NOTA: Ninguno de los personajes de Bleach me pertenecen. He incluido personajes adicionales, los cuales serás los protagonistas. Si no te gustan esta clase de fics, te recomiendo que no lo leas.

Personajes adicionales principales: Miyuki, Aiko, Sarima, Aoko.

No sé hablar en japonés, así que seguiré escribiendo en español xD

*** *** *** (adelanto en el tiempo)

- - - (cambio de escena)

IV

Retraso y… ¿lucha?

Habían pasado tres años desde que las cuatro muchachas se enteraron que el nombre de su escuadrón sería "Total," pero decir escuadrón estaba equivocado, ya que sólo lo conformaban ellas cuatro.

-Miyuki-chan – dijo Aiko -, ¿qué pasó con nuestro permiso para visitar la Sociedad de Almas?

-Sí, sí – exclamó Aoko -. Desde hace tres años estamos esperándolo. Nosotras no permanecemos así de jóvenes como ellos.

-Pues no ha habido nada nuevo, nada más de lo que ustedes ya conocen – dijo Miyuki.

-No sé a qué esperan – suspiró Sarima, mirando el cielo.

Estaban en la universidad. Hacía dos años habían entrado a la universidad, habiendo cumplido tres de ellas 18 años y Sarima 17. A pesar de que estudiaban en la misma universidad, estudiaban carreras distintas: Sarima estaba estudiando medicina, Miyuki economía, Aoko diseño gráfico y Aiko diseño de interiores.

-Miyuki, me estresa que teclees tanto en la calculadora – dijo Aoko, quien estaba intentando dormir.

-Lo siento, quiero terminar este problema – dijo Miyuki.

-Sarima… Me estresa que leas tanto – dijo Aiko esta vez.

-Tengo práctica dentro de tres días, tengo que terminar de estudiar – dijo Sarima.

-Y por eso no nos metimos a otras carreras – dijeron a su vez Aiko y Aoko.

-Sí, eso no dicen cuando están en entrega de trabajos, parciales y finales – dijo Miyuki, levantando la vista de su cuaderno y mirándola -. Si no mal recuerdo, no rogaban que las ayudáramos a pegar cosas, a diseñar y que nos amaneciéramos con ustedes a pesar de que nosotras ya habíamos terminado exámenes.

Los colores se le subieron a Aiko y a Aoko.

-Miyuki – dijo Sarima -, una mariposa mensajera.

Miyuki levantó la vista, junto con Aiko y Aoko, y vieron que sí, una mariposa negra había llegado. Miyuki dejó su lapicero y levantó su dedo índice, frente a su rostro. La mariposa se posó en su dedo y, luego de cuatro minutos, se retiró. Miyuki se puso de pie.

-¿Qué sucedió? – preguntó Sarima, observando que Miyuki guardaba sus cosas.

-Tenemos que ir a la Sociedad de Almas y presentarnos ante el Comandante. La División Cero se nos unirá luego, pero quieren que primero probemos el poder de los capitanes y los tenientes. Tres capitanes han traicionado a la Sociedad de Almas y se han aliado con los hollows.

-¿¡QUÉ?! – exclamaron las demás.

-En fin, debemos ayudar, pero quieren que midamos la fuerza, porque no pudieron detener a esos tres – dijo Miyuki.

-Entendemos… Pero… ¿Cómo se supone que entraremos a la Sociedad de Almas? Es otro trayecto que para ir al…

-Sí, también nos dijeron que hablemos con Urahara Kisuke…

-Me suena – dijo Aiko, pensativa.

-Yooooooo – escucharon una voz alegre, seguida de una risa -. Mucho gusto en conocerlas – las chicas se volvieron y vieron a un hombre sentado en la rama del árbol que estaba al lado de ellas, vestido con calzado tradicional japonés, un kimono verde pero con un abrigo de un verde más oscuro, con un sombrero de líneas verdes y blancas y se veía su cabello de color beige pero yendo hacia el tono amarillo. No podían ver su rostro, solo una sonrisa muy amplia y se notaba que era alto.

