Autor: katu-kaocyan
Fandom: xxxHolic
Pareja: Doumeki/Watanuki
Tema: No hay nada más respetable que una maldad antigua.
No hay nada más respetable que una maldad antigua.
No sabía como describirla ¡Era malvada! ¡SIMPLEMENTE ERA UNA MUJER VIL! Cada vez que la veía con su mueca en el rostro, que intentaba mostrarse como una sonrisa amable, no podía más que interpretar el gesto como la bienvenida a la capa más profunda del infierno.
A veces sentía que la mujer se presentaba en sus sueños y pesadillas más horrorosas gritando:
- ¡Watanukiiiiii, quiero una botella de este licoooor! – y le tendía una hojilla de papel amarillento donde venían unas palabras en katakana, que no podía interpretar. Las leía y las releía, hasta que caía en la cuenta que tendría que teletransportarse a una vinoteca Europea si es que quería una antes de que acabara el día.
- ¿¡EHHHHHHHHHHHHHHHHHHH?! ¿¡CÓMO ES QUE VOY A CONSEGUIR UNA DE ESTAS?! – y en ese mismo momento, cuando vislumbraba el pórtico de los mismísimos avernos (uno de los armarios de la tienda de Yuuko) la pesadilla terminaba y se daba cuenta que se le hacía tarde para llegar a la escuela.
Para su mala suerte, esa tarde parecía que Yuuko hubiera leído sus pensamientos y hubiera planeado cuidadosamente de qué manera podría joderle la existencia, siguiendo como guión la trascripción de uno de sus terrores más profundos:
- ¡Watanukiiiiii, quiero una botella de este saaake! -y tendiéndole una hoja de papel, el muchacho leyó y releyó las palabras, viendo para su alivio que no era más que una botella de sake bastante costosa, pero "relativamente" posible de adquirir.
- ¡Botella de saaaake! ¡Watanukii!
Entre un suspiro, la típica explosión de emociones contenidas de Watanuki y los cánticos de Maru y Moro, Yuuko le extendió otro papel y dio instrucciones concretas.
- Es el pago por un pequeño trabajo. – dijo seriamente, para luego agregar con un guiño. – Es una botella entera ¡Así que si bebes me daré cueeeeeeeentaa!
-Sí, sí, pago de un trabajo. – farfulló el ojiazul, girando los ojos y saliendo de la tienda. – Como si quisiera convertirme en un al…
Ya fuera caminó y caminó, maldiciendo a Yuuko, otras veces a Mokona y después a los rayos del sol, un gato o cualquier cosa que se le atravesara. Cuando llegó al templo, guiado más por instinto que por las instrucciones en el papel, un grito de ira salió de su garganta al ver a Doumeki barriendo unas hojas secas.
-Oi.
- ¡NADA DE OI!
- Justo a tiempo. Ayuda. – y tendiéndole otra escoba, a pesar de sus múltiples quejas, Watanuki terminó limpiando todo, incluyendo la estancia del templo.
- Horrible. – dijo, después de haber terminado la labor, unas horas después. – Parece que no habían puesto mano humana en años. Aunque con alguien tan perezoso como tú, que aparte es una bestia sin educación, no me sorprendería. –agregó, orgulloso sí mismo.
- Sí. – cortó Doumeki, poniéndose en pie. Al joven de gafas, en vez de complacerle la respuesta positiva del arquero, terminó por molestarle aún más; sin embargo ahora estaba solo en la estancia y no tenía sentido insultar a Doumeki cuando este no podía escucharlo.
Unos momentos después Doumeki llegó con la botella de sake que justamente Yuuko le había encargado y se la extendió, con seriedad.
-Es para ella. – le repitió, como si fuera necesario. A Watanuki le humilló un poco que le remarcara tal obviedad, pero se sintió más sorprendido por el hecho de que fuera de parte de Doumeki de quien recibiera el pago.
-¿Tú pediste un deseo?
-No. – y el otro lo observó fijamente.
Watanuki se quedó sentado mirando al horizonte, maldiciendo a Yuuko muy dentro de su ser (y afuera también). Doumeki, por su parte, no podía alejar la vista de su compañero.
-¿Qué me ves? ¿Eh? ¿TENGO ALGO EN LA CARA? –espetó, tan amable como siempre.
Y Doumeki, sin siquiera darle tiempo de reaccionar, le plantó un beso en los labios.
Cuando Watanuki llegó en la noche a la tienda de Yuuko, más enojado que en la tarde, ésta rió complacida.
-¿Cómo estuvo tu tarde, Watanukiii-chaan? – la mujer se sentó cómodamente en su sofá y se puso a fumar, como de costumbre.
-¡Watanukiiii! ¡Watanukiii! ¡La taaarde de Watanuuuukiii! – Maru y Moro bailotearon alrededor de la habitación, siguiendo una alocada Mokona que rebotaba con la botella de sake que segundos antes se encontraba en las manos del muchacho.
-Así que ese era el "pequeño trabajo" – Watanuki para este momento ya estaba echando humo por las orejas.
Yuuko rió, sin intenciones de ocultar el mote perverso de su carcajada.
- Él me dijo si podrías hoy ayudarle para limpiar el templo. Por darte un día libre él me ofreció esto… -y sacando unos recipientes de quién sabe dónde, se sirvió sake y luego le sirvió a Mokona. - ¿Por qué? ¿Te hizo hacer algo más que limpiar?
Watanuki sonrojado hasta las orejas y erizándosele todos los cabellos cual gato enojado, resopló rabioso:
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
Yuuko rió con una risita perversa:
-Porque en ese caso –comentó, bebiendo como si nada – el precio hubiera sido uno mucho más alto…
Y Watanuki, encrespado como estaba, inútil para combatir a la mujer, despotricó como todas las tardes en contra de la malvada bruja, que se regocijaba sentada en el sillón de la estancia.
Yuuko FTW!! :D
