HEY BITCHES. Tuve un severo bloqueo, me disculpo por la tardanza.

Como sea, disfruten el capítulo.

Ya saben, Haikyuu! No me pertenece y esto es solo por diversión.


Su recorrido no había sido sencillo, pero ciertamente había valido la pena. No fue difícil convencerlos, la mayoría aceptaron gustosos la oferta del alfa y no dudaron en marchar rápido a su lado. Hubieron unos que se negaron y decidieron quedarse justo donde se encontraban. A Oikawa no le importo, se habían unido suficientes a ellos como para poder decir que su viaje no había sido en vano.

Pensaba en retirarse de una vez de esos territorios para volver lo más pronto posible con su clan (nunca dejaba el campamento en malas manos —los que se quedaban a cargo en su ausencia eran compañeros de confianza— pero le hacía sentir más seguro estar allí presente) sin embargo sus planes se vinieron abajo cuando fueron emboscados por una cuadrilla de cazadores. La manera tan veloz en la cual las cosas habían escalado de nivel dejaron al grupo aturdido. Los cazadores eran fieros, veloces y fuertes. Eran buenos en lo que hacían, de eso no cabía duda. Por unos momentos Tooru no tuvo más opción que desviarse y guiar a sus lobos rápidamente en otra dirección. Hubiera dado la cara en ese mismo instante si no fuese porque ahora tenía nuevos reclutas (no entrenados) a quienes debían proteger.

En su movimiento evasivo terminaron por invadir territorio ajeno. Oikawa se encontraba consciente que eso era capaz de meterlos en más problemas pero poco le importaba. Ya existiría tiempo para discutir con otros lobos, lo único que le interesaba en aquellos momentos era deshacerse de los cazadores.

La variedad de árboles y vegetación que se extendían por la zona actuó a su favor, permitiéndoles dejar en un lugar seguro a los nuevos miembros del clan y dejando por fin a Tooru tomar cartas en el asunto como era debido, adoptando su forma animal para desquitarse con furia sobre los insolentes que habían osado atacarlos.

El Sol ya había salido para el momento que habían logrado aniquilar hasta el último de ellos. Fue una tarea muy cansada. Tenía revuelto el estomago, tenía un mal presentimiento. Muchos de sus compañeros habían sido heridos, solo esperaba no haber tenido alguna baja.

El castaño suspiro una vez después de haber vuelto a su forma humana. Kindaichi se acercó a él, sosteniendo una pequeña maleta en mano. Siempre llevaban un pequeño cambio de ropa en caso de que tuvieran que saltar a la acción justamente como había hecho el día anterior. Con cierto apuro abrió la maleta para poder sacar la ropa y comenzar a vestirse. A Oikawa en lo personal no le molestaba la desnudez, pues era un aspecto muy típico del día a día de un lobo. Luego de vivir tantas transformaciones grupales y demás le parecía absurdo buscar de forma desesperada algo con que cubrirse, pero Iwaizumi le repetía una y otra vez que no podía ir caminando por allí sin ropa. Pues incomodaba a algunos.

La camisa que se puso era verde de cuello redondo y mangas cortas; sus pantalones eran unos de corte recto. No se vería tan mal... Si no fuera porque estaba hecho un completo desastre. Descalzo, sucio, sudado, y para variar con sangre. Definitivamente, no era la apariencia correcta para un alfa.

—Oikawa-san... —Sin necesidad de decir más el alfa adivino que era lo estaba buscando el lobo.

Instruciones.

—Quiero que verifiques cuántos heridos tenemos y si es muy grave. —El más joven asintió y se retiro.

Dejo salir un suspiro. Se sentía agotado. Varios de sus compañeros estaban lastimados. No sabía si se encontraban en condiciones para volver o si tendrían que esperar antes de comenzar a moverse.

Había otra cosa que no le agradaba. Desde que habían pisado ese territorio sentía algo que le incomodaba. No tenía ni idea de como explicarlo, pero allí estaba. Oprimiendo en su pecho. Asfixiándolo. Quería irse de allí lo más pronto posible.

—Estamos en territorio ajeno. —Escucho a uno de sus hermanos decir.

—Lo sé.

—¿Y acaso eso no te preocupa? Oikawa, todos están exhaustos de la pelea.

—Por eso hay que descansar. —Dijo girándose, viendo por fin de frente a Matsukawa. — Incluso yo estoy cansado. El sin-cejas fue difícil de matar.

—¿Qué hay de los lobos que viven aquí? ¿Qué pasará si nos vemos involucrados en otra pelea?

—Los chicos no están en condiciones para una segunda ronda. Los nuevos no tienen entrenamiento, eso es obvio, y nos pondrían todo en riesgo. Y los que sí pueden pelear están ahora ocupados tratando las heridas de los otros. —Hablo Hanamaki mientras se acercaba a ellos.

