Drama, drama, drama ohhhhhhhhhhhh tanto drama :'D
Y también historia de la familia De la Torre :3
DISFRUTEN! :D
"Candy, nada es lo que parece" decía un nervioso Albert a Candy que acababa de llegar a la habitación donde estaba toda la familia Andrew reunida.
"Está bien, entonces por favor Albert explícame que estoy muy confundida con este tal matrimonio" respondió Candy a Albert.
La tía abuela Elroy estaba observando al par de rubios, observaba como uno estaba preocupado y como otra estaba temerosa "Por favor todos déjenos a Albert, Candice y a mí a solas. Este tema lo tenemos que discutir primero entre los tres, cuando lleguemos a nuestra decisión final les haremos saber" anuncio la tía abuela a toda la familia Andrew.
"¿George me había dicho que la tía abuela quería discutir este asunto con toda la familia, entonces porque ahora solo quiere que estemos solo nosotros 3? Nada tenía sentido. Al parecer la tía abuela Elroy había cambiado de opinión sobre como discutir el tema del matrimonio con el joven Fabián a Candy.
Después de que toda la familia se fue de la habitación, después de haber renegado mucho por la orden de la tía abuela esta empezó a hablar.
"Entre más directo mejor, después de todo creo que la mejor decisión es discutirlo con Candice primero" pensaba la tía abuela "Candice, por el bien de esta familia te casaras con el joven Fabián De la Torre en aproximadamente un mes, si no lo haces estarás condenando a los Andrew a la desgracia" dijo la tía abuela a Candy de forma bastante directa, y dramática.
Aunque en cuanto esta termino de hablar un muy enojado Albert respondió de forma frustrada "¡NO! Candy el matrimonio con ese joven no está decidido, le dimos esa respuesta a la familia De la Torre solo para ganar tiempo"
Candy había paralizado un poco "… matrimonio…" la joven rubia no estaba enojada, pero tampoco triste, solo se veía como Candy estaba sin emoción, solo pensando. "¿Por… porque quieren…? no, estoy segura que debe de haber otra solución. El matrimonio no es un contrato, el matrimonio debe de ser entre dos personas que se aman, es una promesa de amor, ¡no un estúpido contrato para mantener apariencias ante la sociedad! "Yo..." Candy no podía hablar, esta mañana estaba celebrando su cumpleaños, solo unas horas han pasado y ya le están dando esta noticia. Esto es demasiado para que nuestra pecosa pueda procesar.
"Lo siento Candice, la boda se hará quieras o no"
"¡TIA!" Albert estaba más enojado que nunca. Nunca podría obligar a su protegida a hacer un sacrifico como este.
"Albert tu mejor sabes cómo están las cosas económicamente" la tía abuela seguía firme ante sus ideas. No permitiría que esta familia se acabara por una cosa como estas.
"económicamente" pensó Candy al escuchar la última frase de la tía abuela Elroy. No decía nada, solo se quedó sentada, reflexionando sobre todo esto.
"¡ESTE MATRIMONIO ES NUESTRA UNICA SOLUCION! Si Candy no se casa esta familia se ira al demonio. ¿Acaso quieres que todo el trabajo de tus antepasados por construir esta familia se arruine por los caprichos de esta niña malagradecida?"
"Están decidiendo el resto de mi vida… por economía… por dinero" pensaba Candy mientras una pequeña lagrima le empezaba a caer sobre su mejilla.
"¡ES TODO!" Esa última frase fue la gota que derramo el vaso ante la paciencia de Albert. La tía abuela había ido demasiado lejos esta vez con sus comentarios "como se atreve a decir que Candy es una mal agradecida, ¡Ella ha ayudado demasiado a esta familia!"
"Tía, la decisión final la tomare yo sobre si este matrimonio de hace o no" respondió Albert ante la tía abuela Elroy de manera determinada.
Candy ya no podía, necesitaba salir de esa habitación, sentía que se estaba asfixiando con esta noticia. "Wow… ya son las 12 y yo ¡todavía aquí! Tengo que ir a visitar al hogar de Pony y después ir a la iglesia y tengo tantas cosas que hacer hoy. Llegare tarde" anuncio mientras terminaba la frase con una sonrisa algo triste mientras salía corriendo de aquella habitación.
"¡CANDY!" grito un preocupado Albert, aunque fue demasiado tarde ya que en cuanto menos se esperaban los dos Andrew Candy ya había salido de la habitación
"..."
"…"
Silencio, silencio era todo lo que había en aquella habitación.
"…"
"Querido Albert, sinceramente siento que salió mejor de lo que esperaba" dijo la tía abuela Elroy
"encontrare otra solución, lo haré" pensó el Albert mientras veía la puerta donde había salido su protegida, "algo…" respondió el rubio.
"Archie ¿puedes escuchar algo?"
"¡Eso intento Madeleine!"
"¡DA DA DA DA TA TA RA SA!
"¡Elizabeth este no es el momento para cantar!"