-Me siento chata – dijo Aoko, fijándose en su estatura, ganándose una mirada un tanto asesina por parte de sus amigas.

-¿Quién eres? – dijo Aiko.

-Mmmm, me entristece que estén hablando de mi y no sepan quién soy – dijo, casi con cascaditas en los ojos, para luego reírse y bajarse del árbol, parándose frente a ellas y haciendo que ahora todas se sintieran enanas.

-En serio ahora te entiendo -dijo Sarima, con un aura azul oscuro a su alrededor.

-Urahara, ¿cierto? – dijo Miyuki –Me enviaron un pequeño… Flash de cómo serías. Debo decir que faltó la parte en la que usas sombrero – suspiró Miyuki -. Ya debes de saber quiénes somos, y por qué necesitamos tu ayuda.

-Hai-hai – dijo este, levantando la vista y haciendo que las chicas puedan percatarse que sus ojos eran de un color gris -, Aiko-taichou, Aoko-taichou, Sarima-taichou y Miyuki-soutaichou…

-Taichou – interrumpió Miyuki.

-¿Eh? – el rostro de Urahara mostró cierta confusión.

-El título de Comandante de mi escuadrón sólo se me fue otorgado porque necesitábamos uno – dijo Miyuki, y luego, señalando con la cabeza a sus amigas, añadió -, y como que ninguna de ellas quería, me lo asignaron.

-Y porque tu nivel es ligeramente más elevado que el nuestro – dijo Sarima, sonriendo.

-Tú peleas de igual a igual conmigo – dijo Miyuki.

-Porque ambas manejamos…

-¡COMO SEA! – exclamó Aiko –Nos vas a ayudar a entrar a la Sociedad de Almas, ¿cierto?

-Sí, esas son mis instrucciones – dijo Urahara, mostrando todos sus dientes.

A todas les recorrió un escalofrío, menos a…

-Este tipo me cae genial – exclamó Aiko, recibiendo una mirada incrédula por parte de sus amigas.

-Bueno, bueno – dijo Miyuki -, ¿puedes esperar a que guardemos nuestros bolsos en los casilleros? Nos reuniremos aquí en diez minutos. Las ordenes son ir de forma inmediata – dicho esto, empezó a caminar hacia el complejo de edificios.

-Waaaa, justo cuando pensé que iba a dormir esta tarde – dijo Sarima, resignada.


-Kurosaki-kun – llamó Orihime al muchacho de cabello naranja chillón -, en dos días podremos ir al mundo real, ¿no es genial?

-Eh, sí… Lo que quisiera saber es… ¿Eh? ¿Qué es ese reiatsu?

Muchos habitantes de la Sociedad de Almas alzaron la cabeza, alertados por cuatros reiatsus para todos desconocidos.

-¿Qué clase… De quiénes son esos reiatsus? – preguntó Rukia, que había llegado.

-Kuchiki-san, debes descansar -exclamó sorprendida Orihime -, aún no recuperas todo tu poder.

De repente, una alarma sonó en la Sociedad de Almas.

-La entrada a la Sociedad de Almas está siendo abierta. Alerta. Intrusos en la Sociedad de Almas.


-Y yo digo… ¿No nos podía dejar adentro? – preguntó Aoko.

-Parece que no – dijeron las otras tres.

-Bueno, ya los siento llegar – dijo Sarima -. Miyuki, ¿cómo es que con tu poder puedes abrir la puerta?

-Cualquiera de nosotras puede… El reiatsu es lo importante – dijo ella -. Sólo espero que mi ropa no se ensucie.

-Otra vez, ¿por qué no nos pusimos el uniforme? – preguntó Aoko.

-Porque Aiko-chan quería venir de frente – dijo Sarima.

-Listo – dijo Miyuki, mirando la entrada libre -. Vamos.

Todas pusieron un pie frente a ellas y, literalmente, desaparecieron. Shunpu.


-¡VAMOS MATSUMOTO!