—No atacaran. —Dijo completamente confiando. Matsukawa alzó una ceja.

—Huh, ¿Por qué estás tan seguro?

—Logré orientarme. Estamos en el territorio de Suno Karak. Ya los he investigado, son un clan muy pacífico. Lo último que buscaran son peleas. Créeme.

Hanamaki asintió con la cabeza.—¿Por qué no te has acercado a ellos entonces? —Preguntó con genuina curiosidad.

—Si los he considerado... Pero el viejo Irihata tiene una historia con Ukai, el fundador. He decidido dejarlos para el final, así quizás el viejo no se negará.

—Espera, ¿Acaso no es el mismo Ukai que dejo el clan? —Preguntó de nuevo el lobo, frunciendo el ceño.

—Sí, ese mismo. Parece que le fue bien, digo, tiene su propia manada y territorio ahora. Quien iba a decirlo.

—¿No crees que sería mejor irnos?

Oikawa iba a responder la pregunta de Matsukawa cuando Kindaichi apareció acompañado de Kunimi. Se veían agitados y podía olir el miedo y preocupación que emanaba de ellos. Al instate su atención se posó sobre los dos y se acercó con un senblante más serio.

—¿Qué paso?

—¡Es Iwaizumi-san! —Dijo Kindaichi en tono alarmado. —Está lastimado... —El rostro de todos ellos reveló sorpresa y miedo combinados. Los ojos de Oikawa rápido se oscurecieron.

— ¿Donde está? —Preguntó.

La voz del castaño le había dado escalofríos. Tragó duro antes de responder. —Deje que le muestre. —Respondió algo temeroso, comenzando a correr solo después de que Oikawa asintiera.

Kunimi, Hanamaki y Matsukawa les siguieron de cerca. Cuando llegaron al lugar encontraron a Iwaizumi todavía en su forma animal tumbado en el suelo, respirando de manera irregular y a Watari arrodillado a un lado suyo. El pelaje cafe oscuro de Hajime estaba empapado de sangre. Había sido lastimado en un costado. Oikawa apretó los puños, ¡Esos malditos! Habían lastimado a su mejor amigo, a su hermano.

Los ojos de Iwaizumi estaban vidrosos. Parecía que iba perder el conocimiento en cualquier momento.

—Oikawa, tenemos que llevarlo rápido al campamento... — Decía Watari con una voz temblorosa. Sus manos se encontraba haciendo presión sobre su herida, tratando de evitar que siguiera perdiendo sangre.

Tooru no necesito escuchar más antes de comenzar a movilizarlos a todos. De su clan había muchos heridos, pero ninguno como Iwaizumi. Solo habían logrado alcanzar los fines del territorio de Suno Karak cuando los recién reclutados y otros de sus lobos se acercaron a ellos. Todos se veían en buenas condiciones.

Uno de los nuevos lobos, Kotaro Bokuto, se acercó alarmado a ellos.

—¡¿Qué rayos hacen?! ¡No lo deben de mover... Y tienen quen tratar la herida de una vez! —Les dijo. Miró a Oikawa. —¡Podemos tratar la herida! No seremos fuertes en batalla como ustedes, ¡Pero somos buenos para estas cosas! —Informó, aunque siendo honestos él ya sabía sobre eso. Por esos conocimientos era por lo cual había los había tomado en cuenta. Tan abrumado se había sentido por la situación que había olvidado por completo que ellos podían ser de utilidad —Danos autorización...— Pidió cuando notó que los que estaban al lado de Iwaizumi vacilaban, mirándolo con recelo.

Tooru no tenía más opción. Era permitirles ayudar o dejar que la condición de su hermano empeorara. Por supuesto, eso no estaba a discusión.

—... Bien, confió en ustedes.

.-.-.-.-.

El detenerse atender a Iwaizumi les había venido perfecto, pues resultó que los lobos que estaban heridos se encontraban peor de lo que aparentaban. Su heridas podían no ser graves, pero se encontraban infectadas. Las armas de los cazadores tenían veneno, el cual les provocaba fiebre, náuseas y otros síntomas. Todo eso antes de agravar y sufrir una muerte dolorosa. Afortunadamente, los ex-miembros de Fukurodani —los nuevos— parecían saber a la perfección de que tipo de veneno se trataba y como combatirlo por lo que sus lobos no pasaron de la primera fase.

Por otro lado, Iwaizumi seguía muy débil pero definitivamente mejor que antes. Bokuto y su omega, Akaashi, habían tratado de forma excelente la situación. El moreno durmió profundamente, permaneciendo ajeno al tipo de atenciones que recibía de parte de la pareja. Los lobos se curaban velozmente, eso era un hecho. Pero eso siempre dependía de las circunstancias.