"…canta mucho para tener tres semanas"
"Mi amor yo ya no escucho nada, creo que la discusión ya acabo"
"¡Sigo sin entender que está pasando!"
"¡SHHHHHHHH… Patty! Si nos escuchan se habrá arruinado todo lo que hemos logrado"
"todo lo que 'hemos logrado' es escuchar a su tía abuela decir la palabra ¡demonio!"
"¡Tom no seas pesimista!"
"oh… esperen… escucho algo… es como… ¿pisadas? … ¡ALBERT VIENE RAPIDO ACTUEN NORM…!
"¿Archie? ¿Chicos que rayos están haciendo?" dijo Albert de manera sorprendida ver como sus amigos caían al suelo después de que este abrió la puerta "parecen que tienen cinco años" pensó. "¿Estaban escuchando verdad?"
"raea da da du" canto Elizabeth de forma risueña.
"… eso fue un no" respondió Tom al rubio de forma nerviosa.
"Entonces ¿en qué quedo el asunto?" preguntó Madeleine a su esposo.
"…bueno"
"No ¡primero quiero una explicación de este matrimonio!" dijo enojada Annie a Albert.
"todo emp…"
"¿Quién ese De la Torre? Pregunto Tom.
"¿¡ESTO ES UN MATRIMONIO ARREGLADO NO ES CIERTO?!" Grito furiosa Patty
"Lo que pa…"
"¡ALBERT PORQUE NUNCA ME COMENTASTE NADA!" Al parecer Tom era el que estaba un poco más calmado, ya que Archie estaba más enojado que nunca.
"¡Me pueden dejar hablar!" dijo un ya algo enojado Albert ante toda la familia presente. "Solo empieza desde el principio, tal vez me pueden ayudar a encontrar una solución" pensó el rubio antes de empezar a hablar sobre todo este tema de Candy y el joven Fabián.
"… al final de la noticia Candy estaba algo perturbada y salió corriendo. Hable un poco con la tía, después pensaba ir a la cocina por algo de beber y pues me encuentro a ustedes actuando como niños de 5 años" termino de explicar Albert. Los presentes estaban entre enojados, confundidos y un poco apenados. "Tengo miedo que Candy vaya a hacer una locura, así que ocupo que me ayuden con ella" anuncio el rubio.
"Por Candy no te preocupes, de niños evite que hiciera bastantes travesuras así que creo que entre todos la podemos ayudar" hablo Tom por todos. "…Candy por favor no hagas una tarugues" pensó el granjero mientras recordaba todas las travesuras y "aventuras" que hizo la pecosa cuando eran niños.
"… el matrimonio se hará verdad Albert..." pronuncio un triste Archie hacia su tío.
"¡Nooooooooo!" gritaron en corito las tres mujeres presentes. Annie, Patty y Madeleine.
"¡Mi amor por favor! ¡Candy no puede casarse con el imbécil De la Torre!" Dijo una enojada Madeleine.
"…"
"Tiene que haber otra solución ¡por dios si esta es la familia Andrew! Estoy segura que si buscan bien esta familia se podrá salvar sin la necesidad de ¡sacrificar toda la vida de Candy!" expreso una también bastante enojada Patty.
"…"
"Albert ¿porque no dices nada?" pregunto Annie al ver la expresión facial de Albert, la cual solo le causo un nudo en la garganta.
"…"
"Candy es como la hermanita menor de Albert, el solo esta callado porque está preocupado. Estoy seguro que no obligaran a Candy a casarse a la fuerza… no pueden" pensó Tom. El mejor que nadie sabía todo los dolores que ha tenido que soportar Candy desde niña. Sería demasiado inhumano pedirle a la generosa que sacrifique más de lo que ha dado. Candy también merece ser feliz.
"La solución ya está tomada, Albert solo está poniendo esa cara porque le duele, pero en realidad la decisión fue tomada hace tiempo" pensó de forma bastante angustiada Archie al ver la cara de su tío. "¿Albert?" llamo Archie a su tío al ver que no podía responder nada "el dolor que se refleja en su cara es señal de que se hará ese matrimonio"
"No se… es todo lo que puedo decir por ahora" respondió Albert ante todos los presentes.
Esta respuesta solo dejo más angustiados a unas personas. Pero a otras les dejo la respuesta más clara que el agua. Mientras todos presentes en aquella casa estaban teniendo una discusión sobre el futuro de su amiga Candy, esta no se encontraba del todo bien. Después de la noticia que la tía abuela Elroy le dio a Candy, Candy saliendo corriendo antes un parque cercano de la casa Andrew. Estaba demasiado angustiada. Despertó estando feliz por su cumpleaños número dieciocho, aunque poco después se entera que el amor de su vida, que perderá a su amado Terry en menos de 24 horas. La boda entre Terrence Grandchester y Susana Marlow será mañana a las 12:30 de la tarde. Pero para empeorar todo se entera que ella también se casara, aunque ni siquiera sabe con quién.