-Taichou… - se quejó una rubia -, el mismo escándalo hicimos con Kurasiki-kun y terminó siendo bueno.

-No debemos confiarnos – dijo una voz. Los presentes se volvieron y vieron a la capitán de la segunda división, Soi Fong -. En este caso, ¿quién podría ser?

-No hay para cuestionarnos – dijo un hombre con la parte superior de un kimono rosado cubriendo su atuendo de capitán: Shunsui Kyoraku -. Todos los capitanes y tenientes estamos, presentes, ¿cierto? Bueno, hay que evitar que Yamma-jii se enoje, y veamos qué pasó. He venido de la entrada, y no pareciera que la hayan forzado.

-Es porque no fue forzada – dijo una voz sobre ellos.

Todos elevaron su vista para encontrarse con una chica vestida como ellos reconocían a una humana común y corriente, parada sobre un tejado, pero ella tenía amarrada a su cadera una zampakutou. Se vestía de forma similar a Inue Orihime, pero ella usaba un jean color azul, una blusa color blanca y zapatillas. Su cabello de color castaño claro lo llevaba suelto.

-¿QUIÉN ERES? – exclamó Hitsugaya Toushiro.

-Mi nombre es Mitsugaya Sarima – dijo Sarima -. Un gusto – de forma inmediata movió su mano y un shinigami que se le había lanzado a atacarla por detrás salió volando -. Agradecería que no hicieran eso. Pero… un gusto, Hitsugaya-taichou.

-Sarima – dijo otra voz, y todos volvieron su vista hacia otro tejado, donde una chica de cabello lacio y negro, vestida con jeans negro, un polo verde ceñido y unas zapatillas, miraba a la primera muchacha, era ligeramente más baja que la llamada "Sarima," pero al igual que ella, tenía su zampakutou ceñida a su cintura -. ¿Tenias que dar a conocer que sabemos sus nombres? – preguntó y suspiró –Mi nombre es Kushieda Aoko. Un gusto, Gotei 13.

-Neee, no se olviden de mi – dijo otra chica que apareció muy velozmente al lado de Aoko, vestida con jeans anchos, un polo negro con un estampado de Superman, zapatillas y con su espada atada a la cadera, su cabello castaño suelto y casi de la misma estatura que Sarima -. Sakakibara Aiko, un gusto – dijo sonriendo. Se volvió a Sarima, ante la mirada incrédula de los capitanes y tenientes -, ¿y Miyuki?

-Ya vendrá – dijo Sarima, restándole importancia -. Tenemos ordenes que cumplir.

-¿Puedo empezar yo? – dijo Aoko, con ojos de perrito.

-Detesto que hagas esa mirada – dijo Sarima-. Sí, puedes empezar.

-Yujuuuu – exclamó Aoko y miró a Shuhei Hisagi, quien al instante posó su mano en su espada -. Quiero ver si tu espada liberada es tan fuerte como dicen que es.

Todos la perdieron de vista de forma momentánea, pero volvieron su atención hacia donde se había encontrado Hisagi, pues escucharon un golpe y una nube de polvo se expandió.

-¡Hisagi! – gritó Matsumoto.

-Neee, ¿no crees que deberías preocuparte por ti misma? – escuchó una voz a su lado, y, cuando se volvió, se encontró con Sarima -. No te importa si peleo contra tu capitán, ¿o sí? – sonrió y lanzó a Hitsugaya con un kidou potente.

Desde el techo Aiko miraba la pelea, pues al final las dos chicas estaban peleando con varios a la vez pero no denotaban cansancio.

-¿No pelearás?

Aiko se movió apenas cuando escuchó esa voz y la espada rasgando el viento para golpearla.

-No, estaba esperando a que aparecieras, Zaraki-taichou – dijo sonriendo, pero sin sacar su zanpakotou. De hecho, ninguna la había sacado.


-Eres demasiado adorable – dijo Sarima, riendo, cuando Hitsugaya Toushiro se levantó para seguir luchando. Ya habían pasado diez minutos e incluso Kurosaki Ichigo había entrado a la pelea, pero estaba igual de maltrecho.