Hajime abrió sus ojos después de varios días, para ese entonces la mayoría de los lobos se encontraban en buenas condiciones y lo suficientemente fuertes como para volver al campamento sin problema alguno.

—Mierda... —Soltó Iwaizumi mientras se elevaba un poco apoyandose solamente en sus antebrazos.

¡IWA-CHAN! —Escucho a alguien gritar. Rápido volteo a ver al dueño de esa voz. No tenía que pensarlo dos veces para saber a quien pertenecía.

Frunció al ceño cuando vio a Oikawa, quien tenía su rostro rojo e iba corriendo hacía él. El alfa se abalanzó sobre el beta, dandole un abrazo lleno de efusividad. Solo liberando al otro después de que se comenzará a quejar.

—¡¿Cómo te sientes?! ¿Necesitas algo? ¿Tienes sed? ¿Hambre? —Preguntó. alarmado, sujetando de los hombros a su amigo.

—¿Qué? No, no... Bueno, si tengo sed y me siento muy cansado pero... — Respondía un poco extrañado a sus preguntas. Su rostro luego se torno a uno de preocupación cuando notó los ojos llenos de lágrimas del otro.—¿Oi-oikawa? ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que tienes?

—¿No lo recuerdas? —Preguntó, ahora un poco más débil. —Esos imbéciles te lastimaron. Te estabas desangrando... Me tenías muy asustado, a todos nosotros. —Hajime asintió con la cabeza mientras las memorias comenzaban a llegar. Recordaba haberse interpuesto entre un cazador y Kunimi, recibiendo el ataque que era destinado al lobo más joven. Después de eso todo era borroso. — Bokuto y sus lobos se encargaron de ti y los del clan. Todos resultaron infectados. Las armas estaban envenenadas... Estos días fueron un completo desastre. Pero fue gracias a ellos que se salvaron todos ustedes. Dios, estoy tan aliviado... —Susurró lo último mientras bajaba su cabeza. Oikawa podía ser un idiota a veces, pero su preocupación por aquellos a quienes consideraba familia era genuina.

El rostro de Iwaizumi estaba lleno de sorpresa. No podía creerlo. Se suponía que iba a ser una misión muy sencilla con cero complicaciones. Que afortunados había sido por tener a los lobos de Fukurodani con ellos para ayudarlos.

Estiró una mano suya y revolvió los cabellos del mayor, en una pequeña muestra de su afecto.

—Estoy bien... Eres un alfa ¿Lo recuerdas? No estes llorando por un beta como yo. —Oikawa levantó la mirada al instante.

—Eres mi hermano, estabas muy mal ¿Cómo no quieres que este llorando? —Le dijo seriamente.—¿Y qué tiene que ver que seas un beta? ¿Acaso no eres tú quien me dice siempre que esas cosas no importan?

Iwaizumi rió ligeramente. —Sí, sí... Pero eres el líder ¿No? ¿Qué pensarán de ti al verte llorar como un bebé?

—¡Que me vean llorar! Total, son lagrimas de alivio al saber que mi Iwa-chan esta bien—Dijo en un tono meloso, sacando una risa del otro. Parecía que por fin, a pesar de todo lo que vivieron, Tooru había logrado a ser el mismo de siempre. —Ugh, ha sido terrible tener que actuar como el líder serio que mantiene la calma todos estos días, ya no aguanto. —Decía completamente abatido. El moreno levantó una ceja. No era solo eso, estaba seguro. Había algo más que lo estaba perturbando.

—¿Qué pasa? —Preguntó. Tooru no sé sorprendió.

—Hay algo. No sé que es... —Suspiró mientras ponía una mano en su nuca. —Quizás sea la zona... No estoy seguro. Es algo que me hace sentir... Ansioso. Solo quiero irme de aquí.

Hajime solo asintió. Oikawa agradeciendo internamente que no preguntara más, pues ni él mismo lo podía explicar.

Así pasaron el rato, platicando y discutiendo sobre lo que iba a pasar ahora. Iwaizumi aprovecho en ese tiempo para alimentarse mientras Akaashi revisaba su herida. El beta ya podía volver con tranquilidad al campamento mas tenía que ser cuidadoso para que esta no se abriera.

Iwaizumi se levanto más tarde comenzando a caminar apoyando en Oikawa. Ya no podía seguir tendido sin hacer nada. Era desesperante. Él era prácticamente el tercero en mando (Primero Irihata, seguido Oikawa). Se encargaba principalmente de los problemas internos que pudiesen existir dentro del campamento y apoyaba de vez en cuando al entrenamiento de los cachorros. Cuando no se encontraba haciendo eso ayudaba con las tareas del lugar. Siempre estaba en movimiento. Tooru sabía bien como era, por esa razón no le insistió mucho en que desistiera con la idea.