"Candice White De la Torre" pensaba mientras estaba sentada en aquel parque. El miedo, la tristeza, y hasta el coraje que tenía en estos momentos ya no los podía esconder más. Entre más lo pensaba más lagrimas caían de sus ojos.
"¿¡PORQUE NO PUDO SER… Candice... Grandchester?!"
"Terry… Terry… Terry… por favor ven que ¡te necesito más que nunca! ¿¡Porque no pudimos tener nuestro final feliz?! A pesar que han pasado dos años… yo… ¡te sigo amando!" pensaba y pensaba Candy en su querido Terry. De repente todas las memorias que tuvieron juntos en el colegio San Pablo, todas las cartas que se mandaron, todas las promesas de amor que se hicieron, pero sobre todo, el recuerdo de aquella fría despedida que tuvieron en aquellas escaleras hace dos años se hicieron presentes en la memoria de Candy. Los recuerdos eras tan poderosos, tan reales, tan… verdaderos que eran como si hubieran pasado apenas ayer. Nuestra pecosa no paraba de llorar. Quería y todavía quiere a su Terry.
"No te quiero perder… "
"… señorita por favor, pare de llorar" dijo un misterioso joven mientras le ofrecía un pañuelo a nuestra querida Candy.
"¡siempre tan grosero, tan altanero, tan contestón! Desde niño ha sido igual. Cree que lo sabe todo. ¿¡COMO RAYOS PUDE TENER UN HIJO TAN MALAGRADECIDO?!" Reflexionaba el señor De la Torre sobre su hijo. La relación entre Guillermo De la Torre y su hijo mayor siempre ha sido difícil. Este nunca le parecía lo que su padre hacía con su familia, y mucho menos con la hacienda de su familia.
La familia De la Torre tiene uno de los nombres más reconocidos en Europa por su hacienda familiar, la que por supuesto, se llama hacienda De la Torre. En 1756 el señor Demetrio De la Torre fundo la hacienda a la edad de 42 años. Desde 1798 – 1817, ya que murió a la edad de 61 años. El poder de esta paso hacia su hijo mayor Adalberto De la Torre, tomo el poder a los 31 años, 1817 – 1866 hasta que murió a la edad de 80 años. Después este la paso a su hijo menor Feliciano De la Torre el cual tomo el poder de la hacienda a la edad de 45 años, desde 1866 - 1886, murió a los 65 años sin antes dejarle el poder al padre de Guillermo, Fernán De la Torre, sin embargo, el actual dueño está en condiciones graves. Fernán tomo el poder a los 40 años desde 1886 – 1910, sin embargo dejo de atender a la hacienda familiar ya que se empezó a enfermar bastante del corazón. Este solo fue el principio de las desgracias del mayor de los De la Torre, ya que desde ese día su salud va empeorando más y más. Lo que todos creían que era un simple resfriado, término siendo la lenta muerte de este. Desde el día que tuvo su primer paro al corazón, el doctor dijo que necesitaba tomar todo el reposo posible, haciendo que la hacienda quedara sin jefe. Los problemas de salud que estaba experimentando en ese entonces obligo a Fernán a pasar el poder de la hacienda, sin embargo, no puedo. Justo el día que se declararía quien sería el nuevo jefe de la hacienda De la Torre el señor Fernán tuvo un accidente mientras este iba siendo llevado al hospital. El accidente le causo pérdida de memoria temporal, que desgraciadamente, con el paso del tiempo se fue desarrollando en Alzheimer. La hacienda no podía quedar sin jefe, ya que el tiempo que el señor Fernán estuvo ausente esta empezó a enloquecer. No había orden. Se necesitaba un nuevo jefe lo antes posible.
Sin embargo debido a la situación económica del señor Fernán De la Torre el abogado familiar se fue obligado a basar la decisión del nuevo jefe de la hacienda por el testamente del señor Fernán. Pero también hubo un problema ahí. En el testamento el señor Fernán deja como siguiente jefe a su hijo mayor Rafael Pino De la Torre, quien desgraciadamente había muerto hace un par de años atrás. A pesar que han pasado años desde el comienzo de este problema, hasta la fecha la hacienda De la Torre no tiene jefe, haciendo que esta esté fuera de control, haciendo esta la razón por la cual la familia De la Torre está a punto de quedar en la banca rota.
A pesar de los años, los otros dos hijos del señor Fernán De la Torre siguen peleando por el poder de la hacienda. Su hijo Guillermo José De la Torre y su hijo Luis Macario De la Torre. La vida en la hacienda De la Torre es un infierno actualmente, ya que los dos hijos restantes del verdadero jefe no tienen amor por sus tierras. Se rumorea que uno piensa venderla y otro piensa hacer un hotel. El único que sabía cómo manejar la hacienda familiar era su hijo mayor Rafael. Guillermo José y Luis Macario solo están esperando la muerte de su padre para obtener la hacienda.