-¿Qué quieres decir? – murmuró Hitsugaya.

-Que eres kawai – rió Sarima -, así tengas la apariencia de un niño.

Una vena se hinchó en la sien del capitán.

-No tengo ganas de pelear, pero sencillamente se han demorado en llegar. Será fácil llegar con el Comandante – dijo Aiko.

-¡NO LAS DEJAREMOS PASAR! – gritó Soi Fong.

-Disculpa – dijo Miyuki, apareciendo de repente, tan rápido y grácil, que pisó el hombro de Soi Fong antes de reunirse con sus amigas -, pero si te percatas, nosotras no hemos sacado en ningún momento nuestras armas, mientras que ustedes están recibiendo todo el daño.

-Esto nos pasa por no ponernos el uniforme – suspiró Aoko.

Todos los presentes, que no se habían percato mucho de la recién llegada, fijaron su vista en ella: de la misma estatura que Sarima, con cabello castaño oscuro, suelto, de piel blanca, vestida con unos jeans negros, zapatillas, una blusa con blondas de color celeste y su zampaktou en la cadera… De igual apariencia que sus compañeras, así que todos asumieron que su poder era similar. Suspiró.

-Quería luchar contra Kuchiki Byakuya – dijo, observando al mencionado, que había permanecido apartado de la lucha gracia a Unohona -, pero no sabía que estaba tan herido… De todas formas, ya deben sentirlo, chicas, Yamamoto-san ya está llegando.

Dicho y hecho, todos los shinigamis sintieron el reiatsu de su Comandante General segundos antes de que él apareciera.

-Mocosas… - dijo el viejo -, haciéndole esto a la Sociedad de Almas. De seguro saben cuál es el castigo…

De forma instantánea empezó a liberar una gran cantidad de reiatsu, haciendo que sus subordinados se inclinaran un poco, pero sin dejar de observar a las cuatro chicas. Miyuki bostezó.

-Si quieres una lucha así… - dijo Miyuki, liberando su reiatsu.

-Im… Imposible – dijo Soi Fong.

-¿El mismo nivel que el Comandante? – dijo Byakuya, con los ojos ligeramente más abiertos.

De la nada, un pilar enorme descendió del cielo. Muchos shinigamis abrieron los ojos, aterrados: ¿Era tan grave la situación que el Tenchuren descendía para dejar salir a la división cero? Cuando la puerta se abrió, y dejó ver a los miembros de la división, un shinigami gritó.

-¡AHORA ESTÁN PERDIDAS! ¡LA DIVISIÓN CERO SE ENCARGARÁ DE USTEDES!

Miyuki se volvió molesta hacia el pilar.

-Osho-san, se demoraron demasiado… Iba a tener que lastimar a este señor – dijo cerrando sus ojos como dándole a entender que él tenía la culpa.

-Disculpa, Miyuki-chan – dijo el hombre rechoncho, haciendo que a casi todos los shinigamis se les desencaje la mandíbula.

-Yamamoto Genriusai – dijo Senjumaru Shutara -, y el resto del Gotei 13, presten atención… Ellas son Tanaka Miyuki, Sakakibara Aiko, Kushieda Aoko y Mitsugaya Sarima… Miembros del Escuadrón Total.

-El… ¿Escuadrón Total? – murmuró Kurosaki Ichigo.

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Avances del siguiente capítulo

-Lo sientooooooo – exclamó Sarima, con cascaditas en los ojos.

-No – dijo Miyuki, con un aura asesina a su alrededor -, y como castigo borraré todos los mangas yaoistas de tu disco duro, y tu estarás inmovilizada mientras lo hago frente a ti.

-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, TODO MENOS ESO – gritó Sarima.

A los miembros de la Sociedad de Almas tenían una gotita al estilo anime detrás de su cabeza.


Lamento la demora, pero realmente me esforcé para este capítulo. ¿Un review? :3