Lincoln nuestra dirección?

- Sí, pero no quería suponer que querías volver a casa –sonríe Clarke, volviendo la vista a la carretera para ponerse en marcha.

Ambas callan de nuevo. Clarke, sin dejar de sonreír, nota la mirada de Lexa clavada en ella.

- Que sepas que sigo pensando lo mismo –rompe el silencio Clarke.

- ¿El qué? –pregunta la morena.

Aprovechando un semáforo en rojo, Clarke clava su mirada en la penetrante de Lexa, y responde:

- Que tus ojos son tan preciosos que deberían ser ilegales.

Ve la sorpresa teñir esos ojos verdes, y un ligero rubor aparecer en las mejillas de la morena, antes de volver a mirar a la carretera para seguir su camino.

El silencio vuelve.

Un silencio curiosamente cómodo que ninguna se atreve a romper más. No hasta que llegan a la dirección que le facilitó Lincoln.

Tiene suerte, y encuentra un sitio justo delante del portal, donde aparca y apaga el motor.

Lexa no sale del coche, cuando Clarke la mira, la ve sumida en sus pensamientos.

No se atreve a romper la concentración de la morena. Aunque tampoco siente que tenga permiso para observarla sin pestañear.

La morena es preciosa, como una estatua digna de los museos que recorre para hacer sus bocetos para clase.

Sigue sin saber cómo se atrevió a darle su número a la morena. No suele ser tan atrevida, pero hay algo en ella…

- Siento haberte tirado la copa –casi susurra Lexa.

- Tranquila, no debería haberte vacilado haciéndome pasar por policía.

Lexa hace un sonido gutural para decir que sí, que está de acuerdo.

- No me gusta que me engañen, que me usen –sigue la morena –, pero no debería haberte tirado la copa.

- Nada, estamos en paz –le sonríe Clarke.

Lexa asiente con la cabeza, mirando a Clarke. Y esta cree que la morena va a decir algo, por lo que espera, pero no, la ve abrir la puerta y salir.

- Gracias por traerme –dice Lexa, antes de cerrar la puerta.

Clarke la observa rodear el coche en dirección al portal, y abrirlo con unas llaves que se saca del interior de una de sus botas.

Y antes de que Lexa entre, antes de que Clarke se vaya, la rubia baja la ventanilla y grita:

- Vale, entonces, si te vacilan para darte un número, toca que les tires la copa. Y si te tocan el culo, les partes la cara. ¿Qué haces si te piden una cita?

Lexa se gira, mirando fijamente a Clarke.

Pero no responde, entra en el portal y desaparece en el ascensor, dejando a Clarke con la sensación de que, bueno, es normal. No tiene tanta suerte como para que una chica como Lexa acepte salir con ella.

Por lo que, sonriente, vuelve a ponerse en marcha hacia la fiesta en la que ha dejado a sus amigas.

Cuando recibe un sms, que lee en un semáforo en rojo.

DE: Lexa Ojos Verdes

"Pídeme esa cita y lo averiguarás."