La familia De la Torre está actualmente hecha de gente bastante ambiciosa, y con metas no muy honestas. Sin embargo, hay una pequeña razón por la cual la hacienda no se ha ido al demonio por completo. La razón es el nieto mayor de Fernán De la Torre, el hermano ojinegro de Fabián. Él ha sido el único que ha podido controlar un poco a su familia de no echar a perder el esfuerzo que sus antepasados pusieron en estas tierras. Es el protector de los empleados, los cuales lo consideran a él como le verdadero jefe. Esta es la verdadera razón por la relación tan tensa que existe entre Guillermo José y su hijo mayor, ya que su hijo se dio cuenta desde muy niño las verdaderas intenciones de su familia con la hacienda familiar. Como este ha crecido con gran amor hacia estas tierras siempre ha sido muy franco con sus opiniones sobre sus familiares. Se podría decir que heredo el carácter "franco" de su abuelo.
"Por lo menos el idiota de mi hijo tuvo la sensatez de casarse con la joven Louvier" pensó el padre del ojinegro. Sin embargo hubo algo que lo desconcentro, "¿Dónde rayos esta Fabián? Se pregunto a ver que si hijo todavía no regresaba.
"¿Quién es usted?" pregunto Candy al joven de ojos grises oscuros.
Fabián no lo podía creer "realmente es ella… creí que había visto mal pero realmente es ella" pensaba mientras veía a la pecosa con ojos llenos de lujuria "más hermosa que en las fotos, a esta si la quiero como mi mujer".
"¿...joven?" decía Candy mientras intentaba quitarse las lágrimas de su cara. Odiaba que la vieran llorar, y la primera impresión de este amable joven de ella fue el de una niña llorona.
"Solo paseaba por aquí y vi a una dulce rubia llorar, ¿hay algo en que la pueda ayudar?" preguntó Fabián a Candy "No le diré mi nombre, tal vez ya sabe lo del matrimonio, ¿será por eso que lloraba? No… no le diré mi nombre aun"
"no… no se preocupe… solo me entere de algo y…" Candy le iba a inventar una excusa a este misterioso joven por la cual lloraba, sin embargo no pudo terminar su mentira ya que los interrumpió una voz masculina.
"¿¡JOOOOOOOOOOVEEEEEEEEEEEEEEEEN DONDE SE ENCUENTRA?!" "si no encuentro a este niño malcriado ¡capaz que su padre me despide! ¿Dónde rayos se metió?
"¿¡Loro debería estar haciendo compras o algo que hace aquí?!" Fabián estaba con mirada de pánico. Loro era el mayordomo personal de su padre, si este revela su nombre capaz que Candy se asusta y corre. "me tendré que ir… bueno de todos modos nos veremos pronto" "disculpe señorita pero me tengo que ir" dijo Fabián a Candy mientras salía corriendo.
"¿…a…dios?" respondió Candy al misterioso joven "tal vez lo estaban llamando a el"
"JOOOOOOOOOOOOOOV…" estaba gritando Loro, aunque fue interrumpido por Fabián que apareció de repente "¡AQUÍ ESTOY IDIOTA NO TIENES QUE ANDAR GRITANDO! "interrumpió Fabián a Loro, el cual solo se le quedo mirando de forma irritante mientras le informaba "Su padre se quiere ir ya de vuelta al hotel, me mando por usted" "imbécil niño de papi" era todo lo que podía pensar Loro cuando veía al joven Fabián.
"por un carajo, está bien, vámonos" le respondió Fabián a Loro mientras estos iban caminando a dirección del señor Guillermo José.
Mientras tanto Candy seguía algo confundida por la aparición de aquel extraño joven. Aunque eso le ayudo a darse cuenta de la hora que era "ya es algo tarde, pero todavía no quiero ir a mi casa. Tal vez… debería ir con el padre Charles, espero que me pueda ayudar con toda esta situación" pensó Candy. Decidió hacer lo que había reflexionado y fue camino a la iglesia San José.
Después de la despedida entre Candy y Terry, Candy había empezado a asistir mucho a una iglesia que estaba por el centro de la ciudad. La iglesia San José. Un día mientras recordaba su despedida con su amado Terry el padre de la iglesia, el padre Charles la vio desconsolada y decidió hablar con ella. Desde ese entonces Candy le ha tenido un gran cariño a este padre, y cada vez que siente que necesita hablar con alguien va con el padre Charles.
Desde el lugar donde se encontraba hasta la iglesia eran aproximadamente como 45 minutos caminando. Cuando por fin llego la iglesia se encontraba algo sola, y el padre Charles, como siempre, se encontraba limpiando. Desde que Candy lo conoció se dio cuenta la obsesión que tenía por la limpieza, cada vez que venía lo encontraba haciendo lo mismo, limpiando la iglesia.
"¡Querida Candy! ¿Cómo has estado hija mía?" pregunto de forma alegre el padre a nuestra pecosa.
Candy no respondido, solo se quedó hay parada por un momento. En cuanto decidió caminar hacia el padre empezó a llorar de nuevo. Solo quería alguien que la entendiera, alguien que comprendiera que no quería casarse por obligación, si no por amor. "Padr... Padre" dijo Candy entre sollozos antes el padre Charles.