—Nunca te pregunte... ¿En donde nos encontramos exactamente?

—En los bordes de Suno Karak.

—¿El clan de Ukai? —Preguntó, recordando vagamente una conversación que habían tenido.

—Ese mismo.

—Mm, ¿No nos ataco?

—Ni asomó su nariz.

—Huh, que extraño...

—Ni tanto. Lo más probable es que solo esten esparando a que nos marchemos sin ningún tipo de enfrentamiento. Ellos no son de pelear.

—Oh, bueno... Pues eso me parece perfecto.

—¡Iwaizumi-san! —Dijo Kunimi, interrumpiendo a Oikawa quien iba hacer un comentario antes de su aparición. —Que gusto es verlo mejor.— Decía sinceramente. El mayor sonrió levemente.

—Sí, gracias. También es un gusto ver que estés bien. Temía que ese cazador te hubiese lastimado. —Su líder solo alzó una ceja. Iwaizumi no le dijo más. Si le decía que había sido técnicamente culpa de Kunimi se pondría furioso.

—Oikawa-san... Ya casi están todos listos para partir. —Informó Kindaichi.

—Bien. Solo falta decirles a... — Cerró sus ojos por unos momentos y tragó duro. De nuevo estaba ese sentimiento dentro de él. —Decirles... a... —Trato decir de nuevo deteniendose bruscamente. Jalo el cuello de su camisa, como si fuera por eso que tan de repente le costara respirar.

—¿Oikawa? —Alguien llamo, pero no supo de quien era la voz. —¿Estás bien?

Asintió con la cabeza, inhalo fuertemente y... Abrió los ojos de golpe.

No.

No podía ser posible.

—¿Oikawa? —Llamo Iwaizumi, quien no entendía la razón por la cual su hermano se veía tan alterado. —Oikawa ¿Qué es? —Preguntó, aunque la respuesta llegó por si sola a él.

Había un ligero aroma de sangre en el aire, casi inperceptible para un beta (ellos no eran tan buenos en el olfato como los alfas y omegas) y no era un olor cualquiera. Pertenecía a alguien a quienes ellos conocían muy bien. Alguien a quien pensaban no volverían a ver otra vez, o al menos no tan pronto.

Oikawa gruño por debajo. Sus pupilas de repente se veían afiladas y lentamente sus garras se asomaban. Volvió a inhalar. Ese olor era inconfundible. Era adictivo, delicioso.

Lo amaba.

De repente, sintió como su lobo peleaba por apoderarse de su cuerpo. Ordenando, necesitando, ir detrás de esa persona. De imponerse como el alfa que era y marcar a ese omega como suyo. Estaba ciego, solo tenía algo en mente. Ni siquiera era capaz de darse cuenta que Iwaizumi lo estaba jalando con ayuda de Kindaichi y Kunimi para evitar que fuese detrás de él.

Porque, por mucho que Tooru se negará aceptarlo, su lobo no mentía.

Solo había un omega a quien deseaba tener en todo el maldito mundo.

No quería a nadie más.

Lo necesitaba.

Lo deseaba.

—Tobio.

Era todo lo que quería.


Hey, de nuevo aquí. Me disculpo otra vez por la tardanza, pero como les dije arriba tuve un severo bloqueo... Si esta muy apresurado como aborde todo (lo cual note :c ), tiene horrores orcograficos, o no tiene sentido, me disculpo enormemente.

¡Como sea! Sus comentarios han sido fantásticos, ¡En serio! Me motivaron como no tienen idea *se le escapa un lagrima* Podrán ser pocos, pero lo que me han dicho, ¡Uff! Gracias a ellos comence a escribir más rápido (Sino hubiese sido por mis contratiempos hubiera subido en tiempo record, jaja) ¡Y adoro ver como ha crecido el fandom de Oikage! ¿Acaso no es genial? Va lento, pero allí vamos.3

¡Y para la hermosa personita que pregunto si los nekomatas serán los malos! Ajajaja, aguanta, que ya verás que es lo que esta pasando aquí. Espero poder sorprenderte, jaja ¡Y hablando de sorpresas! ¿De verdad no se vieron venir a Tobio como Omega? Y yo que pensaba que era tan obvio que me sentí deprimida jaja, uy que triste.

Bueeeeno~ ¡Bye, bye! Los amo, dejen comentarios, quejas, sugerencias y/o consejos todo es bienvenido.~ Besos a todos.

Trataré de actualizar rápido porque con lo que viene, jaja, ardera Troya.