El padre a verla tan triste comprendió que algo andaba mal "¿Que ha pasado hija mía?"
"…este día ha sido muy loco" fue lo único que pudo responder Candy al padre mientras se abalanzaba entre sus brazos y empezó a llorar una vez más.
Paso alrededor de media hora para que Candy pudiera calmarse. Después pudo decirle al padre todo lo que había pasado. Desde la noticia del matrimonio de Terry, hasta la situación entre ella y un tal De la Torre y hasta le menciono le misterioso joven que apareció para ayudarla.
"no sé qué hacer, ¡quiero ayudar a mi familia pero no quiero casarme, pero también quiero ir por Terry pero no puedo porque fui yo quien tomo la decisión de separarnos! Padre… por favor… ayúdeme" le dijo Candy al padre Charles.
"hija mía, ¿alguien te ha dicho que eres una buena persona?"
"usted… después de regañarme por mis travesuras" respondió Candy entre una risa.
"si así eres de jovencita no quiero ni imaginar cómo eras de niña" dijo el padre mientras imaginaba todas las travesuras que debió haber hecho la pecosa. "mi punto es que, las buenas personas como tu tienen el derecho a ser feliz"
"ocupo una respuesta un poco más específica"
"¿sabes que es lo que quieres?" preguntó el padre a Candy.
Candy en ese momento nomas pudo pensar en una persona, en un nombre, en un par de ojos tan azules como el mar "Terry"
"Si padre" respondió.
"Entonces esa es tu respuesta, lucha" dijo el padre a Candy de forma cariñosa.
"… pero"
"¡PERO NADA, has sufrido mucho y si ese tal Terrus te quiere el luchara también!"
Candy rio al escuchar aquella oración "padre, se llama Terry, ¡no Terrus!"
"¡Terrus, Terry, Peter es lo mismo!" dijo el padre de forma risueña a Candy.
"…"
"¿Candy?"
"Mañana hare una locura más" anuncio Candy al padre con una sonrisa en el rostro, y con unos ojos determinantes.
"¡esa es mi pecosa!" le dijo el padre a Candy mientras este la abrazaba.
"umm… ¿padre?"
"¿sí?"
"¿podría quedarme a dormir aquí? Si regreso a mi casa solo habría más drama y ya he tenido suficiente por hoy" pregunto Candy al padre Charles.
"claro que si hija mía… pero ya sabes la condición…" dijo con una sonrisa maliciosa el padre a Candy.
"¿el trapeador sigue estando en el sótano?" pregunto Candy con cara de vencida.
"¡A LIMPIAR!" grito el padre con una sonrisa en el rostro y con un brillo en sus ojos.
Después de un largo día Candy por fin pudo reconciliar un poco la paz con la cual había amanecido. Sin embargo, a unos kilómetros de distancia un joven ingles con cabellera castaña y ojos azules estaba todo lo contrario.
Estaba nevando en estos momentos en Nueva York. Terry miraba la ventaba, miraba como los copos de nieve caían lenta y delicadamente sobre la ciudad.
"Está nevando… como hace dos años" pronuncio esta frase en voz baja mientras recordaba a una tarzan pecosa de hermosos ojos color esmeralda.
"Mañana después de la boda Susana y yo nos mudaremos a Paris, a pesar de la guerra me ofrecieron interpretar a romeo una vez más. La compañía es bastante reconocida, así que me haría bastante bien en mi carrera" pensaba Terry en su nueva vida, la vida que tendría a partir de mañana.
"hijos… Susana saco el tema hace aproximadamente 1 mes. No le respondí, ¿Cómo responderle algo que ni siquiera sé si quiero? Bueno, siempre quise una familia, especialmente en mis años de adolescente. Me imaginaba hijos con pecas, ojos verdes y rizos rubios. Una vez hasta le comente a Candy que cuando nos casáramos quería tener veinte hijos" pensó Terry mientras recordaba a su tarzan pecosa, aunque al imaginar la última frase no pudo evitar sacar una sonrisa mientras se le caía una pequeña lagrima sobre su mejilla.
"…Candy..." pronuncio Terry el nombre de su amada en un susurro. El nombre de la mujer que amaba con locura. El nombre de la mujer en la cual no ha podido dejar de pensar en ella ni un solo momento a pesar que han pasado 2 años desde la última vez que la vio, que la oyó, que la sintió.
"… te juro que en otra vida luchare por ti, te juro que algún día tendremos nuestro final feliz…" dijo Terry a si mismo mientras pegaba su cabeza a la ventana, mientras se le empezaban a caer lagrimas por su amada.
Toda la noche fue así, Terry se la pasaba recordando a su dulce tarzan pecosa. Pensaba como seria la vida si mañana su boda fuera con Candy. "lo más seguro es que hasta estuviera saltando de alegría" pensaba mientras tocaba su armónica, la armónica que ella le dio y que el cuidaba como su mayor tesoro.
"Candy" fue la última palabra que dijo antes de caer en un sueño profundo.
Durante la noche Candy llamo a Annie para que avisara que se quedaría con el padre Charles, su amiga acepto de forma contenta informarle a su familia. Albert comprendió, pero la tía abuela no, decía que Candy se comportaba como niña berrinchuda cunado no hacían lo que ella quería.
Candy al momento de acostarse en la cama tuvo una pequeña reflexión sobre todo lo que ha vivido, sobre cómo ha sido su vida. Recordó su niñez en el hogar de pony, sus amigos, sus amores, su carrera de enfermería, recordó todo.
"A partir de mañana la verdadera felicidad vendrá, lo sé" dijo de manera determinante antes de irse a dormir.
La noche había pasado rápido. Eran las 6 de la mañana y Candy ya no se encontraba en su cama, o en la iglesia. El padre a ver que no estaba comprendió su decisión, aunque le llamo la atención las cartas que dejo. En esas cartas le decía al padre que hacer y como informarle a su familia sobre su decisión. El padre Charles estaba feliz porque su querida hija traviesa por fin podría tener la felicidad que tanto merecía.
"Dios mío, cuida a Candy por favor" dijo el padre antes de empezar a dar una oración por Candy.
Mientras tanto Candy estaba comprando el boleto para el tren que tomaría hacia Nueva York "Terry, llegare, ya verás" pensaba mientras una señorita le daba su boleto de tren.
"Señorita, su tren es el próximo y está a punto de partir" le dijo la señorita a Candy.
"Ah!" dijo Candy de forma sorprendida "sinceramente pensé que todo iba a salir mal, las veces que Terry y yo intentábamos estar juntos siempre había algo que nos separaba. Si, Dios me está ayudando ahora"
"¡Muchas gracias señorita! Y si, iré en camino hacia el tren" le respondió Candy a la amable señorita mientras salía corriendo hacia el tren.
Candy iba entrando al tren, sin embargo no había lugar. "Sabía que todo era demasiado bonito para ser verdad" pensó en forma de reproche mientras buscaba un asiento. Aunque poco después vio uno en el fondo, estaba completamente vacío y fue para sentarse en él. El asiento era bastante peculiar, los demás tenían un color algo rojo pero este era verde. Aparte la pared estaba algo malgastada y no había el tapete chiquito que los demás tenían. Era algo feo… pero también tenía algo que le atrajo a nuestra pecosa. Candy decidió sentarse en la ventana, el tren estaba a punto de partir. "¡todo es cuestión de tiempo para que Terry y yo estemos juntos!" pensó de forma entusiasmada Candy. Sentía que tenía tanta alegría en el corazón que en cualquier momento iba a explotar." ¡CHU CHU CHU! Canto Candy los sonidos que hacia el tren como una niña chiquita. Todo era perfecto, este tren seria el transporte que uniría a Candy y Terry, ¡la alegría era demasiada!
Sin embargo…
El tren dejo de hacer ese sonido tan bonito que le gustaba a Candy, ¿Qué está pasando? Se preguntó a si misma.
"¡lo sabía! Algo iba a salir mal… siemp…"
" ¡NO!, no pensare de forma negativa, todo saldrá bien" intentaba convencerse Candy a sí misma.
Mientras Candy hablaba consigo misma, en la parte delantera del tren había un joven que estaba a punto de arrodillarse para que lo dejaran subirse al tren.
"¡SEÑOR PORFAVOR SOLO SE ME HIZO UN POQUITO TARDE DEJEME SUBIR!" rogaba un joven de cabellera negra
"¡señor llego tarde no puede! De hecho por esta idiotez que hizo pudo provocar un accidente ¿¡quién se avalancha a un tren que está en marcha?! Reganaba un señor de unos 50 años de edad al joven terco.
"¡es que tenía un pasaje para una hora antes pero tuve un problema y no lo pude tomar! Por favor, si pierdo este tren perderé mi barco hacia Europa y por el clima no poder conseguir uno hasta dentro de no sé cuándo fregados y si no me voy tendré que quedarme aquí con mi padre y hermano y tendré que asistir a esa estúpida fiesta de compromiso y no veré a mi dulce novia y tampoco regresare a mi tierra y mi gente está sufriendo sin mí y por favor señor ESTE TREN DETERMINA MI VIDA! Rogaba un joven arrodillado ante el señor de 50 años.
"¡joven levántese por dios no haga el ridículo!"
"¡no hasta que me deje tomar el tren!"
"¡ESTA BIEN NIÑO BERRINCHUDO PUEDES TOMAR EL TREN!"
"¡GRACIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS SEÑOR USTED ES UN SANTO SE IRA AL CIELO!" grito el ojinegro ante el señor mayor mientras lo levantaba en un brazo.
"¡SI VUELVE A HACER UNA ESTUPIDEZ COMO ESTA LO SACARE POR LA VENTANA!"
"¡perdón!"
"¡solo tome asiento señor payaso!"
"¡Lo que usted diga jefe!" dijo el joven ojinegro mientras daba un saludo estilo soldado ante el señor. Aunque este no le agrado al señor ya que lo miro de forma fea "esta juventud de ahora" pensó.
"y como siempre con la suerte que tengo no tengo asiento" pensó el joven a ver que no había asientos.
Candy estaba aguantándose la risa por la escena que acababa de ver. "pero que muchacho tan payaso" pensó. Al ver que el joven no podía encontrar asiento esta levanto la mano.
"¡AQUÍ HAY UNO!" grito Candy de forma divertida. Esta acción molesto bastante ante los demás pasajeros ya que todos se unieron en un SHHHHHHHHHH para SHHHHHHHHHushear a nuestra Candy
"pe…perdón" se disculpó Candy ante los demás pasajeros de forma penosa.
"gracias señorita, ya pensaba que me tendría que ir en el baño todo el camino" le agradeció el muchacho payaso a Candy.
"no se preocupe, yo tampoco podía conseguir asiento cuando llegue"
"de todos modos muchas gracias"
"… aunque ¿para la próxima sea más responsable no?" regaño Candy al joven payaso.
"¿disculpe?" respondió de forma algo ofendido el muchacho payaso a Candy.
"hasta aquí se escuchaba todo el drama que armo…. Nomás digo"
El joven se rio de forma algo nerviosa ante la respuesta de la rubia "tuve un problema esta mañana y realmente necesitaba tomar este tren"
"pero de todos modos no creo que se muera si no lo toma"
"acepto que exagere un poquitito…"
"¿un poquitito?"
"está bien tal vez algo bastantito"
"bueno, solo le digo que me hizo reír bastante" respondió Candy mientras volvía a reírse, lo cual el joven se rio con ella.
Durante todo el viaje de tren el "joven payaso" como lo empezó a llamar Candy y ella se la pasaron platicando.
"el tren está a punto de parar" informo el joven ojinegro a la rubia mientras veía por la ventana.
"wow… eso fue rápido"
"bastante… su compañía me entretuvo bastante, una mujer bastante divertida debo decir" respondió el joven mientras le sonreía a Candy, la cual esta le devolvió la sonrisa.
En cuanto el tren paro Candy vio su reloj, faltaban 15 minutos para la boda de Terry. Al parecer el tren tardo más de lo que debía.
"¡OH NO DIABLOS!" grito Candy de forma preocupada.
"ah... ¿señorita?" preguntó el joven a la rubia, sin embargo este no tuvo respuesta porque Candy salió corriendo ante la iglesia.
El joven vio como la rubia salía corriendo mientras empujaba gente "no sé, pero siento que parece como una niña de 5 años" pensó el joven mientras reía ante su pensamiento. Aquella rubia se le hizo una joven bastante divertida, "un momento… ¿Cómo se llamaba?" se cuestionó el joven. Durante todo el camino estuvieron tan entretenidos platicando que no se preguntaron sus nombres "hay, tan bien que me había caído" pensó el joven De la Torre.
Candy corrió y corrió todo lo que daba, apenas pudo llegar a la iglesia cuando escucho "¿Hay alguien en esta audiencia que se oponga a este matrimonio? Que hable ahora o que calle para siempre" pronuncio el padre ante todos los presentes en la boda.
Candy llego justo a tiempo a la boda y estaba recuperando el aliento por todo lo que corrió. Estaba feliz, lo había logrado, aunque otra persona pensaba que lo había perdido.
"Cuantas veces soñé con esto, con el día que me casaría. Sin embargo en mi sueño la novia era una tarzan pecosa, no la mujer que tengo enfrente de mi" pensaba de forma triste Terry mientras intentaba aguantarse una lagrima llena de dolor que quería derramar.
De pronto Candy tomo aire con todas sus fuerzas y dijo las palabras que había estado guardando desde hace dos años
"¡YO ME OPONGO!" Se oyó como una mujer grito en media ceremonia.
"¡CANDY!" Pronuncio Terry mientras se le salía la lágrima que tanto intentaba ocultar, aunque esta lágrima era de felicidad.
Ahora era todo o nada, esta vez Candy estaba decidida a luchar por el amor de ella y Terry. Esta vez dejaría de ser la que siempre da, esta vez quería ser egoísta, esta vez ¡quería tener a su amor!
"¡YO CANDICE WHITE ANDREW ME OPONGO A ESTE MATRIMONIO!"
"enserio lo estoy haciendo" pensaba Candy mientras todos los presentes en la boda la miraban de forma repugnante.
"¿pero qué clase de ridículo es este?"
"¿esta mujer está loca o qué?"
"¡MUJER RIDICULA!" Eran los comentarios que se escuchaban por toda la ceremonia.
Terry no lo podía creer, era ella, después de dos años de separación ¡ella había regresado a el!
"Mi Candy" dijo Terry mientras volteo a ver esos ojos esmeraldas que tanto había extrañado, esos ojos que tanto necesitaba.
"Terry" dijo Candy mientras veía al hombre que amaba, al hombre por el cual estaba dispuesta a pelear. "tus ojos siempre tan azules como el mar, tan hermosos" pensó Candy cuando lo vio.
Terry no podía creerlo, sentía que todo era un sueño, un hermoso sueño que podría desaparecer en cualquier momento si no iba a protegerlo. El corazón mandaba ahora, dejo a Susana en el altar y salió corriendo con Candy para abrazarla, para tener a la mujer que tanto había amado y necesitado en estos dos años.
Candy recibió el abrazo con más amor que nada. "Terry" se la pasaba pronunciado, esto realmente estaba pasando, no era un sueño, esto era la realidad y felicidad que tanto había estado esperando.
Toda la gente estaba impactada ante el escándalo que estaban presenciando. ¡El gran y prestigiado actor Terrence Grandchester estaba dejando planta a su prometida Susana Marlow por una joven de ojos verdes que se había aparecido en media ceremonia!
"Vámonos, vámonos a ser felices" susurro Terry al oído de Candy.
"si, mi amor" dijo Candy mientras le dio un beso rápido en los labios de su amado.
Terry y Candy salieron corriendo de la iglesia, corrían como en el colegio san pablo, parecían ser un par de adolescentes de nuevo. Aunque su amor seguía siendo como el de su adolescencia, ahora su final será feliz. Esta vez tendrían su final feliz que tanto merecían.
Mientras los jóvenes enamorados salían de la iglesia los reporteros y revistas de chismes estaban dando la noticia del año! Como Terrence Grandchester abandono a su prometida de dos años en plena ceremonia.
No había pasado ni diez minutos desde que se produjo el escándalo y ya medio país estaba siendo informado.
"¡EXTRA, EXTRA, EXTRA! ¡EL FAMOSO Y PRESTIGIADO ACTOR DE BROADWAY TERRENCE GRANDCHESTER ABANDONO A SU PROMETIDA DE DOS AÑOS SUSANA MARLOW POR UNA MISTERIOSA JOVEN QUE SE APARECIO EN MEDIO DE LA BODA RELIGIOSA!" era básicamente todo lo que se escuchaba en las calles de Nueva York.
"ella apareció en media boda y se escaparon juntos, al parecer los finales de cuentos de hadas realmente existen" pensó un joven de ojos y pelo negro mientras escuchaba el chisme del año, este joven se encontraba enfrente de la iglesia en la cual había pasado el escándalo. Su barco salía en 40 minutos así que decidió pasear un poco antes de regresar a su querida tierra.
"Muy pronto Anabelle y yo tendremos un final así de bonito" pensaba el joven mientras recordaba a su hermosa prometida. "desde cuando soy tan cursi" pensó el joven al darse cuenta lo que había dicho. Esto no era nuevo, desde que se conocieron de niños Anabelle podía hacer que el ojinegro se hiciera el poeta y músico más cursi de toda Europa.
"Anabelle" dijo el joven en un suspiro mientras continuaba su camino.
Sin embargo Anabelle no estaba precisamente haciendo poesía de su ahora prometido.
"¿¡COMO PUDISTE HABER SIDO TAN ESTUPIDA?!" grito un furioso Fabián a Anabelle.
"¡NO SOY ESTUPIDA ESTO FUE TU CULPA MALDITO PUERCO!" grito de regreso Anabelle mientras esta es cacheteada por Fabián.
"¿Ahora que rayos vas a hacer?"
"¿Qué voy? Mas quien que HAREMOS" respondió Anabelle mientras se limpiaba la sangre que Fabián le había causado por la cachetada tan fuerte que le dio.
"¡NI SIQUIERA SABES DE QUIEN ES ESE HIJO ZORRA!"
"¡MI HIJO ES UN DE LA TORRE! Tanto tu como tu hermano estuvieron conmigo, pero con tu hermano fue solo una vez así que lo más seguro es que tú seas el padre. Aparte por eso me quede en estados unidos para hablar contigo sobre qué haremos"
"… tengo una idea" dijo Fabián de forma maliciosa.
ADELANTOS DEL PROXIMO CAPITULO
-Susana no había dejado de llorar después del ridículo que Terry la hizo pasar. Sin embargo, cuando su madre entro a la habitación, lo que vio fue algo que no esperaba. Su hija Susana estaba sonriendo.
"hija, ¿estás bien?" pregunto la señora Marlow a su hija
"…madre"
"¿si hija?" "Susana que pasa, ¿Por qué estas feliz?"
"…"
"Estoy... embarazada" dijo Susana mientras una lagrima de felicidad le caia de su ojo izquierdo.
Perdón por desaparecerme unos días, pero la escuela me está matando D;
el hijo sera de Terry? :O
Bueno espero que este capítulo largo les haya gustado y ohhhhhhhhhhhhh vendrá tanto pero tanto drama :'D
Sepan que soy dramática a más no poder
Bueno ¡nos vemos! :D
